Deportaciones de mexicanos alcanzan su punto más alto desde que Trump es presidente
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Deportaciones de mexicanos alcanzan su punto más alto desde que Trump es presidente

En el primer semestre de 2018 se registró un total de 109 mil 296 eventos de repatriación de mexicanos por parte de las autoridades migratorias estadounidenses, es un alza de 42%.
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13 de agosto, 2018
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Se acabó la ‘tregua’. Luego de que 2017 fue el año con menos deportaciones de mexicanos procedentes de Estados Unidos desde que se tiene registro, el primer semestre de 2018 ha vuelto a recuperar las cifras ‘top’ de expulsiones que acumuló la administración de Barack Obama, el presidente que más migrantes ha deportado de ese país en los últimos 30 años.

De acuerdo con el reporte más actualizado de la Unidad de Política Migratoria, que depende de la Secretaría de Gobernación (Segob), en el primer semestre de 2018 se registró un total de 109 mil 296 eventos de repatriación de mexicanos por parte de las autoridades migratorias estadounidenses.

Esta cifra de ‘eventos’, donde no se descarta que una misma persona pudo haber sido deportada en más de una ocasión, supone un alza de 32 mil 397 deportaciones, un 42% más en comparación con el periodo enero-junio 2017. Y es, hasta el momento, el punto más álgido de mexicanos expulsados desde que Donald Trump asumió la presidencia estadounidense en enero de 2017.

A pesar de la llegada de Trump a la Casa Blanca tras una campaña marcada por la propuesta de construir un ‘muro’ en la frontera y por los ataques a los migrantes mexicanos, a los que tachó de “criminales”, “narcotraficantes” y “violadores”, el año 2017 registró un descenso récord en las deportaciones. Por ejemplo, en abril de ese año se registraron 11 mil 871 eventos de repatriación de mexicanos, el dato más bajo del que México tiene registro en su historia.

Sin embargo, la tendencia al alza ha vuelto a recuperarse este 2018. Solo en marzo de esto año se registraron 21 mil 747 casos de mexicanos deportados. Para encontrar una cifra similar hay que remontarse casi dos años atrás, a abril de 2016, aún con Obama al frente de la administración.

Baja California y Tamaulipas son las entidades fronterizas que más repatriados reciben de Estados Unidos: 69 mil 020, el 63% del total.

Y dentro de esos estados, los puntos fronterizos de Tijuana, en Baja California, y de Nuevo Laredo I ‘Miguel Alemán’, en Tamaulipas, son los que mayor cantidad reciben: 17 mil 026 y 18 mil 026, respectivamente.

Sonora es la tercera entidad en recibir deportados, con 19 mil 055, siendo el paso de Nogales el más utilizado (11 mil 654); y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, es el cuarto, con 8 mil 186.

Casi el 95% de los mexicanos repatriados son mayores de 18 años; y solo un 5% son menores de edad.

Cambio de perfil en las deportaciones

Organizaciones de la sociedad civil advirtieron que si bien con la llegada de Trump, al menos en 2017, hubo un descenso en las deportaciones en comparación con Obama, el perfil de las personas expulsadas ha ido cambiando en este último año y medio con el magnate en el poder. Así lo explica en entrevistó Ana Laura López, activista que dirige ‘Deportados Unidos en Lucha’; un colectivo integrado por personas que también fueron deportadas, y que ahora brindan ayuda, asesoría, y acompañamiento a los migrantes retornados para reestablecerse de nuevo en México.

“Trump es un presidente malo para el migrante, aunque es cierto que mucho de esto viene de Obama, que rompió los récords de deportaciones. Sin embargo, también es cierto que muchas de esas deportaciones con Obama, en realidad, eran detenciones en la frontera. Es decir, son migrantes que detenían en la frontera y los regresaban a México casi de inmediato”, expuso.

“Ahora está cambiando ese perfil –subrayó-. Cada vez recibimos a más personas que llevaban muchos años viviendo en Estados Unidos. Se trata de migrantes que ya tienen su familia establecida allá, sus trabajos, estudios, todo. Y por eso las deportaciones de Trump están generando un mayor impacto. Porque si yo voy, intento cruzar, me detienen y me regresan ese día, pues no pierdo mi conexión con México. Pero si estoy 10, 15, o 30 años en Estados Unidos, y un día llegan, me detienen, y me deportan, pues me destrozan la vida”.

