1968: ¡Somos borregos, beeee!, llevan acarreados al desagravio a la bandera; balazos en el Zócalo
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Armando Lenin Salgado

1968: ¡Somos borregos, beeee!, llevan acarreados al desagravio a la bandera; balazos en el Zócalo

El gobierno federal organizó una “ceremonia de desagravio” a la bandera nacional, que concluyó con represión policiaca contra estudiantes.
Armando Lenin Salgado
Por Viétnika Batres
29 de agosto, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Ciudad de México, 28 de agosto de 1968.- El gobierno federal organizó esta mañana una “ceremonia de desagravio” a la bandera nacional, que concluyó con represión en contra de estudiantes que acudieron al Zócalo; fueron desalojados a bayoneta calada de la plaza por tanquetas militares y batallones de soldados.

El acto fue convocado por el Departamento del Distrito Federal (DDF) en respuesta al izamiento de una bandera rojinegra de huelga en el asta de la Plaza de la Constitución.

En cuestión de horas, las autoridades organizaron el “desagravio”. Ordenaron a miles de empleados del gobierno local y federal presentarse a las 10 de la mañana en el Zócalo. El cronista Carlos Monsiváis, que había estado la noche anterior en el lugar, regresó para atestiguar con sorpresa: “Allí está la bandera rojinegra que creí ver arriada la noche anterior”.

Los trabajadores de Limpia y Transporte del DDF integraron “vallas amenazantes”, reportó Monsiváis. Por un costado del Zócalo ingresaron a la plancha grupos “incitados por la espontaneidad del acarreo”. Obligados a acudir al acto de desagravio, venían de la Secretaría de Hacienda y de la Secretaría de Educación Pública.

De pronto, las cosas se salieron del guión preestablecido y los burócratas comenzaron a gritar: “¡Somos borregos! ¡Nos llevan! ¡Bee bee! ¡Somos borregos!”.

“Los encargados de organizar la ceremonia intentaban callar a los burócratas, sus esfuerzos eran en vano. Además, entre los empleados públicos se colaron grupos de estudiantes, mientras el mitin oficial seguía su curso, y eso hizo más difícil que se tuviera control oficial.

Marcelino Perelló, representante en el CNH por la Facultad de Ciencias de la UNAM, contó que, en realidad, los burócratas y trabajadores de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) iban gritando consignas desde que eran transportados rumbo al Zócalo.

“La gente de los camiones, de pasajeros y de redilas, iba gritando: “no vamos, nos llevan; no vamos, nos llevan o somos borregos, somos borregos…” y así hasta llegar al Zócalo. “No llenan el Zócalo, obviamente, pero alguna gente había. Entonces los chavos, la raza, se deja llegar con volantes y la chingada y que les voltean el mitin,  ese mitin en el que tenía que haber hablado (Gustavo) Díaz Ordaz, que se convierte en un mitin de apoyo al movimiento y de condena al gobierno”.

Los oradores censuraban al movimiento estudiantil mientras la bandera nacional era izada. Sin embargo, por dificultades técnicas, se quedó a media asta y los estudiantes exigieron a gritos dejarla así, en señal de duelo por la intervención del Ejército la madrugada de este miércoles.

Finalmente, la bandera nacional fue izada de nuevo por completo y al “trapo rojinegro” se le prendió fuego.

Otro desalojo violento del Ejército

Poco antes, en la parte final del mitin, detalló Gilberto Guevara Niebla, representante de la Facultad de Ciencias de la UNAM en el Consejo Nacional de Huelga, “los mismos trabajadores, los obreros, le tiraban con monedas al orador del PRI, hasta que se retiró. Subieron los líderes estudiantiles, y se transformó aquello en una acto de protesta”.

Cerca de las dos de la tarde, desde los magnavoces se dio por concluida la ceremonia de desagravio y –relató Monsiváis– también se recordó a los asistentes, “con otras palabras, cuánto urge su presencia en otras partes”.

Minutos después de que se empezaron a retirar los asistentes al “desagravio”, 14 tanquetas militares se abalanzaron contra la multitud.

