El Año de Hidalgo, la polémica tradición política que puede complicar el inicio del gobierno de AMLO
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El Año de Hidalgo, la polémica tradición política que puede complicar el inicio del gobierno de AMLO

El Año de Hidalgo significa "aprovéchate y no dejes nada": se refieren al último año de gobierno donde antes de irse los funcionarios se despachan con la cuchara grande y concluyen su cargo con excesos en las finanzas públicas.
10 de agosto, 2018
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En un evento de la reciente campaña electoral la entonces candidata a la jefatura de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, hizo una peculiar solicitud:

Pidió a los empleados públicos que evitaran el “Año de Hidalgo”. Y dijo: “Que no nos dejen las oficinas vacías”.

La candidata se refería a una vieja costumbre en la vida política de México.

En el último año de los gobiernos muchos funcionarios que concluyen su cargo cometen excesos en las finanzas públicas:

Se entregan contratos de forma irregular, hay contrataciones en plazas definitivas para amigos o personas recomendadas y se autorizan incremento de salarios.

Con frecuencia –sobre todo en gobiernos locales- “desaparecen” escritorios, computadoras, automóviles o se vacían cuentas bancarias.

Sheinbaum sabe de esto. Hace tres años cuando asumió el gobierno de la delegación (municipio) Tlalpan en el sur de la capital mexicana, encontró que sus antecesores se habían llevado hasta los utensilios de los baños.

A esta costumbre se le conoce como “El Año de Hidalgo”, que se completa con la frase “chingue a su madre el que deje algo”, explica el analista Alfonso Zárate, presidente de la empresa de asesoría política Grupo Consultor Interdisciplinario.

“Significa aprovéchate y no dejes nada. Pero hay otro nombre: el Año de Carranza, por si el de Hidalgo no alcanza”, explica a BBC Mundo.

“Se refieren al último año de gobierno donde antes de irse los funcionarios se despachan con la cuchara grande”.

El lastre para López Obrador

El gobierno del presidente Peña Nieto contrató US$10.000 millones de deuda adicional.

Presidencia de México
El gobierno del presidente Peña Nieto contrató US$10.000 millones de deuda adicional.

Este 2018 es el último año en la administración del presidente Enrique Peña Nieto, así como para nueve gobernadores y 1.613 alcaldes.

En las elecciones del pasado 1 de julio se renovaron, además, el Senado con 128 escaños y la Cámara de Diputados con 500 curules.

Fue la elección más grande de la historia y según Alfonso Zárate, ya existen algunas decisiones que se enmarcan en el concepto del “Año de Hidalgo”.

La Asamblea Legislativa de Ciudad de México, por ejemplo, incluyó en su nómina definitiva a 250 personas que tenían contratos temporales.

Y hay más. Dos semanas antes de la elección presidencial, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) autorizó un aumento salarial a 317, 000 altos funcionarios del gobierno federal.

El incremento es retroactivo al 1 de enero, es decir, a mediados de julio los beneficiados recibieron una compensación salarial equivalente a siete meses.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes y Petróleos Mexicanos (Pemex), han entregado 156 contratos distintos este año.

Casi la mitad, con un valor de 47, 380 millones de pesos (unos US$2.600 millones) concluyen en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México.

Y los 500 diputados más 128 senadores que concluyen sus labores recibieron un bono de retiro, que se suma a su salario mensual.

Para los diputados fue de un millón de pesos en promedio, unos US$55.000. El bono de los senadores es de US$152.000

López Obrador revisará los contratos del nuevo aeropuerto de México.

Presidencia de México
López Obrador revisará los contratos del nuevo aeropuerto de México.

Y a mediados de julio la SHCP realizó una emisión de bonos de deuda por US$10.000 millones.

El dinero se utilizará, según la agencia Reuters, para cubrir “propósitos generales del gobierno”.

Todo esto forma parte de la herencia que recibirá del presidente electo, dice Alfonso Zárate. “Es un lastre muy pesado, va a ser muy difícil”, reconoce.

“Puertas giratorias”

Pero en tiempos recientes, el “Año de Hidalgo” no es sólo apropiarse de bienes o cuentas bancarias, explica a BBC Mundo el diputado independiente Pedro Kumamoto.

Una práctica frecuente es vender propiedades públicas como terrenos o edificios a un precio menor al del mercado.

Billetes de pesos mexicanos y dólares estadounidenses.

Getty Images
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México (SHCP) realizó una emisión de bonos de deuda por US$10.000 millones para cubrir “propósitos generales del gobierno”.

Eso ocurrió por ejemplo en Quintana Roo, en el sureste de México. Mediante algunas maniobras legales, recuerda Kumamoto, varios terrenos en zonas turísticas se entregaron a personas cercanas al exgobernador Roberto Borge.

