Mamá de universitario raptado en Chilpancingo suma 4 años de búsqueda y amenazas
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Cuartoscuro Archivo

Mamá de universitario raptado en Chilpancingo suma 4 años de búsqueda y amenazas

Cuando la abogada Guadalupe Rodríguez pidió ayuda a las autoridades de Guerrero, le dijeron que "quién sabe en qué andaría su hijo", para que se lo hayan llevado.
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El 4 de junio de 2014, a las 16:21 horas, el alumno de derecho José Molina Rodríguez, de 30 años de edad, recibió la llamada telefónica de una estudiante de bachillerato, citándolo en su escuela.

A las 16:50, José envió un mensaje de texto a su vecina, indicándole “Ya estoy aquí” y, un instante después, hombres armados abordaron al universitario, lo obligaron a subir a su propio auto y, en él abandonaron la ciudad de Chilpancingo, capital de Guerrero.

Desde entonces, se ignora el paradero de José.

“Mi hijo es estudiante de derecho –explica la abogada Guadalupe Rodríguez–, y desapareció de la escuela técnica número 30, a donde lo citó una muchacha. De ahí se lo llevaron”.

El secuestro, explica Guadalupe, fue grabado por cámaras de la escuela técnica, así como del Centro de Control y Comando de Chilpancingo (C4), ya que un peatón llamó al número local de emergencia para advertir que “se están llevando a un joven en un Jetta negro, urge que lo rescaten, son tres hombres con arma corta”.

Las cámaras del C4, además, registraron el momento en que el Jetta de José, con él y sus captores dentro, abandona Chilpancingo, con rumbo al vecino municipio de Tixtla, escoltado por otros dos autos.

La denuncia por el secuestro de José fue interpuesta el mismo 4 de junio de 2014, horas después de ocurrido.

Por sus propias gestiones, Guadalupe supo que existía un reporte al C4, al que está vinculado la Fiscalía estatal, pero cuando llegó a la agencia del Ministerio Público estatal, lamenta, “no habían hecho nada, aunque ellos mismos tenían ya la información del C4, porque tienen personal ahí. Sólo hasta que yo llegué al Ministerio Público, el personal se puso a buscar el reporte”.

Para el momento en que la denuncia fue interpuesta, Guadalupe ya tenía confirmado que se habían retirado el dinero de la cuenta bancaria familiar, que compartía con su hijo, “toda esa información se la llevé al MP, les dije en qué escuela lo raptaron, y que ahí había cámaras de vigilancia, pero la Fiscalía nunca solicitó los videos del cajero automático donde extrajeron el dinero, y dejó pasar mucho tiempo para pedir los videos de la escuela. Cuando los pidió, ya los habían borrado”.

A pesar de que las autoridades de Guerrero tuvieron conocimiento del secuestro de José desde el mismo momento en que estaba perpetrándose, el argumento para no iniciar acciones de forma inmediata, afirma Guadalupe, fue que “quién sabe en qué andaría mi hijo para que se lo hayan llevado, o que a lo mejor se había ido con una muchacha, y que en tres días regresaba”.

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Para sostener a sus tres hijos, así como para pagar los estudios universitarios de su esposa y de él mismo, José tenía montado en la vivienda familiar, en Chilpancingo, un pequeño taller de instalación de alarmas, sistemas de audio e iluminación decorativa, así como pulido para autos.

A veces, afirma Guadalupe, si su hijo encontraba una buena oportunidad, compraba un auto viejo y descompuesto, lo restauraba él mismo, y luego lo revendía, lo que nunca le daba ganancias sustanciales.

Por ello, aprovechando que ya estaba en el tercer año de la licenciatura en derecho, además ayudaba a su madre, penalista de profesión, en algunos trámites jurídicos por los cuales recibía de ella un pago, aunque simbólico.
“Josué estaba ya para empezar su titulación –narra Guadalupe–, él quería progresar, empezó a estudiar ya casado, él y mi nuera primero se enamoraron, tuvieron hijos, y luego se pusieron a estudiar, y yo cuidé a los niños, y todavía los cuido ahora, porque lo están esperando”.