Otro cambio en el perfil es que un porcentaje importante de los deportados, no tienen antecedentes penales, y fueron expulsados, aunque no suponían un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos; uno de los argumentos favoritos de Trump para justificar el endurecimiento de la política migratoria estadounidense, como la amenaza a las llamadas ‘ciudades santuario’, como Nueva York o Los Ángeles, de recortarles más de 4 mil millones de dólares de presupuesto federal si su policía no detiene a migrantes indocumentados.

De acuerdo con un reporte de Univisión, en marzo de 2017, tres meses después de la llegada de Trump a la Casa Blanca, el 42.9% de los deportados del país eran migrantes sin antecedentes criminales, frente al 38.6% de lo que registró la administración Obama en el mismo mes de 2016.

Y el porcentaje no se ha reducido. Según con otro reporte del ICE, también publicado por Univisión en febrero pasado, en los últimos tres meses de 2017 fueron deportados 56 mil 710 migrantes, de los cuales casi 5 de cada 10, el 46%, no tenían antecedentes penales.

“Con Trump detienen a mexicanos hasta en el súper”

Salvador, natural del estado de Jalisco, fue deportado luego de 48 años de vivir en Los Ángeles, California. Ahora lleva un par de meses viviendo en el pequeño albergue que el colectivo ‘Deportados Unidos en Lucha’ mantiene abierto en la Ciudad de México gracias a las donaciones.

En entrevista, Don Chava, como ya lo conocen en el colectivo, cuenta que luego de vivir prácticamente toda su vida en Estados Unidos, ya estaba a punto de obtener la ciudadanía, pero perdió su cita por motivos de trabajo.

Poco tiempo después, migración lo detuvo y, aunque tenía la residencia y empleo en el ayuntamiento de Los Ángeles, detectaron que hace 15 años fue denunciado por una “disputa familiar”, y ordenó su deportación inmediata.

“Esto también es algo que está pasando mucho con esta oleada inhumana de deportaciones –advierte la activista Ana Laura López-. Con Trump, mucha gente que tuvo un problema hace 15 años, está siendo detenida por cualquier motivo, y aunque alegue que fue una situación de hace mucho tiempo, les da igual. Te deportan porque te deportan”.

El caso de Salvador, además, se complicó porque lleva años en silla de ruedas, debido a una extraña enfermedad conocida como ‘la fiebre del valle’, que le dañó severamente la columna vertebral. Pero, aun así, y pese a que su falta fue hace más de una década, fue expulsado a México; país del que prácticamente desconoce todo, y donde no tiene familia, salvo el colectivo.

“Con Trump hubo un ‘boom’ anti-inmigrante –expuso Salvador-. Ahora agarran a migrantes mexicanos donde sea: saliendo de casa, caminando tranquilamente por la calle, o hasta en el centro comercial. De hecho, en el centro de detención en el que yo estaba, en Tacoma, en el estado de Washington, llegó una mujer que acababan de detener, con todo y las bolsas de comida, en un supermercado”.

En el aeropuerto de la Ciudad de México, donde el colectivo ‘Deportados Unidos en la Lucha’ asiste todos los martes para apoyar a los connacionales retornados, las historias de mexicanos que dejan esposas, hijos, y trabajos de toda una vida en Estados Unidos, también son las más habituales.

El señor Alejandro, por ejemplo, narró que fue expulsado luego de 23 años de trabajar en el sector de la construcción en Nuevo México. Fue detenido por la policía porque no contaba con licencia de manejar, y puesto a disposición de los agentes de migración, que ordenaron su ingreso en un centro de detención, para su posterior expulsión del país.

“Antes no se veía esto. Si te detenían por una infracción de tráfico, ibas, pagabas la multa y ya. Ahora no, por una falta que no es grave, te entregan a migración para que te deporten. Es algo ilógico, inhumano”, lamenta el migrante natural de Michoacán, quien denuncia, que además de ver cómo su familia se rompió casi de un día para otro por la deportación, el trato recibido por las autoridades del que fue su país por tantos años, es denigrante.

“Yo migré a Estados Unidos para trabajar. Y ahora, me regresan en un avión vigilado por agentes federales, y esposado de pies y manos, como si fuera el gran criminal. No es justo”, dijo Alejandro.

