Cómo fue el robo del mecánico suicida que estrelló un avión de pasajeros en Seattle, EU
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Cómo fue el robo del mecánico suicida que estrelló un avión de pasajeros en Seattle, EU

El trabajador robó la aeronave sin pasajeros durante la noche del viernes, la voló durante algunos minutos y se estrelló. Autoridades descartan acto terrorista, aseguran que el piloto era una persona suicida.
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Por AFP
11 de agosto, 2018
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Un mecánico “suicida” de 29 años fue quien robó un bimotor sin pasajeros durante la noche de este viernes en Seattle y efectuó varias acrobacias con el aparato antes de estrellarse en la bahía de esta ciudad del noroeste de Estados Unidos.

La policía local descartó rápidamente el carácter “terrorista” del incidente y aseguró que este mecánico de la compañía Alaska Airlines actuó solo y que tenía ciertas tendencias suicidas.

Los directivos del aeropuerto de Seattle-Tacoma, situado al sur de Washington, no detallaron las circunstancias en que el mecánico logró hacer despegar el avión, un bimotor a hélice Bombardier Q400, con capacidad para cerca de 80 personas.

Incluso tras el despegue, dos caza-bombarderos F-15 persiguieron al avión, pero “no estuvieron involucrados en el incidente”, indicaron los servicios de la policía local.

Un video amateur difundido en Twitter mostraba el avión haciendo una acrobacia en el aire, y luego volando a baja altura sobre el agua.

Finalmente la aeronave se estrelló en Puget Sound, el estrecho de mar que colinda con Seattle, indicó el aeropuerto de Seattle-Tacoma, subrayando que las operaciones habían sido retomadas con normalidad en esa terminal.

“Empecé a filmar porque me pareció extraño”, aseguró a CNN John Waldron, uno de los usuarios que filmó el vídeo del accidente.

Waldron explicó que paseaba por la isla de Ketron cuando vio dos aviones militares que perseguían al bimotor. En un principio, creyó que se trataba de un entrenamiento, pero rápidamente se dio cuenta de que los dos F-15 intentaban detener la nave de Alaska Airlines que hizo un giro de 360 grados en el aire.

“Es increíble que pudiera enderezar la nave”, afirmó Waldron, quien recordó que lo más bajo que se encontró el avión fueron “unos 30 metros por encima de la superficie del agua”.

“Destello de luz”

El avión se dirigió enseguida hacia la isla de Ketron. Waldron dejó de grabar entonces y corrió para ponerse a cubierto.

“Cuando me di la vuelta, vi un destello de luz y luego una humarada. Así que pensé: Dios mío, creo que se ha estrellado”, explicó Waldron.

Un registro del audio entre el mecánico identificado como “Rich” o “Richard” y la torre de control esboza un retrato complejo del joven, alternativamente excitado, confuso y calmado, según el audio difundido por el periódico Seattle Times.

El hombre dijo primero que tenía suficiente gasolina “para ir a ver la montaña Olimpus”, ubicada en el estado de Washington, cerca de la frontera canadiense, antes de preocuparse de que el combustible se hubiera consumido “más rápido de lo que pensaba”, según el audio difundido por el periódico Seattle Times.

Después de que la torre de control intentó convencerlo de que aterrizara en una base militar cercana, el hombre dijo que temía que los militares “le hicieran pasar un mal momento”.

El mecánico entonces confesó: “Hay mucha gente que se preocupa por mí. Les va a decepcionar escuchar que hice esto. Me gustaría disculparme con todos y cada uno de ellos. Solo soy un tipo destrozado, tengo algunos tornillos sueltos, supongo. Nunca lo supe, hasta ahora”.

Suicidio de un hombre solo

Las autoridades aeronáuticas informaron inicialmente de que un empleado de una compañía aérea efectuó un “despegue no autorizado” de una aeronave sin pasajeros antes de estrellarse.

La nave accidentada pertenecía a la compañía Horizon Air, una filial de Alaska Airlines, precisó la dirección del aeropuerto.

