¿Por qué Japón está pidiendo a sus trabajadores que no vayan a la oficina un lunes al mes por la mañana?
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¿Por qué Japón está pidiendo a sus trabajadores que no vayan a la oficina un lunes al mes por la mañana?

Esta iniciativa en Japón se suma a la del "viernes premium", ideada el año pasado por el gobierno para fomentar el consumo.
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Por BBC Mundo
20 de agosto, 2018
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El gobierno de Japón quiere que los trabajadores tengan una vez al mes un “lunes resplandeciente”.

Es decir, que se tomen la mañana libre y no acudan a su lugar de trabajo.

Así es como el Ministerio de Economía espera recortar la cantidad de horas extra que trabajan los japoneses y motivarlos a llevar una vida más equilibrada entre lo personal y lo laboral.

Esta iniciativa se suma a la del “viernes premium“, ideada el año pasado por el gobierno para fomentar el consumo. Esta consiste en incentivar a las empresas para que dejen que sus empleados acaben su jornada a las tres de la tarde el último viernes del mes, el día en que la mayoría recibe su salario.

De esta forma pueden dedicar ese tiempo —y dinero— a viajar y hacer compras.

Evidencia empírica

El Ministerio defiende la eficacia del lunes resplandeciente con un experimento que condujo el pasado 27 de julio, cuando permitió al 30% de su plantilla tomarse la mañana libre.

Animado por los resultados, la institución ahora esboza planes para presentárselos al sector privado japonés.

Pero, al igual que el viernes premium, el lunes resplandeciente será voluntario para las compañías.

Valle de compras en Tokio

Reuters
El viernes premium intenta fomentar el consumo y una vida equilibrada.

En su primer año, la iniciativa del viernes premium fue recibida con timidez, según el propio Ministerio.

Pese a que los negocios y restaurantes ofrecieron descuentos y ofertas especiales para atraer clientes, solo el 11% de los empleados participó.

¿Por qué? El último viernes del mes es un día crucial para las empresas, ya que tienen que cerrar cuentas y entregar proyectos.

En cambio, el lunes resplandeciente permitiría al personal no trabajar la mañana del día laborable siguiente a este.

Trabajos que matan

Las autoridades japonesas están decididas a recortar las horas de trabajo porque esto se ha convertido en una cuestión de salud pública.

En 2016, una encuesta del gobierno en la que participaron 10.000 empleados reveló que más del 20% decía estar trabajando al menos 80 horas extras al mes.

Hombres de negocio en calle japonesa

Getty Images
El 20% de los trabajadores japoneses encuestados aseguraron hacer más de 80 horas extras al mes.

Ya en 1960, se registraron en el país casos de “karoshi” o “muerte por exceso de trabajo”, provocados principalmente por enfermedades cerebrales y cardíacas relacionadas con jornadas laborales largas.

El gobierno reconoció 236 muertes por karoshi durante el año fiscal de 2017.

A esto se sumaron 208 suicidios reconocidos oficialmente comokarojisatsu“, cuando un empleado se quita la vida debido a problemas de salud mental que se originaron en el centro de trabajo.

Morir joven

Pero los expertos dicen que estas estadísticas son solo la punta del iceberg.

Cerca de 2.000 familias exigen cada año compensaciones por casos que, según ellas, son similares.

Un estudio del Instituto Nacional Japonés de Seguridad y Salud Laboral descubrió en un estudio de 2017 que los suicidios estaban creciendo sobre todo entre los trabajadores que tienen entre 20 y 29 años.

Un caso muy sonado fue el de Matsuri Takahashi, una empleada de la firma de publicidad Dentsu que, en 2015 y con 24 años, se suicidó tras haber trabajado más de 100 horas extra en los meses anteriores a su muerte.

Sede de Dentsu

Reuters
Un caso de suicidio en la empresa Dentsu en 2015 reabrió el debate sobre las muertes por exceso de trabajo.

Las autoridades japonesas descubrieron que la excesiva carga de trabajo de Takahashi la llevaron a quitarse la vida.

En octubre, la compañía recibió una multa de US$4.500 por haber excedido el límite de las horas extra permitidas al personal.

El año pasado, el canal de televisión NHK admitió que su reportera Miwa Sado, que había muerto en 2013 debido a un fallo cardíaco, había sido clasificada como un caso de karoshi.

Sado tenía 31 años y había trabajado más de 150 horas en solo un mes.