Se abrieron las puertas de Palacio Nacional, de donde salieron varias columnas de soldados con bayoneta calada y atacaron a la gente. Policías y soldados perseguían a los estudiantes por las calles aledañas al Zócalo.

Con menos de 12 horas de diferencia, el Ejército regresó al Zócalo, “pero ahora reprimir a las madres que estaban apoyando al PRI y al gobierno, una de las cosas más paradójicas y sintomáticas”, señaló Guevara Niebla.

No sólo eso: “comenzaron actuar grupos con un guante en la mano izquierda. Eran jóvenes con aspecto militar. Aparecieron francotiradores en los edificios del Centro y empezaron a disparar contra la gente y la policía. El Ejército comenzó a disparar contra ellos y en esos enfrentamientos hubo muertos, por lo menos uno, dos muertos”.

Monsiváis dio cuenta de “descargas de fusilería, ametralladoras, balaceras y batallas en distintas zonas del primer cuadro. Hay muertos incluso entre los burócratas acarreados al acto”.

Desde los edificios de Madero, 20 de Noviembre, Pino Suárez, Corregidora, Seminario, la gente arrojaba botellas, macetas y otros objetos contra los soldados.

En el Zócalo, según constató el cronista, los soldados disparaban a la parte alta de los edificios, muchas balas rebotaban hacia el hotel Majestic. Entre miedo, alaridos y alarmas, los estudiantes se replegaron, otro tiroteo fugaz. “Al fin, a las tres y media de la tarde, el Zócalo queda a la disposición de la calma a como dé lugar”.

En toda la zona se suscitan numerosos choques entre grupos de jóvenes y tropas y policías, y se escuchan disparos procedentes de la esquina de Donceles y Argentina. Durante el resto del día continúan los enfrentamientos y los arrestos.

A las 23 horas, unidades mecanizadas del Ejército son colocadas frente a Palacio Nacional, con órdenes de disparar si algún grupo intenta avanzar sobre ese edificio.

El misterio de la enorme bandera de huelga

De acuerdo con un reporte de agentes de la Secretaría de Gobernación enviados a cubrir la manifestación del día anterior, a la 1:35 de la madrugada del miércoles 28 de agosto en el asta bandera continuaba izada la bandera rojinegra, a pesar de que los mismos informes de la policía política señalaban que una bandera rojinegra fue izada a las 19:20 y posteriormente retirada a las 22:00, para ser sustituida de nuevo por “la enseña patria en la Plaza de la Constitución”.

Lo que se sabe es que cerca de las siete de la noche del 27 de agosto, Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, representante de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo en el Consejo Nacional de Huelga (CNH), discutió con uno de sus compañeros sobre si izar o no una bandera de huelga en el asta del Zócalo. “Yo no quería que se subiera un trapillo de un metro de percal pintado con brocha de rojinegro, que era la bandera que llevaba yo en el camión”. Pero, recordó después, tras unos momentos de tironeo, la bandera fue subida… tan rápido como fue bajada. Sólo era, dijo, “un trapito de percal”.

Horas más tarde, una bandera de huelga ondeaba sobre la plancha del Zócalo. Luis Tomás alegó que la manta fotografiada por los periódicos –y usada como pretexto por el gobierno “para echarnos a toda la burocracia y a toda la gente del pueblo encima”– era demasiado grande. “De ese tamaño no había tiempo para hacer una bandera después del desalojo. Yo creo que esa bandera estaba hecha, que eso estaba manipulado de alguna manera”.

Según el informe policiaco de la madrugada del día siguiente, el lienzo rojo y negro ondeaba frente a Palacio Nacional. Sólo que era “una rojinegra de seda de tamaño enorme y no pintada, sino fabricada con tela de color rojo y negro”.

Un funcionario del Departamento del Distrito Federal dio una clave que podría llevar a entender qué fue lo que ocurrió: desde su oficina –situada en las lindes del Zócalo– alcanzó a ver cómo, tras la retirada de la mayor parte de los manifestantes, “llegó un grupo de los llamados halcones, empleados del Departamento, que bajaron la bandera nacional y levantaron una bandera de huelga que traían”.

