Delitos menores saturan los juzgados del país, consumen tiempo y recursos: estudio
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Delitos menores saturan los juzgados del país, consumen tiempo y recursos: estudio

Un estudio advierte que llegan a juicio casos que podrían resolverse con mecanismos alternos, lo que consume tiempo y dinero.
Cuartoscuro
18 de julio, 2018
Comparte

Delitos menores como robos simples o daños a la propiedad ajena, saturan hoy el sistema de justicia en México, aun cuando muchos de ellos podrían haberse resuelto con un mecanismo alternativo de solución de conflictos para evitar un juicio. Más de la mitad de las sentencias condenatorias que se dictan anualmente son por penas de tres años de prisión o menos, que corresponden a delitos no graves.

Un estudio de la organización Impunidad Cero, realizado a partir de cifras oficiales de todos los estados, identificó que el 53 por ciento de las condenas dictadas en el país por jueces locales fueron – en promedio – menores a tres años. Y hay entidades donde esta proporción rebasa el 70 por ciento.

“Es posible pensar que muchos casos se tratan de robos donde no se comprobó una agravante sin embargo, la alta proporción en varios estados permite presumir que hay una cantidad significativa de condenas por delitos menores como daño a propiedad ajena, amenazas y calumnia que podrían haberse resuelto con mecanismos alternativos”, indica el análisis.

De acuerdo con el estudio, el que haya un elevado número de condenas por delitos menores evidencia un mal funcionamiento del sistema de justicia por tres razones: Primero porque los principios del Derecho apuntan a una mínima intervención penal y proporcional a las conductas delictivas.

LEE: Delitos de posesión de armas y explosivos suben en el último año; bajan los decomisos de droga

De ahí que para delitos graves como un secuestro u homicidio no haya mecanismos alternativos más que la prisión, pero para un robo simple o daños sí los hay.

Segundo porque representa un uso “ineficiente de recursos” tanto económicos, por el costo que conlleva un juicio, así como por el tiempo que consumen estos procesos que podrían haberse cerrado incluso antes de llegar a tribunales. Se calcula que, por ejemplo, el costo de un proceso penal es de mínimo 18 mil pesos, más 230 pesos diarios si la persona procesada está en un centro de reclusión.

Y tercero porque implica una estigmatización grave de una persona que, por un delito menor, tendrá antecedentes penales con consecuencias sociales, laborales, entre otras, que son las mismas a las de una persona que también tiene antecedentes por un hecho grave.

“Llevar a proceso penal y hasta sus últimas consecuencias la sentencia para imponer sanciones menores es un uso desproporcionado del sistema penal, pues por un delito menor, no intencional o no violento, las personas quedan estigmatizadas social y legalmente con un antecedente penal que les hará más difícil su reinserción o participación en la vida económica y laboral” indica el análisis.

La buena noticia, destaca Impunidad Cero, es que con la implementación del nuevo sistema penal hay mayores mecanismos de soluciones alternas al juicio para casos no graves, por lo que este indicador podría venir a la baja. Prueba de ello es que los estados que llevan más tiempo implementándolo son los que cuentan con una menor proporción de juicios por delitos con sentencias bajas.

Los estados con más paja

Según Impunidad Cero, el promedio nacional es de 53 por ciento de sentencias condenatorias dictadas por delitos no graves, sin embargo, hay estados donde esta proporción es mucho mayor.

El caso más grave – de acuerdo con el estudio – es el de Campeche donde el 90.2 por ciento de las condenas dictadas en 2016 fueron menores a tres años de prisión. Esto significa que en ese estado, 9 de cada 10 sentencias que se dictan corresponden a delitos no graves.

La condena de prisión dictada en estos juicios es relativa toda vez que este tipo de condenas pueden conmutarse por el pago de una fianza, si es que el procesado cuenta con los recursos para ello.

Luego de Campeche se encuentra Puebla en donde el 88.9 por ciento de las condenas dictadas son inferiores a tres años de cárcel. Le sigue Aguascalientes donde el 87.6 por ciento son sentencias por ilícitos no graves, Baja California con 87.4 por ciento y Guanajuato con 84.3 por ciento.

LEE: Con 2,890 homicidios, mayo de 2018 es el mes más violento del que se tenga registro en México

“Las entidades con más de 70 por ciento de sus sentencias condenatorias de menos de tres años de prisión deben analizar sus políticas criminales en general y sus estrategias y políticas de persecución” subraya el estudio.

