Tres fallas de la investigación sobre Ayotzinapa que defiende Peña Nieto en su mensaje
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Tres fallas de la investigación sobre Ayotzinapa que defiende Peña Nieto en su mensaje

La defensa del presidente Peña de la versión oficial del caso presenta varios defectos, que a continuación resumimos.
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Como parte de los actos de promoción de su sexto y último informe de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto divulgó el pasado 29 de agosto un video en el que defiende la hipótesis oficial sobre el destino de los 43 normalistas de Ayotzinapa (detenidos y desaparecidos hace cuatro años en Iguala, Guerero), según la cual, afirmó el mandatario, existen “evidencias claras y contundentes” de que los jóvenes fueron “incinerados por un grupo delincuencial”.

La afirmación del presidente Peña, sin embargo, presenta varios defectos, que a continuación resumimos

¿Pruebas?

La hipótesis de la Procuraduría General de la Republica (PGR), y del presidente Peña, que afirma que los 43 normalistas fueron incinerados en el basurero de Cocula, se basa en dos dictámenes elaborados por peritos de la misma dependencia.

Sin embargo, ninguno de esos dictámenes forma parte de la causa penal iniciada contra las personas a las que el gobierno acusa de la desaparición de los estudiantes.

Tal como informó el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez –que da acompañamiento legal a las familias de los jóvenes desaparecidos–”en estos dictámenes (de la PGR) se afirma que en el basurero de Cocula existió un incendio con la capacidad de reducir a cenizas 43 cuerpos humanos”. No obstante, advirtió el Centro Pro, dichos dictámenes “no hacen parte de las acusaciones presentadas hasta hoy por la PGR”.

Es decir, aunque la PGR públicamente ha afirmado, primero en 2015 y luego en 2017, que cuenta con pruebas científicas de que los 43 normalistas sí fueron “incinerados”, dichas pruebas, en realidad, no serán analizadas por un juez, ya que la Procuraduría no presentó estos peritajes como evidencia en contra de los acusados.


Dichos peritajes sólo han sido presentados como prueba ante la prensa, no ante los tribunales.

No obstante, quien sí pudo analizar los dictámenes de la PGR fue el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) enviados a México por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para revisar las indagatorias de las autoridades nacionales.

El análisis del GIEI concluyó que ambos peritajes de la PGR son “deficientes”, y que no prueban realmente que los 43 jóvenes fueron incinerados en el basurero de Cocula.

Peor aún, el grupo encargó su propio peritaje, con el cual se concluyó que no era posible incinerar 43 cuerpos en las condiciones y el tiempo sostenidos por la PGR.

Aún así, este 29 de agosto, el presidente Peña Nieto aseguró que la investigación de la Procuraduría fue “profunda y amplia”.

Pira imposible

A partir de la polémica generada en torno a si es posible o no que los cuerpos de los 43 normalistas hubieran sido incinerados hasta su total desintegración, en un lapso de 16 horas, y en un espacio húmedo a cielo abierto, usando como combustible solo ramas y llantas, y sin que el fuego hubiese sido constantemente alimentado, un grupo de 23 especialistas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Queensland, Australia, se planteó el reto de determinar qué condiciones de combustión se requieren para obtener ese resultado.

Luego de realizar diversos estudios de campo, estos especialistas concluyeron, en un estudio presentado en junio de 2018, que “la combustión al aire libre, donde todo el combustible se coloca horizontalmente (tal como afirma la PGR que ocurrieron los hechos), no es eficiente”, por lo que “grandes cantidades de combustible son necesarias para mantener el proceso de cremación”.

El estudio, además, demostró que las dificultades para mantener encendida una pira aumentan de forma proporcional al número de cuerpos a incinerar, lo cual contradice la versión oficial, según la cual, los cuerpos fueron encendidos sin dificultad y dejados al efecto del fuego hasta el día siguiente.

El estudio realizado por la Universidad de Queensland, no obstante, demostró que para incinerar un cuerpo a cielo abierto hasta su total desintegración, sin alimentar el fuego constantemente con combustible, se necesita una carga de madera que pese nueve veces más que el cuerpo a desintegrar.

Eso quiere decir que, para incinerar a los 43 normalistas en el basurero de Cocula, habrían sido necesarias al menos 25 toneladas de madera para prenderles fuego, algo que según la PGR, no ocurrió.

Por el contrario, según la versión oficial, los 43 cuerpos fueron incinerados sólo usando algunas ramas, y algunas llantas.