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Reuters

Conficto en Chihuahua: El tratado por el que México le debe millones de metros cúbicos de agua a EU

Un acuerdo firmado entre ambos países en 1944 está en el centro de la polémica en el norte de México, cuyo presidente dijo temer que pueda utilizarse como arma electoral durante la actual campaña en EU.
Reuters
18 de septiembre, 2020
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Un tratado firmado en 1944 entre México y Estados Unidos está detrás de que miles de personas lleven meses en pie de guerra en el lado mexicano de la frontera.

El acuerdo regula cómo los dos países deben repartirse el agua de los ríos Bravo y Colorado, que forman parte del límite territorial entre ambos.

El gobierno de México tiene poco más de un mes para entregar a su vecino del norte la parte que le corresponde. Para ello, asegura que debe utilizar la almacenada en la presa la Boquilla, en el estado de Chihuahua, en el norte del país.

Y aunque afirma que el suministro está garantizado para la población, los agricultores de la zona se niegan a la extracción porque aseguran que los dejaría sin el recurso suficiente para poder cultivar tras haber sufrido una pronunciada sequía.

La tensión aumentó a ritmo vertiginoso en la última semana con graves enfrentamientos entre miembros de la Guardia Nacional y campesinos, que tienen desde entonces tomada la presa para evitar el desfogue.

Una mujer agricultora fue asesinada el 8 de septiembre tras participar en las protestas. Según testigos, fue alcanzada por disparos de guardias nacionales. La Fiscalía estatal investiga lo sucedido.

El propio presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, responsabilizó a “grupos políticos” de las protestas y mostró su preocupación por el hecho de que este conflicto impida cumplir con el tratado firmado con EU y por cuál podría ser su reacción.

De hecho, el mandatario aseguró este jueves que el gobernador de Texas -estado fronterizo con Chihuahua- envió una carta al secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, “reclamando que México no está cumpliendo con el pago del agua y haciendo algunas propuestas”.

Protesta en La Boquilla

Reuters
La Fiscalía de Chihuahua investiga la muerte de una mujer agricultora tras participar en una de las protestas. Según testigos, fue abatida por disparos de la Guardia Nacional.

El gobernador de Chihuahua, Javier Corral, acusó por su parte a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) de ocultar a quienes “se aprovechan de manera irregular” desde dentro del organismo robando agua de la zona, una práctica que ya ha sido bautizada como “huachicoleo de agua” o “aguachicoleo”.

Mientras, varios diputados de Chihuahua consideran precisamente que el tratado en cuestión es la base del problema y anunciaron que acudirán a tribunales internacionales para pedir que el acuerdo sea revisado y pueda así garantizar el abastecimiento de agua a los productores del estado.

¿Qué dice el tratado?

De alguna manera, se podría decir que el llamado Tratado de la Distribución de las Aguas Internacionales firmado por México y EU en 1944 tiene su origen de algún modo en otro acuerdo alcanzado casi un siglo antes.

El Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo (más conocido como Tratado de Guadalupe Hidalgo), firmado en 1848 al final de la guerra entre ambos países iniciada por la disputa de Texas, fue el que estableció que México cedería a EU más de la mitad de su territorio en aquel entonces.

Pero además, también fijó la frontera entre ambos países en el río Bravo -conocido como río Grande por los estadounidenses- y cuyas aguas son hoy centro del conflicto en Chihuahua.

La ubicación estratégica del río hacía necesario un plan de distribución entre ambos actores. Tras años de negociación y varias propuestas fallidas, México y EU firmaron en Washington el tratado vigente en la actualidad.

Mapa

BBC

Según el acuerdo, México se queda con dos tercios de la corriente principal del Bravo y cede a su vecino el resto, que no podrá ser menor de unos 432 millones de metros cúbicos (Mm3) anuales.

Como contraparte, EU cede a México cada año 1.850 Mm3 del río Colorado, que en su mayoría se encuentra en suelo estadounidense pero que también pasa por la frontera entre ambos países hasta desembocar en el golfo de California, entre los estados mexicanos de Baja California y Sonora.

“Es un tratado que no fue nada fácil de negociar y en el que se tuvieron que hacer muchísimas proyecciones de ingeniería porque define los límites entre los dos países y esta distribución de las aguas”, le dice a BBC Mundo Roberto Velasco, director general para América del Norte del gobierno mexicano.

