1968: Diputados invitados al diálogo público dejan plantadas a más de 20 mil personas en CU
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1968: Diputados invitados al diálogo público dejan plantadas a más de 20 mil personas en CU

Estudiantes universitarios, politécnicos y de otras instituciones esperaron casi cuatro horas a que alguno de los diputados se apareciera, para participar en el diálogo público convocado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH) en días pasados, y analizar salidas al conflicto estudiantil.
Por Viétnika Batres
21 de agosto, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.
 
Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

 
Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre. Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí.

Ciudad de México, 20 de agosto de 1968.- No se presentó ni un diputado ni un miembro de la Comisión permanente a la explanada de Ciudad Universitaria. Desde las 11 de la mañana, no menos de 20 mil personas –entre estudiantes universitarios, politécnicos y de otras instituciones, profesores, trabajadores administrativos e incluso padres de familia– esperaron casi cuatro horas a que alguno de ellos se apareciera para participar en el diálogo público convocado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH) en días pasados para analizar salidas al conflicto estudiantil.

Incluso se habían definido los puntos a tratar: “¿Hubo o no brutalidad por parte de los cuerpos policiacos contra los estudiantes, profesores y ciudadanos? ¿Hubo o no violación de la Constitución? ¿Son justas y operantes las demandas del movimiento? ¿Qué solución plantean diputados y senadores al presente conflicto estudiantil?”, según dio a conocer la Coalición de Maestros de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas.

“La expectación por el acto fue importante”, reconoció Raúl Álvarez Garín, uno de los líderes del CNH, quien no ocultó su decepción por el plantón de los legisladores. El CNH ha estado insistiendo la necesidad de sentarse a dialogar con el gobierno, desde la publicación de su pliego petitorio el pasado 4 de agosto, y este fin de semana miles de estudiantes difundieron entre los habitantes del Dsitrito Federal la invitación al diálogo público con los diputados a través de la intensa actividad de brigadas que repartieron volantes en numerosos puntos de la ciudad, a fin de informar y contrarrestar a lo que llaman “prensa vendida”.

“Para colmo (los diputados) explicaron su ausencia diciendo que eso no era un diálogo, que se trataba de una trampa para ridiculizarlos”, expuso. Con su ausencia, continuó, “así lograron que fueran considerados: ridículos y cobardes que no se atrevían a discutir de frente con los estudiantes”.

A pesar del desaire, “miles de ciudadanos asistieron a la supuesta confrontación”, celebró Salvador Martínez della Rocca, representante de la Facultad de Ciencias en el CNH. “Ante la ausencia de los congresistas –remarcó–, la opinión generalizada era que eso demostraba claramente el deterioro del sistema mexicano de gobierno”.

Álvarez Garín mencionó la presencia de Diego Fernández de Cevallos, diputado suplente por el PAN, que pronunció un breve discurso a favor de la democracia y de apoyo a los estudiantes.

Fernández de Cevallos también aclaró que los legisladores de su partido no llegaron al acto en CU “porque no querían violar la autonomía universitaria ni capitalizar el movimiento”. No obstante, aseguró que plantearán el tema del conflicto estudiantil en la Cámara de Diputados. Declaró que “la mafia del gobierno”, integrada por quienes hoy se dicen hijos de la Revolución, reniegan de ésta. Y sentenció: “El movimiento tocó al fin uno de los tabúes en México: el presidencialismo”.

Con sus dirigentes Eli de Gortari y Heberto Castillo a la cabeza, la Coalición de Maestros –constituida días después del CNH, el 8 de agosto, a raíz del bazucazo y con la finalidad de apoyar al movimiento estudiantil– se encargó de la coordinación del debate, en el que se tenía previsto que tomarían la palabra, además de los legisladores, representantes del CNH e integrantes de la Unión Cívica de Padres de Familia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Asociación de Padres de Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y estudiantes pertenecientes a las Juventudes Panistas.

