1968: Busca el CNH diálogo con legisladores; cientos de brigadas estudiantiles llegan a la población

El Consejo Nacional de Huelga (CNH) llamó a diputados federales y a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión a participar en el debate público que se realizará el día 20 en Ciudad Universitaria, a las 11 de la mañana.

1968: Busca el CNH diálogo con legisladores; cientos de brigadas estudiantiles llegan a la población
Archivo Heraldo de México-Gutiérrez Vivó de la UIA

Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre.

Ciudad de México, 18 de agosto de 1968.-  El Consejo Nacional de Huelga (CNH), junto con la Coalición de Maestros de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, reiteraron este domingo la invitación, que hizo hace tres días, a los diputados federales y a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para participar en el debate público que se realizará el día 20 en Ciudad Universitaria, a las 11 de la mañana, para analizar y proponer una salida al conflicto entre autoridades y estudiantes.[1]

Después de la manifestación del día 13 y la anterior difusión del pliego petitorio de seis puntos, numerosas voces sugirieron que los estudiantes deberían iniciar el diálogo con las autoridades. El día 15, el CNH difundió un manifiesto dirigido al pueblo de México, en el que indica: “estamos dispuestos a dialogar siempre y cuando dicho diálogo sea publico”. Así, ha puesto sobre la mesa “una forma concreta, un método de resolver el conflicto”.[2]

El CNH especificó en su manifiesto, incluso, que si el medio periodístico de establecer el diálogo público le parecía lento a las autoridades, “con gusto aceptaríamos participar en discusiones públicas televisadas”.

Raúl Álvarez Garín, delegado de la Escuela Superior de Física y Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional en el CNH, puntualizó que “la propuesta del diálogo público la hizo Sócrates Amado Campos Lemus en una conferencia de prensa celebrada en la vocacional 7 el 12 de agosto. Días después y cuando empezó a tomar fuerza la discusión en torno al pliego petitorio y el alcance de la represión de la policía, fue madurando la idea de realizar un primer debate público con los representantes del gobierno.[3]

En opinión de Salvador Martínez della Rocca, delegado del CNH por la Facultad de Ciencias, “nuestra manera de actuar satisface plenamente los intereses de nuestros compañeros estudiantes de todos los sectores del pueblo que nos apoyan. Remarcamos que la forma pública de establecer el diálogo tiene ventajas, como es la participación masiva y democrática de todos los interesados en la solución del conflicto y el evitar presiones y coacciones de políticas sobre los dirigentes estudiantiles”.[4]

Sin embargo, hasta el momento la invitación no ha sido bien recibida en círculos políticos, donde se le ha rechazado por “respeto” a la “investidura de legislador”.[5] Aunque para algunos diputados y senadores se trata de una trampa para secuestrarlos.

Cabe recordar que la invitación al diálogo público fue precedida por la decisión del Consejo Universitario de la UNAM, el jueves 15 en sesión extraordinaria, de apoyar ampliamente los puntos del pliego petitorio del CNH y demandar “libertad a los ciudadanos presos por motivos políticos e ideológicos”. [6]

El Consejo Universitario deliberó durante más de cuatro horas, al final de las cuales determinó demandar al gobierno:

  • Respeto irrestricto a la autonomía universitaria y el reconocimiento de que la libertad de expresión es esencial para el cabal cumplimiento de las funciones propias de todos los centros de enseñanza superior del país.
  • No intervención del Ejército y de otras fuerzas del orden público para la solución de problemas que competen exclusivamente a la Universidad y demás centros de educación superior.
  • Reparación de los daños materiales sufridos por los planteles universitarios ocupados por fuerzas públicas.

Aparte, el Consejo Universitario decidió apoyar las siguientes demandas planteadas por amplios sectores de la comunidad universitaria y de otros centros de educación superior:

  • Respeto a las garantías individuales y sociales que consagra la Constitución.
  • Libertad de los estudiantes presos e indemnización de las víctimas de los recientes acontecimientos.
  • Determinación de las responsabilidades de las autoridades involucradas y aplicación de las sanciones correspondientes.
  • Sujeción de las funciones de las fuerzas públicas a los lineamientos de la Constitución, supresión de los cuerpos policiacos represivos y derogación de los artículos relativos al llamado delito de “disolución social”.
  • Libertad a los presos por motivos políticos.

Semana de adhesiones y respaldo al movimiento

Este fin de semana, tanto en Ciudad Universitaria (CU) como Zacatenco se realizaron “festivales populares” a los que asistieron numerosos jóvenes, intelectuales y artistas.[7] En CU, la jornada cultural se llevó a cabo en la explanada de Rectoría, con grupos folclóricos, de jazz y música de cámara.[8] En distintas áreas de CU se hicieron pintas con dibujos o consignas alusivas a la resistencia estudiantil, la represión policiaca y el allanamiento de planteles por parte de  militares.

