Pobladores de Atenco buscan detener la obra del Nuevo Aeropuerto con acciones legales
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Pobladores de Atenco buscan detener la obra del Nuevo Aeropuerto con acciones legales

Los pobladores reclaman que las autoridades federales no respetaron sus derechos como pueblos originarios de la zona, y no se les consultó para la implementación de la obra.
Cuartoscuro Archivo
Por Itxaro Arteta
10 de agosto, 2018
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Un tribunal colegiado solicitó a un juez federal que reponga y amplié un peritaje antropológico y ambiental con el cual pobladores de Atenco, Estado de México, pretenden detener la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

El 8 enero de 2015, vecinos de Atenco e integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), que en 2002 se opusieron a otro proyecto de aeropuerto en el Lago de Texcoco y en 2006 sufrieron una represión policiaca que llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), interpusieron un amparo ante un juez federal en Nezahualcóyotl para detener la construcción del Nuevo Aeropuerto, donde reclamaron que las autoridades federales no respetaron sus derechos como pueblos originarios de la zona y no se les consultó para la implementación de la obra.

Al revisar el caso, el 27 de junio de 2017, el juez sobreseyó la petición y negó el amparo a los pobladores, al considerar que éstos no comprobaron que pertenecieran a una “comunidad indígena”.

Los pobladores, sin embargo, se inconformaron ante un tribunal colegiado, quien ordenó que se repusiera y ampliara un peritaje antropológico.

En su resolución, el Segundo Tribunal Colegiado de Nezahualcóyotl determinó que la juez que negó el amparo “debió haber ordenado que la prueba pericial en materia antropológica se desahogara con la finalidad de verificar si esos pueblos gozan de la calidad de originarios, y si son equiparables a un pueblo o comunidad indígena”.

Además, los magistrados del Tribunal “consideraron que era suficiente con que las tradiciones se conservaran solo en parte y, sobre todo, que era fundamental que los habitantes de un lugar se consideraran a sí mismos un pueblo originario”, por lo que le ordenó a la juez reponer el procedimiento y ampliar el peritaje antropológico para ver si se podía considerar una comunidad equiparable, explicó Sandino Rivero, abogado de los pobladores de Atenco.

¿Qué es una comunidad equiparable?

De acuerdo con el abogado de los pobladores, nunca antes se había discutido cómo darle a alguien esta categoría para concederle los mismos derechos que a los pueblos indígenas, que tampoco están perfectamente definidos, porque independientemente de si hablan lengua indígena, se les reconoce si mantienen instituciones culturales y sociales propias de la región.

El amparo, entre otras cosas, reclama que el megaproyecto aeroportuario violenta los derechos a un medio ambiente sano, salud y acceso a agua de “los pueblos originarios asentados en la zona de implementación”, a quienes nunca se les consultó sobre la obra.

Ante eso, se mandaron a hacer tres pruebas periciales: una antropológica para determinar si los atenquenses pertenecen a un pueblo originario; segundo, si realmente la obra afecta el lugar donde viven; y por último, sobre impactos al medio ambiente.

“Desde el principio vino el choque de posturas”, explicó Sandino Rivero. Hubo un peritaje oficial del poder judicial, uno elaborado por el FPDT, otro por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y uno más por el Grupo Aeroportuario. Aunque todos reconocieron elementos como la siembra histórica de maíz y frijol, la caza de especies en el extinto Lago de Texcoco, ceremonias religiosas antiguas y la existencia de lugares de patrimonio prehispánico, los peritos de la SCT y el Grupo Aeroportuario aseguraron que se estaba perdiendo el arraigo y la cultura tradicional, y la jueza decidió validar esos últimos argumentos para concluir que no eran originarios.

“En un sentido antropológico, es posible decir que las comunidades equiparables son comunidades históricas en la medida en que su población reconoce la necesidad de organizarse colectivamente y brindarse apoyo mutuo para preservar sus valores y garantizar un futuro para los integrantes de la comunidad, criterio que cumplen las comunidades que habitan en la región cultural del vaso del Lago de Texcoco”, concluyó un nuevo peritaje elaborado hace dos meses, de acuerdo con Rivero.

