¿Puede Elba Esther Gordillo retomar la dirigencia del SNTE? Tiene distintas armas para intentarlo
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Cuartoscuro

¿Puede Elba Esther Gordillo retomar la dirigencia del SNTE? Tiene distintas armas para intentarlo

Tras recuperar su libertad, Gordillo puede intentar derrocar a Juan Díaz de la Torre al frente del SNTE, por la vía legal y política.
Cuartoscuro
Por Arturo Daen
23 de agosto, 2018
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Elba Esther Gordillo, “la maestra” señalada por diferentes excesos y que en algún momento llegó a ser la dirigente sindical más poderosa del país, está de regreso.

En la conferencia de su reaparición, orquestada para que recibiera aplausos y no la cuestionara la prensa, evadió decir con todas sus letras que buscará retomar el control del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), aunque dejó entrever esa aspiración.

Luego de estar más de cinco años presa, acusada por la PGR de desviar recursos públicos del Sindicato -caso que no pudo sostener la Procuraduría-, Gordillo dijo que ejercerá su libertad “consciente de que su lugar siempre ha estado a lado de las maestras y los maestros de México”.

Si se confirma un intento de lanzarse contra Juan Díaz de la Torre, para tratar de derrocarlo en el mando del sindicato más grande de América Latina, Gordillo podrá utilizar ‘armas’ políticas y legales, según indicaron a Animal Político un especialista y exdirigentes del SNTE.

Manuel Fuentes Muñiz, doctor en Derecho y profesor de la UAM Azcapotzalco, explicó que Gordillo y su equipo legal pueden intentar diferentes recursos.

Entre ellos, un juicio ordinario laboral, solicitando que se anule la designación de Juan Díaz de la Torre como dirigente del SNTE, al considerar que no fue apegada a los estatutos, o una demanda de titularidad, donde ella o un grupo de trabajadores de la educación aseguren que Gordillo tiene mayores adeptos o respaldo dentro del Sindicato que el actual dirigente, por lo que debe convocarse a una nueva votación, para renovar el mando. 

La clave, dijo el abogado, es que más allá de los recursos legales que pueda utilizar, Gordillo demuestre que goza de más respaldo que Díaz de la Torre dentro del SNTE, “demostrar que efectivamente tiene una mayoría”, cuando se proceda a una votación, si se llega a una asamblea o congreso.

Mientras Gordillo estuvo presa, fueron presentados diferentes recursos contra Díaz de la Torre.

Un sector del SNTE, denominado “Grupo de análisis jurídico y dignidad magisterial”, solicitó un amparo contra su designación al frente del Sindicato, en 2013, luego de que Gordillo fuera apresada, argumentando que el proceso para dejarlo a cargo del sindicato no fue apegado a los estatutos.

En primer lugar, porque el consejo nacional en que fue nombrado no fue convocado específicamente para renovar dirigencia, y en segundo lugar, porque en ese momento Díaz de la Torre quedó con dos cargos, el de secretario general y el de presidente del denominado Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública.

En febrero pasado, se informó que un juez había concedido una suspensión provisional, tras el recurso presentado por el Grupo de Análisis, aunque luego el Consejo de la Judicatura explicó que esa determinación no repercutía en el mando de Díaz de la Torre.

De hecho, el 18 de febrero, en un nuevo Congreso Nacional del SNTE -que es su principal órgano de decisión-, Díaz de la Torre fue elegido como dirigente del Sindicato para el periodo de 2018 a 2024, con 3 mil 689 votos de los 3 mil 734 delegados presentes.

Del lado de Díaz de la Torre, según fuentes consultadas, defienden que esa designación fue validada por el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, al dar la toma de nota, y que además en ese Congreso fue reformado el estatuto del Sindicato, por lo que el puesto que tenía Gordillo, al frente del denominado Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública, ya ni siquiera existe, así que no tiene sentido que intente reclamarlo.