Garrote investigador

A pesar de que desde 2015 el grupo investigador enviado a México por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos demostró que las indagatorias realizadas por la PGR presentaban no sólo deficiencias, sino ocultamiento de hechos clave, este 29 de agosto de 2018, el presidente Peña Nieto insistió: “Estoy en la convicción de que, lamentablemente, pasó justamente lo que la investigación arrojó”. Es decir, que “un grupo delincuencial que operaba en el estado de Guerrero” los asesinó y convirtió en cenizas.

En el juicio iniciado contra los supuestos perpetradores, la única prueba presentada por la PGR para sustentar la hipótesis de la incineración a manos del crimen organizado es, precisamente, la declaración de los detenidos.

Ya desde 2016, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes había alertado, en su segundo informe sobre el caso Ayotzinapa, que existían indicios de que los detenidos estaban siendo víctimas de tortura, algo que el gobierno mexicano negó.

No obstante, en junio de 2018, un juez de amparo revisó los expedientes de 13 personas acusadas de pertenecer al Cartel Guerreros Unidos, y de haber asesinado e incinerado a los normalistas, y concluyó que existían pruebas suficientes de que todos habían sufrido tortura luego de su captura, cuando fueron trasladados a la PGR o ya dentro de sus instalaciones.

Esto pudo comprobarse al analizar los expedientes médicos de cada detenido, ya que con cada nueva evaluación realizada durante su detención, nuevas lesiones fueron apareciendo.

Este contraste de los reportes médicos deja ver que cuatro de los detenidos fueron torturados al menos dos ocasiones cada uno; un detenido más fue sometido a cuatro sesiones de tortura; y uno más fue torturado al menos en seis momentos diferentes, después de su arresto.

Cuatro de los acusados, además, obtuvieron un amparo en el que el juez no sólo ordenó su liberación, sino que calificó a la PGR como autoridad en “inactividad investigadora”, tras constatar que no sólo torturó a detenidos, sino que “no se aprecia que se hayan explorado siquiera las líneas de investigación que apuntan a la participación del Ejército Mexicano y la Policía Federal (en la desaparición de los 43 normalistas)”.

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Vacunas contra COVID: ¿por qué podrían desperdiciarse 241 millones de dosis?

Si los líderes mundiales se comprometieron a donar vacunas, ¿por qué siguen teniendo excedentes? ¿qué soluciones se están poniendo sobre la mesa para que no sean desechadas?
22 de septiembre, 2021
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Los países más ricos del mundo acumulan millones de vacunas contra la Covid-19 y siguen cerrando contratos con farmacéuticas, mientras algunos de los países más pobres todavía no han vacunado al 2% de su población.

Las estadísticas son contundentes: el excedente asciende a 1.200 millones de dosis, según un informe de Airfinity, una empresa de análisis de datos científicos que investiga el suministro global.

Una quinta parte de esas dosis –241 millones de vacunas– podría desperdiciarse si los países ricos no las donan.

Son vacunas que Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón no van a necesitar incluso aunque comenzaran a administrar una tercera dosis de refuerzo, pero que los países más pobres no pueden aceptar a menos que les queden un mínimo de dos meses de caducidad.

Mientras tanto, poco más de la mitad de la población mundial no ha recibido ni siquiera una dosis de la vacuna.

En América Latina, solo una de cada cuatro personas está completamente vacunada contra la covid-19, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en un informe publicado el 1 de septiembre.

“Más de un tercio de los países de nuestra región aún no han vacunado al 20% de su población. Y en algunos lugares, la cobertura es mucho menor”, explicó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

vacuna contra el covid en Brasil

Mario Tama/Getty Images
En América Latina, solo una de cada cuatro personas está completamente vacunada contra la covid.

“Las tasas de vacunación siguen estando por debajo del 20% en varios países del Caribe y Sudamérica, y la cobertura sigue siendo de un solo dígito en naciones centroamericanas como Guatemala, Honduras y Nicaragua. […] Lamentablemente, los países con alta cobertura son la excepción en nuestra Región”, remarcó.

En cuanto a las cifras globales, según Human Rights Watch, el 75% de las vacunas contra la covid han sido enviadas a 10 países.

La Economist Intelligence Unit calculó que la mitad de todas las vacunas fabricadas hasta ahora solamente han llegado al 15% de la población mundial; los países más ricos del mundo administran 100 veces más vacunas que los más pobres.

Agathe Demarais, autora principal del estudio sobre las vacunas de The Economist, dice que no se tomaron en serio las promesas hechas al respecto: “Lo hemos visto mucho y sabemos que nunca va a suceder”, asegura.

¿Cuántas vacunas se prometieron y cuántas fueron entregadas?

La diferencia entre dosis que se prometieron entregar y las que efectivamente fueron entregadas es abismal.

enfermera

Getty Images
Los países ricos podrían tener 1.200 millones de dosis más de las que necesitan para fin de año, mientras otros no llegan al 2% de vacunación.

