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Cuartoscuro

A un año del Sistema Nacional Anticorrupción, ningún estado ha concretado su sistema local

A un año de su puesta en marcha, sólo 15 de las 32 entidades han armonizado los objetivos de la ley general con la legislación local, mientras que el resto lo ha hecho de manera parcial. Además faltan recursos presupuestales y humanos.
Cuartoscuro
19 de julio, 2018
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A un año del arranque del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), ninguna entidad ha logrado la conformación al cien por ciento del sistema local y de fiscalización.

Sólo 15 de las 32 entidades han armonizado los objetivos de la ley general con la legislación local, mientras que el resto lo ha hecho de manera parcial, de acuerdo con los resultados del “Diagnóstico sobre el grado de armonización de las leyes de los sistemas estatales anticorrupción respecto de la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción”, realizado por la Secretaría Ejecutivo del Sistema Nacional.

Uno de los frenos es que los recursos económicos y humanos son insuficientes en todo el país, como ocurre con el sistema nacional, afirma en entrevista con Animal Político, Luis Pérez de Acha, integrante del Consejo de Participación Ciudadana del SNA.

Además, el Congreso cerró el periodo de sesiones el 3o de abril pasado sin nombrar al fiscal anticorrupción, una de las figuras clave del sistema para investigar los posibles casos, y tampoco ratificó a los magistrados anticorrupción.

Incluso, el Consejo de Participación Ciudadana interpuso cuatro juicios de amparo ante tribunales colegiados por las omisiones en que han incurrido los estados: por no implementar los sistemas locales; por no ajustar la Ley General de Responsabilidades Administrativas; contra Congresos estatales por no proveer de recursos y en contra del Senado por no ratificar a los magistrados anticorrupción.

Aniversario sin festejo

En 2016, se expidieron y reformaron ocho leyes que harían funcionar al Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). Las creadas fueron: la Ley General del SNA, de Responsabilidades Administrativas; la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa y la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación. Mientras que las reformadas fueron: la Ley de Contabilidad Gubernamental; la de Coordinación Fiscal; la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República; la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y el Código Penal Federal.

El 19 de julio de 2017, entró en vigor el Sistema Nacional Anticorrupción para la “prevención, detección, y sanción de responsabilidades administrativas y hechos de corrupción, así como en fiscalización y control de recursos públicos”.

Justamente con la idea de que existiera un mecanismo que involucrara a diferentes instancias de gobierno para evitar o en su caso, investigar y sancionar hechos de corrupción y que la responsabilidad para actuar no sólo recayera en la PGR y la Secretaría de la Función Pública.

Por ello el Sistema estaría integrado por cuatro instancias: el Comité Coordinador, el Comité de Participación Ciudadana, el comité Rector del SNA y los Sistemas locales. En el que participan desde la sociedad civil hasta el fiscal anticorrupción, el Consejo de la Judicatura Federal, el INAI y la Auditoría Superior de la Federación, entre otros.

Sin embargo, al cumplirse un año de operación, los casos de corrupción destapados en los últimos meses no han sido materia para el Sistema Nacional Anticorrupción porque ni siquiera está integrado de manera completa. La falta de fiscal anticorrupción, incluso, ni siquiera ha permitido que entren en vigor las reformas al código penal.

Luis Pérez de Acha asegura que la PGR ha negado información del Comité de Participación Ciudadana sobre los casos de corrupción que han ocurrido en el último año, como el espionaje a activistas y periodistas a través del sistema Pegasus, los posibles sobornos a funcionarios mexicanos por la empresa brasileña Odebrech, el presunto desvío de recursos públicos en La Estafa Maestra y la muerte de dos personas en el socavón del paso exprés de Cuernavaca. 

Por eso es que ni siquiera el Comité, una de las partes del SNA, ha podido dar seguimiento a dichos casos, sostiene el entrevistado.

Es un panorama de “contrastes”, porque “no podíamos avanzar en esos temas de corrupción o los resultados fueron pobres de cara a la sociedad civil”. Pero están construyendo alternativas, dice Pérez de Acha, como los amparos, aunque sea de mediano y largo plazo.

“La corrupción no se construyó de un día a otro y la reconstrucción que tenemos que hacer es larga. Encontramos alternativas, pero no se verán resultados hasta varios meses”, afirma.

Los retrasos locales

A la problemática Federal se suman los retrasos en los estados. Sólo Nayarit y Chiapas han avanzado más en la implementación de su sistema local anticorrupción, pero ninguna entidad en el país lo ha logrado de manera total.

El caso más grave fue Tlaxcala por el que el Consejo de Participación interpuso un amparo el 7 de agosto de 2017, toda vez que el Congreso estatal no había emitido ni siquiera su ley local anticorrupción. Aunque el caso avanzó ante tribunales, el Consejo solicitó a la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que ejerciera su facultad de atracción del caso y el 21 de junio de 2018, lo aceptó.

La armonización de los objetivos de la Ley general como los mecanismos de coordinación, emisión de políticas integrales, directrices para la generación de políticas, organización y funcionamiento del sistema, entre otras, sólo han sido aplicados de manera satisfactoria en las leyes locales de: Aguascalientes, Baja California, Colima, Chiapas, Ciudad de México, Durango, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nayarit, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán.