También establece que la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), un organismo binacional, es el encargado de resolver las posibles diferencias en materia de límites.

Firma del tratado en Washington en 1944

IBWC
Representantes de México y EU firmaron el tratado en Washington en 1944.

El pacto estipula que EU cumplirá con su entrega de agua cada año, mientras que México podrá hacerlo en períodos de cinco años.

“Es de los mejores acuerdos que se han logrado en la historia con relación a EU”, afirmó López Obrador la semana pasada.

Pero el quinquenio actual concluye el próximo 24 de octubre y, según el gobierno de México, aún le faltan 378 Mm3 de agua para poder cumplir su parte del acuerdo.

¿Cuál es la situación actual?

El centro del conflicto está en la presa La Boquilla del río Conchos, el afluente del Bravo más voluminoso de los seis tributarios que tienen que aportar agua para el cumplimiento del tratado.

Según los agricultores, desfogar líquido de este punto supondría comprometer su capacidad de riego y poner en grave peligro el futuro de unas 20.000 familias que viven del campo en la región.

“En agosto tuvimos el mes más seco de los últimos 90 años, no hay agua. No podemos ser el único estado semidesértico que exporta agua con una precipitación media anual de 250 mm”, le dice a BBC Mundo Salvador Alcantar, presidente de la Asociación de Usuarios de Riego de Chihuahua.

Presa La Boquilla

Reuters
La extracción del agua de la presa la Boquilla está en el centro del conflicto en Chihuahua.

Conagua aseguró que el riego para el ciclo agrícola 2019-2020 ya fue garantizado y que solo resta por entregar a los campesinos unos 100 Mm3 de la presa la Boquilla, lo que critica no puede completarse debido a la toma de las instalaciones.

Según datos oficiales, esta presa contaba el 16 de septiembre con 920Mm3 de agua almacenada. Es poco más del 32% de su capacidad máxima.

Para los campesinos, la situación actual pone en evidencia que será extremadamente difícil garantizar que pueda haber agua suficiente para el ciclo agrícola del año próximo y creen que Chihuahua “ha hecho más de lo que le corresponde” para que México pueda cumplir con su compromiso internacional.

“Prescindimos de uno de los dos cultivos que antes teníamos por ciclo y también se vendieron derechos de más de 7.000 hectáreas. Lo hicimos para que las presas funcionen como una alcancía, para cuidar la poquita agua que hay ahora, o no sembraremos un solo metro el año que entra”, dice Alcantar.

Protesta en La Boquilla

Reuters
Agricultores de Chihuahua aseguran que contribuyeron al ahorro de agua para su almacenamiento en la Boquilla de cara al próximo período de cultivo.

Velasco reconoce que 2020 ha sido un año seco, pero el gobierno confía en que siga lloviendo y asegura que unos 780 Mm3 almacenados “es la disponibilidad adecuada” para garantizar el próximo ciclo de riego.

“Nos podrían decir que hay que garantizar los siguientes 40 ciclos, pero la realidad es que eso no funciona así sino con concesiones anuales”, responde.

¿Qué alternativas hay para cumplir el tratado?

Los agricultores no entienden por qué hay que “pagar por adelantado” y proponen como alternativa aguardar a final de octubre para esperar a posibles escurrimientos de agua y evaluar entonces la cantidad debida a EU.

En caso de que haya déficit por parte de México, proponen que el agua se extraiga de alguna de las presas internacionales construidas y gestionadas por ambos países.

“¿Por qué nomás el Conchos? Hay otros tributarios que deben aportar agua para cumplir con las asignaciones del tratado, y nomás voltean a ver a Chihuahua”, critica Alcantar.

Mapa presas Río Bravo

Conagua
El río Conchos es el afluente del Bravo más voluminoso de los seis tributarios que tienen que aportar agua en México para el cumplimiento del tratado.

Pero después de que México cerrara el quinquenio pasado debiendo agua que tuvo que devolver después, Velasco asegura que las reglas acordadas entre las dos secciones internacionales de la CILA no permiten que el país vuelva a terminar un período con deuda.

Sobre la propuesta de que sean las presas internacionales las que aporten el agua faltante, Velasco la califica de “irresponsable”, ya que se utilizan sobre todo para el consumo humano en ciudades del norte de México y la cantidad almacenada actualmente hace “muy difícil” destinarla a otros fines.

