Así operan los huachicoleros en CDMX; la nueva cara del crimen organizado
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Así operan los huachicoleros en CDMX; la nueva cara del crimen organizado

Cada año en México se roban millones de litros de combustible. Le llaman “huachicoleo”, uno de los mayores desafíos al próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
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30 de agosto, 2018
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El "huachicoleo" o robo de combustible alcanza niveles históricos.

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El “huachicoleo” o robo de combustible alcanza niveles históricos.

Jueves por la mañana. Un camión revolvedor se detiene y casi de inmediato aparecen dos autobuses sin pasajeros.

De la tolva que se usa para mover el concreto el conductor saca una manguera y llena con diésel una docena de botes grandes de plástico. No es cemento lo que transporta sino combustible robado.

Los choferes de los autobuses suben rápidamente los recipientes a las unidades, pagan al proveedor y se marchan. El camión revolvedor sigue por otro camino.

La operación, que duró unos minutos, no fue en un lugar escondido o una carretera apartada. Ocurrió en la calle de un barrio de clase media en el centro de Ciudad de México.

Hasta hace unos años estas escenas eran frecuentes en estados del sureste del país. Pero ahora el robo y venta clandestina de combustible es cada vez más frecuente en la capital mexicana.

De acuerdo con el jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, en lo que va de este año de los ductos que atraviesan la ciudad se han robado más de 358.000 barriles de combustible.

La extracción se realiza desde tomas clandestinas, en patios, casas y hasta cementerios. El año pasado se detectaron 91 y hasta julio de 2018 suman 81.

El dato es un termómetro para medir la dimensión del delito en el país, le dice a BBC Mundo Rubén Salazar, director de la consultora en seguridad Etellekt.

“Que tengas este crecimiento en la ciudad con el sistema de video vigilancia y el estado de fuerza policial más grandes del país, te habla de un problema cada vez mayor”, advierte.

Gasolina es uno de los combustibles más robados en México.

Getty Images
Gasolina es uno de los combustibles más robados en México.

Para vigilar las calles, en la capital mexicana operan 15.000 cámaras y existen más de 100.000 policías de diferentes corporaciones. Hay además batallones del Ejército y la Secretaría de Marina.

Varios helicópteros vigilan la ciudad para combatir el robo de combustible. Y a pesar de ese despliegue, el delito está al alza.

En todo 2017 el número de barriles robados fue de 344.000 es decir, 14.000 menos que en el primer semestre de este año.

“Huachicoleo”

La situación en Ciudad de México es un ejemplo extremo de cómo ha crecido el robo de combustible –conocido como “huachicoleo”- en el resto del país.

Y es, también, uno de los mayores retos que enfrentará el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador coinciden especialistas.

Los números son altos. En 2017 se detectaron 10.363 tomas clandestinas, 50% más que el año anterior según datos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Fue una cifra histórica. Y ahora puede superarse. BBC Mundo solicitó información sobre el tema a la empresa productiva del estado.

En una respuesta por escrito, Pemex señaló que hasta el 30 de junio pasado se habían desactivado 7.590 sitios ilegales de extracción de hidrocarburos.

“Se ha incorporado la utilización de tecnología de punta para la vigilancia de los ductos e instalaciones de almacenamiento”, refiere.

“Y se ha incrementado el número de elementos de seguridad de diversas instancias para vigilancia y patrullaje”.

De hecho existe un grupo especial dedicado a combatir el delito en el que participan soldados, marinos, fiscales, policías locales y federales; la Secretaría de Hacienda, la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor, gobiernos estatales y municipios.

Pero el robo sigue en aumento. Según Etellekt este año se duplicará el número de tomas clandestinas. Pemex lo reconoce: las cifras de este año son 49% superiores al pasado.

Escudos humanos

¿Por qué no puede frenarse el robo de combustible? Una de las razones es el mercado asegura el director de Etellekt.

A principios de 2017 aumentó el precio del diésel, gasolina y gas LP, lo que se convirtió en un incentivo para las bandas de “huachicoleros”, como se les conoce.

Pero también despertó el interés de varias comunidades cercanas a los ductos de Pemex, que se involucraron directamente en el delito.

Hace unos años el robo de combustibles era una actividad secundaria de carteles de narcotráfico, especialmente para abastecer sus flotillas de camionetas y aeronaves.

En algunos casos como Los Zetas la persecución militar virtualmente desactivó sus redes de tráfico de drogas, y les obligó a conseguir recursos en el saqueo de ductos de Pemex.

Esta situación empezó a revertirse en 2017, señala Rubén Salazar. “Se les salió de control porque muchos grupos de la población formaron sus propias bandas”, explica.

Ahora se han formado organizaciones más pequeñas que operan con altos niveles de violencia, explica Gustavo Mohar, exsecretario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), el área de inteligencia civil del gobierno.