Otro punto que operaría a favor de Díaz de la Torre es que el periodo para el que fue elegida Gordillo antes de ser apresada, en el Congreso Nacional del Sindicato en octubre de 2012, ya concluyó, pues era de 2012 a 2018.

Respecto a la toma de nota, el abogado Fuentes Muñiz dijo que esa aprobación del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje no comprueba que la designación de Díaz de la Torre haya sido apegada a los estatutos del SNTE, por lo que Gordillo de cualquier forma puede intentar impugnarla.

En cuanto a que ya concluyó su periodo, los aliados de Gordillo reclaman que no es así, y aseguran que ella sigue siendo la dirigente legítima, al quedar libre y recuperar sus derechos.

Mientras estuvo presa, se reportó que “la maestra” tenía una serie de padecimientos de salud, aunque este miércoles, en entrevista para el programa Así las cosas de W Radio, el abogado Marco Antonio del Toro aseguró que Gordillo está en condiciones para trabajar.

Táctica política 

Además de los aspectos legales, Gordillo y sus aliados, incluso con “la maestra” detenida, hicieron movimientos políticos, que la favorecerían en un intento para ser de nuevo la líder del SNTE.

El grupo denominado Redes sociales progresistas magisteriales, con personajes cercanos a Gordillo, como Fernando González y Rafael Ochoa, hizo un acuerdo para apoyar la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, quien resultó ganador, coincidiendo en su posición en contra de la reforma educativa, cuya implementación fue el punto de rompimiento entre Gordillo y Enrique Peña Nieto.

Por otro lado, Juan Díaz de la Torre resultó debilitado, después de la elección del 1 de julio, ya que apoyó en las campañas al priista José Antonio Meade, que obtuvo una votación pobre.

En entrevista, Rafael Ochoa, exsecretario general del SNTE, no confirmó que apoyará a Gordillo para que retome el mando del Sindicato, aunque dijo estar “alegre” por el triunfo de López Obrador, y de hecho en la fotografía de su WhatsApp aparece al lado del político tabasqueño, sonriendo.

López Obrador, en tanto, descartó que Gordillo vaya a trabajar en su gobierno, aunque también dijo que sus derechos serán respetados, y que respetará la vida interna de los sindicatos.

Alberto Hernández Meneses, ex secretario general de la Sección 36 del Estado de México, mencionó a Animal Político que una asociación civil de la que forma parte, denominada Maestros por México, y que integra a maestros y trabajadores de la educación del SNTE, está en contra de la reforma educativa y sigue considerando a Gordillo como la dirigente legítima del Sindicato.

Maestros por México, dijo, se ha movido para integrar 200 capítulos o grupos en diferentes estado del país, con poco más de 200 mil personas, en contra de Díaz de la Torre y la reforma educativa, y a favor de “la maestra” Gordillo, ahora libre.

“Juan Díaz de la Torre le dio la espalda a los trabajadores, le falló al magisterio nacional, nos traicionó”, dijo Hernández Meneses.

El exdirigente de la Sección 36 mencionó que la designación de Díaz de la Torre fue espuria, por lo que respaldarán un proceso legal y jurídico, para reinstalar a Gordillo.

“Nosotros respaldamos a la maestra, por varias razones, uno porque estamos convencidos de que ella es nuestra dirigente, y segundo porque ella nos ha acompañado a nosotros, ella ha luchado por los trabajadores de la educación de todo el país, y ahí están los resultados”, mencionó.

Respecto a las acusaciones de que Gordillo desvío recursos del SNTE para tener una vida de lujos , Hernández Meneses dijo que “no le consta” que ella haya incurrido en esa corrupción, y en cambio está “casi seguro” de que la mayoría de los agremiados al Sindicato respaldan a Gordillo, para que retome el mando.

Díaz de la Torre, quien hace años llegó a ser considerado “brazo derecho” de Gordillo, aunque luego decidió apoyar la reforma educativa de Peña Nieto, dijo que en el SNTE están “tranquilos” y unidos, aunque “la maestra” esté de regreso, libre y acusando que la traicionaron.