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A cuatro años del rapto de José, lamenta su mamá, “sólo se emitieron algunas órdenes de presentación, contra personas que podrían tener información, pero la Fiscalía nunca las cumplimentó. Tampoco se ha hecho ninguna diligencia para intentar localizar el vehículo de mi hijo”.

La joven que citó a José en la escuela técnica 30 de Chilpancingo fue convocada por las autoridades a declarar, pero sin haber realizado ninguna investigación previa, por lo que las preguntas que le formularon sólo versaron sobre su grado de amistad con la víctima, previa al secuestro.

Un ejemplo: el historial del teléfono celular de José, que confirmaba que esa joven lo citó en el punto donde fue secuestrado, no fue solicitado por las autoridades sino varios meses después de los hechos, y la joven nunca fue citada nuevamente para aclarar los motivos de esa llamada.

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En el año 2015, medio año después de iniciar la búsqueda de su hijo, la abogada Guadalupe Rodríguez, junto con dos decenas de mamás, hermanos e hijos de personas desaparecidas en Chilpancingo y sus municipios vecinos, fundaron el colectivo “Familiares de desaparecidos y asesinados en Chilpancingo, Guerrero, y el País”, quienes por sus propios medios empujan las investigaciones de la autoridad, y realizan su propia búsqueda, en los cerros que rodean la capital del estado.

Desde que este colectivo fue conformado, asegura Guadalupe, “yo comencé a recibir amenazas, y ahora tengo medidas de protección (del Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos), porque nos hemos metido a investigar… En Guerrero hay gente que se siente con poder de hacer lo que quiera”.

A este colectivo, de hecho, pertenece el joven que en diciembre de 2015 localizó en las cercanías de Chilpancingo una barranca con decenas de cuerpos de personas asesinadas, la barranca de Curva de la Virgen, en Chichihualco (en el vecino municipio de Leonardo Bravo, a 20 minutos de la capital estatal).

Aunque la autoridad estatal y federal fue notificada del hallazgo de ese punto de inhumación clandestina, nada se hizo sino hasta después de que el crimen organizado acudió al lugar para reducir decenas de cadáveres a cenizas. Sólo se salvaron del fuego los cuerpos que habían rodado más profundo en la cañada (en donde hasta la fecha permanece un número no determinado de cadáveres sin ser extraído).

El joven buscador que encontró esa barranca en diciembre de 2015, señala Guadalupe, “fue desaparecido el 26 de junio de 2017”.

***

Tal como consta en el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas del gobierno mexicano, en el estado de Guerrero se tienen reportadas mil 807 víctimas de desaparición, a la fecha.

De ellas, una tercera parte (522 víctimas) fueron desaparecidas en la “Región Centro” del estado, conformada por la capital guerrerense, Chilpancingo, y otros diez municipios que la rodean.

Con 276 víctimas de desaparición reconocidas por la autoridad, Chilpancingo ocupa el tercer lugar en la lista estatal de municipios con más incidencia de casos, sólo detrás de Acapulco (490 casos) e Iguala (303 casos).

Este mismo registro oficial deja ver que, tres de cada cuatro víctimas de desaparición en Guerrero (mil 431 casos) fueron raptadas en los últimos cinco años, entre 2013 y 2018.

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Coronavirus: por qué incluso después de ponerte la vacuna contra la COVID-19 deberás seguir usando mascarilla

Según médicos y científicos, las personas vacunadas deberán esperar por lo menos un mes y medio hasta quedar protegidos del virus.
15 de diciembre, 2020
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Una de las vacunas que ya ha demostrado eficacia contra el COVID-19, la de Pfizer/BioNTech, se distribuye en Reino Unido desde el lunes pasado. Se espera que se aplique desde diciembre en México, y en los meses posteriores en otros países de América Latina.

