#SemáforoEconómico: Gobiernos estatales fallan en la generación de empleo formal
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Cuartoscuro

#SemáforoEconómico: Gobiernos estatales fallan en la generación de empleo formal

La generación de empleos formales este sexenio se dio principalmente en los sectores de industrias de transformación y servicios para empresas, personas y hogar.
Cuartoscuro
18 de julio, 2018
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Entre mayo y junio de este año la generación de empleo formal cayó. Es el primer junio desde el año 2002 en el cual la generación de empleo formal es negativa.

Al 30 de junio de 2018, se tenían registrados 19 millones 894 mil 575 empleos formales ante el IMSS, lo cual refleja una reducción de 13 mil 497 empleos respecto a los registrados durante mayo.

A pesar de esta caída, el #SemáforoEconómico de empleo formal establecido por México, ¿cómo vamos? está en color amarillo. Esto se debe a la generación de empleo formal acumulada que ha habido durante los primeros seis meses del año – se han generado 479,120 empleos formales entre enero y junio –, la cual equivale a 79% de la meta establecida por la organización, de 100 mil empleos formales al mes.

A lo largo de la presente administración, se han generado 3 millones 599 mil 639 empleos formales, principalmente en los sectores de industrias de transformación y servicios para empresas, personas y hogar. En estos sectores se concentra 57% del empleo formal generado en el sexenio. Por otro lado, en el sector de industria eléctrica y suministro de agua potable el empleo formal ha disminuido en 4 mil 626 plazas, mientras que en el sector de industrias extractivas el número de empleos formales se ha reducido en 654 en lo que va de la administración.

A nivel estatal, con la información al segundo trimestre del 2018, 15 de los 32 estados presentaron el #SemáforoEconómico estatal en rojo, lo cual significa que en los primeros seis meses del año generaron menos del 75% de los empleos formales requeridos para poder emplear a la población que se incorpora al mercado laboral. De estos 15 estados, 5 desaparecieron empleos formales en el periodo; Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y Sinaloa están en esta situación. En específico, Sinaloa ha desaparecido el equivalente a 130% de la meta de generación de empleo formal durante los primeros seis meses del año, aunque es importante considerar que buena parte de esta disminución se debe a efectos estacionales en el sector agropecuario.

Por otra parte, entre enero y junio de este año, 12 estados generaron más del 100% de la meta establecida. Quintana Roo, Querétaro y Baja California Sur han tenido un desempeño particularmente bueno: Quintana Roo ha generado 34 mil 388 empleos formales en lo que va del 2018, cumpliendo con 405% de su meta, y Querétaro generó 21 mil 877 empleos formales en el mismo periodo, equivalente a 242% de la meta estatal. Baja California Sur ha generado 9 mil 672 empleos formales, lo cual representa 239% de la meta estatal. Otros estados con buen desempeño en el periodo fueron Aguascalientes, Baja California, Coahuila y Nuevo León.

Finalmente, hubo cinco estados que generaron entre 75% y 100% de la meta de generación de empleo formal. Tamaulipas, Jalisco y San Luis Potosí generaron 93%, 93% y 83% de sus respectivas metas. Sin embargo, durante el primer trimestre de 2018, estos tres estados habían generado más del 100% de la meta.

Es evidente que la generación de empleo formal continuará siendo un reto en las próximas administraciones, tanto federales como estatales. Si bien hay estados que muestran buen desempeño en la materia, estados como Veracruz, Oaxaca y Tabasco constantemente crean menos empleos de los necesarios para cumplir con las necesidades del mercado laboral. Será necesario implementar políticas que proporcionen las herramientas para que los estados rezagados logren progresar en cuanto a la generación de empleo formal.

 

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Vacunas COVID: A qué se debe el secretismo que rodea los contratos entre los gobiernos y las farmacéuticas

Los detalles de los contratos entre algunas grandes farmacéuticas y los gobiernos son confidenciales, lo que ha provocado críticas y sospechas.
28 de enero, 2021
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El mundo entero se disputa una plaza para recibir la vacuna contra el coronavirus, un bien todavía demasiado escaso y producido por pocos laboratorios farmacéuticos.