En medio de un ambiente festivo y ordenado, después de más de tres horas de espera y ya sin la presencia de legisladores o representantes gubernamentales, la concentración se convirtió en un mitin. Varios oradores hicieron uso del micrófono, entre ellos Eli de Gortari y Heberto Castillo Martínez, por los profesores; Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, de Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo; Ernesto Escalante, estudiante del IPN y representante ante el CNH; Marcelino Perelló, de la Facultad de Ciencias de la UNAM; dos representantes de asociaciones de padres de familia, además de Fernández de Cevallos, de las Juventudes Panistas.

En su intervención, el filósofo De Gortari dijo que los estudiantes exigen, en representación del pueblo, la liberación de los presos políticos. Atribuyó el origen del movimiento estudiantil del 68 al iniciado en 1956 –cuando más de 100 mil estudiantes del Politécnico y de las escuelas normales rurales se fueron a huelga y fueron reprimidos por el Ejército– del cual “es una continuación”, afirmó. Se trata, destacó, de una protesta porque se ha violado la Constitución de principio a fin. Por último, informó que los académicos pedirán al Consejo Universitario cambiar el calendario escolar para poder cubrir los programas.

Cervantes Cabeza de Vaca, hizo una crítica al gobierno, al que calificó de “impopular”, e introdujo –para molestia de algunos, como De Gortari– la definición del movimiento como “una lucha conjunta obrero-campesina-estudiantil”.

Perelló asumió, “sin indecisiones”, la responsabilidad “que la sociedad ha delegado en el estudiantado”. Y afirmó que el gobierno puede terminar el conflicto de un modo muy sencillo: “aceptando los puntos del pliego petitorio”.

Escalante exhortó a manifestarse frente a la Cámara de Diputados, “pues si ellos no vienen a nosotros, nosotros iremos a ellos”.

El ingeniero Castillo dijo que los estudiantes insistirán en el diálogo, y que éste se puede sostener “en donde quieran y como quieran; pero no a solas” porque, remarcó, “ha de ser público”. Así que propuso que Telesistema Mexicano –privado– abra espacio en algunos de sus programas para la Coalición de Profesores y el CNH.

Vigilan a dirigentes de la Coalición de Maestros

Académicos que fundaron la Coalición de Maestros de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, como Eli de Gortari, Heberto Castillo y Fausto Trejo –quien estima que han conseguido congregar a “algo más de 100 mil maestros” del Politécnico, la UNAM, las normales, Chapingo, universidades particulares, de la periferia del DF y hasta de Mexicali, Tijuana y Sonora–, han denunciado que son objeto de espionaje por parte del gobierno.

La actividad de los profesores es seguida de cerca por elementos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y del Ejército desde que fue integrada la Coalición de Maestros, con dos representantes de cada escuela o facultad que participan en el Consejo Nacional de Huelga, en cuyas reuniones los profesores sólo cuentan con voz pero no voto.

Al parecer, la orden de mantenerlos vigilados proviene de las oficinas del Estado Mayor Presidencial (EMP), y un blanco destacado es el ingeniero Castillo.

Es ilustrativa la interpretación que el jefe del EMP, general Luis Gutiérrez Oropeza, hace del origen del movimiento: “Heberto Castillo, Ifigenia Martínez, Víctor Flores Olea, Eli de Gortari y otros más, usando la imaginación, la fogosidad, el entusiasmo y la candidez de los líderes y estudiantes del CNH, con sus cátedras, sus charlas, en conferencias y a través de sus escritos, los convencieron, indujeron y manejaron arrastrándolos en su loca aventura”.

La participación de los académicos mencionados, con énfasis en Castillo y De Gortari, es observada con detenimiento en la Presidencia de la República. En el caso del filósofo, vinculado al Partido Comunista Mexicano, éste se ha quejado de que sus movimientos se siguen de cerca desde que se dedicó a recorrer la Universidad, “a fin de poder conmover políticamente a los académicos”, en especial en las facultades de Ciencias y Filosofía y Letras, las primeras en llamar a los profesores a respaldar a los estudiantes.