¿Qué sería lo primero que harías después de recibir la vacuna?

Si crees que podrías abandonar la mascarilla de inmediato, viajar, y ver a todos los que no viste en casi un año de pandemia, médicos e infectólogos advierten que de hecho, la vida no volverá a la normalidad tan pronto.

“Después de ponerte la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento social, esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado“, explica la bióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência, de Brasil.

“Incluso después, es necesario esperar a que una buena parte de la población ya esté inmunizada para que la vida vuelva a la normalidad”, añade.

Hay tres razones para mantener las precauciones.

Tiempo para que el cuerpo reaccione

El mecanismo general de funcionamiento de una vacuna es siempre el mismo: introduce una partícula en el cuerpo llamada antígeno.

Este antígeno puede ser un virus desactivado (muerto), un virus debilitado (que no puede enfermar a nadie), una parte del virus, alguna proteína que se parezca al virus o incluso un ácido nucleico (como la vacuna de ARN).

Una mujer con mascarilla.

Getty Images
Los científicos recomiendan mantener las medidas de prevención después de ponerse la vacuna.

El antígeno provoca una respuesta inmune, es decir, prepara al organismo para enfrentar un intento de contaminación, para ser capaz de reconocer un virus y producir anticuerpos para combatirlo, explica el médico de enfermedades infecciosas Jorge Kalil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (FMUSP).

La próxima vez que entre en contacto con ese virus, el cuerpo recordará cómo combatirlo y podrá enfrentar la amenaza de manera rápida y eficiente.

Esta respuesta se denomina respuesta inmune adaptativa y es específica para cada virus. “Es una respuesta que tarda al menos dos semanas”, explica Natália Pasternak.

La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus, explica Pasternak.

Es decir, en una persona inmunizada, desde el momento en que el patógeno ingresa al organismo, se liberan anticuerpos que evitan la contaminación de las células.

Pero existe un segundo tipo de respuesta inmune, llamada respuesta celular. “Son células, llamadas células T, que no se unen al virus, pero reconocen cuándo una célula está contaminada con el virus y la destruyen”, explica Pasternak.

Es decir, si un virus logra escapar de los anticuerpos y contaminar cualquier célula del cuerpo, las células T funcionan como “cazadoras” y destruyen las “células zombi”, evitando que se produzcan más virus.

Una persona recibiendo una vacuna.

Getty Images
La vida no regresará tan rápido a la normalidad después de que empiece la vacunación en tu país.

La respuesta celular tarda un poco más que la respuesta de los anticuerpos, otra razón por la que la inmunización solo se completa unas semanas después de recibir la vacuna, explica Jorge Kalil.

Es decir, después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas, explican los científicos. Es como si el cuerpo necesitara tiempo para “procesar” la información y reaccionar de manera apropiada.

Dos dosis contra el coronavirus

En el caso específico del coronavirus, otra cuestión obliga a mantener las medidas de protección durante algún tiempo después de la vacunación: la mayoría de las vacunas que se están desarrollando contra la enfermedad requieren dos dosis para lograr la eficacia esperada.

Se necesitarán dos dosis para las cuatro vacunas que ya han demostrado su eficacia: las de Pfizer, Moderna, Oxford/AstraZeneca y la Sputnik V. Esto también es válido para la Coronavac, que está siendo desarrollada por el Instituto Butantan en colaboración con la farmacéutica Sinovac.

“Probablemente la indicación será recibir la primera dosis, esperar un mes, tomar la segunda dosis y mantener todos los cuidados pandémicos, como el aislamiento social y el uso de mascarillas, durante al menos 15 días. Solo así estarás protegido, según la efectividad de cada vacuna”, explica Jorge Kalil.

La primera dosis, explica Natália Pasternak, es lo que los científicos llaman el refuerzo principal. “Es como si (…) le diera un ‘impulso inicial’ al sistema inmunológico. La segunda dosis genera una mejor respuesta inmunológica”, explica.

Mujer con mascarilla.