Los gobiernos firman contratos con las compañías que han desarrollado esas vacunas en tiempo récord y, sin embargo, información crítica de esos acuerdos permanece oculta para el gran público debido a estrictas cláusulas de confidencialidad.

Cuánto cuestan o cómo se distribuirán son detalles que en la mayoría de los casos la ciudadanía desconoce, porque así lo exigen los acuerdos firmados.

En Perú, por ejemplo, las negociaciones entre el gobierno y la compañía Pfizer encallaron por este motivo. Y en Colombia el gobierno afirma que las cláusulas de confidencialidad le impiden ofrecer aún un cronograma claro de vacunación.

El problema es mundial.

En respuesta a una petición de información en el Parlamento Europeo a mediados de noviembre, la comisaria de Salud, Estela Kiriakides, afirmó: “Debido a la naturaleza altamente competitiva de este mercado, la Comisión está legalmente imposibilitada para desvelar la información que contienen estos contratos”.

Y la ministra belga de Presupuesto, Eva de Bleeker, tuvo que retirar poco después de publicarlo un mensaje en Twitter en el que recogía la lista de precios de los laboratorios con los que había negociado la UE.

A las quejas por el incumplimiento de los compromisos adquiridos por algunos fabricantes de vacunas, se suman ahora las de las voces que exigen mayor transparencia en un asunto de salud pública vital.

Y la polémica sigue subiendo de tono, sobre todo en la Unión Europea (UE), enojada después de que los laboratorios Pfizer y AstraZeneca le comunicaran que no estarán en condiciones de suministrar al bloque la cantidad de dosis iniciales acordadas.

Ello ha llevado a que, según fuentes de la UE citadas por la agencia Reuters, desde Bruselas se les exija a las farmacéuticas que hagan públicos los términos de los contratos y amenace con controlar las exportaciones de las vacunas producidas en Europa.

¿Por qué tanto secreto?

Una práctica habitual

Según Jonathan García, experto en salud pública en la Universidad de Harvard, en EE.UU., “esto no es nada nuevo; es frecuente que en los contratos entre los sistemas de salud de los países y las farmacéuticas se incluyan cláusulas de confidencialidad”.

“Los laboratorios buscan fraccionar el mercado para poder negociar precios distintos con los distintos países”, añade.

Esto les permite negociar con los países en función de sus recursos, ofreciéndoles precios más bajos a los países pobres o en desarrollo y exigiendo cantidades más altas a los más ricos.

La compañía AstraZeneca ha revelado que la vacuna que ha desarrollado en colaboración con la Universidad de Oxford tendrá un coste aproximado de entre 3 y 4 dólares por dosis (se requieren dos). Pero el suyo es por ahora un caso excepcional.

Además de los precios, se mantienen muchas veces en secreto la información relativa a la producción y logística, y las conocidas como cláusulas de responsabilidad.

En ellas se estipulan límites a la responsabilidad de los laboratorios en el caso de posibles efectos adversos de los medicamentos y se indica que si hay diferencias no las resolverán los tribunales nacionales, sino unas cortes especiales de arbitraje internacional.

Vacuna de Pfizer.

Reuters
Pfizer es una de las compañías señaladas por la exigencia de confidencialidad en los contratos.

Las voces que reclaman mayor transparencia alertan de que la urgencia por el desarrollo de una vacuna para una enfermedad que se ha cobrado ya más de dos millones de vidas en todo el mundo ha podido llevar a los gobiernos a aceptar limitaciones de responsabilidad aún mayores.

En la Estrategia para la Adquisición de Vacunas que hizo pública la Comisión Europea se decía que “la responsabilidad por el desarrollo y el uso de la vacuna, incluida cualquier indemnización específica requerida, recaerá sobre los Estados miembros que la adquieran”.