Lo único que falta para que se dicte una nueva resolución de amparo solicitada por los pobladores de Atenco, son los peritajes sobre los efectos ambientales que tendrá el nuevo aeropuerto. Y es que cuando la jueza rechazó el caso por considerar que no eran indígenas, decidió que no se hicieran los estudios.

Una consulta obligatoria

De ser finalmente aceptado el amparo, el objetivo del FPDT es que se cancele la obra. Pero Rivero es consciente de que al haber pasado tres años –y los meses que se acumulen si el gobierno y el Grupo Aeroportuario se inconformen y acudan a otra instancia– complica esa opción.

 “Lo que puede pasar legalmente hablando, porque la ley de amparo da esa posibilidad, es un cumplimiento sustituto del amparo. Un cumplimiento sustituto, en pocas palabras, es indemnización, cuando las cosas ya van muy avanzadas, materialmente es mayor la pérdida o es imposible echar para atrás algo, lo que te dice la ley es: tienes razón, pero ya no se puede echar para atrás. Eso podría pasar también, es real”, admitió el abogado.

El ganador de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador, dijo durante toda la campaña que había que cancelar la obra, aunque luego se dijo dispuesto a revisarla para comprobar si realmente es viable técnica y financieramente. Su equipo de transición, que tiene como propuesta para futuro secretario de Comunicaciones y Transportes a Javier Jiménez Espriú, ha comenzado a organizar equipos de trabajo para esta revisión.

A finales de julio, pobladores de Atenco y su representante legal (Sandino Rivero) se reunieron con Jiménez Espriú para pedirle ser incluidos en los grupos de trabajo y que, independientemente de los foros que se hagan, no se tome una decisión sin considerarlos.

Por el reconocimiento que ya se les otorgó como pueblos originarios, tendría que organizarse una consulta entre habitantes de la zona, de acuerdo con Rivero, quien sostiene que es un derecho que tienen las comunidades, pero que tampoco está reglamentado. Se trata de una consulta distinta a la propuesta por López Obrador.

“No tenemos muy claro sobre cómo sería esa consulta. Pero es muy diferente a la consulta que nosotros estamos impulsando mediante el amparo, porque aquí es una consulta como un derecho constitucional y establecido en tratados internacionales. Y que además tiene que tener el carácter de vinculante”, explicó Rivero.

El FPDT espera que en cualquier momento se manden a hacer, ahora sí, las pruebas periciales en materia ambiental y confían en que les darán la razón, ya que aunque las casas del pueblo de Atenco están un poco más alejadas del aeropuerto, sus tierras ejidales sí se verán afectadas por el perímetro del proyecto, como ya les afectó también la construcción de carreteras que están atravesando entre ambas zonas.

Con todas las pruebas, Rivero calculó a más tardar los primeros meses de 2019, ya con una nueva administración federal, la jueza tendrá que dar una respuesta a su amparo. En caso que éste no sea favorable, adelantó el abogado, acudirán hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación para seguir luchando por sus derechos.

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Antártida: qué países reclaman su soberanía y por qué

El llamado "continente blanco" es el único que no pertenece a ningún país y se rige por un tratado internacional. Sin embargo, 7 naciones reclaman parte de su territorio.
1 de diciembre, 2020
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Imagen satelital de la Antártida

Getty Images
La Antártida es el único continente que no pertenece a ningún país, aunque varios reclaman una porción.

La Antártida es el continente más frío, seco y ventoso de la Tierra, y eso explica por qué es el único sin una población indígena.

Sin embargo, el cuarto continente más grande del mundo -después de Asia, América y África- es uno de los lugares más anhelados del planeta.

Siete países reivindican partes de su extenso territorio de 14 millones de kilómetros cuadrados.

Algunas son naciones lindantes, como Argentina, Australia, Chile y Nueva Zelanda.

