México, Centroamérica y el Caribe con los peores números en homicidios y violencia de América
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México, Centroamérica y el Caribe con los peores números en homicidios y violencia de América

Un análisis del Centro de Estudios Sociales y Opinión Publica (CESOP) indicó que  el mayor desafío para lograr la paz en los países de Centroamérica y el Caribe es combatir la corrupción y a los grupos criminales.
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Por Redacción Animal Político
21 de agosto, 2018
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El mayor desafío para lograr la paz en los países de Centroamérica y el Caribe es combatir la corrupción y a los grupos criminales, de acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Sociales y Opinión Publica (CESOP) de la Cámara de Diputados elaborado con datos del índice Global de Paz (IGP) 2018.

En los últimos ocho años, de acuerdo con el estudio, la región Centroamérica y el Caribe ha mantenido “las peores puntuaciones en el índice de homicidios, delitos violentos y percepciones de criminalidad”, pero “sigue siendo la cuarta región más pacífica del mundo”.

El IGP 2018 cubrió información de 163 países y territorios independientes, y midió los niveles de paz con el empleo de tres dominios temáticos: nivel de seguridad y protección social; alcance del conflicto nacional e internacional en curso, y el grado de militarización.

En su análisis la CESOP advirtió que “el problema central de la región es el crimen organizado, desde el narcotráfico transnacional en México y partes del Caribe hasta las pandillas callejeras depredadoras en países como Nicaragua, Honduras y Jamaica, que han logrado corromper a las fuerzas del orden público y al cuerpo político”.

Además, el estudio evidenció que ningún país de la región “ha mejorado su puntaje en las percepciones de criminalidad en los últimos 10 años, y solo tres países —Costa Rica, Haití y Trinidad y Tobago— han logrado mejorar sus puntajes de delitos violentos. Los países con los mayores deterioros fueron Costa Rica y Honduras”.

“Honduras tuvo el mayor detrimento en la región, arrastrado por un deterioro significativo en sus puntajes de inestabilidad política, impacto del terrorismo y escala de terror político, situaciones que lo llevaron a ocupar el lugar 118 de la clasificación general”.

En el caso de México, el IGP 2018 lo ubicó en el lugar 140 de 163, por encima de Honduras. De acuerdo con el Índice, si bien México tuvo una leve mejoría en sus niveles de paz, solo avanzó dos lugares de la tabla.

Contexto global

De acuerdo con el CESOP, los resultados del IGP 2018 demuestran como el nivel promedio de paz global ha disminuido por cuarto año consecutivo, al caer 0.27% en 2017. Mientras en 72 países los índices mejoraron, en contraste 92 naciones tuvieron retrocesos en sus niveles y acciones para encontrar la paz.

“La caída de la paz durante la década fue causada por una amplia gama de factores, incluido el incremento en la actividad terrorista, la intensificación de los conflictos en el Oriente Medio, el aumento de las tenciones regionales en Europa Oriental y el noreste de Asia, y el incremento en el número de refugiados y las elevadas tenciones políticas en Europa y Estados Unidos”.

De acuerdo con el IGP, la región del Medio Oriente y África del Norte (MENA) permaneció como el área menos pacífica en el mundo. “Es el territorio de cuatro de los 10 países menos pacíficos en el mundo, con ningún país de la región clasificado más alto del lugar 40… Sin embargo, a pesar de los continuos conflictos armados y la inestabilidad en la región, se volvió marginalmente más pacífico en el último año. Asia del Sur, la segunda región menos pacífica, también tuvo un ligero incremento en el nivel de paz”.

En el caso de Estados Unidos sus niveles de paz han disminuido durante dos años seguidos, por lo que ahora se encuentra en el peor nivel desde 2012.

“El año pasado -2017- su puntaje se deterioró en los tres dominios principales, lo que llevó a una disminución en su puntaje general por segundo año consecutivo. En seguridad, un incremento en el impacto del terrorismo fue contrarrestado por un deterioro en la inestabilidad política; esta última un reflejo de la naturaleza cada vez más partidista de la política estadounidense”.

