1968: El rector Barros Sierra encabeza marcha en repudio al ataque del gobierno a la UNAM
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Archivo Histórico de la UNAM

1968: El rector Barros Sierra encabeza marcha en repudio al ataque del gobierno a la UNAM

Miles de estudiantes universitarios, politécnicos, normalistas y de la Universidad Autónoma de Chapingo marcharon junto con el rector, profesores y funcionarios de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Archivo Histórico de la UNAM
Por Viétnika Batres
2 de agosto, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre.

Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí.

 

Ciudad de México, 2 de agosto de 1968.- Como no lo había hecho nunca nadie en la historia de la Universidad, el rector Javier Barrios Sierra encabezó la tarde de ayer jueves una multitudinaria manifestación en defensa de la autonomía y en repudio a los violentos ataques del gobierno contra la UNAM y a la represión contra los estudiantes.

Decenas de miles de estudiantes –algunos cálculos estiman la asistencia en 100 mil– universitarios, politécnicos, normalistas y de la Universidad Autónoma de Chapingo marcharon junto con el rector, profesores y funcionarios de la Universidad nacional Autónoma de México.

Aunque se preveía que la marcha iría de Ciudad Universitaria al Zócalo, la ruta tuvo que cambiar luego de que Barros Sierra recibió informes de que soldados y tanques del Ejército se encontraban en las inmediaciones del Parque Hundido, en la colonia Del Valle, para reprimir a los manifestantes.

Por ello, antes de partir, el rector se dirigió a los estudiantes: “Necesitamos demostrar al pueblo de México que somos una comunidad responsable, que merecemos la autonomía”. Haremos, expresó, no sólo la defensa de la autonomía; exigiremos la libertad de profesores y estudiantes presos, así como el cese de la represión.

Barros Sierra compartió con quienes esperaban el momento de salir a expresarse: “Se juegan no sólo los destinos de la Universidad y del Politécnico, sino las causas más entrañables del pueblo de México. Por primera vez, universitarios y politécnicos, hermanados, defienden la vigencia de las libertades democráticas en México. Vamos, pues, compañeros, a expresarnos”.

Desde que el Ejército derribó el portón colonial de la preparatoria 1 con un bazucazo en la madrugada del 30 de julio, el rector Barros Sierra había valorado la posibilidad de encabezar una manifestación en protesta, hecho que había sido comunicado a los representantes de las escuelas universitarias que ya habían parado actividades y se habían movilizado, pero había un factor que lo hacía dudar: la policía había negado en principio el permiso para realizarla. Y eso era un mal síntoma.

Los estudiantes lo sabían: “Si le negaban la autorización era porque estaban dispuestos a reprimir cualquier intento de efectuarla, y no con policías y granaderos, como era tradicional, sino con el Ejército”.

Hubo presiones de todo tipo. Y cada hora que transcurrió fue una prueba mayúscula. Funcionarios del gobierno trataron de evitar que Barros Sierra saliera con los estudiantes a las calles. De hecho, el propio secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, le llamó e hizo todos los “esfuerzos posibles por persuadirme de que no participara en esa manifestación”.

La presencia del rector implicó el cambio del escenario político, porque hizo surgir una “protesta legítima, en voz de una personalidad cuya autoridad moral estaba fuera de duda”.

“Merecemos la autonomía”

Pasaban las horas y los estudiantes no tenían la certeza de que Barros Sierra asistiría. Eso aumentaba en automático el temor. Finalmente, en la madrugada del 1 de agosto, uno de los hombres cercanos al rector le comunicó a Luis González de Alba, representante de Filosofía y Letras: “El señor rector tendrá mucho gusto en asistir. Buenos días. Hasta mañana”.

El punto de partida de la manifestación, convocada a las 16:30 horas de ayer jueves 1 de agosto, fue la explanada de la Rectoría Universitaria. A esa hora, decenas de miles de estudiantes acudieron al llamado. “Numerosos grupos de alumnos, acomodados uno junto al otro, en perfecto orden”.