La policía descartó rápidamente el eventual carácter terrorista del incidente.

“No se trata de un incidente terrorista. La información está confirmada. Fue un suicidio de un hombre solo. Conocemos al autor. Ninguna otra persona está implicada”, informaron en Twitter las fuerzas de seguridad del condado de Pierce.

El hombre fue identificado como un residente de 29 años de Pierce que “actuó solo”, indicó la policía, confirmando que “no había pasajeros en el avión” cuando se estrelló.

En un comunicado la Casa Blanca, se congratuló de la coordinación entre los organismos encargados de hacer cumplir la ley y “su rápida acción para proteger la seguridad pública”.

Hasta el momento se desconoce la información oficial sobre el desenlace del accidente pero las autoridades locales informaron que todo apunta a que el piloto suicida murió al estrellarse.

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Ómicron: ¿es realmente tan peligrosa la nueva variante del COVID?

La detección de una nueva variante del SARS-CoV-2 ha disparado una vez más las alertas a escala mundial, pero ¿qué tan preocupados debemos estar y cómo cambia eso la estrategia contra la pandemia?
29 de noviembre, 2021
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La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.

Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega ómicron.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Gráfico de la mutación.

BBC

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

La razón esgrimida por la OMS para declararla como VOC es que puede estar asociada a un mayor riesgo de infección, si bien no hay todavía información pública que respalde esta afirmación.

Vigilancia genómica sudafricana

Sin embargo, las señales de alerta se han disparado debido al rápido aumento de casos detectados en Sudáfrica con esta variante. No es extraño que una nueva variante se detecte en este país, uno de los que tiene mejor sistema de vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y en el que, como en casi todos los países del continente africano, la vacunación no ha progresado de la misma forma.

Una mujer con mascarilla trabaja en el laboratorio de la empresa de biotecnología Afrigen, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 5 de octubre de 2021

Getty Images
Sudáfrica cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia del virus que produce la covid-19.

Gracias a su vigilancia, rápidamente se obtuvo la secuencia del virus responsable de un brote de covid-19 observado en la provincia de Gauteng, en un momento con una incidencia acumulada muy baja de la infección (alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes).

En esas circunstancias, cualquier variante asociada a un brote alcanza rápidamente una alta frecuencia relativa, lo que puede indicar una mayor transmisibilidad pero también que crece donde apenas había nada.

Si la principal causa de alarma es la transmisibilidad, otras propiedades asociadas a mutaciones en la espícula no dejan mucho lugar a la tranquilidad, como hemos indicado previamente. De nuevo nos planteamos la pregunta de cómo surge un virus con tantas mutaciones.

La respuesta no es definitiva, pero la principal sospecha es que ha evolucionado en un paciente con un sistema inmunitario debilitado infectado durante un periodo prolongado de tiempo, al cabo del cual se ha transmitido a otras personas en una cadena que nos es desconocida por ahora.

¿Qué podemos hacer frente a una nueva variante de preocupación?

Personas con mascarillas caminan por un centro comercial en España

Getty Images
Varios países ha vuelto a imponer el uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento social.

Por el momento, tenemos las mismas herramientas que contra las demás: vacunar, usar mascarillas, mantener distancias, ventilar los recintos cerrados, es decir, reducir al máximo la exposición y circulación del virus, aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Aunque pensábamos que tras la variante delta sería difícil que aparecieran variantes de preocupación, la variante ómicron nos ha vuelto a sorprender.

Con independencia de que tenga o no las graves consecuencias que justifican su declaración como VOC, es evidente que la evolución del SARS-CoV-2 puede seguir deparando sorpresas. Cuanto antes reduzcamos esas posibilidades, mejor para todos.

*Fernando González Candelas es Catedrático de Genética. Responsable Unidad Mixta de Investigación “Infección y Salud Pública” FISABIO-Universitat de València. Su artículo original se publicó en The Conversation.


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