Aun así, advirtió el CESOP, se esperaría que Estados Unidos mejore sus puntajes gracias a un incremento presupuestal en su gasto militar y a una inversión en la tasa de personal de sus servicios armados.

Impacto económico de la violencia

De acuerdo con el análisis del CESOP, el impacto económico de la violencia a la economía global fue de 14.76 billones de dólares en 2017, en términos de paridad de poder adquisitivo constante (PPP, por sus siglas en inglés). Esto equivale a 12.4% del Producto Interno Bruto mundial (PIB), o a 1,988 dólares por persona.

“El impacto económico de la violencia en la economía global se incrementó 2.1% de 2016 a 2017, principalmente debido a un incremento en el gasto de seguridad interna. El impacto económico de la violencia se ha incrementado 16% desde 2012, correspondiente al comienzo de la guerra Siria y al aumento de la violencia tras el levantamiento árabe en Libia, Yemen y otras partes del Medio Oriente y África del Norte”.

“El componente individual del impacto de la violencia fue el gasto militar global por $5.5 billones PPP, o más de 37% del total del impacto económico de la violencia en 2017”.

En el caso de los homicidios intencionales, el estudio concluyó que se trata del tercer componente que más impactos económicos tuvo con un 17%. “El impacto económico asociado con el homicidio intencional es mayor que el total de todos los delitos violentos y conflictos armados”.

Los especialistas del CESOP señalaron que en términos del PIB, el costo económico de la violencia de los 10 países más afectados oscila entre 30% y 68% del PIB.

“Varias regiones son afectadas por diversos tipos de violencia y, por tanto, tienen distintos costos económicos de los perfiles de violencia. La variación más grande entre las regiones es el costo del crimen violento y el homicidio. Esto representa 71% del costo económico en América del Sur, 65% en Centroamérica y el Caribe, y sólo 15% en la región Asia-Pacífico. Le sigue el gasto militar, el cual varía de más de 45% en Asia-Pacífico y América del Norte a 5% en Centroamérica y el Caribe”.

En el caso del gasto a la seguridad interna, las cifras también varían significativamente entre la región que gasta más (Europa) y la que gasta menos (América del Sur). “El gasto de contención de la violencia, que se refiere al gasto militar y de seguridad interna, es mayor en Medio Oriente y África del Norte y América del Norte, mientras que Centroamérica y el Caribe, Asia del Sur y África Subsahariana gastan menos en la contención de violencia. En promedio, los países en África Subsahariana gastan siete veces menos en la contención de violencia que Europa, y cinco veces menos en comparación con la región Asia-Pacífico”.

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Cómo el mundo desaprovechó la oportunidad de tener una vacuna lista para hacer frente a la pandemia

Hace 20 años, cuando surgió en China un primer coronavirus letal que infectó a miles de personas, los científicos comenzaron a desarrollar vacunas, pero la investigación quedó abandonada.
9 de abril, 2020
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La doctora María Elena Bottazzi (der) y el doctor Peter Hotez dirigen el laboratorio de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston.

ANNA GROVE PHOTOGRAPHY
La doctora María Elena Bottazzi (der) y el doctor Peter Hotez dirigen el laboratorio de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston.

En 2002, en la provincia china de Cantón, un virus desconocido provocó el brote de una letal enfermedad que los científicos llamaron SARS (las siglas en inglés de síndrome respiratorio agudo severo).

Posteriormente se descubrió que el patógeno que causaba la enfermedad era un coronavirus que se había originado en un animal y había pasado a los humanos.

En pocos meses, el coronavirus se propagó en 29 países, infectando a más de 8,000 personas y matando a unas 800.

Alrededor del mundo hubo un reclamo general para saber cuándo estaría lista una vacuna para acabar con el letal virus y decenas de científicos en Asia, Estados Unidos y Europa comenzaron a trabajar frenéticamente para crear la inoculación.

Surgieron varios candidatos, algunos de los cuales estaban listos para ser usados en ensayos clínicos.