No es todo. “Se adjudican futuras obras, la compra de medicamentos o se generan prácticas indeseables con proveedores”, como solicitar un soborno a cambio de beneficios en las licitaciones.

Otro fenómeno reciente es lo que el diputado llama “política de puertas giratorias”.

Es la práctica de altos funcionarios que terminan su período y casi de inmediato se contratan en empresas privadas vinculadas a su actividad en el gobierno.

“Eso significa que te llevas el conocimiento de un espacio de toma de decisiones, como por ejemplo una secretaría, para beneficiar a quien te contrata”.

Con esa experiencia se facilita el camino para obtener contratos oficiales “en detrimento del patrimonio y las empresas públicas”.

Legalmente existen restricciones para prevenir esta práctica, pero con frecuencia no se cumple señala Kumamoto.

“Es algo que debemos que empezar a discutir más como país, se da con mayor frecuencia en los últimos años”.

“Tapaos los unos a los otros”

Roberto Borge

Getty Images
El exgobernador mexicano Roberto Borges cayó preso acusado de lavado de dinero y otros delitos.

El principal compromiso del presidente electo Andrés Manuel López Obrador es erradicar la corrupción en el gobierno.

Un ejemplo es su intención de revisar con detalle los contratos asignados en la construcción del nuevo aeropuerto internacional, uno de los temas centrales en su reciente campaña electoral.

Esto abre una puerta para terminar con el “Año de Hidalgo”, que nació durante el tiempo en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó el país.

“En esos largos años a un gobierno priísta le seguía otro del mismo partido” recuerda Alfonso Zárate.

“Se hizo entonces una aplicación a la sentencia bíblica de ‘amaos los unos a los otros’. En este caso se decía tapaos los unos a los otros, es decir, tapemos la corrupción anterior porque somos los mismos”.

La práctica se mantuvo incluso en los gobiernos del conservador Partido Acción Nacional, entre 2000 y 2012.

Ahora con un cambio hacia la izquierda “se espera una revisión, investigaciones a los excesos de los gobiernos priístas”.


 

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Cuartoscuro Archivo

Mujeres detenidas durante protesta en Cancún denuncian agresiones sexuales de los policías

Personas que fueron detenidas aseguran que los integrantes del mando único policial no sólo dispararon sus armas, también los insultaron, golpearon y agredieron sexualmente a las mujeres.
Cuartoscuro Archivo
11 de noviembre, 2020
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El lunes 9 de noviembre fue la primera vez que María Elena, de 27 años, acudió a una protesta. Tomó la calle para alzar la voz en contra de la violencia feminicida en Cancún, Quintana Roo. Estaba gritando y cantado consignas afuera de la presidencia municipal cuando los policías del bando único empezaron a disparar. María Elena corrió para escapar de las balas. Acabó golpeada, violentada sexualmente y detenida en la Fiscalía del estado. 

La joven dice que aunque sí había personas sacando su coraje rompiendo vidrios y cosas, ella, y muchos de los asistentes, se estaban manifestando de forma pacífica.

María Elena trabaja en el área de administración del Colegio Kukulkán, una escuela privada, pero de colegiaturas muy módicas, para cursar secundaria y bachillerato, en la que estudió Bianca Alejandrina Lorenzana Alvarado, “Alexis”, la joven de 20 años que desapareció en Cancún el pasado 7 de noviembre y cuyo cadáver encontraron el lunes en la madrugada. 

Entérate: Disparos en protesta en Cancún fueron acción planeada, acusa Red Feminista; piden salida de Capella

María Elena estaba en la manifestación por ese feminicidio, para exigir justicia y un alto a la violencia contra las mujeres. Estaba gritando consignas, cantando y bailando, dice, cuando empezaron las detonaciones. 

“Yo no sabía ni qué hacer. Era mi primer marcha y, claro, tampoco es que uno deba tener un manual para saber qué hacer en caso de que la policía tire balazos. Eso no es algo que se deba normalizar. Decidí correr en sentido contrario de donde venían las balas. Pero cuando iba corriendo por la parte de atrás del ayuntamiento, salieron más policías. Casi choco con uno. Él no iba tirando al aire o al suelo, como yo creí que estaban haciendo. Estaba tirando en recto”, asegura María Elena. 

Fue entonces cuando se dio cuenta de que si la policía no estaba disparando hacia arriba o hacia el suelo, correr la volvía un blanco.

“Ahí fue que decidí tirarme al piso. Estaba junto a una de las últimas jardineras que hay en la parte de atrás del Ayuntamiento. Vi a otras chicas ahí. Éramos cinco. Llegó un grupo de cinco o seis policías, altos, robustos y nos empezaron a golpear. A una mujer le dieron con un palo en la cabeza. Ella gritaba: soy periodista, soy periodista, no hice nada, estoy trabajando. A otra le dieron en la espalda. Nos decían que si queríamos desmadre, lo íbamos a tener”. 

