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ASF denunció en PGR presunto desvío de más de 200 mdp del gobierno de Padrés

La Auditoría Superior también presentó denuncias por malos manejos en gobiernos de Jalisco y Colima, así como en diversos municipios; en total son 28 nuevos casos.
22 de agosto, 2018
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) presentó 28 nuevas denuncias penales ante la Procuraduría General de la República (PGR) por malos manejos de recursos públicos federales en diversas entidades y municipios. Una de las denuncias es por el presunto desvío de más de 200 millones de pesos en la gestión del exgobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías.

Se trata de la quinta denuncia que promueve la ASF ante la Procuraduría por presuntos fraudes al erario federal en la gestión de Padrés en Sonora. Hasta ahora ninguno de los casos abiertos ha sido resuelto ni hay funcionarios consignados.

Esta nueva denuncia penal, presentada a finales de julio, corresponde a una auditoría financiera y de desempeño relacionada con el manejo del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas en el estado de Sonora en 2013. Se trata de recursos que generalmente se utilizan para poner en marcha diversas obras de infraestructura.

Lo que los auditores detectaron es que más del 30 por ciento del referido fondo, unos 202 millones de pesos, no fue aplicado para las obras o acciones que estaban contempladas sino por el contrario, se transfirió a otras cuentas bancarias del gobierno estatal sin que fuera reintegrado.

Pero no es todo. Se descubrió que otros 700 mil pesos fueron invertidos sin justificación en cinco obras auditadas, y se reportó la ausencia de casi 6.5 millones de pesos relacionados con multas que debieron aplicarse por retrasos en doce obras. Además hubo malos manejos por 17 millones de pesos en ocho obras más.

Incluso los auditores detectaron pagos de más de 900 mil pesos por conceptos sin ejecutar en seis obras. A ello se suman falta de bitácoras en varias de las construcciones, errores en retenciones o llenado de documentos y facturas, y una total falta de evaluación del uso de los recursos y su aplicación con fines estratégicos.

“En conclusión, el Gobierno del estado de Sonora no realizó una gestión eficiente y transparente de los recursos del fondo, conforme a la normativa que regula su ejercicio y no se cumplieron sus objetivos y metas”, señaló el informe de resultados de la auditoría 13-A-26000-02-1147, que dio pie a la denuncia penal presentada por PGR.

Casos Jalisco y Colima

En este nuevo paquete de denuncias penales de la ASF, presentadas el pasado 20 de julio ante PGR, hay cuatro casos más relacionados con irregularidades en las administraciones estatales de Jalisco y Colima.

Los casos más grandes en cuanto a monto corresponden al estado de Colima, en donde los auditores reportaron malos manejos que habrían generado un fraude a Hacienda por un monto superior a los 500 millones de pesos en los años 2012 y 2013. Los hechos corresponden a la administración del exgobernador priista Mario Anguiano Moreno.

Los auditores detectaron, por ejemplo, que 43 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal fueron utilizados indebidamente para el pago de trabajadores sindicalizados sin que el dinero haya sido repuesto o regresado; o que se usaron otros 166 millones de pesos para financiar supuestas prestaciones a trabajadores que nunca fueron autorizadas.

Incluso el gobierno estatal dijo que tomó 90 millones para el pago de pasivos de nómina y otros 87 millones de pesos para el pago de retenciones a terceros, hecho que además de ser ilegal no se comprobó fehacientemente.

La administración de Anguiano también transfirió más de 25 millones de pesos que recibió, en 2012, del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas a otras cuentas bancarias distintas sin que se acreditara ni su destino ni su aplicación. El dinero no fue regresado.

La ASF concluyó que el estado de Colima carecía – al menos hasta ese momento – de controles suficientes para el manejo de los recursos, y en muchas ocasiones de la falta total de indicadores para verificar el efecto que tienen las inversiones que se realizan sobretodo relacionados con fondos educativos.

En el caso de Jalisco, la ASF presentó dos denuncias penales en PGR, ambas relacionadas con presuntos fraudes cometidos con recursos del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal en 2012. Este año correspondió a la administración del exgobernador panista Emilio González Márquez.

Los informes de resultados que dieron paso a las denuncias mostraron, por ejemplo, que Jalisco reportó el pago de casi dos millones y medio de pesos para nóminas de 15 escuelas que en realidad estaban clausuradas y otras seis no autorizadas; el dinero no se ha regresado. Además, se destinaron más de 20 millones de pesos para maestros que no estaban ejerciendo sino que estaban comisionados al sindicato y por tanto, no debieron recibir estos recursos.

