1 de cada 3 mexicanos recibió una oferta de compra de voto en la pasada elección: Encuesta
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Cuartoscuro

1 de cada 3 mexicanos recibió una oferta de compra de voto en la pasada elección: Encuesta

Los pagos iban desde los 500 hasta los 10 mil pesos, se concentraban más en el centro del país. Aunque los partidos que más incurrieron en estas acciones no ganaron, la compra es aceptada por los mexicanos por los altos índices de pobreza.
Cuartoscuro
Por César Reveles
28 de agosto, 2018
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Un 35.5 % de mexicanos con credencial de elector recibió una oferta de compra de voto durante las elecciones federales de este año, reveló una encuesta de la organización Acción Ciudadana Frente a Pobreza.

La encuesta, realizada durante el periodo de campañas y presentada este lunes junto con los resultados del ejercicio ciudadano Democracia sin Pobreza, reveló que el 17.3 % de los electores consultados rechazó algún regalo, favor o trabajo ofrecido por los partidos políticos, el 10.2 % sí recibió algún algo, y al 6 % le prometieron algo a cambio de su voto y no se lo cumplieron.

Según la encuesta, la coalición que más incurrió en la compra de votos fue Todos por México (PRI, PVEM, Panal) la cual habría ofrecido ayuda al 5.9 % de los encuestados, seguida de Por México al Frente (PAN, PRD, MC) con 5.5 % y Juntos Haremos Historia (Morena, PT y PES) que habría intentado comprar el voto del .7 % de los ciudadanos consultados. El 21.5 % no dio respuesta o fue buscado por algún otro partido, mas no en coalición.

En palabras de Alberto Serdán, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, la compra de votos “es inútil pues no resuelve la pobreza y mucho sirve para ganar elecciones; es inmoral pues se lucra con la pobreza, y es ilegal, ya que de acuerdo con las leyes el uso de los recursos para fines electorales debe ser castigado”.

Democracia sin Pobreza reporta que la compra de voto se hizo principalmente con recursos destinados a programas sociales, luego que durante el primer semestre del año el presupuesto federal para varios de ellos incrementó.

“Algunos programas sociales aumentaron de forma importante con relación al primer semestre de 2017. Por ejemplo, el programa de empleo temporal creció 170 %, los programas de apoyo a campesinos de Sagarpa recibió 237 % más de presupuesto y los de salud 224 % más”, detalló Alberto Serdán.

En total, agrega el académico, fueron 134 mil millones de pesos más los que el gobierno destino para programas sociales durante este primer semestre en comparación con el mismo periodo de 2017. Curiosamente antes de las elecciones.

Cómo funciona la compra de votos

La estrategia y operación de este sistema se planea desde años antes de la elección de acuerdo con el estudio denominado Democracia sin Pobreza.

Al menos un año y algunos meses antes de las votaciones se inicia el debilitamiento de las instituciones; el nombramiento de operadores en puestos claves; variaciones presupuestarias en ciertos programas, y estrategias operativas en tierra.

Un ejemplo claro sobre el nombramiento de operadores en puestos claves es el de José Antonio Meade, quien encabezó la Sedesol y después fue candidato presidencial. Su conocimiento sobre el tema le dio ventaja respecto a sus rivales para hacer uso de programas sociales en beneficio de su candidatura.

La segunda etapa viene en la precampaña, intercampaña y la campaña. Comienzan las giras, los acarreos y los condicionamientos así como la compras.

Es en este momento cuando los partidos intensifican su trabajo de campo, comienzan a visitar a los ciudadanos para ofrecer un trato a cambio de sus votos.

La tercera etapa viene durante la veda electoral. Días antes de las elecciones comienzan las amenazas e inhibiciones. En algunos casos incluso los partidos les quitan las credenciales a quienes se comprometieron a votar por ellos para regresárselas el día de la elección y así cerciorarse que se cumpla el trato.

Finalmente viene la cuarta etapa, el día de la jornada electoral. Tras emitir su voto, aquellos que cumplieron reciben lo acordado en casas destinadas para la entrega de los beneficios y en algunos casos recuperan su credencial para votar.

Si la compra de votos ya no da el triunfo, ¿por qué se mantiene?

