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Especial
INE inicia el mecanismo de liquidación del Panal y PES; nombra a interventores del proceso
Mediante un sorteo, la Comisión de Fiscalización del INE seleccionó a dos interventores para encabezar el proceso: el contador público Ismael Ramón Trejo para el PES y Gerardo Maldonado para el PANAL.
Especial
Por Notimex
9 de julio, 2018
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La Comisión de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE) definió de una lista de 56 especialistas en materia mercantil, a los dos interventores que administrarán los activos y bienes de los partidos Nueva Alianza (Panal) y Encuentro Social (PES), debido a que no lograron 3 por ciento de la votación válida nacional que exige la ley para conservar su registro.

Los interventores son Ismael Trejo Bazua para el Partido Encuentro Social, y  Gerardo Maldonado García para el Partido Nueva Alianza, institutos que perderían su registro nacional.

En la reunión de esta comisión, su presidente consejero Ciro Murayama planteó lo anterior y procedió a iniciar el sorteo para designar a los interventores, quienes actuarán en prevención para que no se realicen movimientos irregulares con los recursos y bienes que tiene cada fuerza política y se garantice el pago de nóminas, de proveedores y otras deudas que puedan tener.

Murayama Rendón explicó que los especialistas que darán este servicio son particulares, y desde hoy se les llamará para que respondan si aceptan el encargo.

Informó que quienes fungirán como interventores están registrados ante el INE y son especialistas en concursos mercantiles que desempeñan funciones de visitadores, conciliadores y síndicos, y son estas dos ultimas figuras las que cubren el perfil adecuado para realizar la intervención, de conformidad con los criterios de selección de los especialistas de concursos mercantiles.

Ellos, explicó Murayama Rendón, se encargarán del control y vigilancia de los recursos y bienes del partido político durante el periodo de prevención, antes que se confirme de manera oficial por el Consejo General del INE que perdieron su registro nacional.

De acuerdo con los resultados de los cómputos de los sufragios que se emitieron en las elecciones para Presidente, senadores y diputados federales, ni PES ni Panal lograron en ninguna, el umbral de tres por ciento de la votación que exige la ley.

Por ello son susceptibles a perder el registro, y se nombra a un interventor para dar tiempo a que se presenten las impugnaciones y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resuelva el caso .

Murayama Rendón informó que el tribunal tiene hasta el 3 de agosto para resolver sobre las elecciones al legislativo y a más tardar al 31 de agosto para la Presidencial, por eso el artículo 385 del reglamento de fiscalización establece que entre los resultados del cómputo y hasta que no se emita la constancia formal de pérdida de registro, el interventor será responsable de un periodo de prevención.

Ese reglamento señala también que si se revuelve después de los juicios en el tribunal que el partido alcanza la votación mínima, esta fuerza política podrá reactivar sus actividades, de lo contrario, se pasaría de la prevención a la intervención para la liquidación.

En entrevista dijo que los recursos del partido político se devolverán al erario federal, y con esta figura del interventor se asegura la liquidación de los trabajadores conforme a derecho, que los proveedores sean pagados y se cumplan con las obligaciones fiscales en caso de tener multas pendientes.

“Lo que estamos haciendo es iniciar la prevención, los cómputos terminaron ayer a las 10 de la noche, hoy ya tenemos los nombres de las personas que vamos a invitar a hacerse cargo de la etapa de prevención, y hasta que no esté confirmada la pérdida de registro, entonces empezaría la etapa de liquidación”, precisó.

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El conmovedor reencuentro entre un niño robado y la familia que llevaba buscándolo casi 40 años
Javier Matías Darroux Mijalchuk se convirtió en el "nieto 130", el más reciente caso de un argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.
14 de junio, 2019
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Durante casi 40 años, Roberto Mijalchuk dejó activa una línea de teléfono, con la esperanza de que algún día sonara el aparato y pudiera reencontrarse con su hermana desaparecida.

Pero cuando sonó, no fue su hermana la que apareció, sino su sobrino, que en el momento de la desaparición estaba con su madre y entonces tan solo tenía pocos meses de vida.