La guardia fallida de los estudiantes, implacablemente reprimida, y la provocación montada de la bandera rojinegra, serían aprovechadas por el gobierno federal para tratar de desacreditar al movimiento y restarle apoyo social. Quería mostrar a los estudiantes como una marea descontrolada que, además, profanaba el símbolo nacional.

La bandera de huelga amaneció izada en el asta monumental, sólo que era “una rojinegra de seda de tamaño enorme y no pintada, sino fabricada con tela de color rojo y negro”.

Severa golpiza a Heberto Castillo

Al término de la sesión de los maestros, Heberto Castillo Martínez, uno de los oradores de la noche anterior en el Zócalo, se dirigió en automóvil a su domicilio. Al llegar y tratar de guardarlo en la cochera, dos autos se colocaron en ambos lados del vehículo. De ellos descendieron unos agentes y trataron de abrir las puertas del auto del ingeniero.

“El general Mendiola quiere hablar con usted, vamos en su auto”, le dijeron a Castillo, quien respondió que prefería irse con ellos en la patrulla. Al bajar, trató de escapar. Empezaron a pegarle. Fueron cuatro o cinco agentes, “dos de ellos muy fuertes”, los que le propinaron una severa golpiza.

Los hijos del profesor, a los gritos de su madre, que vio la trifulca, salieron al patio; el mayor, de 13 años, empuñaba una pistola, “por suerte descargada”.

Uno de los agentes logró inmovilizarlo pero, contó el propio Castillo, en el forcejeo consiguió aventarlo con todas sus fuerzas y hacer que su cabeza rebotara contra la pared. Entonces aprovechó la circunstancia.

Aunque sangraba profusamente, corrió. “Me perdí entre las rocas del Pedregal que conducían a la Ciudad Universitaria”. Se ocultó durante horas. Temía que la policía lo detuviera. “Estaba oculto a unos cuantos metros de mi casa, pero los agentes creyeron que me había internado”. Esperó más y finalmente caminó a gatas por todo el Pedregal para que no lo descubrieran y se escabulló por las calles en la madrugada.

Cerca de las cinco de la mañana del jueves 29, Castillo llegó al pie de la barda que divide CU de Copilco. La escaló como pudo y caminó por el campus hasta topar con una guardia de estudiantes que dormitaban en un auto. Lo llevaron a los servicios médicos universitarios. Y ahí se conoció la dimensión del daño físico que había sufrido: “Tenía fisura en el cráneo, herida en el vientre producto, dijo el médico, de alguna patada con puntera metálica; una rodilla me sangraba mucho y tenía los dedos de las manos luxados”.

Solidaridad con estudiantes; apoyo del PRI al gobierno

 Como se vio en la enorme manifestación de este martes 27 –con una asistencia de más de 400 mil personas, según consignaron diversos medios, como El Día–, el respaldo a los estudiantes se extiende a otros sectores de la población.

Ayer mismo, una madre de familia dio un breve discurso durante el mitin en el Zócalo:  “Señor presidente, si usted quiere más sangre, nosotras, las madres mexicanas, estamos dispuestas a seguir pariendo hijos hasta que usted los aprenda a respetar”.

Médicos residentes e internos del Hospital General se declararon en huelga de solidaridad con el movimiento estudiantil, así como la sección 37 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. El Sindicato Mexicano de Electricistas expuso la urgente necesidad de que autoridades y “auténticos estudiantes” se sienten a dialogar.

Cinco escuelas de la Universidad de Puebla y la Escuela Vocacional de Enseñanza Especial decretan un paro de 10 días en apoyo al movimiento estudiantil.

Del lado del gobierno, Fidel Velázquez, líder de la CTM –cuya base conforma el sector obrero del PRI–, declaró este mismo miércoles su apoyo al gobierno. “Cualquier medida que tomen las autoridades para reprimir la actual situación estará plenamente justificada y será respaldada por el pueblo y creo que ha llegado la hora de tomarla”.

Igualmente, en un encuentro que se realizaba en Bellas Artes, el dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC) ––parte del sector campesino del PRI–, Augusto Gómez Villanueva, pronunció un discurso en el que calificó a los participantes en el movimiento estudiantil de traidores a la patria y ofreció el apoyo de los campesinos mexicanos al gobierno de Díaz Ordaz.