Los partidos que más gastaron en compra de votos fueron los que más perdieron en estas elecciones. Tanto el PRI como el PAN fueron derrotados ampliamente por la coalición encabezada por Morena, que a su vez fue la que menos dinero destinó para esos fines.

Aunque la estrategia parece ya no funcionar como antes la oferta se mantiene y esto es por los altos niveles de pobreza que prevalecen: 62 millones de mexicanos viven sin ingreso suficiente para adquirir una canasta básica.

Debido a esta situación, dice Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador con licencia de Frente a la Pobreza, “la pobreza es el objeto de deseo de la político”, ya que ven en este sector su gran posibilidad de ganar votos.

Sin embargo la misma encuesta demuestra que aunque las personas en situación de pobreza siguen accediendo a aceptar la ayuda, el 79 % de las y los consultados se dijeron seguros de aceptar la ayuda y votar por el partido que decidieron pues saben que no puede haber represalias graves en caso de no cumplir con su voto.

En otras palabras, la oferta sigue funcionando, pero los ciudadanos ya no ceden tan fácil.

Esto, para el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdoba, denota “un empoderamiento de los votantes que a pesar de las intimidaciones votan por quienes ellos elijan”, y muestra de ello agrega, fue el resultado tan contundente del pasado 1 de julio.

Qué, cuánto y dónde

Con base en los resultados obtenidos durante el estudio de campo, los especialistas de Frente a la Pobreza realizaron un mapeo sobre las zonas donde se dio más este fenómeno.

El centro del país es donde se registraron más ofrecimientos. En Ciudad de México y Estado de México se ofrecían pagos en efectivo desde los 500 pesos hasta los 10 mil pesos, detalla Alberto Serdán.

Aquí puedes ver el mapa interactivo con el detalle de los casos reportados por los mismos ciudadanos.

En los casos en los que no se realizaron pagos en efectivo se ofrecieron los siguientes productos:

  • Materiales de administración.
  • Alimentos y utensilios.
  • Materias primas.
  • Materiales de construcción.
  • Productos farmacéuticos.
  • Combustibles.
  • Vestuario y artículos deportivos.

La mayoría de estos productos fueron entregados a través de programas sociales de la Sedesol, dependencia que gastó durante los primeros tres meses 33 millones 133 mil pesos en este rubro. Mientras que en el mismo periodo de 2017 invirtió 27 millones 599 mil pesos.

Es decir, hubo un aumento de más de 5 millones de pesos en programas sociales, justo antes del periodo de elecciones.

La solución no es una reforma

Lorenzo Córdoba resaltó la importancia del estudio y aseveró que el problema no se solucionaría a partir de una reforma electoral o imponiendo prohibiciones en futuras elecciones.

“El problema que tiene nuestro país tiene que ver no con las elecciones, es un problema que va mucho más allá. Se trata de la pobreza, la cual a su vez genera desigualdad, corrupción e impunidad”.

Y mientras estos temas no sean atendidos de fondo con políticas públicas, la compra de votos cada seis años seguirá presente.

Por su parte la organización Frente a Pobreza presentó 10 puntos para evitar la compra de votos y el clientelismo y que la pobreza deje de ser “el oscuro objeto del deseo” de los políticos:

  1. Erradicar la pobreza laboral con salario suficiente.
  2. Fomentar la productividad del sector social a través del fomento de cooperativas y de la eliminación de subsidios regresivos al campo.
  3. Crear espacios de formación para jóvenes en rezago educativo y vincularlos a trabajos bien remunerados.
  4. Multiplicar la inversión en infraestructura y desarrollo en los estados del sur del país para impulsar a las comunidades indígenas.
  5. Mejorar la calidad de la educación.
  6. Dar acceso a todos los ciudadanos a servicios de salud, priorizando la prevención de enfermedades.
  7. Que los mexicanos tengan un ingreso garantizado, como pensiones, pagos por incapacidad, discapacidad o desempleo.
  8. Contar con servicios de cuidado para menores y adultos mayores.
  9. Aplicar sanciones para evitar la compra y coacción del voto como: la anulación de una elección o revocar candidaturas.
  10. Inhabilitar permanentemente a servidores públicos que condiciones programas sociales o desvíen recursos a campañas electorales.
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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

Getty Images
La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

Getty Images
El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

Getty Images
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

Getty Images
Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

Getty Images
Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

Getty Images
A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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