La trascendencia política que ha adquirido la Coalición de Maestros hizo destacar a De Gortari, “por lo que sus actividades comenzaron a ser de especial interés para la DFS, la cual aumentó el seguimiento que sobre él tenía. Según un informe de la misma, elaborado el 19 de agosto, De Gortari ocupaba uno de los primeros lugares entre las 78 personas que la policía secreta había identificado como las principales figuras del movimiento estudiantil”.

Ramírez, Ramón, El movimiento estudiantil de México, julio-diciembre 1968, Era, México, 1969.

Álvarez Garín, Raúl, La estela de Tlatelolco, Ed. Ítaca, 2002, México, p. 58.

Ídem.

Martínez della Rocca, Salvador, (comp.), Otras voces y otros ecos del 68, p. 221.

Ídem.

Ramírez, op. cit.

Chávez Mancilla, Ángel, “De la Nicolaita al 68. Eli de Gortari y la protesta universitaria”, Signos históricos, vol.19 no.37 México ene./jun. 2017, apud Garza Almanza, Victoriano, “Eli de Gortari. Los sueños enterrados de un académico”, en CULCYT, año 8, núm. 42, enero-abril, 2011, p. 54. Consultado en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-44202017000100126

Chávez Mancilla, op. cit.

Krauze, Enrique, “Los puentes de Heberto Castillo”, 13 de abril de 1997, disponible en www.enriquekrauze.com.mx/joomla/index.php/biogr-retrato/99-biogra-de-la-sociedad-civil-y-la-ciudadania/255-puentes-heberto-castillo.html

Castillo, Gustavo, “Gutiérrez Oropeza y su justificación del 68”, La Jornada, 22 de abril de 2003, disponible en http://www.jornada.unam.mx/2003/04/22/048n1con.php?printver=1

Ídem.

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Perseverance en Marte: por qué sería una buena noticia que no descubriera vida en el planeta rojo

Si la misión no encontrara indicios de vida, muchos lo verían como un fracaso. Sin embargo, disponer de un planeta en el que la vida pudo haberse detenido en sus inicios ayudaría a responder otras preguntas clave, según un experto en astrobiología.
12 de marzo, 2021
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El 18 de febrero de 2021 aterrizó en el cráter Jezero de Marte el rover Perseverance, que estudiará la composición de rocas, el subsuelo y el clima.

Este fue el primer éxito de la misión Mars 2020 y su desarrollo contó con participación española: MEDA es una estación ambiental desarrollada por el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

La llegada de Perseverance ha avivado el debate sobre si hay o hubo vida en Marte, y su habitabilidad presente o pasada.

Habitabilidadno quiere decir que los humanos podamos construir una casa allí, sino que define las condiciones geoquímicas y ambientales favorables para el origen y evolución de la vida.

Entre los objetivos de la misión está estudiar la habitabilidad y la búsqueda de evidencias de vida microbiana antigua.

Hoy en día, por lo que sabemos, es improbable que en Marte haya vida. Pensemos en la de nuestro planeta: durante la mayor parte de su historia, la Tierra estuvo habitada solo por microorganismos.

La evolución necesitó unos 3.400 millones de años para que surgieran plantas y animales. Tiene sentido asumir que, de haber existido vida en Marte, esta era microbiana.

En la exploración espacial tomamos como referencia la vida terrestre actual, pues no conocemos otra. El inconveniente es que, si no se ven evidencias de vida marciana (algo probable), nos preguntaremos si es porque no sabemos qué buscar exactamente.

¿Qué evidencias de vida buscamos?

La ubicación del Perseverance no es casual. Si queremos buscar evidencias de vida, debemos ir a un sitio favorable.

En el cráter Jezero podría haber estado ese lugar: el delta de la desembocadura de un río.

Pero, que haya evidencias de que el agua formó paisajes familiares, con sus ríos y valles, no implica que haya habido vida. Hay que buscar las evidencias.

Cauce seco de un río en el cráter Jezero

Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin
Zona de operaciones de Perseverance en el cráter Jezero. El cauce seco del río se ve en la parte superior izquierda, con el abanico de sedimentos del delta en su desembocadura. Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin

Para la búsqueda, el Perseverance está equipado con SHERLOC, un instrumento capaz de encontrar moléculas orgánicas.