Pero entonces se logró controlar la epidemia de SARS y el estudio de las vacunas contra el coronavirus fue abandonado.

Años después, en 2012, volvió a surgir otro letal coronavirus, el MERS-Cov, que causaba una grave enfermedad respiratoria, el MERS (síndrome respiratorio de Medio Oriente) que se originó en camellos y pasó a humanos.

Y muchos científicos volvieron a insistir en la necesidad de tener una vacuna contra estos patógenos.

Hoy casi 20 años después, cuando un nuevo coronavirus, el SARS-Cov-2, ya ha infectado a casi un millón y medio de personas, el mundo vuelve a preguntarse cuándo estará lista una vacuna.

¿Por qué no aprendimos de esos otros coronavirus si se sabe que pueden causar enfermedades tan letales en humanos como el Covid-19? Y ¿por qué no se siguieron estudiando las vacunas?

“No estamos interesados”

Un equipo de científicos en Houston, Texas, en Estados Unidos, sí siguió investigando, y en 2016 tenía una vacuna lista contra un coronavirus.

“Habíamos terminado los ensayos y habíamos pasado por el aspecto crítico de crear un proceso de producción de la vacuna a escala piloto”, le dice a BBC Mundo la doctora María Elena Bottazzi, codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston y codirectora del Centro para Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas, en Estados Unidos.

“Entonces fuimos a los NIH (Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.) y les preguntamos: ‘¿Qué hacemos para mover rápido la vacuna a la clínica?’ Y nos dijeron: ‘Mira, ahorita no estamos ya interesados’”.

La vacuna era contra el coronavirus que provocó la epidemia de SARS de 2002, pero como aquella epidemia que surgió en China ya había sido controlada, los investigadores nunca lograron obtener financiamiento.

No fue la única vacuna que quedó suspendida. Decenas de científicos alrededor del mundo pararon sus estudios debido a la falta de interés y de fondos para seguir investigando.

Después de la epidemia de coronavirus en 2002 decenas de científicos suspendieron sus estudios debido a la falta de interés y de fondos para seguir investigando.

Getty Images
Después de la epidemia de coronavirus en 2002 decenas de científicos suspendieron sus estudios debido a la falta de interés y de fondos para seguir investigando.

Tal como le dijo a la BBC Susan Weiss, profesora de microbiología de la Universidad de Pensilvania, cuando acabó la epidemia, después de 7 y 8 meses, la gente, los gobiernos y las farmacéuticas “perdieron interés de inmediato en el estudio de los coronavirus”.

“Pero además, el SARS afectó principalmente a Asia, con unos casos en Toronto (Canadá) pero no llegó a Europa como este nuevo coronavirus”.

“Después surgió MERS, el segundo coronavirus humano virulento, y ese quedó casi totalmente confinado en Medio Oriente”.

“Después se disiparon los coronavirus y el interés por ellos. Hasta ahora. Y realmente creo que debíamos haber estado mejor preparados”, afirma la investigadora.

Dos advertencias

El SARS y el MERS, dicen los expertos, fueron dos “advertencias increíbles” sobre los peligros de los coronavirus y aún así, no se continuó con los esfuerzos para seguir investigándolos.

Aunque la vacuna de la doctora Bottazzi era para un coronavirus distinto del que circula actualmente, los expertos coinciden en que si hubiera estado lista esa vacuna se hubiera avanzado mucho más rápido en el desarrollo de una nueva inoculación para futuras epidemias.

Jason Schwartz, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, asegura que la preparación para esta pandemia tuvo que haber empezado desde el brote de SARS en 2002.

“Si no hubiéramos abandonado el programa de investigación de vacunas de SARS, hubiéramos tenido listos muchos más fundamentos para trabajar en este nuevo virus que está cercanamente relacionado”, le dijo a la revista The Atlantic.

En efecto, el nuevo coronavirus, llamado Sars-Cov-2, es “primo cercano” del coronavirus que causó el Sars de 2002.

Investigador trabaja en una réplica del virus para desarrollar una vacuna.

Getty Images
El SARS y el MERS fueron dos “advertencias increíbles”, según los expertos.