Solo hay ocho estados en donde menos de la mitad de las condenas que se dictan son mayores a los tres años de prisión. De ellos destaca Chihuahua donde solo el 9.4 por ciento de las sentencias son por juicios de delitos no graves.

Esto guarda correlación, según el análisis, con el hecho de que Chihuahua lleva varios años operando el nuevo sistema penal y ha depurado con mecanismos alternos la mayoría de los casos menores, lo que evita que lleguen a juicio.

Morelos es el segundo estado con menor cantidad de condenas inferiores a tres años: solo un 23.8 por ciento. La tercera entidad con la menor proporción de condenas por delitos no graves es Ciudad de México con 34.3 por ciento.

El resto de los estados que reportaron que sus sentencias condenatorias por delitos no graves son menos de la mitad son Baja California Sur, Coahuila, Tabasco, Veracruz, Jalisco y Oaxaca.

Crece efectividad en indagatorias

Un hallazgo positivo que reporta el estudio de Impunidad Cero es el crecimiento, gracias a la puesta en marcha del nuevo sistema penal acusatorio, del número de investigaciones que se inician y que llegan a un resultado.

De acuerdo con su análisis, con el viejo sistema penal el porcentaje de averiguaciones previas en las que se tomaba una determinación era de solo 9 por ciento, mientras que en el nuevo sistema, el porcentaje de carpetas de investigación con una determinación en el periodo de estudio (2016) fue de 21.7 por ciento.

Lo anterior significa que la brecha en cuanto a diferencia de efectividad entre un sistema y otro es de más del doble, o lo que es lo mismo, 2.5 veces mayor de un sistema a otro.

Los expertos que analizaron esta situación atribuyen el crecimiento de efectividad en las indagatorias a que con el nuevo sistema penal hay más opciones para desahogarlas.

LEE: México se volvió más inseguro, en 2017 los delitos subieron en 22 estados

Mientras en el viejo sistema la resolución de un caso solo tenía tres opciones: consignarla al juez, determinar no ejercicio de la acción penal o declararse incompetente, con el nuevo sistema penal hay siete alternativas que van desde llevar el caso ante un juez, hasta buscar un acuerdo reparatorio entre ambas partes sin necesidad de buscar un juicio.

“En la medida en que mejore la efectividad de las investigaciones, la percepción ciudadana y la motivación a denunciar se incrementarán; las políticas de investigación criminal y persecución del delito deben ir encaminadas a lograr este ciclo virtuoso” indica el estudio.

Pese a lo anterior aún debe trabajarse en reforzar desde el lado de las procuradurías la aplicación del sistema penal acusatorio sobretodo en buscar salidas alternas que descongestionen el sistema. Actualmente menos del 4 por ciento de las investigaciones que se resuelven son por esta vía.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Por qué una vacuna que no evita la infección de COVID-19 sigue siendo útil para frenar la pandemia

No se sabe aún si las vacunas contra la COVID solo previenen la enfermedad o también evitan la infección. Pero aún así, son vitales para limitar el alcance de la pandemia.
Getty Images
25 de enero, 2021
Comparte

Las vacunas son una maravilla de la medicina. Pocas intervenciones pueden atribuirse el haber salvado tantas vidas.

Pero quizás te sorprenda saber que no todas las vacunas brindan el mismo nivel de protección. Algunas evitan que contraigas los síntomas de la enfermedad, mientras que otras también evitan que te infectes. Estas últimas inducen lo que se conoce como “inmunidad esterilizante”.

Con la inmunidad esterilizante, el virus ni siquiera puede entrar en el cuerpo porque el sistema inmunológico impide que este penetre en las células y se replique.

Existe una diferencia sutil pero importante entre prevenir la enfermedad y prevenir la infección.

Es posible que una vacuna que “solo” prevenga la enfermedad no te impida transmitirla a otros, incluso si te sientes bien. Pero una vacuna que proporciona inmunidad esterilizante detiene el virus en seco.

En un mundo ideal, todas las vacunas inducirían inmunidad esterilzante. Pero en la realidad, es extremadamente difícil producir vacunas que detengan por completo la infección por un virus.

La mayoría de las vacunas que se utilizan de forma rutinaria en la actualidad no logran esto.

Por ejemplo, las vacunas contra el rotavirus, una causa común de diarrea en los bebés, solo pueden prevenir que la enfermedad se desarrolle de forma grave. Pero aún así, esto ha demostrado ser invaluable para controlar el virus.

Vacuna contra la covid-19

Getty Images
Aún no se sabe si las nuevas vacunas contra la covid-19 inducen en el cuerpo el tipo de inmunidad que evita que el virus penetre en las células y se replique.