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Chernóbil: los guardias que cuidan a los perros abandonados en la Zona de Exclusión del desastre nuclear

Los descendientes de las mascotas abandonadas por quienes huyeron del desastre de Chernóbil están entablando una curiosa relación con los humanos encargados de proteger el área contaminada.
26 de abril, 2021
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No había pasado mucho tiempo desde su llegada a la Zona de Exclusión de Chernóbil cuando Bogdan se dio cuenta de que su nuevo trabajo incluía a algunos compañeros inesperados. Desde sus primeros días como guardia de control en Chernóbil, ha compartido el lugar con una jauría de perros.

Bogdan (no es su nombre real) está ahora en su segundo año de trabajo en la zona y ha llegado a conocer bien a los perros. Algunos tienen nombre, otros no. Algunos permanecen cerca, otros permanecen separados, van y vienen cuando les place. Bogdan y los otros guardias los alimentan, les ofrecen refugio y ocasionalmente les brindan atención médica. Los entierran cuando mueren.

Todos los perros son, en cierto sentido, refugiados del desastre del 26 de abril de 1986 —hace 35 años—en el que explotó el reactor número 4 en la Central Nuclear de Chernóbil.

Posteriormente, decenas de miles de personas fueron evacuadas de la ciudad ucraniana de Pripyat. Se les dijo que dejaran a sus mascotas.

Los soldados soviéticos dispararon a muchos de los animales abandonados en un esfuerzo por evitar la propagación de la contaminación. Pero algunos de los animales se escondieron y sobrevivieron.

Después de 35 años, cientos de perros callejeros ahora deambulan por la Zona de Exclusión de 2 mil 600 km establecida para restringir la circulación de personas dentro y fuera del área.

Nadie sabe cuáles de los perros descienden directamente de las mascotas varadas y cuáles pueden haber llegado desde otro lugar. Pero ahora todos son perros de la zona.

Sus vidas son peligrosas. Están en riesgo de contaminación radiactiva, ataques de lobos, incendios forestales y hambre, entre otras amenazas. La esperanza de vida promedio de los perros es de solo cinco años, según Clean Futures Fund, una organización no gubernamental que monitorea y brinda atención a los perros que viven dentro de la Zona de Exclusión.

Un perro callejero en la zona radioactiva de Pripyat, la ciudad que quedó abandonada luego del desastre.

Getty Images
Algunos perros que viven en la Zona de Exclusión pueden ser descendientes de las mascotas abandonadas durante la evacuación de 1986, pero otros pueden haber llegado de casualidad.

Es bien sabido que los perros habitan este lugar en ruinas. Algunos de ellos incluso se han convertido en celebridades menores en las redes sociales.

El cofundador de Clean Futures Fund, Lucas Hixson, quien abandonó su carrera de investigación para cuidar de los animales, ofrece recorridos virtuales por la Zona de Exclusión con los perros.

Pero se sabe menos sobre los trabajadores locales que interactúan con estos caninos a diario.

Apodos

Jonathon Turnbull, candidato a doctor en geografía en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, se dio cuenta de que valdría la pena recopilar las historias de estas personas.

“Si quería conocer a los perros”, dice, “tenía que acudir a las personas que mejor los conocían, y esos eran los guardias”.

Lo que descubrió es una conmovedora historia de la relación de los guardias con los animales de este entorno abandonado, una historia sobre el profundo vínculo entre humanos y perros.

Por ejemplo, los guardias han puesto apodos a varios de los perros.

Según Turnbull, está Alpha, cuyo nombre hace referencia a un tipo de radiación, y Tarzán, un perro muy conocido por los turistas de Chernóbil, que puede hacer trucos cuando se le ordena y que vive cerca de la famosa instalación del radar Duga.

Luego está Sausage, una perrita baja y gorda a la que le gusta recostarse sobre las tuberías de calefacción en invierno. Estas tuberías sirven a uno de los edificios utilizados por los trabajadores en la Zona de Exclusión que son parte de los esfuerzos en curso para desmantelar y descontaminar la planta de energía en ruinas.