No sólo había universitarios. Nutridos grupos de la Universidad de Chapingo, de la Normal de Maestros y del Instituto Politécnico Nacional se encontraban con ellos.

Barros Sierra, acompañado por directores de escuelas, facultades e institutos, les dio una cálida acogida. “Bienvenidos, compañeros politécnicos, marchemos a mostrar nuestra discrepancia”.

Fuerte despliegue de armamento militar

Y aunque originalmente la marcha recorrería las calles desde Ciudad Universitaria al Zócalo, Barros Sierra recibió información previa que lo hizo modificar la ruta. El Ejército estaba listo para impedir el paso de la manifestación más allá de cierto límite. Después del bazucazo en San Ildefonso, nadie podría saber cuál sería el costo de intentar llegar al centro de la ciudad.

Así que el rector anunció a los miles de estudiantes que la manifestación avanzaría sobre la avenida Insurgentes hasta la calle de Félix Cuevas, en donde doblarían a la derecha para llegar a avenida Coyoacán y regresar hacia el campus universitario.

Antes de partir, el rector se dirigió a los estudiantes: “Quiero decir que confío en que todos sabrán hacer honor al compromiso que han contraído. Necesitamos demostrar al pueblo de México que somos una comunidad responsable, que merecemos la autonomía, pero no sólo hacer de la defensa de la autonomía la bandera; será también la demanda, la exigencia por la libertad de nuestros compañeros presos, la cesación de las represiones. […] Sin ánimo de exagerar, en esta jornada se juegan no sólo los destinos de la Universidad y del Politécnico, sino las causas más importantes, más entrañables del pueblo de México. Por primera vez, universitarios y politécnicos, hermanados, defienden la vigencia de las libertades democráticas en México. Vamos, pues, compañeros, a expresarnos”.

Y así lo hicieron. Aunque llovía por la tarde, la respuesta de los ciudadanos a su paso fue de apoyo y solidaridad. “El rector y toda la descubierta se tapaban con los periódicos que nos arrojaban desde el multifamiliar. En todas las ventanas había gente aplaudiendo y arrojando periódicos para que nos protegiéramos de la lluvia”, relató González de Alba.

A dos cuadras del lugar donde la manifestación dio vuelta para emprender el regreso por la avenida Coyoacán estaba el Ejército con ametralladoras montadas sobre camiones y con transportes militares en las bocacalles.

En esa zona se apreció “un gran despliegue de fuerzas armadas en la avenida Insurgentes, a la altura de la Ciudad de los Deportes”–sitio donde se encuentran la Plaza México y el actual estadio Azul–, para contener a los manifestantes si pretendían llegar a la Plaza de la Constitución.

La edición de este día de El Universal da cuenta del inusual operativo militar: “Inusitada expectación, pánico y asombro causó entre los vecinos de las colonias Nápoles y Del Valle el despliegue del Ejército Nacional”, ya que, además, había “decenas de vehículos policiacos y personal de la jefatura de Policía, Policía Judicial y Dirección Federal de Seguridad”.

Para la mayoría de los habitantes de esa zona “resultó una sorpresa que desde temprana hora fueron estacionados tanques con ametralladoras giratorias y vehículos militares, que materialmente rodearon las citadas colonias”.

Al regresar a Ciudad Universitaria, el rector pronunció un breve discurso. “Nuestra lucha –aseguró– no termina con esta demostración. Continuaremos luchando por los estudiantes, contra la represión y por la libertad de la educación en México”. Y, concluyó, “en la Universidad se hace ciencia, pero ante todo conciencia nacional”.

A la marcha ya se le atribuyen repercusiones de índole distinta, pero en todas prevalece la sensación de que la Universidad toda ha asumido la representación social ante el poder.