EPA
La OMS estima que se necesita que un 80% de la población esté vacunada para contener la pandemia.

Combinando el tiempo necesario entre una dosis y otra y el tiempo que el cuerpo necesita para producir una respuesta inmunitaria, se necesitará al menos un mes y medio para que alguien que haya sido vacunado sea considerado inmunizado.

Pero, incluso después de eso, tomará tiempo para que la vida vuelva a la normalidad, y hasta que la mayoría de la población esté vacunada, la recomendación es que incluso las personas inmunizadas mantengan las medidas de prevención.

¿Es cierto que la vacuna puede no prevenir la contaminación por coronavirus?

No, explican los científicos, porque si hay una buena cobertura de vacunación, una vacuna puede reducir en gran medida la circulación del virus a través de la llamada inmunidad colectiva.

Es cierto que individualmente ninguna vacuna es 100% efectiva, y esto también es cierto para el covid-19. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene un 95% de efectividad, según los resultados de la tercera fase de prueba.

Esto significa que existe un 5% de probabilidad de que esa vacuna específica no produzca una respuesta inmune en el cuerpo de la persona vacunada.

Pero, entonces, ¿cómo evitan las vacunas que el virus se propague si hay algunas personas que pueden infectarse?

Vacuna

Getty Images
Ninguna vacuna es 100% efectiva a nivel individual.

“La vacuna funciona a través de la inmunidad colectiva”, dice Jorge Kalil.

“La vacuna reduce el número de personas susceptibles (a la enfermedad) de manera tan significativa que el virus no puede circular más y queda contenido. Así fue como erradicamos la viruela”, explica el médico.

La inmunidad colectiva es importante no solo porque las vacunas no son 100% efectivas, sino porque hay muchas personas que ni siquiera pueden aplicársela.

“Hay personas que no pueden recibirla porque no son mayores o porque no forman parte del programa de vacunación. Las vacunas contra el coronavirus aún no se han probado en niños o en mujeres embarazadas”, explica Kalil.

Las personas con alguna enfermedad que comprometa su sistema inmunológico tampoco pueden vacunarse.

“Cuando haya una cobertura mínima de vacunación para la población, estas personas vulnerables estarán protegidas por la inmunidad colectiva”, explica Kalil.

En el caso del coronavirus, la OMS estima que la cobertura de vacunación necesaria para estabilizar y contener la pandemia es del 80% de la población, idealmente el 90%.

Por eso es importante que, incluso quienes ya se han vacunado y esperaron mes y medio, no abandonen las medidas contra la pandemia.

En el caso de la vacunación contra el coronavirus, pasará algún tiempo antes de que la vacuna llegue a la mayoría de la población.

La producción de millones de dosis no es algo que ocurra de la noche a la mañana. También hay cuestiones como los acuerdos gubernamentales con las empresas farmacéuticas, la lista de espera de varios países, la dificultad de distribución y almacenamiento (algunas vacunas deben almacenarse a temperaturas muy por debajo de cero), etc.

“Es importante que quien reciba la vacuna primero mantenga las medidas para combatir la pandemia porque, incluso después de un mes y medio, aunque esté inmunizado, no hay garantía de que no pueda ser vector de la enfermedad hasta que no haya inmunidad colectiva”, dice Pasternak.

La científica explica que las vacunas probadas hasta ahora evitan que el virus se reproduzca en el cuerpo y enferme a la persona. Pero no hay pruebas, por ahora, que demuestren que la persona vacunada no transmitirá el virus a otras personas.

El resumen de todo esto es que, aunque te pongas las dos dosis de la vacuna, hay que esperar a que la mayoría de la población esté vacunada para que la vida vuelva a la normalidad, aconseja Jorge Kalil.

Es decir, hay que esperar hasta que la inmunidad colectiva generada por la amplia cobertura de vacunación permita contener la pandemia definitivamente.

* Este artículo apareció originalmente en portugués BBC Brasil y puedes leerlo aquí.


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