Incluso los auditores encontraron que se reportó el pago de 709 mil pesos a seis trabajadores que nunca fueron localizados por los auditores en las visitas domiciliarias. A esto se suman múltiples pagos más que era improcedentes.

Vuelven denuncias, sigue impunidad

Este paquete de 28 denuncias que la ASF presentó a finales de julio son las primeras que impulsa dicha institución bajo la administración del nuevo auditor general David Colmenares. Durante los cuatro meses previos dicha institución no presentó denuncias penales sin que se conozcan las causas de ello.

El resto de las denuncias presentadas por la Auditoría – además de las ya descritas – corresponden a irregularidades detectadas en diversos municipios ubicados en Chiapas, Veracruz, Puebla, Jalisco, Guanajuato, Nayarit, estado de México,  Guerrero, Querétaro, Michoacán, Hidalgo, Campeche y Oaxaca.

Con estos nuevos casos, la ASF reporta oficialmente 958 casos promovidos ante el Ministerio Público Federal desde el año 2000 a la fecha. Las denuncias son en contra de dependencias federales y gobiernos estatales y municipales.

El común denominador en estos casos es la impunidad. Animal Político publicó el pasado 9 de julio que la PGR no ha conseguido cerrar con una sentencia condenatoria ni una sola de las averiguaciones previas y carpetas de investigación que ha iniciado por denuncias de la Auditoría.

No solo eso. Hasta ahora no hay un solo funcionario o exfuncionario detenido por estos casos y de hecho, apenas hay 12 casos que ha consignado ante un juez sin detenido. Esto equivale a una eficacia apenas superior al uno por ciento si comparamos los casos consignados respecto a las denuncias que la ASF reporta que ha presentado.

Entre los casos que la ASF ha denunciado ante la PGR en estos años se encuentran los malos manejos por más de 60 mil millones de pesos en la administración del exgobernador Javier Duarte en Veracruz; los convenios irregulares firmados entre dependencias federales y universidades bajo la modalidad de “La Estafa Maestra”; los sobrecostos en la construcción de la Estela de Luz; los presuntos desvíos en recursos destinados al apoyo al campo; entre otros.

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Anorexia: "El descenso a los infiernos de mi hija que murió a los 27 años"

Emma Brown luchó contra la anorexia durante 14 años, hasta que a los 27 años murió. Su padre ha sacado de su tragedia la motivación para ayudar a otras familias a lidiar con un trastorno tan difícil como este.
15 de noviembre, 2019
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Emma Brown luchó media vida contra la anorexia. Entró y salió del hospital durante años, hasta que a los 27 años murió.

Emma llegó a robarle miles de dólares a su padre para gastárselos en sus restaurantes favoritos.

Pero no era porque quería llevar un estilo de vida lujoso. Era parte del trastorno alimenticio que finalmente le costó la vida.

“Probablemente financié los planes de expansión de algunos de esos restaurantes”, dice en broma Simon Brown. “Ella gastaba unas 200 libras (256 dólares) al día yendo de uno a otro”.

Al no poder hacerse cargo de los continuos gastos de Emma, sus padres tomaron una decisión extrema: denunciarla ante la policía.

“Tienes una hija que es una criminal y fuiste tú quien la denunció… Se siente como una especie de traición”, reconoce el hombre de 56 años.

Emma y Simon Brown

Brown Family
Simon Brown describe a su hija como una “fuerza de la naturaleza”.

Emma vivía en la lucha. El suyo era un tipo de anorexia conocido como purga compulsiva y estaba privando a su cuerpo de nutrientes muy necesarios.

En los 14 años que batalló contra la condición entró y salió de centros de salud en innumerables ocasiones. Al final de su vida, los ingresos eran un patrón semanal.

“La llevaban en ambulancia al hospital el viernes por la noche y la ingresaban en una sala donde le administraban potasio”, recuerda Simon.

“El domingo empezaba a sentirse un poco mejor, el lunes se daba el alta a sí misma, y a partir de ahí la historia se volvía a repetir y repetir y repetir”.

Emma tuvo lo que su padre llama una crianza “especial”.

Nacida en Harare, la capital de Zimbabue, en 1991, con solo 18 meses podía ya nombrar a todos los animales de la sabana africana.

Simon dice que tiene una vívida imagen de Emma cantando feliz cumpleaños en su silla cuando tenía un año.

Se destacó en la escuela cuando la familia se mudó a Reino Unido, hasta el punto de que a veces se aburría porque era demasiado fácil para ella.

Esquiadora entusiasta, snowboarder y ciclista de BMX, para cuando fue a la escuela secundaria estaba siendo objeto de burlas por su “gordura infantil”.