Presa internacional La Amistad

CILA México
Agricultores creen que presas internacionales como la Amistad, gestionada por México y EU, podrían contribuir con el agua faltante.

Según cifras del gobierno, el río Conchos debería aportar el 54% del agua contemplada en el tratado, aunque en lo que va de ciclo solo ha contribuido con el 44%.

“En Chihuahua se está cargando lo que se tiene que cargar. En este momento, toda la atención está sobre ellos porque el resto de tributarios ya hicieron su parte”, asegura Velasco.

¿Cómo podría reaccionar EU?

El enfrentamiento ha escalado a lo más alto de la esfera política en México.

Tanto el gobernador de Chihuahua como alcaldes de la zona mostraron su apoyo a los agricultores, mientras que el presidente López Obrador no ha ocultado su preocupación por las posibles consecuencias de que el país no cumpla con el acuerdo.

“Es muy delicado que en estos 45 día de campaña (electoral en EU) se vaya a utilizar que no estamos cumpliendo con el tratado y se tomen medidas unilaterales que afecten a México”, alertó días atrás.

AMLO

Gobierno de México
AMLO pidió a los agricultores de Chihuahua confiar en que el agua para regadío estará garantizada.

El mandatario insistió en pedir la confianza de los agricultores de Chihuahua. “No se van a quedar sin agua. Si no, (…) le hablaría al presidente Trump para decirle: ‘¿Sabe qué?, dennos una prórroga, ayúdennos en esto porque no vamos a poder cumplir con el compromiso'”.

Aunque reconoce que no se ha recibido ninguna advertencia formal de EU en caso de que México no entregue su parte, Velasco también coincide en que la campaña electoral provoca en el país vecino un clima más crispado ante el que se deben extremar precauciones.

Dice que lo que pretenden evitar es que el país vecino pudiera imponer sanciones como respuesta, “que empiecen a apretar los flujos comerciales o a establecer aranceles a mercancías provenientes de Chihuahua”.

Protesta en La Boquilla

Reuters
El gobierno mexicano expresó su preocupación por la reacción de EU ante Chihuahua en caso de que México no cumpla con su parte del tratado.

“Sí nos han expresado su preocupación de que el gobierno de Chihuahua, que además es vecino de Texas y su principal socio, no esté cooperando para buscar una solución en algo que es en interés de los dos países”, revela el funcionario de la Cancillería mexicana.

Alencar rechaza que el gobierno federal utilice esta posible reacción como medida de presión para que permitan la extracción de agua de la Boquilla.

“Que no nos traten de asustar diciendo que si no se cumple, se suspenderán las relaciones comerciales entre ambos países. Para que haya que pagar, debe haber una exigencia de EU, y yo no he visto ninguna nota diplomática donde les estén pidiendo el agua”, responde.

¿Debería reformarse el tratado?

Reformar o actualizar las condiciones de un tratado que fue firmado hace 76 años podría ser una de las opciones para tratar de solucionar este conflicto.

Tratado de 1944

IBWC
AMLO definió el tratado de aguas como uno de los mejores en la relación de México y EU.

Pero Alencar cree que hay alternativas suficientes para evitar llegar a ese punto. Y el gobierno mexicano tampoco apoya la idea, al considerar que tanto los litros de agua acordados como la posibilidad de entregar su parte cada cinco años en lugar de anualmente son ventajas que el país no debería perder.

Otra de las pocas cosas en las que coinciden ambas partes es cuando aseguran estar abiertas al diálogo para llegar a un acuerdo, aunque los campesinos critican que el gobierno federal no está atendiendo sus demandas.

“Estamos abiertos, pero no a un diálogo donde se busque poner el interés de unos grupos sobre otros, sino que tenga su centro en el interés nacional (…). El agua no es de Chihuahua ni de un grupo de personas, es de un río transfronterizo“, recuerda Velasco.

El vocero de los agricultores alerta por su parte de cuál es su mayor temor si, como prevén, el año que viene no tienen agua suficiente para el riego.

“En 1995 no se abrieron las presas para sembrar y hubo una migración masiva desde nuestros municipios. Los hombres en edad productiva se marcharon para dar sustento a la familia, fue una desintegración familiar fuerte que aún estamos sufriendo”, recuerda.

“Y ese es el problema social que podemos volver a ver si no sembramos el año próximo”.


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