El resto de entidades lo han hecho de manera parcial: Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Chihuahua, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Tlaxcala y Zacatecas.

Mientras que el aspecto de mayor retraso en la mayoría de entidades es en la conformación del sistema estatal de fiscalización, que debería estar integrado por la Auditoría local, la Secretaría de Control Interno Local y representación municipal.

En 20 estados ni siquiera han integrado el sistema de fiscalización. Se trata de Baja California Sur, Campeche, Colima, Coahuila, Colima, Chihuahua, Hidalgo, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Yucatán. Sólo seis entidades lo han logrado (Aguascalientes, Chiapas, Durango, Nayarit, San Luis Potosí y Veracruz).

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Getty Images

Qué ventajas puede tener el exceso de grasa corporal para un boxeador como Andy Ruiz

El mexicano-estadounidense Andy Ruiz parecía no estar en muy buena forma antes de la pelea en la que derrotó por sorpresa al favorito de los pesos pesados Anthony Joshua.
Getty Images
4 de junio, 2019
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Imagínate convertirte en el campeón mundial de pesos pesados en el Madison Square Garden de Nueva York tras noqueando a una superestrella del boxeo que nunca había sido noqueada… y que aún así te digan gordo.

Pues es lo que le pasó al mexicano-estadounidense Andy Ruiz, quien esta semana sorprendió al mundo del boxeo al derrotar al británico Anthony Joshua por KO técnico.

Ambos se enfrentaron el pasado sábado y el favorito no era precisamente el mexicano-estadounidense que acabó ganando la pelea.

Tuvo que aguantar de todo por parte de los aficionados y del equipo de su oponente ya desde días antes.

Pero también mientras se realizaba el pesaje oficial.

Ambos boxeadores.

Getty Images
Ruiz pesa 10 kilos más y mide 10 centímetros menos que Joshua.

Mientras Joshua mostraba un cuerpo extremadamente trabajado con sus marcados músculos, Ruiz aguantaba todo tipo de comentarios sobre los kilos de más.

Los seguidores del británico se burlaban de Ruiz, como se burlaban hace 15 años de él los niños en el colegio.

El cara a cara de los dos boxeadores, uno de formas redondas (121 kilos, 1,88 m) y el otro alto y musculoso (110 kilos, 1,98 m) acentuó más la idea.

Pero sin inmutarse, Ruiz respondió a sus críticos antes del combate: “Soy rechoncho y corto, pero rápido como un rayo”.

Así que con todo este ruido previo, la asombrosa victoria de Ruiz contra Joshua, en posesión de cuatro cinturones de campeón de los pesos pesados de cuatro asociaciones (IBO, WBA, IBF y WBO), parece la revancha de alguien del que te burlaste por tener unos kilitos de más.

Andy Ruiz Jr.

Getty Images
El mexicano nacido en California logró la hazaña con poco más de un mes de preparación para este combate.

Para el ojo inexperto, el púgil mexicano sin duda parecía no estar en forma.

Las repeticiones a cámara lenta de algunos de sus golpes subrayaron su flácido torso.

Pero en la BBC nos preguntamos cómo toda esa grasa puede realmente ayudar en este tipo de deporte.

“En un deporte como el boxeo entre pesos pesados, ciertamente hay escenarios en los que tener grasa corporal de más puede ser beneficioso”, dice el nutricionista deportivo Mayur Ranchordas.

Eric "Buterbean" Esch

Getty Images
El famoso Eric “Buterbean” Esch en 2001 después de uno de sus muchos, muchos nocauts a otro boxeador.

Este doctor ha trabajado con boxeadores profesionales como Gavin y Jamie McDonnell y con otros deportistas como el buzo Tom Daley.

Ranchordas afirma que lo primero es reconocer el delicado equilibrio entre músculo, grasa y estado físico.

“Cuando entrenamos atletas, lo primero que hacemos es medir la composición de su cuerpo: la cantidad de masa muscular y la cantidad de grasa que tienen”, explica Ranchordas.

Andy Ruiz y Anthony Joshua durante la pelea

Getty Images
El mexicano utiliza el alias de “Destroyer” (destructor).

“Si quieres convertirte en un buen ciclista, la grasa corporal adicional no sirve de nada porque ese peso que no se traduce en rendimiento. Pero en el boxeo si”, aclara.

“Si pesas 20 kilos más, incluso aunque ese peso provenga de la grasa, tu oponente va a sentir mucho más tus golpes”.

Así que básicamente, el peso extra en boxeo puede aumentar la potencia.

Por supuesto, esta afirmación tiene un matiz: la aptitud física y la agilidad con la que cuenta el deportista.

Andy Ruiz y Anthony Joshua durante la pelea

Getty Images
Ruiz hizo caer a Joshua dos veces en el séptimo asalto.

“Si tienes grasa corporal adicional, tu frecuencia cardíaca será más alta y tendrás que utilizar más energía para moverte”, explica.

Antes de una pelea, los boxeadores van a campos de entrenamiento donde, por lo general, el objetivo es perder grasa y aumentar la masa muscular.

Para tonificar, básicamente.

Pero Ranchordas dice que, mientras un atleta esté lo suficientemente en forma para soportar el peso adicional, la grasa puede ser útil.


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https://www.youtube.com/watch?v=d4L-tZXPhxY

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https://www.youtube.com/watch?v=JqmVdgPef-M

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