“Al principio los carteles lo vieron como un gran negocio con poco riesgo” le dice a BBC Mundo.

“Pero ya no es solo la delincuencia organizada, hay criminales locales y regionales que involucran a ciertas comunidades para usarlas como un escudo de protección ante un posible enfrentamiento contra las autoridades”.

De hecho, en redes sociales hay decenas de videos donde aparecen mujeres y niños que cargan cubetas cargadas de gasolina robada a algún ducto.

Las bandas les usan como escudo humano afirma Mohar. “Las autoridades, al ver ese contexto, es imposible que reaccionen con fuerza”.

Además, de acuerdo con la Comisión Nacional de Seguridad los enfrentamientos entre esos grupos incrementaron la violencia en algunas regiones.

También son un riesgo para autoridades locales. En Puebla y Tlaxcala han sido detenidos algunos alcaldes y exfuncionarios vinculados al robo de combustible.

El reto para AMLO

Pero el robo con cubetas o tambos representa un porcentaje menor del robo de combustible en el país.

Según el director de Pemex Carlos Treviño Medina, por el robo a sus ductos la empresa pierde cada año más de 30.000 millones de pesos unos US$1.700 millones.

Etellekt calcula que por este delito se pierden más de 60.000 barriles de combustibles al día.

Una cantidad importante se vende “entre los grandes consumidores de diésel y gasolina como industrias agrícolas o del sector transportista”, dice Salazar.

André Manuel López Obrador

Carlos Tischler/Getty Images
El robo de combustible es otro de los grandes retos a los que se enfrenta el presidente electo de México.

Hay un elemento adicional. Desde 2014 en México se permite que empresas privadas importen y comercialicen combustibles, como diésel, gasolina y gas LP.

Por las dificultades para controlar el robo de hidrocarburos, es complicado saber si parte de ese producto se mueve por estas vías, añade el director de Etellekt.

Y se vuelve, además, un problema financiero dice Gustavo Mohar. “Mientras tengamos tan altas probabilidades de que un inversionista privado pueda sufrir robos en un ducto que construya, no hay manera de que el financiamiento se vuelva imposible”.

Es el reto a partir del 1 de diciembre enfrentará el gobierno de López Obrador. ¿Cómo puede resolver el problema?

Con inteligencia financiera, rastrear el movimiento de los combustibles –especialmente gasolina- y con sanciones más severas dice el director de Etellekt.

“Cerrar la llave a los consumidores que lo adquieren de manera ilegal para desincentivar el robo”, explica.

Gustavo Mohar coincide. “Para resolver el problema la próxima administración va a tener que diseñar una política muy agresiva, que empiece por sanear las vulnerabilidades de Pemex”.

“Y después a lo largo de toda la cadena empezar a hacer inteligencia y diagnósticos más certeros para inhibir el robo tan impune, y la compra del combustible robado”.

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Ilustración: Adán Vega

Cómo las mujeres están rompiendo las brechas digitales y de género en tecnología

A través de colectivas feministas, áreas de gobierno y empresas, las mujeres irrumpen en el desarrollo tecnológico. Quienes ya llevan un camino recorrido opinan que es necesario darse la oportunidad de entrar a este sector masculinizado.
Ilustración: Adán Vega
Por Citlalli López
3 de octubre, 2021
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Cuando Soledad Venegas Nava era adolescente su padre se negó a pagarle sus estudios. “Él decía que no tenía caso gastar en las mujeres, que de todas maneras terminaríamos casadas”, recuerda quien hoy es la directora general de la consultoría Studio Mantis.  

Más adelante, cuando pudo pagar, regresó a la escuela. Estudió Informática sin tener computadora propia. Y a sus 51 años de edad cuenta con maestría y doctorado en Desarrollo Regional y Tecnológico por el Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO). “Hay que ir quitando estos prejuicios o ideas de que las mujeres no podemos. Sí podemos, y aunque nos cueste trabajo lo logramos”, expresa. 

Como integrante de Mujeres Ciberfeministas de América Latina y el Caribe, resalta que la Agenda 2030 busca fortalecer a las mujeres y niñas en el tema de tecnologías. Sin embargo, reconoce las brechas en Oaxaca, su entidad. 

Lee: Anexo 13: más recursos cada año, pero no necesariamente para financiar la igualdad entre hombres y mujeres

“Pocas mujeres nos dedicamos al desarrollo tecnológico. Hay un androcentrismo tecnológico que hace que el desarrollo de software y generación de tecnologías esté cooptado por esta visión masculina”, dice Soledad Venegas. 

Por ello, decidió fundar su propia empresa y enfocarse en el desarrollo de herramientas digitales con perspectiva de género. Serena-T es la aplicación más reciente que construyó con otras mujeres para la organización feminista Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad.    