Pero también tres países europeos -Francia, Noruega y Reino Unido- reclaman soberanía sobre sectores de la Antártida.

El primero en instalar una base permanente en la región y declarar su soberanía allí fue Argentina, en 1904. La Base Orcadas es la estación científica antártica más antigua todavía en funcionamiento.

El país sudamericano consideraba la región como una extensión de su provincia más austral, Tierra del Fuego, al igual que las islas Malvinas (o Falklands), Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

https://www.youtube.com/watch?v=HwQIES5OuyQ

Sin embargo, Reino Unido, que controla esas islas, hizo su propia reclamación antártica en 1908, reivindicando una región que abarca por completo el sector reclamado por Argentina.

Chile, sumó su propio reclamo años más tarde, en 1940, también sobre la base de que era una extensión natural de su territorio.

La Antártica Chilena -como se la conoce allí- forma parte de la Región de Magallanes, la más austral de las 16 regiones en que se divide el país, y se superpone en partes con los terrenos antárticos exigidos por Argentina y Reino Unido.

Las otras demandas de soberanía se basan en las conquistas realizadas por famosos exploradores antárticos a comienzos del siglo XX.

El reclamo de Noruega se funda en las exploraciones de Roald Amundsen, el primero que alcanzó el Polo Sur geográfico, en 1911.

Y las pretensiones de Nueva Zelanda y Australia se basan en las gestas antárticas de James Clark Ross, quien izó la bandera del Imperio británico en territorios que fueron puestos bajo la administración de esos dos países por la Corona británica, en 1923 y 1926, respectivamente.

En tanto, Francia también reclama una pequeña porción de suelo antártico que fue descubierta en 1840 por el comandante Jules Dumont D’Urville, quien lo bautizó Tierra Adelia, en honor a su esposa.

Países que reclaman soberanía en la Antártida

BBC

Sin dueños

Más allá de estos reclamos soberanos, otros 35 países, incluyendo a Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, India y Rusia, tienen bases permanentes en el continente blanco.

Sin embargo, el lugar que muchos llaman el Polo Sur (porque contiene el polo sur geográfico) no pertenece a nadie.

La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida)

Getty Images
La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida) es la estación permanente más antigua del continente blanco.

Desde 1961 es administrado por un acuerdo internacional, el Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959 originalmente por los siete países con pretensiones soberanas más otros cinco: Bélgica, Estados Unidos (donde se firmó el acuerdo), Japón, Sudáfrica y Rusia.

El Tratado, firmado en el contexto de la Guerra Fría, buscó evitar una escalada militar, afirmando que “es en interés de toda la humanidad que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”.

El pacto congeló las reclamaciones territoriales existentes y estableció que la Antártida se convierta en una reserva científica internacional.

También prohibió las pruebas nucleares y “toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas”.

Desde entonces, otras 42 naciones se han sumado al Tratado, aunque solo 29 -aquellas que realizan “actividades de investigación sustanciales”- tienen poder de voto y pueden tomar decisiones sobre el presente y futuro de la Antártida.

Hasta ahora todos miembros del pacto han acordado seguir prohibiendo cualquier otra actividad en la Antártida que no sea científica.

Render de una bandera de la Antártida

Getty Images
La Antártida no tiene dueño, pero 29 países con presencia activa en el continente deciden sobre su presente y futuro.

Riqueza

Pero ¿por qué tanto interés por un continente cubierto casi enteramente de hielo?

Uno de los principales motivos tiene que ver con lo que potencialmente yace debajo de ese hielo: abundantes recursos naturales.

“Hay una razón por la cual los geólogos a menudo tienen el lugar más destacado (en las bases científicas de la Antártida)”, señala el documentalista y periodista Matthew Teller, quien ha escrito extensamente para la BBC sobre el continente blanco.

A pesar de que la prospección petrolera y minera está prohibida por el Tratado Antártico, sí se puede explorar con fines científicos.

Así, los expertos han logrado estimar que bajo el suelo antártico hay unos 200.000 millones de barriles de petróleo, dice Teller.

