Cada día son asesinados tres menores en México, alerta el Sistema de Protección a la Infancia
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Cada día son asesinados tres menores en México, alerta el Sistema de Protección a la Infancia

El 63% de los menores en México ha reportado haber sido víctima de acoso escolar, violencia física o violencia intrafamiliar, de acuerdo con el Sistema Nacional de Protección de Niñas Niños y Adolescentes.
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19 de julio, 2018
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A diario, tres niños y bebés son asesinados en México, alertó el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Protección de Niñas Niños y Adolescentes (SIPINNA), Ricardo Bucio.

Durante el Encuentro Intersectorial, Agenda de Prioridades Para Poner Fin a la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes, Bucio Mujica señaló que, aunque el número de homicidios de menores ha disminuido en los últimos ocho años, la situación de maltrato que viven no debe normalizarse.

“Por lo menos hay tres homicidios de niños, niñas y bebés cada día, y aunque ha mejorado (la situación), porque en 2010 teníamos cuatro diarios, eso no se puede aceptar como normal o como una situación en la que hemos alcanzado lo que queremos tener”, dijo.

Bucio expresó su preocupación por lo que llamó una “violencia invisible” contra los niños, que “se minimiza e incluso se asume como positiva, como parte de la disciplina y de la educación de los hijos”.

De acuerdo con el secretario general del SIPINNA, en México, el 63% de los niños y niñas afirma haber sido víctima de castigos corporales, acoso escolar, violencia intrafamiliar o en la comunidad.

Para Ricardo Bucio, “el hecho de que se asuma la violencia contra los niños como parte de la cultura, ha hecho que se normalice, que perviva”, e incluso, que se reproduzca, pues los menores que son víctimas después pueden llegar a convertirse en agresores en redes sociales o a través del acoso escolar.

También alertó sobre la situación que viven las mujeres adolescentes, pues el 76% reporta sufrir violencia en el noviazgo.

“En nuestro país, los niños están siendo maltratados, estamos permitiendo como adultos que se den estas situaciones: no estamos legislando ni estamos poniendo los recursos necesarios para las procuradurías de protección a nivel nacional”, aseveró.

Feminicidios infantiles

El pasado martes 17 de julio, Ana Lizbeth, una niña de ocho años, fue hallada sin vida en un terreno baldío de Juárez, Nuevo León.

De acuerdo con reportes del diario Reforma, la menor había sido raptada el 15 de julio en la colonia Vistas del Río, en Juárez, misma zona en la que fue localizada.

El mismo 17 de julio, en Altamira, Tamaulipas, una niña de siete años fue hallada muerta, con una herida en el cuello, dentro de su habitación, reportó el diario.

Este jueves, autoridades de Nuevo León reportaron que detuvieron a Juan Fernando “N”, presunto autor material de la muerte de Ana Lizbeth.

El acusado era buscado desde 2014 por el delito de violación contra otra menor, y anteriormente había cumplido una condena por delitos sexuales.

Sobre estos casos, Nashieli Ramírez, presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), señaló que hace cinco años no habrían pensado que hablarían de feminicidio infantil.

“Tenemos esta semana tres asesinatos de niñas. Es urgente que autoridades y sociedad enfrentemos todas las violencias que aquejan a niñas, niños y adolescentes”, dijo.

De acuerdo con Ricardo Bucio, actualmente en México hay 30 comisiones homólogas a la Comisión para prevenir la Violencia contra Niños, Niñas y Adolescentes “que se están preguntando cómo intervenir ante una situación que parece contracultural, que parece una perspectiva no solo no importante o no prioritaria o contracultura por la aceptación que hay de esta violencia”.

Con información de Reforma (suscripción necesaria).

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Jilla Dastmalchi

El drama de los entierros sin familia en Italia por la pandemia de COVID-19

En el norte de Italia, los funerales están prohibidos y las familias en duelo se encuentran en cuarentena. En muchos casos, los trabajadores de empresas funerarias han asumido los roles de parientes, amigos y hasta de sacerdotes.
Jilla Dastmalchi
30 de marzo, 2020
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Cuando un ser querido muere, el poder darle un último adiós significa todo.

Pero el coronavirus está robándole a los italianos esa oportunidad de una despedida final.

Está despojando a los muertos de su dignidad y agravando el dolor de los que viven.