Por una parte, como destacó Gilberto Guevara Niebla, representante de la Facultad de Ciencias, con ella “se rompió la falsa uniformidad política que exhibía el país y se reveló ante el mundo que los principios y reglas de la democracia no eran respetados en México”.

Además, en lugar de echar mano de una simple declaración o del silencio, el rector optó por marchar y defender a la Universidad junto con los estudiantes.

En opinión de Raúl Álvarez Garín, uno de los dirigentes de los estudiantes politécnicos, la manifestación tuvo, un elemento central: demostró a la opinión pública que “no se trataba de bandas de estudiantes enloquecidos que provocaban la violencia, sino de una respuesta colectiva de los centros de enseñanza dispuestos a discutir abiertamente el problema, y que la represión debía detenerse”.

Aún más: con la marcha “la Universidad mexicana recorre una distancia enorme y da un salto hacia el futuro. Aprende en ese momento, tal vez por primera vez, que precisamente por ser autónoma puede colocarse éticamente muy por encima de un gobierno y un Estado que han perdido el rumbo”.

La marcha envió el claro mensaje de que “la razón –representada en ese momento nada menos que por la Universidad Nacional– no está con el presidente”.

González de Alba, Los días y los años, editorial Era, México, 1971, pp. 52-55. El representante de los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras hace un detallado recuento de la preocupación que despertó la negativa inicial de Barros Sierra para encabezar la marcha.

Ibid, p. 117.

Guevara Niebla, La libertad nunca se olvidaMemoria del 68, Cal y Arena, México, 2004, p.72.

González de Alba, op. cit., p.55.

Ramírez, Ramón, El movimiento estudiantil de México, Era, México, 1969.

Martínez della Roca, Salvador, en Alvaro Vázquez Mantecón (comp.), Memorial del 68, Universidad Nacional Autónoma de México, Gobierno del Distrito Federal y Editorial Turner, México, 2007, p.70.

Guevara Niebla, op. cit., p. 79.

González de Alba, op. cit., p. 52.

Ramírez, Ramón, El movimiento estudiantil de México, Era, México, 1969.

Citado en Gustavo Castillo García, “Barros Sierra sale en defensa de la UNAM y marcha con miles de estudiantes”, La Jornada, 1 de agosto de 2008, consultado el 22 de mayo de 2018, disponible en

www.jornada.unam.mx/2008/08/01/index.php?section=politica&article=010n1pol.

Gómez Nashiki, Antonio, “1968. Cronología del movimiento estudiantil mexicano”, Nexos, enero de 1988.

Martínez della Roca, Salvador, op. cit., p. 70.

Guevara Niebla, op. cit., p. 79.

“Las ondas expansivas, entrevista con Raúl Álvarez Garín”, Nexos, enero de 1988, disponible en www.nexos.com.mx/?p=5006, consultado el 22 de mayo de 2018.

Aboites, Hugo, “Javier Barrios Sierra y la lectura de la historia”, La Jornada Semanal, 22 de febrero de 2015, núm. 142, disponible en www.jornada.unam.mx/2015/02/22/sem-hugo.html, consultado el 22 de mayo de 2018.

Idem.

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Trabajo híbrido: 'Las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres'

Muchas empresas evalúan las alternativas para que el personal vuelva a la oficina de una manera presencial. Una de ellas es el trabajo híbrido. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas para las mujeres?
12 de noviembre, 2021
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Conectividad, reuniones virtuales, trabajo remoto, etc.

Durante la pandemia de la Covid-19 adoptamos muchas palabras relacionadas a la nueva manera de trabajar.

Al mismo tiempo, en estos más de 18 meses, muchos empleos se automatizaron y hubo un replanteamiento de prioridades que hizo que varios negocios se transformaran y otros dejaran de existir.

Y las mujeres fueron las más perjudicadas.

Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), solo en 2020 más de 13 millones de mujeres perdieron sus empleos en América Latina debido a la pandemia.