“Gracias, tío, por no dejar de buscarnos”, manifestó Javier Matías Darroux Mijalchuk esta semana ante la prensa, tras descubrir que es hijo de desaparecidos durante el último régimen militar en Argentina, entre 1976 y 1983.

Darroux Mijalchuk, de 41 años, fue presentado esta semana como “el nieto 130”, el más reciente argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.

El joven protagonizó un emotivo reencuentro público con su tío en una multitudinaria presentación, con el objetivo de llegar a conocer más detalles de su pasado y animar a otros a dar un paso al frente, “juntar coraje” y descubrir la verdad.

“Muchos en situación similar”

Javier Matías Darroux Mijalchuk siempre supo que los padres que le criaron no eran su familia biológica, pero no se interesó por su pasado hasta hace unos años.

“Para mí, desde un convencimiento muy interno, tenía la certeza de que mis padres podrían haber sido desaparecidos por la dictadura militar, pero yo estaba bien con quien era y no me interesaba en una búsqueda con resultado incierto que desgastaría mis energías vanamente”, recordó en la comparecencia pública celebrada en la sede de Abuelas en Buenos Aires.

Pero algo cambió en 2006. Fue entonces “cuando entendí el egoísmo de mi postura”, dijo.

“Si no era importante para mí —o eso creía—, tenía que ser consciente de que en el otro lado podía estar buscándome un hermano, un tío, una abuela”.

Animado por su pareja y dos amigos, Javier se acercó a la organización de Abuelas de Plaza de Mayo, que lleva más de cuatro décadas buscando a desaparecidos y sus hijos.

Ello activó el proceso para poder encontrar sus raíces y descubrir que era hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, desaparecidos en diciembre de 1977.

“Creo que hay muchos a quienes les pasa una sensación similar, así que los invito a juntar coraje y a acercarse” a Abuelas, instó.

La organización, presidida por Estela De Carlotto, estima que cerca de 500 bebés fueron robados por el gobierno militar, y calcula que el régimen hizo desaparecer a cerca de 30.000 personas de todas las edades y condiciones sociales.

La búsqueda y las dudas

Según explica Abuelas en su página web, los “secuestros” de la familia del “nieto 130” empezaron con su padre, Juan Manuel Mijalchuk, quien trabajaba en tareas administrativas en la Universidad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, y desapareció a principios de diciembre de 1977.

La última vez que un familiar lo vio fue discutiendo “acaloradamente con cuatro hombres que lo subieron a una Chevy azul metalizada”.

Tras ello, su mujer, Elena, quien por entonces estaba embarazada por segunda vez, recibió una carta firmada por su marido en la que le indicó un lugar y una fecha para encontrarse. Sus padres le llevaron a ese enclave, junto a su bebé de pocos meses, y esa fue la última vez que los vieron.

Javier Matías fue encontrado abandonado en una calle que se encontraba a tres calles de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionaba el mayor centro clandestino de detención del régimen militar, que apresó allí a cerca de 5.000 personas secuestradas, recoge la Agencia Efe.

Lo dieron en adopción legal a una familia que lo crió bien, que nunca le ocultó que era adoptado pero que no sabía su procedencia real, según esa misma fuente.

Desde entonces, el hermano de su madre, su tío Roberto, “nunca bajó los brazos ni perdió la esperanza”, destacó Javier Matías ante los medios.

El joven agradeció en numerosas ocasiones la persistencia de su tío, quien denunció a finales de los 90 la desaparición de su hermana, su cuñado y su sobrino, y acabó recibiendo la famosa llamada de Javier Matías hace unos años.

No obstante, el “nieto 130” matizó que la “alegría siempre es parcial”. El hecho de encontrarme implica que él nunca va a volver a ver a su hermana”, explicó.

Y es que las dudas persisten sobre el paradero de sus progenitores y qué ocurrió con el embarazo de su madre, una de las razones por las que Javier decidió contar su historia ahora e intentar conseguir así mayor información, según recogen los medios argentinos.

“La convicción de lucha y búsqueda no termina”, señaló.

“Yo necesito saber la verdad de qué sucedió con ellos. Y necesito saber si tengo un hermano o una hermana”.


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