Referencias:

Monsiváis, Carlos, Democracia, primera llamada: el movimiento estudiantil de 1968, Conaculta y gobierno del estado de Colima, México, 2010, p. 97. En www.mty.itesm.mx/dhcs/deptos/ri/ri-802/lecturas/nvas.lecs/1968-monsi/mc0292.htm.

Ídem.

Vázquez Mantecón, Álvaro (comp.), Memorial del 68, UNAM, gobierno del Distrito Federal y Ed. Turner, México, 2007, p. 99.

Diego Ortega, Roberto, “1968: El ambiente y los hechos. Una cronología”, Nexos, 1 septiembre 1978. En https://www.nexos.com.mx/?p=3199

Informe preliminar de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp). En https://nsarchive2.gwu.edu//NSAEBB/NSAEBB180/index2.htm

Monsiváis, op. cit., p. 100.

Castillo, Gustavo, “Persecución militar y desalojo del Zócalo”, La Jornada, 27 de agosto de 2008. En www.jornada.com.mx/2008/08/27/index.php?section=politica&article=012n1pol.

Aguayo Quezada, Sergio, 1968. Los archivos de la violencia, Grijalbo y Reforma, México, 1998, p. 144.

Vázquez Mantecón, Álvaro, op. cit., p. 98.

Ídem.

Castillo, Gustavo, op.cit.

Aguayo Quezada, Sergio, op. cit., p. 144.

Castillo, Gustavo, op.cit.

Castillo, Heberto, Si te agarran, te van a matar, Miguel Ángel Porrúa, México, 2012, pp. 83 y 84.

Ídem.

Ramírez, Ramón, El movimiento estudiantil de México, julio-diciembre 1968, Era, México, 1969, p. 262.

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Cómo la pandemia de COVID puede llevar a una revolución de las vacunas

Una tecnología prometedora en desarrollo desde hace 30 años utiliza la ingeniería genética para crear vacunas que son más baratas y fáciles de producir a gran escala.
25 de septiembre, 2020
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La enfermedad covid-19 está cambiando radicalmente muchas cosas, una de ellas puede ser cómo funcionan las vacunas.

La pandemia se ha convertido en una oportunidad para probar una nueva tecnología que se viene desarrollando desde hace 30 años.

Algunos científicos están usando la ingeniería genética para hacer que nuestras células produzcan una parte de un virus y así enseñarle a nuestro sistema inmunológico a protegernos de él.

Esto permitiría crear vacunas de forma mucho más rápida. Incluso pueden ser más simples de fabricar y más seguras de usar. Probablemente también sean más baratas.

Solo tenemos que probar que las vacunas genéticas, como se conocen, realmente nos protegen.

¿Oportunidad?

Nunca se hizo. Hasta la fecha, no existe tal vacuna aprobada para su uso en humanos.

Pero dos de las ocho vacunas contra la covid-19 que están en una etapa más avanzada de la investigación utilizan esta tecnología.

Una la fabrican las empresas Pfizer (Estados Unidos), BioNTech (Alemania) y Fosun (China). La otra está siendo desarrollada por la empresa estadounidense Moderna.

Ambas llegaron a la tercera y última fase de pruebas en humanos y se están aplicando a miles de personas para ver si son efectivas.

Las perspectivas son prometedoras, dice Norbert Pardi, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos.

Los estudios realizados hasta ahora apuntan a que estas vacunas generan una buena respuesta de nuestro sistema inmunológico y que son seguras.

“Aún necesitamos ver los resultados de la última fase, pero soy optimista. Creo que una o más de ellas serán aprobadas. Esto tiene el potencial de revolucionar el campo de las vacunas para enfermedades infecciosas”, opina Pardi.

Cómo funcionan las vacunas

La mayoría de las vacunas que utilizamos suponen la inyección de un virus o una bacteria en nuestro cuerpo para que el sistema inmunológico pueda identificar la amenaza y crear formas de defendernos.

En el caso de los virus, estos pueden estar debilitados (su capacidad para enfermarnos se ha reducido a niveles seguros) o inactivados (no pueden reproducirse).