“Fue en ese momento cuando las cosas empezaron a ponerse difíciles para ella”, cuenta Simon.

“Para alguien que no era selectivo con la comida, que le interesaba, y que además había viajado y probado diferentes tipos de comida, ver de pronto lo restrictiva que estaba siendo con lo que comía me alarmó“, recuerda.

“Poco tiempo después fue diagnosticada como anoréxica“.

Emma Brown

Brown Family
Emma nació en Zimbabue y siendo muy pequeña ya sabía nombrar todos los animales de la sabana africana.

¿Qué es la anorexia?

La anorexia es un desorden alimentario y una condición de salud mental muy seria. Las personas con anorexia intentan mantener su peso corporal tan bajo que pueden enfermar.

Signos y síntomas de la anorexia en mujeres incluye la interrupción del ciclo menstrual, o en adolescentes muy jóvenes, que ni siquiera comience. Otros síntomas son mareos, pérdida del cabello o la piel seca.

Algunos de los factores que incrementan las probabilidades de sufrir anorexia podría ser que la herencia familiar o las críticas sobre los hábitos alimentarios, y el peso corporal.

Existen dos tipos fundamentales de anorexia: por ayuna o atracones seguidos de vómitos provocados, aunque en algunos casos pueden verse ambos tipos en la misma persona.

En un estudio que se condujo durante siete años sobre este trastorno, se demostró que más de la mitad de las mujeres que sufren anorexia han abandonado el ayuno y escogen las purgas compulsivas.


Emma y su madre

Brown Family
Emma creció en África

Simon cree que el diagnóstico de Emma a los 13 años podría haber sido el comienzo de su recuperación. Pero al contrario, fue su “descenso al infierno“.

“Durante este periodo la restricción de comida llegó a un punto en el que su madre y yo tuvimos que darle agua a través de una pipeta. Ella estaba demasiado débil como para subir las escaleras, por lo que tenía que acostarse en el sofá y la cargábamos a su cama. Esta niña activa, deportista, hermosa descendió a un punto en el que era un desastre“.

Emma fue inscrita en una unidad de tratamiento, mientras Simon y Jay la cuidaban en casa, en Cambridgeshire, este de Inglaterra. Simon pidió ayuda, pero siempre les decían que había pacientes en una peor situación que Emma.

En los últimos años, el gobierno inglés ha incrementado el presupuesto para apoyar los servicios comunitarios para enfrentar este tipo de desórdenes y evitar así que puedan ser atendidos en unidades de barrio, y no en hospitales.

Pero en 2004, la familia de Emma nunca recibió la visita de un especialista. En su lugar, Simon explica que recibieron consejos generales. “Ninguno funcionó porque estábamos enfrentando algo mucho más complicado”, afirma.

“Es casi indescriptible cuán difícil fue. Tú tienes otros dos hijos que estás tratando de cuidar, tienes trabajos que tratas de mantener y tu hija que cada día se acerca más a la muerte frente a tus ojos”.

No fue hasta que “estaba casi a punto de morir” en diciembre, cuatro meses después del diagnóstico, que fue ingresada en el Centro Phoenix en Fulbourn.

Al principio hubo síntomas positivos, Emma recuperó su peso a niveles saludables, fue dada de alta del hospital y regresó a la escuela. Pero sin el cuidado de especialistas, los viejos hábitos retornaron y con ellos la pesadilla recurrente, un ciclo de la enfermedad: ingresada en el hospital, dada de alta, luego rechazada.

Emma Brown

Brown Family
Emma Brown era una gran estudiante antes de que la anorexia se apoderara de su vida.

Debido a su intermitente presencia en la escuela, la talentosa artista y deportista con potencial olímpico no pudo mantener los buenos resultados. Emma nunca estuvo lo suficientemente bien como para aprobar exámenes, dejó la escuela sin terminarla y luego tuvo dificultades para mantener trabajos, que normalmente realizaba en hoteles y restaurantes.

Al diagnóstico de anorexia se le sumó otro de desorden de la personalidad a los 18 años, por el que fue internada en una unidad de cuidados mentales. Simon cuenta que el trastorno fue difícil de comprender, sobre todo cuando llegó al punto en el que su hija comenzó a tomar riesgos innecesarios, a robar, e incluso cometer actos violentos como lanzar cuchillos a su familia.

Ya siendo una adulta, Emma estuvo durmiendo en la calle durante algunas semanas, hasta que se mudó a su propio apartamento no lejos de la casa de sus padres.

En ese período fue ingresada en varios hospitales, algunas veces pocos días, el período más largo casi dos años. Cuando estaba en casa, en los últimos años de su vida, dependía mucho de la visita de dos o tres horas de trabajadores sociales que la ayudaban.