En junio, los miembros del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se comprometieron a donar 1.000 millones de dosis a países pobres durante el año siguiente.

Reino Unido comprometió 100 millones a esa promesa; hasta ahora, ha donado algo menos de nueve millones.

El presidente estadounidense Joe Biden prometió 580 millones, de los cuales Estados Unidos ha entregado hasta ahora 140 millones.

La Unión Europea prometió 250 millones de dosis para finales de año; ha enviado alrededor del 8% de ellas.

gráfico

BBC

Los fallos del Covax

Varios países de ingresos medios compraron vacunas a través del Covax, el plan global respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar que las dosis se distribuyen de manera equitativa entre todas las naciones.

A través de la alianza se compran y luego se venden vacunas a bajo costo a países de ingresos medios, y son donadas a países pobres.

Pero el Covax se ha enfrentado a un importante problema de suministro.

Planeaban distribuir 2.000 millones de dosis en 2021. La mayoría de ellas provenían de una instalación en India, pero cuando una segunda ola de infecciones paralizó el país asiático en mayo, el gobierno emitió una prohibición de exportación.

Desde entonces, el Covax se ha basado en dosis donadas por países ricos y el suministro ha sido muy lento.

“Actualmente, las dosis tienden a compartirse en volúmenes bajos, con poca antelación y con fechas de vencimiento más cortas que las ideales, lo cual hace que sea un gran esfuerzo logístico asignarlas y entregarlas a países capaces de absorberlas”, le dijo a la BBC Aurélia Nguyen, directora ejecutiva del programa Covax.

jeringuillas de vacunas contra el covid en un contenedor en España

AHMAD GHARABLI/Getty Images
Millones de vacunas corren el riesgo de ser desperdiciadas si no se toman medidas.

¿Por qué hay un excedente?

El excedente no se debe para nada a un problema de suministro global.

Según el estudio de Airfinity, los fabricantes de vacunas están produciendo actualmente unas 1.500 millones de dosis cada mes. Habrán producido 11.000 millones de dosis para final de año.

“Están produciendo una gran cantidad de dosis. Se ha incrementado enormemente en los últimos tres o cuatro meses”, dice el doctor Matt Linley, investigador principal de Airfinity.

“No creo que los países ricos fueran necesariamente codiciosos, es más que no sabían qué vacunas iban a funcionar, así que tuvieron que comprar varios tipos de ellas”, añade Linley.

Con su reciente investigación, Airfinity espera mostrar a los gobiernos que existe un suministro saludable de vacunas y que no necesitan mantener excedentes.

En lugar de eso, pueden donar lo que no necesitan ahora y estar seguros de que se producirán más dosis en los próximos meses.

“No quieren que los pille desprevenidos”, le dice a la BBC Agathe Demarais. “También se trata de presión política interna porque parte del electorado probablemente estaría muy descontento de ver que se donan vacunas, si existe la sensación de que todavía se necesitan en ‘casa'”.

vacuna contra el covid

Andriy Onufriyenko/Getty Images
La presión política puede ser un factor determinante de la acumulación de vacunas.

El gobierno británico dice que no tiene una reserva de vacunas y ha llegado a un acuerdo con Australia para compartir cuatro millones de dosis que serán devueltas de la asignación de Australia a finales de año.

“El suministro y la entrega de vacunas se han gestionado cuidadosamente en Reino Unido para ofrecer a todos los que cumplen los requisitos la oportunidad de vacunarse lo antes posible”, dice un vocero del Departamento de Salud y Asistencia Social.

La semana que viene se celebrará en Nueva York, EE.UU., el segmento de alto nivel de la Asamblea General de la ONU. Su presidente, el embajador de Maldivas, Abdulá Shahid, dijo que planea convocar a una reunión con líderes y expertos para discutir cómo cerrar la brecha en el acceso a las vacunas.

Las miradas también están puestas en una cumbre anunciada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el próximo miércoles para pedir a los líderes mundiales que se comprometan a vacunar al 70% de la población mundial para septiembre del próximo año.

Falta de compromiso

Aurélia Nguyen cree que los gobiernos no son los únicos que deben actuar.

“También necesitamos que los fabricantes cumplan con sus compromisos públicos con Covax y nos den prioridad sobre los acuerdos bilaterales con naciones que ya tienen dosis suficientes”.

“Si los fabricantes globales de vacunas están produciendo 1.500 millones de dosis cada mes, la pregunta que debe hacerse es: ¿por qué tan pocas llegan a los países pobres?

“Donde la necesidad de Covax es mayor, los gobiernos deberían cambiar su lugar en la cola para que podamos obtener las dosis que hemos ordenado con anterioridad”.


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