Hombre delante de un mural con un dibujo de mujer con máscara.

Getty Images
Más de 32 millones de personas fueron contagiadas con el nuevo coronavirus en todo el mundo.

Existen también las denominadas vacunas de subunidades, en las que solo fragmentos característicos de un virus, como una proteína, por ejemplo, se producen en el laboratorio y se purifican para su uso en la vacuna.

La propuesta de las vacunas genéticas es diferente. En lugar de inyectarnos un virus o parte de él, la idea es hacer que nuestro propio cuerpo produzca la proteína del virus.

Para ello, los científicos identifican la parte del código genético viral que contiene las instrucciones para elaborar esta proteína y nos la inyectan.

Una vez absorbida por nuestras células, funciona como un manual de instrucciones para la producción de la proteína viral.

La célula produce esta proteína y la exhibe en su superficie o la libera en el torrente sanguíneo, lo que alerta al sistema inmunológico.

Las ventajas de las vacunas genéticas

La inmunóloga Cristina Bonorino explica que, en el caso de vacunas atenuadas o inactivadas, es necesario cultivar una gran cantidad de virus para utilizarlo como materia prima.

Las vacunas genéticas no necesitan esto.

Simplemente basta con crear en el laboratorio la secuencia genética deseada.

Esto requiere una estructura de producción mucho más reducida.

“El costo probablemente también sea menor”, dice Bonorino, quien es profesora de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud en Porto Alegre y miembro del comité científico de la Sociedad Brasileña de Inmunología.

Márjori Dulcine, directora médica de Pfizer Brasil, empresa que fabrica una de las vacunas genéticas, explica que, además de que este tipo de vacuna se produce más rápidamente a gran escala, también es flexible.

“Sabemos que el SARS-Cov-2 tiene una gran capacidad para mutar. Entonces, si eso sucede, podemos adaptarnos rápidamente”, asegura Dulcine.

Las vacunas genéticas también eliminan el riesgo de que una persona se enferme cuando se vacuna, lo que puede ocurrir cuando se utilizan vacunas con virus atenuados.

Los virus en ese estado se han manipulado para ser menos peligrosos, pero aun así pueden reproducirse lentamente.

Esto da suficiente tiempo al sistema inmunológico de una persona sana para que reaccione y, en el proceso, aprenda a combatir esa amenaza.

Pero, en casos más raros, si el paciente está inmunodeprimido, puede perder esta carrera contra el virus y enfermar.

“Con este tipo de vacuna no pasa eso, porque no usa un microorganismo vivo. Es completamente sintética“, dice Norbert Pardi, de la Universidad de Pensilvania.

El tiempo necesario para desarrollar una vacuna también se reduce drásticamente. Por lo general, lleva meses tener una vacuna lista para las primeras pruebas. Con las vacunas genéticas se tarda solo semanas.

Protesta antivacuna.

Reuters
Una parte de la población está en contra de las vacunas obligatorias.

“Moderna tardó 42 días desde el momento en que recibió la secuencia genética del virus para comenzar los estudios de la vacuna contra la covid-19. Esto es casi imposible con otras tecnologías”, afirma Pardi.

El científico también dice que las pruebas han demostrado hasta ahora que las vacunas genéticas contra la covid-19 han generado una reacción del sistema inmunológico al menos tan buena como la de las otras candidatas.

“Por lo tanto, no solo son más seguras y relativamente baratas de producir, sino que también son muy efectivas. Esto es muy importante”, analiza.

Vacunas de ADN vs vacunas de ARN

Pero si estas vacunas tienen tantas ventajas, ¿por qué todavía no hay ninguna aprobada para su uso en humanos? Una razón es que la tecnología es reciente.

La primera vacuna de la historia fue creada por el médico británico Edward Jenner hace poco más de 220 años, a principios de los siglos XVIII y XIX, para prevenir la viruela.

En contraste, las vacunas genéticas han estado en desarrollo durante poco más de tres décadas, y solo más recientemente han comenzado a dar resultados más alentadores.

En un principio se creía que sería mejor hacer este tipo de vacuna utilizando ADN, la molécula que contiene toda la información genética de un organismo y que nuestras células utilizan para fabricar las proteínas que componen nuestro cuerpo.