“Esta pandemia mata dos veces”, dice Andrea Cerato, que trabaja en una funeraria en Milán.

“Primero te aísla de tus seres queridos justo antes de morir. Después no permite que nadie tenga un cierre emocional“.

“Las familias quedan devastadas y les resulta difícil aceptarlo”, añade Cerato.

Muriendo en aislamiento

Un paciente llega a un hospital italiano.

Getty Images
Muchas víctimas del nuevo coronavirus en Italia mueren y ni su familia ni amigos pueden asistir a sus funerales.

Muchas víctimas de COVID-19 están muriendo en aislamiento hospitalario sin la compañía de familia ni amigos. Las visitas están prohibidas por el alto riesgo de contagio.

Aunque las autoridades aseguran que el virus no puede transmitirse póstumamente, todavía puede sobrevivir en la ropa durante unas horas. Eso quiere decir que los cuerpos se almacenan herméticamente de forma inmediata.

“Así que muchas familias nos preguntan si pueden ver el cuerpo una última vez. Pero está prohibido”, comenta Massimo Mancastroppa, un director de funeraria en Cremona.

Los muertos no pueden ser enterrados en sus trajes finos y preferidos. En su lugar se quedan con la lúgubre e impersonal bata de hospital.

Pero Mancastroppa está haciendo lo que puede.

Ilustración: una pared separa a una familia en duelo de una persona fallecida.

Jilla Dastmalchi
Los cuerpos de los fallecidos por coronavirus se almacenan herméticamente de forma inmediata.

“Colocamos el traje que la familia nos trae encima del cuerpo, como si estuviera vestido con este”, indica. “Una camisa arriba, una falda abajo”.

“No tienen más alternativa que confiar en nosotros”

En esta situación sin precedentes, los directores de funerarias de repente se encuentran fungiendo como un reemplazo de las familias.

Reemplazo de amigos. Hasta reemplazo de sacerdotes.

Se debe a que la gente allegada a la persona que muere del virus frecuentemente se encuentra también en cuarentena.

“Asumimos todas sus responsabilidades”, cuenta Cerato.

Trabajadores colocan ataúdes en un barco en Venecia.

Getty Images
El número de muertes ha inundado la industria funeraria de Italia.

“Les enviamos a los seres queridos una foto del ataúd que vamos a utilizar, luego recogemos el cuerpo del hospital y lo enterramos o incineramos. No tienen más opción que confiar en nosotros“.

Lo más difícil para Cerato es no ser capaz de aliviar el sufrimiento de los dolientes. En lugar de contarles a las familias todo lo que se puede hacer, ahora se ve forzado a darles una lista de todo lo que no está permitido.

“No los podemos vestir, no podemos peinarlos, no podemos ponerles maquillaje. No los podemos arreglar para que se vean bien y en paz. Es muy triste”.

Deuda con los muertos

Cerato ha sido director de funeraria durante 30 años, como su padre antes de él.

Piensa que estos pequeños gestos son muy importantes para los dolientes.

“Acariciarles la mejilla una última vez, tomarles la mano y verlos de manera dignificada. El no poder hacer eso es muy traumático”.

En esta época de virus, los trabajadores de funeraria muchas veces se ven forzados a reunirse con la familia doliente a uno y otro lado de una puerta cerrada.

No obstante, los parientes intentan pasar por la rendija notas personales, reliquias de familia, dibujos y poemas con la esperanza de que sean enterrados con su madre o padre, hermano o hermana, hijo o hija.

Sin embargo, nada de eso se pondrá dentro del ataúd.

Los trabajadores de empresas funerarias vestidos con equipamiento de seguridad adecuado.

Getty Images
Los trabajadores de empresas funerarias también corren riesgo de infectarse y pronto podrían quedarse sin equipamiento de seguridad adecuado.

Enterrar artículos personales se ha vuelto ilegal. Es una medida drástica, pero fue diseñada para frenar la propagación de la enfermedad.

Si alguien muere en casa, todavía se permite la entrada de los trabajadores funerarios, pero tienen que estar completamente vestidos en atuendos protectores: gafas, máscaras, guantes y batas.

Es una escena sumamente inquietante para alguien que acaba de ver a su ser querido morir.

Pero muchos trabajadores funerarios se encuentran también en cuarentena. Algunos han tenido que cerrar sus negocios.