“Cara de piedra”

El acceso a la Zona de Exclusión de Chernóbil requiere un permiso, por lo que los guardias tienen la tarea de vigilar los puntos de control de entrada y salida del área.

Las personas que esquivan estos puntos de control para entrar sin autorización en la Zona de Exclusión se conocen como “acosadores”. Los guardias los denuncian a la policía.

Cuando Turnbull, que vive en la capital de Ucrania, Kiev, comenzó a hacer visitas regulares a la zona, se encontró con Bogdan y otros guardias de los puestos de control.

Tenían cara de piedra y se mostraban reacios a hablar al principio, así que les llevó vodka y chocolates.

Luego les ofreció la oportunidad de participar en su investigación, que según él fue un “punto de inflexión”.

Los guardias tenían solo una solicitud: “por favor, por favor, traigan comida para los perros”. Eso fue lo que Turnbull hizo.

Sergey Shamray, trabajador de la planta nuclear de Chernóbil le da pedazos de pan a unos perros callejeros, en 2017.

Getty Images
Los guardias alimentan a los perros callejeros.

Turnbull entrevistó a uno de los participantes del estudio en nombre de BBC Future. El guardia en cuestión ha pedido no ser identificado para evitar una acción disciplinaria en el trabajo, por lo que aquí nos referimos a él con el seudónimo de “Bogdan”.

Lealtad

Cuando Bogdan camina por las calles abandonadas de la zona en busca de acosadores, los perros lo acompañan felices, dice. Siempre parecen ansiosos por ver si él o un turista podrían llevar comida. Si un perro de compañía se distrae o sale corriendo para perseguir a un animal, eventualmente regresa a Bogdan, agrega.

La lealtad va en ambos sentidos. Turnbull dice que a veces los guardias se toman la molestia de ayudar a los perros sacándoles las garrapatas incrustadas en la piel o poniéndoles inyecciones contra la rabia.

Monitorear quién entra y sale de la Zona de Exclusión a veces resulta en una ocupación aburrida. Pero siempre hay perros cerca.

En algunos puestos de control, los guardias han adoptado más o menos a algunos de los animales. Los alimentan y les dan cobijo. Pero no todos son tan mansos. Durante su investigación, un guardia le dijo a Turnbull: “No podemos inyectar a Arka porque muerde”.

Otro participante habló de una perrita que era aún más difícil de abordar. Se niega a ser tocada en absoluto. “Debes darle una sartén y marcharte. Ella espera hasta que te vayas y luego come”, explicó el guardia.

Guardias de Chernóbil con un perro callejero en 2017.

Getty Images
Algunos guardias dicen que los perros los alertan de la presencia de intrusos.

Los perros a veces ladran a los extraños a primera vista, esa es su naturaleza, cuenta Bogdan. Pero mientras no se sientan amenazados, a veces se calman y mueven la cola. De vez en cuando, incluso parece que están sonriendo, agrega.

Peligro de radiación

En general, se aconseja a los visitantes de Chernóbil que no toquen a los perros, por temor a que los animales puedan llevar polvo radiactivo. Es imposible saber dónde deambulan los animales y algunas partes de la Zona de Exclusión están más contaminadas que otras.

Además de los perros, hay vida silvestre en la Zona de Exclusión de Chernóbil. En 2016, Sarah Webster, una bióloga del gobierno de EU que trabajaba en la Universidad de Georgia en ese momento, y sus colegas publicaron un artículo en el que revelaron cómo los mamíferos, desde lobos hasta jabalíes y zorros rojos, habían colonizado la Zona de Exclusión.

Los datos de cámaras ocultas mostraron que el número de animales no necesariamente era más bajo en aquellas áreas donde la contaminación radiactiva es mayor.

Los animales que viven en la Zona de Exclusión no están necesariamente confinados allí. Un estudio posterior de Webster y sus colegas, publicado en 2018, detalló los movimientos de un lobo monitoreado con un dispositivo GPS. Viajó 369 km desde la zona, siguiendo un arco largo hacia el sureste, luego nuevamente hacia el noreste, y finalmente entró a Rusia.