Las actividades artísticas representan el final festivo de una intensa jornada de reacciones a la marcha del pasado martes 13, en la que participaron alrededor de 150 mil estudiantes que llegaron al Zócalo sin que se registrara ningún incidente.

Para empezar, el miércoles 14, en carta abierta dirigida al presidente Gustavo Díaz Ordaz, la Confederación de Jóvenes Mexicanos lamentó el papel de las fuerzas del orden: “El problema fue suscitado por los estudiantes de la capital y fuerzas represivas que abusaron de su función estrictamente preventiva, creando por su ausencia de tino un conflicto cada vez más profundo, cuando en su origen pudo haber sido simplemente motivo de sanción escolar”.

Y exigió: “Como hasta el momento no se han resuelto las peticiones de los estudiantes, venimos ante usted para que se aboque a dialogar personalmente con ellos”.

El jueves 15, las universidades Iberoamericana y del Valle de México decretaron un paro académico indefinido en apoyo a los universitarios y politécnicos. El Colegio de México emitió un comunicado en el que insistió en que deben cumplirse cada uno de los puntos del pliego petitorio.[9]

Por otra parte, el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) acusó a Manuel Marcué Pardiñas, director de la revista Política, y al ingeniero y profesor universitario Heberto Castillo de ser “agentes del castrismo” que se han inmiscuido en el movimiento estudiantil, y pidió a las autoridades reprimir la “acción subversiva”.[10]

Al día siguiente, en solidaridad con el movimiento estudiantil, fue fundada la Alianza de Intelectuales, Escritores y Artistas.[11] En su primer pronunciamiento, con el que se da a conocer, protesta por la violación de la autonomía universitaria, el uso de armas de guerra contra “edificios escolares y gente inerme”, el “ocultamiento de cadáveres” y engaño a la opinión pública “en los boletines oficiosos”. Y denuncia que “a cualquier manifestación intelectual que no se ajuste a la línea oficial, las autoridades la tildan de subversiva, provocadora, manejada por intereses inconfesables o por agentes extranjeros”.

Entre otros firmantes, aparecen Alejandro Aura, Hugo Argüelles, Juan Bañuelos, José Carlos Becerra, Federico Campbell, Emmanuel Carballo, Carmen de la Fuente, Fernando del Paso, Felipe Ehrenberg, Manuel Felguérez, Enrique Florescano, Vicente Leñero, Carlos Monsiváis, Alejandra Moreno Toscano, José Revueltas, Juan Rulfo, Gustavo Sáinz y Tomás Segovia.

Además, 600 padres de familia acudieron a la asamblea convocada por organizaciones estudiantiles en la Vocacional 5, expresaron su solidaridad con la huelga y condenaron el allanamiento del plantel por parte de soldados y policías[12].

El mismo viernes l6, Conservatorio Nacional de Música se declaró en huelga, creó un comité de lucha y nombró representante para el CNH.[13]

En Oaxaca, la Universidad Benito Juárez se declaró en huelga indefinida en solidaridad con el movimiento estudiantil. Los alumnos tomaron, en forma pacífica, las instalaciones. De acuerdo con el CNH, el movimiento cuenta con el apoyo de estudiantes universitarios y técnicos en12 estados de la República.

Este  sábado, el Departamento del Distrito Federal anunció que invitaría a padres de familia y representantes de distintos sectores de la opinión pública interesados en esclarecer la verdad de los incidentes ocurridos, a formar parte de la Comisión que investigará los hechos violentos en el Centro de la ciudad.

La Comisión de Información del Comité Coordinador de la Huelga Universitaria aclaró, ayer también y ante las insistentes versiones propagadas en distintos medios de comunicación a lo largo de la semana, que el movimiento estudiantil no tiene ninguna intención de sabotear los Juegos Olímpicos, cuya inauguración está prevista para el 12 de octubre.

Crean las brigadas; destaca la participación de mujeres

En la Alameda Central, este domingo hubo un concierto de Armando Manzanero, que interpretó sus más sonados éxitos: Adoro, Somos novios, Contigo aprendí, No…, Esta tarde vi llover, entre otros. Una vez terminada la presentación, integrantes del CNH efectuaron un mitin en el que informaron de la evolución del movimiento estudiantil. A la fecha, dijeron, han realizado “250 mítines en centros populares”.[14]

Otros grupos de estudiantes, identificados como “brigadas”, hicieron más “mítines relámpago” en el Estadio Azteca, el Parque del Seguro Social y diversos sitios concurridos, como mercados y cines, para informar al pueblo y obtener su apoyo solidario y económico. Se han convertido en el principal contacto con la gente.