En Estados Unidos, ha habido casi un 90% menos de casos de visitas hospitalarias asociadas al rotavirus desde que se introdujo la vacuna en 2006.

Una situación similar ocurre con las actuales vacunas contra el poliovirus, pero hay esperanzas de que este virus se pueda erradicar a nivel mundial.

Incógnita

Se ha demostrado que las primeras vacunas autorizadas contra el SARS-CoV-2 son muy eficaces para reducir la enfermedad.

A pesar de ello, todavía no sabemos si estas vacunas pueden inducir inmunidad esterilizante.

Se espera que los datos sobre esta incógnita (que provendrán de los ensayos clínicos de vacunas en curso) estén disponibles pronto.

Aunque incluso si se induce inicialmente inmunidad esterilizante, esto puede cambiar con el tiempo a medida que disminuye la respuesta inmunitaria y se produce la evolución viral.

Inmunidad a nivel individual

¿Qué significaría la falta de inmunidad esterilizante para aquellos vacunados con las nuevas vacunas contra la covid?

Gente contectada

Getty Images
Las vacunas son fundamentales para evitar la propagación del SARS-CoV-2.

En pocas palabras, significa que si te encuentras con el virus después de haber sido vacunado este puede infectarte, pero tú puedes no tener síntomas.

Esto se debe a que la respuesta inmune inducida por la vacuna no puede detener la replicación de cada una de las partículas virales.

Se necesita un tipo particular de anticuerpo conocido como “anticuerpo neutralizante” para generar inmunidad esterilizante.

Estos anticuerpos bloquean la entrada del virus en las células y evitan toda replicación. Sin embargo, el virus infectante podría tener que ser idéntico al virus de la vacuna para inducir el anticuerpo perfecto.

Afortunadamente, nuestra respuesta inmune a las vacunas involucra muchas células y componentes diferentes del sistema inmunológico.

Incluso si la respuesta de los anticuerpos no es óptima, otros aspectos de la memoria inmunológica pueden activarse cuando el virus invade el cuerpo.

Estos incluyen células T citotóxicas y anticuerpos no neutralizantes. La replicación viral se ralentizará y, en consecuencia, se reducirá la enfermedad.

Esto lo sabemos gracias a años de estudio sobre vacunas contra la influenza. Estas vacunas inducen típicamente protección contra la enfermedad, pero no necesariamente protección contra la infección.

Dibujo en 3D de un coronavirus

Getty Images
El sistema inmunitario tiene muchas otras herramientas además de los anticuerpos neutralizantes para combatir al virus que causa la covid-19.

Esto se debe en gran parte a las diferentes cepas de influenza que circulan, una situación que también puede darse con el SARS-CoV-2.

Es reconfortante observar que las vacunas contra la influenza, a pesar de no poder inducir inmunidad esterilizante, siguen siendo extremadamente valiosas para controlar el virus.

Inmunidad en la población

En ausencia de inmunidad esterilizante, ¿qué efecto podrían tener las vacunas contra el SARS-CoV-2 en la propagación de un virus a través de una población?

Si las infecciones asintomáticas son posibles después de la vacunación, existe la preocupación de que el SARS-CoV-2 simplemente continúe infectando a tantas personas como antes. ¿Es esto posible?

Las personas infectadas asintomáticas suelen producir virus en niveles más bajos.

Aunque no existe una relación perfecta, más virus equivale generalmente a más enfermedad.

Por lo tanto, las personas vacunadas tienen menos probabilidades de transmitir suficiente cantidad de virus como para causar una enfermedad grave.

Esto a su vez significa que las personas infectadas en esta situación transmitirán menos virus a la siguiente persona.

Esto se ha demostrado claramente de forma experimental utilizando una vacuna contra un virus diferente en pollos; cuando solo se vacunó una parte de una parvada, las aves no vacunadas sufrieron una enfermedad más leve y produjeron menos virus.

Por lo tanto, aunque la inmunidad esterilizante sea a menudo el objetivo final del diseño de una vacuna, rara vez se logra.

Afortunadamente, esto no ha impedido que muchas vacunas diferentes reduzcan sustancialmente el número de casos de infecciones por virus en el pasado.

Al reducir los niveles de enfermedad en las personas, también se reduce la propagación del virus a través de las poblaciones, y esto, con suerte, permitirá controlar la pandemia actual.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.

Sarah L Caddy is investigadora clínica en inmunología viral y cirujana veterinaria de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=17IOYOyeNf0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.