Mientras que otro informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revela que la tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres estuvo en 69% (en 2019 alcanzaron un 52% y un 73,6%, respectivamente).

Un comercio en la Ciudad de Buenos Aires con la leyenda "cierre definitivo".

Getty Images

Al tiempo que observan la curva de contagios de covid y la vacunación en el mundo, muchas empresas analizan las posibilidades para volver a una cierta “normalidad” laboral.

En esta etapa surgió una nueva palabra: el trabajo híbrido.

No existe un consenso sobre su definición, pero podría ser algo como “estar en la oficina tres días a la semana, y en casao donde quierasotros dos días. Creo que eso es lo que generalmente se entiende por trabajo híbrido. Pero depende mucho del negocio”, dice Claudia Goldin, profesora de Economía de la Universidad de Harvard.

Fernanda Hurtado, gerente general de Fundación Generación Empresarial de Chile y especialista en gestión de empresas, coincide con esto último.

“Al trabajo híbrido lo veo con una definición bastante localista. Las regulaciones van a tender a ser un poco más abiertas para que cada empresa u organización pueda dar sus marcos y quizás lineamientos respecto a lo que ellos entienden como trabajo híbrido”, le dice a BBC Mundo.

Pero ¿cuáles son las ventajas y desventajas del trabajo híbrido? ¿Y cómo afecta a las mujeres esta nueva modalidad laboral?

“Apretón de manos por Zoom”

Mujer frente a una pantalla de computadora ofreciendo su mano.

Getty Images

La implementación de cualquier tipo de sistema de trabajo trae ventajas y desventajas.

Pero sobre todo abre nuevas posibilidades que tal vez antes eran impensables.

“En el entorno anterior, lo que yo llamo BCE (Before Covid Era – en español “era antes del covid), siempre existía el caso de alguien que cerraba un trato en Pekín y tenía que viajar, o debía participar en un conjunto de reuniones con clientes en Sao Paulo y tenía que estar ahí”, ejemplifica la profesora Goldin.

Según la experta, si esas son las demandas de un empleo, entonces aquellos que son padres y que tienen responsabilidades de cuidados no pueden participar porque no pueden viajar cada semana.

Pero “si todas estas cosas se pueden hacer de forma remota, si el apretón de manos se puede hacer por Zoom, entonces esto abre nuevas posibilidades para quienes son padres“, afirma.

“Quien tiene las tareas de cuidado en casa es generalmente la mujer y, si no tiene niños pequeños, a menudo tiene padres a su cargo”, le dice a BBC Mundo la especialista en el rol de la mujer y brecha de género en la fuerza laboral.

Mujer con una niña dando una explicación mientras trabaja de manera remota.

Getty Images

“Entonces, el sector de cuidados, que es el no remunerado, tiene una restricción, y lo que llamamos trabajo híbrido, que es en realidad un trabajo remoto, amplía las posibilidades. Aunque no necesariamente todo sume”, dice Goldin.

Problemas estructurales

Antes de enumerar las potenciales dificultades de las mujeres con respecto al trabajo híbrido, es importante destacar algunos puntos relacionados a las estructuras laborales y familiares.

Muchos de los empleos que se perdieron en América Latina durante la pandemia están ligados al comercio, los servicios, alimentación y turismo.

“Todas estas áreas son altamente intensivas en contratación femenina. Entonces muchas mujeres, por una razón estructural del mercado laboral y de la pandemia, se quedaron sin trabajo”, analiza Fernanda Hurtado.

Y también hay que sumarle una razón de estructura familiar.

Durante la pandemia, muchos países suspendieron las clases presenciales en las escuelas. Eso hizo que el cuidado de los niños, que en la mayoría de los casos recae sobre las mujeres, se acrecentara y las obligara a salir del mercado laboral.