Lobos en la zona de exclusión.

Getty Images
También hay lobos en la Zona de Exclusión.

En teoría, los lobos, perros y otros animales podrían transportar contaminación radiactiva, o mutaciones genéticas potencialmente transmitidas por reproducción, a lugares fuera de la Zona de Exclusión.

“Sabemos que está sucediendo, pero no entendemos el alcance o la magnitud”, dice Webster.

Turnbull dice que los guardias generalmente no se preocupan por la radiación, aunque ocasionalmente pueden usar dosímetros para revisar a un perro.

“Asistentes”

En realidad, parece que los perros, a través de la compañía que ofrecen, terminan tranquilizando a quienes interactúan con ellos regularmente, explica Greger Larson, un arqueólogo que estudia la domesticación animal en la Universidad de Oxford y que no participó en la investigación de Turnbull.

“Se están poniendo en la piel de los perros”, sugiere, refiriéndose a los guardias. “Si el perro está bien, eso significa que estás bien”.

Un perro callejero con ojos tristes pide comida en la zona de exclusión.

Getty Images
A pesar de vivir en un área donde los humanos todavía están en gran parte excluidos, los perros alrededor de Chernóbil llevan una vida “próspera”.

Pero en verdad, esto puede ser solo una falsa sensación de seguridad.

“Es un entorno extraño”, señala Turnbull. “No puedes ver el peligro. Estás constantemente consciente de que podría estar ahí, pero todo parece normal”.

A pesar de que los perros podrían representar un riesgo en términos de radiactividad, los guardias como Bogdan enfatizan en cambio los beneficios de tenerlos cerca.

Por ejemplo, afirma conocer perros que ladran de formas notablemente diferentes según lo que hayan visto en la distancia: un humano desconocido, un vehículo, un animal salvaje.

Debido a estas útiles señales de advertencia, Bogdan piensa en los perros como “asistentes”.

“Mundo postapocalíptico”

Lo que está sucediendo en la Zona de Exclusión es un eco de interacciones con perros que se sabe que han ocurrido dentro de las civilizaciones humanas durante miles de años, dice Larson.

Perros en un parque de diversiones de Prypiat, una ciudad abandonada después del desastre.

Getty Images
Los perros de Chernóbil se han vuelto casi tan famosos como la icónica noria del parque de atracciones de Pripyat.

“Vemos esto durante los últimos 15 mil años o más. Esto es lo que la gente hace, asociaciones muy cercanas no solo con perros sino con muchos animales domésticos […] para decir ‘este es nuestro apego al paisaje'”, explica.

En todo el mundo, hay perros que viven en un estado intermedio similar: no del todo domesticados ni del todo salvajes. Estos son los perros que deambulan por las ciudades y áreas industriales en busca de comida, los que pueden ser adoptados hasta cierto punto por las personas, pero que no llegan a considerarse mascotas.

Un cachorro callejero camina a lo largo de unas vías de tren cerca de la planta nuclear de Chernóbil, en 2017.

Getty Images
Un estimado de 900 perros viven en la Zona de Exclusión.

Los perros de Chernóbil también viven en este tipo de espacio, al borde de la domesticación, pero hay una diferencia, según Webster, quien anteriormente ha participado en un estudio distinto al de Turnbull.

“La Zona de Exclusión es muy diferente porque está abandonada por humanos”, relata. “Las únicas personas en ese paisaje en el día a día, en realidad, son los guardias”. Como tal, las oportunidades de los perros para hacerse amigos de los humanos son muy limitadas.

Si bien el mundo exterior sigue fascinado por los perros y su historia, para muchos guardias la conexión es mucho más profunda.

Bogdan dice que a menudo se le pregunta por qué se debe permitir que los perros permanezcan en la Zona de Exclusión.

“Nos dan alegría”, responde. “Para mí, personalmente, esto es una especie de símbolo de la continuación de la vida en este mundo radiactivo y postapocalíptico”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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