1968: Anuncia el rector de la UNAM marcha al Zócalo por la autonomía y los estudiantes caídos
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1968: Anuncia el rector de la UNAM marcha al Zócalo por la autonomía y los estudiantes caídos

Durante casi 40 años la autonomía de nuestra institución no se había visto tan seriamente amenazada como ahora, dijo el rector de la UNAM.
Por Viétnika Batres
1 de agosto, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre.

Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí.

***

Ciudad de México, 31 de julio de 1968.- En un mitin convocado por las autoridades de la UNAM y realizado en la explanada principal, el rector Javier Barros Sierra, anunció que encabezará una manifestación este 1 de agosto, en la que “presentaremos fuera de la Ciudad Universitaria, nuestra demanda del respeto absoluto a la autonomía universitaria”.

El recorrido planeado será de Ciudad Universitaria al Zócalo capitalino.

La concentración de este miércoles frente a Rectoría tuvo lugar un día después de que soldados de la primera zona militar intervinieran con tanques ligeros y jeeps equipados en el barrio universitario del primer cuadro de la ciudad, y dispararan un bazucazo a la puerta principal de la preparatoria 1 de San Ildefonso para entrar y desalojar a bayoneta calada a los estudiantes refugiados ahí, así como los que se encontraban en la preparatoria 2. Se calcula que la incursión militar dejó más de 400 lesionados y alrededor de mil detenidos.

Ayer martes, horas después de que el secretario de Gobernación, Luis Echeverría, pidiera, junto con el regente del Distrito Federal, Alfonso Corona del Rosal, la acción del Ejército, el rector Barros Sierra izó la bandera a media asta en el campus universitario, en señal “de luto” y en protesta por la ocupación de los planteles.

Este miércoles, miles de estudiantes se reunieron en la explanada de la Rectoría. Aún no se digiere la experiencia represiva y la sensación de violación de la comunidad universitaria.

El ingeniero Barros Sierra se apareció de nuevo entre los estudiantes al filo del mediodía y encabezó un improvisado mitin en el que participaron Julio González Tejeda, como maestro de ceremonias, y como oradores, Eduardo Banquel, Enrique González Pedrero, Hugo Fernández de Castro y el propio rector.

“Varios planteles de la Universidad Nacional Autónoma de México han sido ocupados por el Ejército –comentó Barros Sierra–. Durante casi 40 años la autonomía de nuestra institución no se había visto tan seriamente amenazada como ahora. Culmina así una serie de hechos en los que la violencia de la fuerza pública coincidió con la acción de los provocadores de dentro y de fuera de la Universidad.

“La autonomía de la Universidad es, esencialmente, la libertad de enseñar, investigar y difundir la cultura. Estas funciones deben respetarse. Los problemas académicos, administrativos y políticos internos deben ser resueltos, exclusivamente, por los universitarios. En ningún caso es admisible la intervención de agentes exteriores y, por otra parte, el cabal ejercicio de la autonomía requiere el respeto a los recintos universitarios. La educación requiere de la libertad. La libertad requiere de la educación.

“La comunidad universitaria debe darse cuenta de la importancia decisiva de mantener el régimen de legalidad en la Universidad y fuera de ella. Nada favorecería más a los enemigos de la autonomía que la acción irreflexiva. Hoy más que nunca es necesario mantener una enérgica prudencia y fortalecer la unidad de los universitarios. Dentro de la ley está el instrumento para hacer efectiva nuestra protesta. Hagámosla sin ceder a la provocación.

“Las autoridades universitarias –concluyó el rector– se mantendrán al servicio de la Universidad y cumplirán con las responsabilidades contraídas ante el país, contando con la unidad de los estudiantes, los profesores, los investigadores y los empleados”.

Al terminar su breve discurso, convocó para mañana a una marcha de duelo por los estudiantes caídos y la violación de la autonomía universitaria.

Continúan las tensiones

Mientras tanto, este miércoles 73 alumnos de la Escuela de Arte Dramático fueron detenidos “por equivocación” y liberados horas después. En un desplegado, alumnos y profesores de El Colegio de México protestaron por la “brutal represión” contra los jóvenes. Y hay órdenes del gobierno de impedir el paso de estudiantes de provincia al Distrito Federal.

El Frente Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) informó que hay paros de estudiantes en Guanajuato, Chiapas, Tabasco, Puebla, Jalisco, Veracruz, Hidalgo y Querétaro. Sin embargo, el Comité Coordinador del Movimiento de Huelga del Politécnico desconoció al FNET, porque está “controlado” por el gobierno, indicó, y lo acusó de recibir subsidios y traicionar al estudiantado.

A pesar de lo ocurrido, Corona del Rosal dijo a los miembros de la FNET: “reprobamos siempre que un policía o granadero penetre en los planteles educativos. Lo tienen terminantemente prohibido y lo tendrán”.

El líder de la Central de Trabajadores de México (CTM), Fidel Velázquez, aseguró que las hostilidades “han sido dirigidas y encabezadas por agitadores profesionales de los más variados matices que obedeciendo consignas extrañas persiguen alterar el orden público y minar la autoridad del gobierno de la República, que no solamente está atento a las necesidades del pueblo, sino que ha dada pruebas de su preocupación constante por elevar la educación y la cultura de la juventud mexicana”.

La Vocacional 7, desalojada violentamente y ocupada ayer por elementos del cuerpo de granaderos, fue devuelta por la mañana.

Todos los planteles del IPN y la UNAM han suspendido las clases.

En la Facultad de Ciencias acordaron decretar la huelga indefinida; en Veterinaria se acordó apoyar el movimiento estudiantil, al igual que en las facultades de Química, Ingeniería y Arquitectura.

En la Facultad de Medicina, los alumnos acordaron solicitar que las tres camionetas que posee esa escuela, “sean entregadas” para que funcionen como ambulancias y se formen brigadas médicas con el fin de atender a los estudiantes heridos. En tanto que en Odontología, los alumnos deliberaron sobre la posibilidad de armarse con “varillas, piedras, instrumental quirúrgico y toda clase de materiales que sirvieran para defender la autonomía” y comentaron que contaban con el apoyo de las universidades de Puebla, Veracruz y Jalisco, de las que ya habían recibido telegramas de apoyo”.

Referencias:

Gómez Nashiki, Antonio, “1968. Cronología del movimiento estudiantil mexicano”, Nexos, 1 de enero de 1988. Consultado en  https://www.nexos.com.mx/?p=4996

Diego Ortega, Roberto, “1968: El ambiente y los hechos. Una cronología”, Nexos, 1 de septiembre de 1978. Consultado en https://www.nexos.com.mx/?p=3199

Barros Sierra, Javier, Conversaciones con Gastón García Cantú, Siglo XXI, México, 1972, p. 175.

Diego Ortega, op. cit.

Ídem.

Ídem.

Castillo García, Gustavo, “El bazukazo a la Preparatoria 3”, La Jornada, 30 de julio de 2008. Consultado en www.jornada.unam.mx/2008/07/30/index.php?section=politica&article=014n1pol

Ídem.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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