Pero para que esto suceda, el ADN primero debe transformarse en moléculas de ARN, que trasladan esa información a la parte de la célula donde se producen las proteínas.

Los científicos creían que al inyectarnos el ADN del virus, nuestras células podrían absorberlo y, una vez dentro de ellas, transformarlo en ARN para que luego se pudiera producir la proteína en ese microorganismo, lo que iniciaría la reacción inmune.

Pero las pruebas realizadas hasta ahora mostraron que las vacunas de ADN no producen una respuesta inmune lo suficientemente fuerte en humanos.

“No sabemos exactamente por qué”, dice Pardi.

Otra alternativa es usar ARN directamente. El problema es que esta molécula es capaz de generarnos una inflamación muy fuerte que nos puede matar.

También es mucho más inestable que el ADN y se descompone fácilmente en nuestro cuerpo.

“Tenemos en nosotros, en todas partes, enzimas que atacan al ARN. Si se inyecta sin estar protegido, se destruye rápidamente”, describe Jorge Kalil, director del Laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor).

Pero en los últimos 15 años, los científicos encontraron una forma de envolver esta molécula para evitar que se descomponga y llegue a la célula. También lograron reducir el potencial inflamatorio del ARN.

“La expectativa es que, en algún momento a partir de ahora, cuando dominemos esta tecnología, muchas vacunas en el futuro serán de este tipo“, asegura Kalil.

¿Cómo son las vacunas contra la covid-19?

La pandemia ha creado algunas condiciones que probablemente acelerarán este proceso.

Covid-19 es una enfermedad nueva, muy contagiosa y mortal, para la que aún no existe una vacuna. Crear una es urgente.

Hacerlo suele costar decenas o cientos de millones de dólares, pero ahora los gobiernos y las organizaciones están invirtiendo mucho dinero.

Y cuando una vacuna esté lista, los países de todo el mundo estarán interesados en comprarla.

Frascos de vacuna covid-19.

Reuters
Se están desarrollando más de 170 pruebas de vacunas de covid-19

“La mayor dificultad para hacer una vacuna es el dinero, porque la técnica es relativamente sencilla”, dice la inmunóloga Cristina Bonorino.

“Ya existen vacunas de ARN patentadas, pero no se han comercializado. La pregunta es: ¿tiene mercado? Ahora hay mercado y una necesidad insatisfecha”, describe.

Según la Organización Mundial de la Salud, hay 40 vacunas genéticas entre las 187 que se están desarrollando contra la covid-19. Diez ya se están probando en humanos y las dos mencionadas anteriormente se encuentran en la última etapa de esta parte de la investigación.

El estudio de la vacuna de Moderna involucra a 30.000 participantes en Estados Unidos.

La investigación de Pfizer/BioNTech/Fosun también cuenta con 30.000 voluntarios en EE.UU. y otros países, incluido Brasil.

En ambos casos, las empresas ya estaban desarrollando vacunas de ARN para combatir otros virus.

En el caso de Moderna, se trataba del Nipah, un virus que transmiten los murciélagos y puede causar problemas respiratorios e inflamación en el cerebro potencialmente mortales.

Pfizer y BioNTech estaban creando una vacuna de ARN contra la influenza, que causa la gripe.

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

El objetivo es hacer que nuestras células produzcan la proteína del coronavirus conocida como espícula, que tiene una gran capacidad para generar una respuesta del sistema inmunológico.

“Creo que estas vacunas tienen potencial. Los resultados publicados muestran que inducen la producción de una gran cantidad de anticuerpos que neutralizan el virus. La prueba final será ver si esta protección es duradera”, dice el inmunólogo Jorge Kalil.

El estudio de Pfizer durará dos años, pero la compañía espera tener los primeros resultados para presentarlos a las agencias reguladoras a fines de octubre y principios de noviembre.

El momento nos obliga a actuar con rapidez, seguridad y calidad. Nuestro papel es presentar datos robustos a las autoridades”, afirma Márjori Dulcine.

“Ellos son los que nos dirán si son suficientes”, concluye.


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