Sin embargo, debemos diferenciar entre “molécula orgánica” y “biofirma orgánica” o “biomarcador”.

Las moléculas orgánicas podrían ser un indicio de vida, pero, cuidado: en realidad, pocas lo son. A estas las llamamos biomarcadores.

Para entenderlo, pensemos en el petróleo. En los años 1930 el origen biológico del petróleo se debatía, hasta que el químico Alfred Treibs descubrió porfirina en los combustibles fósiles. Esta deriva de la clorofila y no podemos explicar su presencia sin la vida. Así, estudiando los biomarcadores (compuestos cuyo origen solo podemos atribuir a la vida), sabemos que el petróleo es lo que queda de ecosistemas de hace millones de años.

Si SHERLOC encuentra moléculas orgánicas, debe evaluarse si son biomarcadores válidos.

El problema es que ello implica asumir que el metabolismo terrestre es universal. Por ejemplo, si en Marte nunca hubo fotosíntesis con clorofila, nunca encontraremos la porfirina de Treibs como biomarcador.

Los minerales también pueden ser biofirmas:

Cristal de formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos

Gentileza C. Menor Salvan
Formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos.

Recogimos estos cristales de formiato, un compuesto orgánico, en un lago salino similar a los que pudo haber en Marte.

El (improbable) hallazgo de estos cristales en Marte tendría gran impacto y en las redes sociales se extendería la idea de que hubo vida.

A diferencia de la porfirina, el formiato puede ser abiótico y no es un biomarcador. Sabemos que lo es, porque la verdadera biofirma es el desequilibrio químico con los otros componentes del lago.

El estudio de biofirmas es difícil y requerirá el transporte de muestras a la Tierra.

¿Y si no se encuentran evidencias de vida?

Desde el punto de vista de la publicidad y la financiación, buscar indicios de vida es una buena estrategia. Es menos mediático, pero, que en Marte no haya vida, ni la haya habido, también sería una buena noticia.

Si Perseverance no encuentra indicios de vida, el público podría verlo como un fracaso. Sin embargo, la exploración de Marte siempre es un éxito, tanto por el conocimiento que nos aporta, como por las tecnologías derivadas.

Disponer de un planeta en el que se reunieron las condiciones que (pensamos) propiciaron la vida, pero que esta se haya detenido en su inicio, sería un escenario único para entender el origen de la vida terrestre.

No es una idea descabellada. El rover Curiosity encontró materiales que pudieron ser claves en el origen de la vida, formando un escenario intacto durante millones de años, libre de los cambios provocados por una potencial biosfera marciana.

Rocas de fosfato, meteoritos de hierro y vetas con sulfatos encontrados en Marte por el rover Curiosity

NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS
Rocas de fosfato (A), meteoritos de hierro (B) y vetas con sulfatos (C) encontrados en Marte por el rover Curiosity. Todos juntos son ingredientes para el origen de la vida. NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS/MSSS

Es probable que no se encuentren evidencias de vida en Marte, y la pregunta seguiría sin respuesta (la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia).

Pero, si tomamos la idea de que en Marte nunca proliferó la vida, podríamos centrarnos en las condiciones que, pensamos, debieron darse para su origen.

Si lo que encontremos encaja, ¿por qué no evolucionó la vida? ¿Faltaba algún ingrediente? ¿La dinámica de Marte no lo permitió? ¿Proliferó un tipo de vida distinto? Junto con el trabajo de laboratorio y lo que sabemos sobre nuestro planeta, quizá podríamos entender cómo empieza la vida y su evolución.

Si en Marte hubiera existido vida avanzada (y los ecosistemas bacterianos lo son), las preguntas sobre el origen de la vida seguirían abiertas. Sin embargo, un Marte sin vida podría ser la gran oportunidad para conocer nuestro propio origen.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver los vínculos a los estudios científicos y leer la versión original aquí.

César Menor-Salván es doctor en bioquímica y astrobiología, y profesor del Departamento de Biología de Sistemas en la Universidad de Alcalá.


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