María Elena cuenta que las jalonearon para llevarlas hacia adentro del Palacio Municipal. “Yo les decía que no me jalaran, que estaba cooperando y no había hecho nada. Cada que decía algo, me soltaban un golpe. Cuando íbamos por la parte de atrás del ayuntamiento, me empezaron a pegar en las costillas, me sacaron el aire. Medio podía caminar. Un policía me agarró del glúteo con su manaza, sus dedos llegaron hasta mi vagina, así me quiso levantar. Me hice bolita y casi a rastras me metieron”. 

Adentro del ayuntamiento siguieron para María Elena los gritos y los golpes. Adentro, su compañera en el área de administración del Colegio Kukulkán y también asistente a la manifestación, Quetzalli, de 22 años, también sufrió golpes, insultos y violencia sexual. 

“Mientras me golpeaban, los policías decían que conmigo se iban a desquitar de todo el desorden que habíamos hecho, que si queríamos desmadre, desmadre iba a tener, aunque yo no había hecho nada que no fuera gritar y cantar”, dice Quetzalli.

Ella fue a la primera “detenida” a la que metieron a la presidencia municipal. “Empezaron a pegarme. Me le zafé a una de las mujeres policías. No me dejaba esposar. Me golpearon en las costillas, en las piernas. Me revolvía. Me querían tirar y yo luchaba para que no pudieran. Lograron hincarme. Me dieron de cachetadas. Querían que les dijera quién había hecho los desmanes, con quién había llegado yo a la marcha. Les dije que no iba a contestar nada”. 

Los policías llevaron a Quetzalli junto con las otras chicas. “Me levantaron y me llevaron donde estaban ellas. Me pusieron de cuclillas. Fue entonces cuando una de las mujeres policías metió su mano por abajo de mi short, metió sus dedos en mi vagina y me levantó así. Grité, grité lo que me estaba haciendo. Personal de derechos humanos llegó corriendo. Le pidieron su nombre a la policía. Pero ella se negó a dárselos y se fue”. 

Los gritos de Quetzalli los escuchó también Julián Ramírez, el director del Colegio Kukulkán. Él también estaba en la manifestación, a él también lo golpearon, tanto que las dos jóvenes aseguran que los policías lo metieron chorreando sangre a la presidencia municipal. 

“Escuché lo que gritaba Quetzalli. Quería ayudarla, pero no podía. Sentí mucha rabia, mucha impotencia”. 

Julián fue uno de los asistentes a la manifestación que difundió uno de los videos, que quedaron como testimonio de la actuación de la policía esa noche del lunes 9 de noviembre en Cancún. 

En el video se oye a Julián decir que es profesor y que los jóvenes son sus estudiantes. “Tranquilo, tranquilos, yo vengo acompañando. Son mis alumnos. Hey, es mi alumno. No vengo encapuchado”. 

Esa es la primera vez que se escucha que Julián corre. Pero regresa para seguir filmando. “¿Eres consciente de que estás tirando bala en una manifestación pacífica? Yo vengo acompañando. Era mi alumna (dice en referencia a Alexis). Se pusieron a disparar en una manifestación feminista y a toletear banda en una manifestación pacífica. ¿Por qué salen armados a una manifestación?”. 

Después de reclamar a los policías sobre su actuación, Julián se dirige a la Guardia Nacional, que en ese momento baja de sus vehículos e ingresa a la plaza de la presidencia municipal. Julián les dice que los policías están tirando bala. El profesor se dirige de nuevo a reclamar a los del mando único: “mataron a mi alumna, desagraciados. No pueden contestar a balazos y a toletazos”, es una de las últimas frases que se le oye decir antes de que el video se interrumpa. 

“Ahí fue que los policías del mando único me empezaron a pegar y me llevaron para adentro del ayuntamiento. Me hicieron una  rajada en la frente de uno de los muchos golpes que me dieron”. 

A Julián, María Elena, Quetzalli y otras cinco personas se las llevaron después a la Fiscalía. Alrededor de las 9:30 de la noche los liberaron. De ahí se fueron a la Comisión Estatal de Derechos Humanos a levantar una queja y después al Hospital General de Cancún a que suturaran a Julián y les tomaran radiografías para saber si no tenían algo roto. 

“No tengo fracturas. Pero sí muchos golpes y la rabia de que nos violentaron sexualmente. Aún así no nos van a parar. Fue mi primer marcha y ahora marcharé mucho más”, dice María Elena. 

Los tres irán este miércoles 11 de noviembre, acompañados por personal de Derechos Humanos, a levantar su denuncia a la Fiscalía por los golpes, abusos y violencia sexual que sufrieron.

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