“Mucho más que Kuwait o Abu Dhabi”, resalta.

Sin embargo, hoy no es viable explotar esos recursos, porque -además de que está expresamente prohibido- el costo de extracción sería demasiado alto.

Esto se debe a que, a diferencia del Ártico, que está conformado principalmente por océano congelado, la Antártida es un continente rocoso cubierto de hielo.

Y esa capa de hielo puede alcanzar los cuatro kilómetros de profundidad.

En tanto, construir plataformas petroleras off shore en las proximidades de la costa antártica, donde se cree hay vastos depósitos de petróleo y gas, también resultaría muy costoso debido a que allí el agua se congela en invierno.

Un pingüino en la Antártida

Getty Images
Hoy la Antártida está protegida, pero en 2048 eso podría cambiar.

No obstante -advierte Teller- “es imposible predecir en qué estado estará la economía mundial en 2048, cuando sea el momento de renovar el protocolo que prohíbe la prospección antártica”.

“En ese escenario, un mundo hambriento de energía podría estar desesperado”, afirma.

Además de petróleo y gas, se cree que la región antártica es rica en carbón, plomo, hierro, cromo, cobre, oro, níquel, platino, uranio y plata.

Plataforma continental

El Océano Antártico también tiene grandes poblaciones de kril y peces, cuya pesca es regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos.

Todas estas riquezas naturales explican por qué los países que reivindican partes de la Antártida también han realizado reclamos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para demandar sus derechos de propiedad sobre el lecho marino adyacente a los territorios antárticos que pretenden.

En 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma continental (CLPC) de la ONU reconoció el derecho de Argentina de extender sus límites externos en el Atlántico Sur, lo que le permitió al país sudamericano sumar 1,6 millones de kilómetros cuadrados de superficie marítima.

Sin embargo, la CLPC no se pronunció sobre el reclamo relacionado con los territorios antárticos (ni de Argentina ni de ningún otro país) ya que el organismo no considera ni emite recomendaciones sobre áreas en disputa.

Antártida

Getty Images
El Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959.

Beneficios menos conocidos

Hay dos potenciales utilidades más que tiene el continente blanco, que son únicas, pero menos conocidas que las riquezas naturales tradicionales.

Mientras muchos se enfocan en los potenciales beneficios económicos que yacen kilómetros debajo del hielo o en los mares, pasan por alto lo que muchos consideran será el bien más preciado en el futuro: el agua dulce.

Y es que el hielo que cubre la Antártida es la mayor reserva de agua dulce del mundo, un recurso esencial escaso que algún día podría valer más que el oro.

Se calcula que la Antártida contiene el 70% del agua dulce del planeta, ya que allí se concentra el 90% de todo el hielo de la Tierra.

Y hay mucha más agua dulce congelada que la que se halla debajo del suelo, y en ríos y lagos.

Si se considera que el 97% del agua en el mundo es salada, se comprende la importancia que tiene ese recurso hídrico congelado en el extremo sur del planeta.

La otra ventaja poco conocida de la Antártida tiene que ver con sus cielos, que son particularmente claros e inusualmente libres de interferencias de radio.

Esto los hace ideales para la investigación del espacio profundo y el seguimiento satelital.

El cielo de la Antártida

Getty Images
El cielo antártico es tan potencialmente rico como su suelo y agua.

“Pero también son ideales para el establecimiento de redes de vigilancia encubierta y el control remoto de sistemas de armas de ataque”, advierte Teller.

Australia ha advertido que China podría utilizar su base científica Taishan -la cuarta del país en territorio antártico, construida en 2014- para realizar tareas de vigilancia.

“Las bases antárticas se utilizan cada vez más para un ‘doble uso’: la investigación científica que es útil para fines militares”, denunció el gobierno australiano en 2014.

Sin embargo, el sistema de navegación satelital chino, BeiDou, cumple con las reglas del Tratado Antártico, al igual que el sistema Trollsat de Noruega.


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