Aunque su enfermedad la debilitaba mucho, incluso cuando estaba en baja, su personalidad creaba una gran impresión en otras personas.

“Una mujer comentó recientemente en Facebook sobre la increíble persona que Emma fue con ella , cómo le enseñó cosas, cuánto la había ayudado”, cuenta Simon. “Ella se involucraba mucho con otros, porque ella es así, ellos la amaban”.

Emma y Jordan

Brown Family
Emma en la playa con su hermano mejor Jordan

A principios de 2018, las visitas a la sala de urgencias se incrementaron, hasta que un día los médicos le dijeron a Simon que su hija no sobreviviría.

“Me pasé la noche entera con ella, sosteniendo su mano y hablándole. En un momento me dijo, ‘papá, no quiero morir’. Le dije, ‘pero estás muriendo y la única forma de no morir es alimentarte como los médicos te han dicho por mucho tiempo, e incluso así puede que no sobrevivas'”.

“Eso fue de viernes para sábado, y ella se recuperó. Allí estábamos el lunes por la mañana cuando los médicos regresaron, todos esperando que ya ella hubiese muerto durante el fin de semana, pero ella los dejó atónitos cuando la vieron sentada bebiendo su batido nutritivo y diciéndoles ‘hola, ¿cómo fue su fin de semana?'”.

“Pero ella no pudo mantener ese ritmo de recuperación”.

Dos meses después, su madre la encontró muerta en el suelo del baño, cuando Emma tenía solamente 27 años. Había tenido un fallo pulmonar y cardiaco, asociado con la anorexia. El impacto en la familia fue enorme, pero ninguno ha utilizado esta tragedia como excusa para fracasar, sino todo lo contrario, explica Simon.

Simon y Jay, divorciados desde 2013, han triunfado en sus carreras. La hermana de Emma, Eden obtuvo excelentes resultados en los estudios de Psicología, “inspirada en tratar de entender a su hermana”, y su hermano Jordan, que dio evidencia a la policía contra Emma y se refugió en la casa de un vecino en los peores momentos de su hermana, es ahora un talentoso surfista y escalador que está en el último año de universidad.

“Podíamos haber renunciado a nuestras carreras y esperanzas en la vida porque teníamos la excusa de lo de Emma y lo que pasamos”, cuenta Simon. “Pero no lo hicimos, sino que lo usamos como una motivación para seguir adelante, cada uno de nosotros hemos aprendido de esto y nos ha hecho más fuertes”.

Eden, Jordan y Emma Brown

Brown Family
Eden, izquierda, y Jordan, se sienten inspirados por la hermana.

Después de 14 años de tormento, se podía esperar que Simon sintiese rencor por los que estuvieron involucrados con su cuidado. Pero, al contrario, se siente agradecido por todos los que ayudaron e incluso invitó a los médicos al funeral.

“Yo no sé de dónde encuentran fuerzas para volver a trabajar cada día”, dice. “No los apoyan mucho, trabajan menos de los necesarios, con menos fondos de los que precisan, los pacientes te odian, los padres te culpan, el pago no es suficiente y al final no sabemos cómo tratar a estas personas”.

“¿Por qué alguien haría eso? ¿Quién soy yo para culpar a las personas que dedican su vida a tratar de ayudar a las personas como Emma?”.

De todas formas, la muerte de Emma será investigada por las autoridades junto a otros cuatro casos, incluyendo la de la joven de 19 años Averil Hart.

Simon ya está trabajando con las autoridades de su condado y con la NHS Foundation Trust (Fundación perteneciente al sistema de salud pública de Reino Unido) para enseñar a familias a lidiar con este tipo de situaciones. El propósito, según explica Simon, es ayudar a otros a pasar por este problema.

Simon también quisiera que las escuelas se implicaran en esto para prevenir fenómenos que pueden conducir a la anorexia, como el bullying, y considera que deben dedicarse mayores presupuestos a esto.

Una investigación realizada por el sistema público de Inglaterra (NHS) en 2015 evidenció que los servicios comunitarios para personas con desórdenes alimentarios había mejorado significativamente.

Simon sospecha que se gastaron millones en el tratamiento de su hija “casi todo cuando estaba en crisis y nada cuando estaba en recuperación”.

“Eso es lo que tenemos que cambiar”.

Un vocero local del NHS prefirió no comentar sobre el caso en este momento. “Estamos comprometidos con el desarrollo de los servicios para ayudar a personas con trastornos alimenticios y agradecemos a Simon por toda la ayuda y las críticas constructivas sobre ayudar a personas con anorexia”, apuntó.


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