"En el trabajo híbrido, las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres porque en el fondo el trabajo doméstico y el cuidado aún no se han solucionado"", Source: Fernanda Hurtado, Source description: Gerente general de Fundación Generación Empresarial de Chile, Image:

Otro de los cambios que trajo la pandemia fue la aceleración de los procesos de transformación digital y de automatización, especialmente en el área del comercio.

“Entonces muchas mujeres ya no encuentran el empleo que tenían antes porque se automatizó”, describe Hurtado.

“No es tan fácil encontrar empleo. Y también es muy difícil encontrar el empleo que se tenía antes en las mismas condiciones”, añade la especialista.

El trabajo híbrido y las mujeres

Si bien este esquema de trabajo híbrido podría ser un aparente beneficio para muchas mujeres encargadas de las tareas del cuidado tanto de niños como de adultos mayores, especialistas advierten que este trabajo flexible puede terminar perjudicándolas.

“El trabajo híbrido implica movilidad. ¿Qué tan cerca estás de tu trabajo? ¿Cuánto tiempo te resta de lo que tú tenías que seguir haciendo en tu casa? En estas condiciones, las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres, porque en el fondo el trabajo doméstico y el cuidado aún no se han solucionado”, detalla Hurtado.

Reunión en Zoom con una participante en una pantalla y el resto de un equipo reunido en una mesa.

Getty Images

Estar en la casa y a cargo del cuidado de los niños, de asistirlos en la educación remota, atender a adultos mayores y hacer tareas domésticas porque aún no se restableció la normalidad en el trabajo de limpieza en casas particulares, además de cumplir con un empleo remoto, puede ser agotador.

“Esto amplifica la carga no sólo laboral sino que personal. Y la eficiencia y efectividad laboral se ven sumamente afectadas”, detalla Hurtado.

“Toda esta dificultad tiene que ver con una estructura y con un patrón cultural tremendamente potente”, añade.

“Un gueto”

Por las razones de cuidado antes mencionadas, las mujeres suelen elegir trabajar desde la casa si el empleador lo ofrece.

Según una reciente encuesta de la compañía de medios Skimm especializada en el sector femenino realizada entre 1.600 mujeres millennials que trabajan en Estados Unidos, el 65% dijo tener un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal con el empleo remoto, valorando el ahorro de tiempo en el viaje al trabajo y los momentos con la familia.

Sin embargo, dos tercios de ellas también creen que están perdiendo oportunidades al no estar en la oficina, donde pueden discutir sus metas y desarrollo profesional.

“Las mujeres desproporcionadamente desean hacer algunos de los trabajos de forma remota, y los hombres o mujeres sin hijos o aquellos que tienen unos 50 años no”, describe la profesora de Harvard.

“Esto podría ser una desventaja para la madre joven que no está en el lugar de trabajo al mismo tiempo . Me refiero a que podría darse el caso de que en este mundo híbrido pudiéramos crear un gueto con el ‘trabajo desde casa'”, opina.

"En este mundo laboral híbrido se puede terminar creando un gueto con quienes hacen el 'trabajo desde casa'"", Source: Claudia Goldin, Source description: Profesora de Economía de la Universidad de Harvard., Image:

“Y si se crea un gueto, entonces podría ser que al final de una reunión ella presione el botón de salir del Zoom y se desconecte, pero todos los demás sigan allí, presentes en el lugar. Y ella se quedó fuera” de posibles conversaciones extras tras la reunión.

Esto “podría perjudicarla”, advierte Goldin.

Por otro lado, la profesora destaca que el trabajo híbrido podría ser una buena oportunidad para aquellas mujeres que ocupan altos cargos empresariales, pero que no pueden viajar en caso de acuerdos comerciales con clientes en el extranjero ya que con las nuevas comunicaciones ellas pueden ser incluidas en esas reuniones.

“Pero creo que todavía no estamos en ese punto. Aún tenemos un sector de la salud que nos está diciendo qué hacer y luego tenemos a los jefes que lo interpretan y todavía están tratando de resolver” las medidas a tomar, entre ellas el trabajo híbrido.


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