Una gran preocupación es que aquellos que se encargan de los muertos no tienen suficientes máscaras o guantes.

Italia es el país con más muertes hasta ahora por coronavirus.

Reuters
Italia es el país con más muertes hasta ahora por coronavirus.

“Tenemos suficientes trajes protectores para durarnos una semana”, indica Cerato.

“Pero, cuando se nos agoten, no habrá manera de seguir operando. Y nosotros somos una de las mayores funerarias en el país. No puedo imaginarme cómo se están adaptando las otras”.

Funerales vetados

Una ley de emergencia nacional ha prohibido los servicios fúnebres en Italia para evitar la propagación del virus.

Es algo insólito en este país de tan fuerte tradición católica.

Los servicios funerarios han sido prohibidos en Italia como medida de emergencia.

Getty Images
Los servicios funerarios han sido prohibidos en Italia como medida de emergencia.

Por lo menos una vez al día Andrea entierra un cuerpo en un contexto en el que ni una sola persona aparece para decir adiós porque todos están en cuarentena.

“Se permite que una o dos personas estén presentes en el entierro, pero eso es todo”, informa Massimo. “Nadie se siente capaz de decir un par de palabras, así que solo hay silencio”.

Cada vez que puede, intenta evitar esa situación. Lleva el ataúd en auto hasta una iglesia, abre el baúl y le pide a un sacerdote que le dé la bendición ahí mismo.

Suele hacerse en unos segundos pues hay otra víctima que espera.

Un país inundado de ataúdes

Los ataúdes se están acumulando, incluso en las iglesias.

Getty Images
Los ataúdes se están acumulando, incluso en las iglesias.

La industria funeraria no da abasto y el número de muertos continúa aumentando.

Hasta el viernes 27 de marzo, el virus ha matado en Italia a más de 8.000 personas, muchas más que en cualquier otro país del mundo.

“Hay una fila afuera de nuestra funeraria en Cremona”, señala Andrea.

“Es casi como si fuera un supermercado”.

Las morgues en el norte de Italia están inundadas de cuerpos.

“La capilla del hospital en Cremona parece más una bodega”, dice Mancastroppa.

Unos convoys del ejército italiano transportando cadáveres en el norte de Italia.

Reuters
El ejército italiano tuvo que intervenir para ayudar a transportar a los muertos.

Muchos más ataúdes se apilan en las iglesias.

En Bérgamo, que ha visto el mayor número de casos en Italia, el ejército ha tenido que intervenir, los cementerios ya están llenos.

Una noche de mediados de marzo, los lugareños observaron en silencio cómo un convoy de camiones militares transportaban lentamente más de 70 ataúdes por las calles.

Cado uno contenía el cuerpo de un amigo o vecino que estaba siendo llevado a una ciudad aledaña para ser incinerado.

Pocas imágenes han sido más impactantes o conmovedoras que esa, desde el inicio del brote.

Los menospreciados transportadores de almas

Médicos y enfermeras por todo el país han sido elogiados como héroes, salvadores en la hora más oscura de Italia.

Pero los trabajadores de funeraria no han recibido el reconocimiento por lo que hacen.

Mucha gente nos ve como simples transportadores de almas”, lamenta Massimo.

El hashtag "todo va a estar bien" ha sido tendencia en Italia.

Getty Images
El hashtag “todo va a estar bien” ha sido tendencia en Italia.

Dice que muchos italianos ven su labor de la misma manera que ven la de Caronte, el siniestro barquero del inframundo de la mitología griega que transportaba a los recién muertos a través del río que divide el mundo de los vivos del mundo de los muertos.

Una labor automática y desagradecida en los ojos de muchos.

“Pero puedo asegurar que lo único que queremos hacer es darles dignidad a los muertos“.

#Andratuttobene -“todo va a salir bien”- es una etiqueta que se convirtió en tendencia en Italia desde que la crisis surgió. Viene acompañada de un emoji de arcoíris.

Pero, por el momento, todavía no se vislumbra el sol. Y, aunque todos rezan por que salga, nadie sabe exactamente cuándo todo irá a salir bien otra vez.

*Ilustraciones hechas por Jilla Dastmalchi

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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https://www.youtube.com/watch?v=m3hsaL4GZ4M

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