El caso de Perú

Un país de América Latina, Perú, se ha convertido en ejemplo destacado de los problemas que acarrea esta limitación de responsabilidad para las farmacéuticas.

Las negociaciones del gobierno peruano con la compañía Pfizer para la adquisición de la vacuna no cuajaron porque, según dijo la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, “se identificaron algunas cláusulas que requerían un análisis más profundo para determinar la compatibilidad con las leyes peruanas y los alcances que puede asumir el Estado”.

BBC Mundo trató de contactar con Pfizer, pero no obtuvo respuesta.

La falta de acuerdo con Pfizer llevó a las autoridades peruanas a buscar otras opciones, como la vacuna del fabricante chino Sinopharm.

Mujer recibe la vacuna en Hungría.

EPA
El ritmo al que avanza la vacunación varía según los países.

Al contrario de lo que sucede en otros países de la región, como Argentina o Chile, la vacunación no ha comenzado aún en Perú y las autoridades no han podido ofrecer un cronograma seguro.

En Colombia, el gobierno ha sido objeto de fuertes críticas por no haber comenzado aún a vacunar a la gente y haber aludido a las cláusulas de confidencialidad para justificar por qué no podía ofrecer aún una fecha para comenzar a hacerlo.

La confidencialidad en los contratos, sin embargo, cuenta con defensores, con base, sobre todo, en los llamados “subsidios cruzados”. Al poder cobrarles más a los países ricos, los laboratorios se ven en condiciones de ofrecer precios asequibles a los países con menos recursos.

El economista David Bardey señala en conversación con BBC Mundo que si hubiera transparencia en los precios de los medicamentos, “sería más complicado para los laboratorios cobrar precios más altos a los países más ricos si estos pueden observar precios menores para otros países”.

“Si queremos que los países más desarrollados paguen más, es mejor que los precios no sean públicos“, indica el experto, que alerta además de que los países más avanzados están adquiriendo muchas más dosis de las que necesitan porque “sus gobiernos tienen una gran presión de su opinión pública y eso los está empujando a una especie de nacionalismo sanitario”.

Se suele aludir también al derecho que tienen las compañías a obtener un beneficio de las grandes inversiones que hacen en investigación.

Y un tercer factor son los derechos de propiedad intelectual. Un experto español en salud pública que prefirió no dar su nombre resume el papel que, a su juicio, están jugando los grandes laboratorios occidentales: “Están defendiendo su patente para evitar que otros la fabriquen en la India y se las vendan a menor coste a los países pobres”.

Ursula Von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

EPA
Ursula Von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se enfrenta al problema de hacer que las farmacéuticas cumplan sus compromisos.

Jonathan García cree que los argumentos a favor de la transparencia ganan valor en el contexto de la pandemia.

“Estamos hablando de una emergencia sanitaria global, de algo que sucede cada 100 años, ante lo que uno esperaría que el sistema utilizara mecanismos mucho más transparentes y buscara un esquema más cooperativo. En cambio vemos que se sigue buscando un mercado monopólico y mantener ventajas en los precios”.

Las diferencias en el acceso a las vacunas han llevado al mundo a un riesgo de “fracaso moral catastrófico”, como definió el director de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, el hecho de que los países más necesitados vayan a tener que esperar años para inmunizar a su población.

La historia de las epidemias muestra que no sería la primera vez. Ya sucedió con la poliomielitis y la viruela, enfermedades erradicadas mucho antes en los países más avanzados.

O con el VIH, que todavía diezma a muchas poblaciones africanas cuando los pacientes en el llamado primer mundo han visto prolongada significativamente su esperanza de vida gracias al desarrollo de los tratamientos antirretrovirales.

“Los medicamentos están disponibles; el problema son los costos”, indica García.

Y los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, no pueden permitirse al negociar con los laboratorios la actitud exigente mostrada por la Unión Europea, un bloque formado por 27 estados entre los más prósperos del mundo.

*Con información adicional de Martín Riepl en Lima y Carlos Serrano en Miami.


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