El pasado mes de febrero, una compañía acordó pagar US$700.000 a la familia de Kota Watanabe, un joven de 24 años que murió en un accidente de tráfico cuando volvía a casa exhausto tras una noche de trabajo.

Este caso fue considerado “una advertencia” para el sector empresarial japonés y puso la atención sobre un fenómeno menos conocido: el“karo-jikoshi” o “muerte por accidentes ocasionados por el exceso de trabajo”.

“Estas revelaciones sugieren la importancia de incentivar el apoyo en materia de salud mental para los empleados, así como de incrementar la concientización sobre las condiciones laborales entre los estudiantes”, concluía el informe del Ministerio.

Medidas “simbólicas”

“Las jornadas laborales largas en Japón son un problema fundamental que nace de la ética laboral y la cultura corporativa profundamente incrustada en los centros de empleo y el estilo de trabajo que hay en el país”, le dijo a la BBC Sawako Shirahase, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Tokio.

Ella cree que el lunes resplandeciente y el viernes premium son iniciativas “simbólicas” del gobierno y que probablemente beneficien a un número limitado de trabajadores administrativos de grandes empresas.

Gente en el metro de Tokio

Getty Images
Las jornadas laborales en Japón suelen ser largas.

El empleado japonés promedio dedicó el año pasado 1.710 horas al trabajo, una cifra mayor a la de países europeos con economías similares pero menor a la de sus pares en Estados Unidos, Corea del Sur y muchas naciones emergentes.

Sin embargo, los expertos aseguran que muchos trabajadores japoneses trabajan más horas de las que declaran.

En un intento de atajar este problema, el primer ministro Shinzo Abe limitó oficialmente las horas extra a 100 mensuales. Los partidos de la oposición consideran que esta medida no es lo suficientemente ambiciosa.

En Corea del Sur, donde el trabajador promedio dedicó en 2017 más de 2.000 horas, las grandes compañías fueron obligadas a rebajar la jornada laboral de 68 a 52 horas semanales desde julio.

Liderazgo

Shirahase dijo que, además de programas de salud mental y mayor acción gubernamental, hacen falta “iniciativas fuertes de los líderes de las compañías” para cambiar la cultura de trabajo del país.

En un ambiente en el que se valora el trabajo duro y la lealtad, los gerentes suelen esperar que sus empleados no se vayan del trabajo antes que ellos.

Según el Ministerio de Salud, Empleo y Bienestar, los trabajadores japoneses solo suelen tomarse unos ocho días de vacaciones al año, menos de la mitad de lo que les corresponde.

Cuando están de vacaciones, algunos tampoco parecen relajarse: tres de cada cinco se sentían culpables por haber pedido ese tiempo libre, según una encuesta del portal de viajes Expedia realizada en 2017.


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Cuartoscuro

Al menos 600 profesores de Ciencias de la UNAM denuncian pagos incompletos y con errores

Titulares y adjuntos pasaron todo el semestre sin cobrar y cuando lo hicieron, recibieron menos de la mitad que en semestres anteriores porque no se incluyeron diversos bonos y prestaciones.
Cuartoscuro
16 de febrero, 2021
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Profesores titulares y ayudantes de la Facultad de Ciencias de la UNAM denunciaron públicamente que después de estar todo el semestre pasado (de septiembre a enero) sin recibir su sueldo, cuando por fin pudieron cobrar, el 10 de febrero, se encontraron con que los cheques eran por una tercera parte de lo que les correspondía.

La UNAM envió a la Comunidad un correo reconociendo que tenía identificadas a 140 personas en esta situación. Sin embargo, entre ellas se organizaron para tener una reunión virtual este lunes y llegaron a conectarse alrededor de 600. Esto es el 20% de los 3 mil profesores y profesoras que tiene esa Facultad.

La explicación oficial de la Universidad es que por la pandemia de COVID-19 hay menos personal administrativo y se han presentado retrasos o errores en los conceptos de pagos, para lo cual diseñó un cuestionario para contestar a cada caso específico que envió a quienes tiene identificados o que se puede solicitar al correo [email protected]

Lee: UNAM aplaza fecha para aplicar examen de admisión a licenciatura por COVID-19

Aunque profesores consultados dicen que los problemas no son nuevos, siempre ha habido retrasos, sobre todo cuando es su primer semestre dando clases, solo que esta vez fueron peores que nunca.