Ambos virus son, genéticamente, 80% similares, dice la doctora Bottazzi, y como su vacuna ya había pasado por los procesos necesarios para su aprobación esta hubiera podido adaptarse más rápidamente al nuevo coronavirus.

“Hubiéramos tenido ya un ejemplo de cómo se comportan este tipo de vacunas y aunque los virus no son exactamente iguales vienen de la misma clase”, le explica la investigadora a BBC Mundo.

“Tendríamos ya la experiencia de ver dónde surgen problemas con la vacuna y cómo resolverlos. Porque ya vimos cómo se comportó preclínicamente la vacuna del SARS y esperaríamos que la nueva vacuna se comporte relativamente igual”.

“Ya hubiéramos podido tener un perfil de seguridad en humanos”, agrega, “y más confianza en que estas vacunas se pueden usar en las poblaciones que las necesitan”.

“Terrible propuesta empresarial”

Si se hubiera tenido todo este conocimiento ahora, ¿por qué entonces se suspendió la investigación de vacunas contra los coronavirus?

Todo, dicen los expertos, se resume a los fondos disponibles para la investigación.

“No estábamos pidiendo 100 ni 1,000 millones de dólares”, señala la codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical de Houston.

“Estábamos hablando de tres o cuatro millones de dólares. Con un millón y medio hubiéramos podido hacer un estudio clínico para tener un perfil en humanos. Pero nos pararon justo cuando estábamos a punto de tener una evidencia interesante”.

Los miembros del laboratorio de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston.

ANNA GROVE PHOTOGRAPHY
Los miembros del laboratorio de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston.

Pero el financiamiento se acabó porque no había un mercado para la vacuna, como explica Peter Kolchinsky, virólogo y director de la compañía de biotecnología RA Capital.

“La realidad es que cuando hay un mercado, hay una solución”, le dice a la BBC.

“Hoy en día contamos con cientos de vacunas para coronavirus, pero todas son para animales: cerdos, pollos, vacas, etc.”.

Estas son vacunas para prevenir enfermedades que pueden costar millones de dólares a la industria avícola y ganadera.

Y se había pensado que los brotes de coronavirus en humanos podían ser controlados.

“El problema es que para cualquier compañía es una terrible propuesta empresarial desarrollar un producto que, según las probabilidades, no será utilizado en décadas o quizás nunca”.

“Este es el tipo de cosas donde los gobiernos deben invertir. Si esto hubiera sido una prioridad no tengo dudas de que las agencias gubernamentales hubieran financiado el continuo desarrollo de una vacuna para Sars”, señala Kolchinsky.

“Y quizás habríamos estado mejor preparados para reaccionar al covid-19”, agrega.

Nueva vacuna

La realidad ahora es que se necesita una vacuna contra el coronavirus que causa covid-19.

Y lo más probable es que esta no esté lista hasta dentro de varios meses, quizás entre 12 y 18.

Investigadores en Brasil.

Getty Images
La vacuna no estará lista hasta dentro de varios meses.

Quizás para entonces la pandemia podría estar ya controlada.

La doctora Bottazzi y su equipo están trabajando tanto en la actualización de la vacuna de Sars de 2016, como en una nueva vacuna para covid-19.

Y continúan tratando de encontrar financiamiento para su investigación.

“Los donantes nos han dado dinero para mover rápido la vacuna de 2016. Y los Institutos Nacionales de Salud nos dieron un pequeño subsidio de US$400,000 para empezar el desarrollo de la (nueva vacuna) covid-19. Pero tenemos que seguir convenciendo a los donantes para tener dinero para acelerarla”.

Todo el proceso, dice la investigadora, es “muy frustrante”.

“Nosotros en los laboratorios queremos desarrollar estas vacunas, pero no hay el apoyo financiero ni el apoyo de entidades gubernamentales que nos den fondos para la investigación”, le dice a BBC Mundo María Elena Bottazzi.

“Porque no tenemos programas sostenibles y las prioridades cambian de acuerdo a lo que está ocurriendo en momento”.

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