La herramienta está dirigida al autocuidado colectivo y sanación de defensoras de derechos humanos. Cuenta con herramientas para el manejo emocional, la alimentación, la relajación y la herbolaria. “Las mujeres no deben masculinizarse para pertenecer a este sector, tenemos que seguir mirando que las soluciones a las problemáticas de las mujeres deben hacerse desde la mirada de las mujeres y no de los hombres”, insiste. 

De acuerdo con datos del Foro Económico Mundial, son mujeres sólo 22 por ciento de quienes trabajan en el ámbito de la inteligencia artificial; 12 por ciento de quienes se dedican al aprendizaje automatizado; y apenas 35 por ciento de estudiantes de carreras del campo de las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas por sus siglas en inglés).  

El informe Las Mujeres en la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas en América Latina y el Caribe, elaborado en 2020 por ONU Mujeres, especifica que en América Latina y El Caribe ellas representan 45 por ciento en áreas de investigación. Aunque en el caso de Chile, México y Perú la cifra es menor, ya que son 34 por ciento del total.  

“La segregación continúa siendo elevada porque las investigadoras están subrepresentadas en los niveles más altos de las carreras profesionales y son minoría en muchos campos de las STEM en casi todos los países de la región”, se lee en el documento. 

Entérate: Los roles de género en la brecha salarial

En México ya hay entidades que trabajan contra estas brechas y estereotipos de género a nivel de política pública. Por ejemplo, en el Gobierno de Jalisco, dentro de la Coordinación de Innovación existe el área de Inclusión Digital. 

“La digitalización ha sido más complicada para las mujeres debido a los diferentes roles que ejecutamos: trabajo, escuela, casa, hijos. A eso le sumamos el tema de la violencia en el hogar y entonces podemos entender que la digitalización es un gran reto y una oportunidad primordial para las mujeres, pues muchas veces no tienen conectividad”, explica Adriana Aceves Fernández, la directora de Inclusión Digital. 

La digitalización de las mujeres incluye siete cursos que tienen como filosofía “las tres R”: reprogramación, para quitarles el miedo de adentrarse en la tecnología; resignificación, para darse el valor y la oportunidad de aprender herramientas digitales; y la resiliencia para la aplicación práctica del conocimiento.  

Mediactivismo y ciberfeminismo, dos ejes para lograr más igualdad

¿Por qué las asistentes virtuales como Alexa o Siri tienen voz de mujer? Ixchel García, de Luchadoras Mx, cuestiona esta forma de reforzar los estereotipos de género. 

“Las personas que en su gran mayoría están creando tecnologías son hombres cisgénero y blancos que replican los machismos”, señala la responsable del área Internet Feminista dentro de la colectiva que tiene como misión la apropiación de las TIC’s (Tecnologías de la Información y Comunicación) por parte de las mujeres, jóvenes y niñas.  

En Luchadoras Mx hay dos ejes estratégicos: el mediactivismo como un espacio para retratar los nuevos referentes de ser mujer sin estereotipos; y el ciberfeminismo para la construcción de una Internet libre de violencia contra las mujeres.  

Para su integrante Ixchel García es importante reivindicar y dignificar la participación de las mujeres en el desarrollo tecnológico pese a las brechas de género. “Al final estamos hablando desde nuestra propia vivencia y sumando a tener tecnologías más justas”, indica.   

El informe Las Mujeres en la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas en América Latina y el Caribe hace hincapié en la interseccionalidad. Las mujeres no son un grupo homogéneo si se toman en cuenta dimensiones como el origen, la edad, la orientación sexual o el origen étnico; de ahí la importancia de visibilizar a las comunidades indígenas. 

En Oaxaca, Johana Zurita, activista originaria de Santa María Ozolotepec, da acompañamiento en la interrupción del embarazo a mujeres indígenas zapotecas.  Recientemente incorporó a su labor la aplicación Aborto Seguro, diseñada por Hesperian. 

“Cuando les dije que bajarán la aplicación en su celular, las que son adolescentes y jóvenes accedieron, y las que son mayores preguntaron cómo hacerlo, pidieron ayuda con la que estaba al lado”, menciona. 

La herramienta, una vez descargada, no requiere de internet, y no sólo sirve para que las mujeres tengan información precisa y confiable sobre el aborto, también para que se apropien de la tecnología. 

“La  tecnología es importante para dar a conocer y recibir información siempre que se tiene la posibilidad de acceder a ella. Lamentablemente en nuestras comunidades tenemos muy  limitado el acceso. Quienes la utilizamos somos las estudiantes y quienes trabajamos en alguna institución o con asociaciones civiles. Gran parte de la población desconoce el uso de herramientas tecnológicas”, lamenta. 

Pero en este camino, siempre se encuentran aliadas, como es el caso del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos que dio a conocer la app en más de 20 municipios indígenas mediante la capacitación de 130 lideresas comunitarias. En la tecnología, algunas mujeres son desarrolladoras, otras capacitan, unas más llevan el activismo al plano digital y se abren espacio en este sector donde predominan los hombres.

 

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