Ileana es adjunta por segunda vez. Así se dio cuenta de que su talón de pago venía muy diferente: cobró solo 6 mil pesos, de los 18 mil que recibió en una ocasión anterior. Y el maestro titular del cual es ayudante recibió 8 mil, de un sueldo de alrededor de 27 mil pesos que le correspondía.

Uno de los problemas, explica en entrevista, es que firman un contrato —del que ni siquiera les dan copia— que solo trae un sueldo base, en su caso, de 771 pesos quincenales por 5 horas de clase. Pero no especifica una serie de prestaciones y bonos que luego vienen en los talones de pago, por ejemplo, uno quincenal para material didáctico, uno mensual para despensa, y otros ocasionales como por el Día del Maestro.

Sin embargo, la semana pasada al recibir su cheque y ver el desglose en el talón de pago vio que solo le juntaron los pagos de todas sus horas de clases en el semestre y no los correspondientes al resto de prestaciones, ni a aguinaldo o prima vacacional.

Además, le descontaron por error 2 mil pesos de un supuesto “adeudo de sueldos”. Ese concepto, considera, es la mayor prueba de que la burocracia en los pagos es un desorden: se refiere a cuando alguien que daba clases un semestre ya no tiene materias al siguiente, pero la administración no se da cuenta y sigue emitiendo cheques a su nombre.

Lee: UNAM ofrece al gobierno 20 ultracongeladores para almacenar vacunas COVID

Ese no fue su caso, asegura, aunque sí tuvo una pausa de un semestre como profesora. Eso más bien le implicó volver a firmar contrato, que le dieron hasta mediados de diciembre, a pesar de que las clases iniciaron en septiembre. Por eso apenas en enero recibió la notificación de que tenía que revisar si ya estaba su pago, para lo cual la hicieron ir físicamente a la Facultad, a pesar de que la Ciudad de México estaba nuevamente en semáforo rojo por el pico de contagios de COVID-19.

La mayoría de quienes estaban en la fila igual que ella, recuerda, se fue con las manos vacías y regresó en la segunda quincena de enero, donde la escena se repitió. Hasta que en febrero fueron por tercera vez y se encontraron con esta situación, por la cual han decidido empezar a organizarse y han descubierto la falta de transparencia, ya que no todos reciben las mismas prestaciones ni los mismos montos mensuales.

Ante el reclamo en redes sociales de la comunidad académica con las etiquetas #CienciasUNAMNoPaga y #UNAMnopaga, la Facultad envió un correo este lunes donde el tema de la pandemia, que no impidió que los hiciera desplazarse tres veces, sí es justificación de la situación:

“Aunque no nos parece necesario explicarles lo complicado y costoso que ha sido trabajar en semáforo rojo, creo que sí vale la pena mencionarles que se ha estado trabajando con muy poco personal administrativo en toda la UNAM, y algunos de los que sí asistieron, resultaron contagiados. Esto hizo que al regresar en enero no pudieran cumplirse íntegramente los plazos prometidos. Es importante reconocer que muchos trabajadores de base y de confianza han hecho una labor encomiable al continuar trabajando a pesar de las circunstancias, para tratar de darle continuidad a los procesos administrativos”, señala la comunicación, remitida por la UNAM a Animal Político.

Reconoce dos tipos de problemas con los pagos: retrasados, que están identificados y promete que esta semana se definirán las fechas con la Dirección General de Personal (DGP); y errores en los pagos por “asueldos, aguinaldos y prima vacacional, compensaciones, ajustes al número de horas”, de los que señala que en ese caso la DGP no ha contestado todas las dudas por falta de personal.

La UNAM cuenta con una oficina virtual para atender al personal, pero algunos de los afectados compartieron capturas de pantalla de cómo sus dudas han sido rechazadas.

A Ileana le dijeron que podría tramitar su queja hasta que esté definido si el próximo semestre va a volver a dar clases o no, lo que implica que tendrá que esperar un mes más tan solo para iniciar su proceso de reclamación, que no sabe cuánto podría tardarse.

Da gracias de que ella tiene el apoyo económico de su familia, porque como estudiante de un posgrado, solo tiene ese ingreso que es lo único permitido si es beneficiaria de una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), donde también hay constantes retrasos en los depósitos.

Pero para otros profesores es su sustento, por lo cual antes de navidad incluso se organizó un fondo solidario para ayudar a los que estaban teniendo más dificultades, que la misma Facultad ayudó a organizar y agradeció por vías institucionales la solidaridad entre compañeros, sin resolver el problema.

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