Conforme crece el movimiento estudiantil, este fenómeno se ha ido generalizando en el Distrito Federal. Álvarez Garín comentó que cientos de brigadas actúan “de la manera más original y efectiva” para informar al pueblo: interrumpen funciones de cine para hacer mítines, se presentan a la salida de los centros de trabajo, los camiones, los mercados, en los restaurantes, en todas partes en donde se junten unas cuantas personas. También en las afueras de las escuelas hay brigadas encargadas “de pintar los camiones de pasajeros con mensajes políticos y consignas”. Las paredes de las escuelas, las bardas y hasta las azoteas se han utilizado para escribir mensajes políticos, detalló.[15]

Los trabajos de las brigadas, explicó Álvarez Garín, representan “una experiencia formidable para miles de estudiantes (…) impelidos a interactuar y discutir con personas de diversas ideas y sectores sociales”. La explicación constante de las razones y causas del descontento estudiantil, resaltó, ha sido como “una escuela política de aprendizaje acelerado”.

Jóvenes “antes apolíticos” ahora relatan experiencias directas y explican al pueblo las causas y la necesidad de la lucha; todos los días producen carteles y volantes que imprimen en mimeógrafos de los planteles universitarios y politécnicos.

Y una particularidad se ha ido haciendo notoria en las brigadas: el número de mujeres que participan activamente y por igual que sus compañeros varones, si bien al principio las jóvenes se ocupaban en su mayoría de preparar los alimentos en las cocinas colectivas que se han ido habilitando para los estudiantes que participan en los comités de lucha.

Las cocinas colectivas, “construidas para alimentar a los hambrientos militantes”[16] han sido, en muchos casos, el primer paso con el que las estudiantes se involucran en el movimiento. Las horas de comida dan la oportunidad a quienes trabajaban como voluntarias de escuchar las aventuras políticas de otras jóvenes que son brigadistas. En el mercado, mientras regatean las frutas y verduras, pueden tener “reuniones o pláticas improvisadas con los compradores y vendedores”[17]. Como el espacio en el CNH es reducido para ellas –porque la inmensa mayoría de los delegados son hombres– ahí ejercen su iniciativa política.

Primero, “nuestro trabajo”, relató Selma Beraud, alumna del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM,[18] “era ir a los mercados por comida para los estudiantes que estaban haciendo la huelga y se quedaban en la Universidad. También hacíamos carteles y volantes que decían que no estábamos contentos con el gobierno, que debía existir más igualdad entre la gente y que había mucha pobreza”.

Pero poco a poco fueron saliendo a las calles y mercados. “Comenzamos a transportarnos en camiones” para actuar breves sketches, explicó.

Montan un escenario encima del autobús y empiezan la presentación con alguien que pregunta: “¿Qué opinas del movimiento?” y Selma, en el papel de la señora que va al mercado, dice: “Es horrible. ¡estos niños no saben lo que hacen! deben ser más obedientes. Deberían de hacer lo que dice el gobierno…”. Luego llega otra persona y dice: “¡Estás equivocada! ¡Estamos buscando la libertad, la paz, la igualdad!”. Así actúan y hacen propaganda.

 

[1] Martínez della Roca, Salvador, en Alvaro Vázquez Mantecón (comp.), Memorial del 68, Universidad Nacional Autónoma de México, Gobierno del Distrito Federal y Editorial Turner, México, 2007, p.220.

[2] Ídem.

[3] Álvarez Garín, Raúl, La estela de Tlatelolco, Ed. Ítaca, 2002, México, p. 57.

[4] Martínez della Roca, op. cit. p. 219.

[5] Diego Ortega, Roberto, “1968: El ambiente y los hechos. Una cronología”, Nexos, 1 de septiembre de 1978. Consultado en https://www.nexos.com.mx/?p=3199

[6] Gómez Nashiki, Antonio, “1968. Cronología del movimiento estudiantil mexicano”, Nexos, 1 de enero de 1988. Consultado en  https://www.nexos.com.mx/?p=4996

[7] Diego Ortega, op. cit.

[8] Ídem.

[9] Gómez Nashiki, op. cit.

[10] Diego Ortega, op. cit.

[11] Gómez Nashiki, op. cit.

[12] Ídem.

[13] “50 años del 68”, suplemento especial, Gaceta UNAM. Consultado en http://www.gaceta.unam.mx/festivales-artisticos-contra-la-represion/

[14] Ídem.

[15] Álvarez Garín, op. cit. p. 56.

[16] Cohen, Deborah y Frazier, Lessie Jo, “México 68: hacia una definición del espacio del movimiento. La masculinidad heroica en la cárcel y las ‘mujeres’ en las calles”. Estudios Sociológicos, 2004, pp. 591 a 623. Consultado en http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59806603

[17] Holzfeind, Heidrun, Mexico 68. Interviews with Activist of the Student Movement, Suiza, Kodoji, 2009, p. 101

[18] Íbidem.

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