Monreal y Osorio Chong chocan por el tema de seguridad y la Segob
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Cuartoscuro Archivo

Monreal y Osorio Chong chocan por el tema de seguridad y la Segob

“El haber incorporado la Secretaría de Seguridad Pública a la Segob, no ha dado resultados”, dijo el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, en un foro del diario El Financiero.
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Por Notimex
30 de agosto, 2018
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Los coordinadores parlamentarios de Morena, Ricardo Monreal Ávila, y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Miguel Ángel Osorio Chong, discreparon en su primer encuentro público, respecto a que las labores de seguridad pública a nivel federal dejen de depender de la Secretaría de Gobernación (Segob).

“Sigo sosteniendo que la seguridad debe estar en la Secretaría de Gobernación”, destacó su extitular, Osorio Chong, mientras que el exjefe delegacional en Cuauhtémoc, Monreal Ávila, expuso que “el haber incorporado la SSP a la Segob, no ha dado resultados”.

Al participar en el VI Foro Político del Financiero “Para Explicar a México”, el también exgobernador de Hidalgo resaltó que la seguridad debe estar en la Segob, pues “si no hacemos policías estatales únicas fuertes, no vamos a poder avanzar, aunque separen a Gobernación de la Secretaría de Seguridad Pública”.

Reconoció la falta de capacidad en los 25 mil policías federales para cubrir todo el país, e indicó que de los dos mil 450 municipios del país, 600 no cuentan con elementos de seguridad.

En su turno, Ricardo Monreal expuso que el problema principal de México es la seguridad pública y la violencia; “ahora tenemos más territorios bajo el control del crimen organizado y de la delincuencia común, por ello el unir la SSP a Gobernación no ha dado resultados”.

En la sesión de preguntas y respuestas de la “Mesa de políticos: coordinadores y representantes de grupos parlamentarios”, el también exgobernador de Zacatecas consideró que todos los legisladores de todos los partidos políticos “tenemos que hacer un esfuerzo de reflexión seria sobre lo que está funcionando y de lo que no funciona”.

Indicó que durante su recorrido por todo el país como coordinador de campaña de Andrés Manuel López Obrador, comprobó la existencia de territorios completos sin control institucional en el norte del país “controlados por el narcotrafico y la delincuencia”.

De acuerdo con Monreal Ávila, durante sus conversaciones con López Obrador éste le ha planteado que el problema de la seguridad pública es su mayor preocupación, incluso por encima de los temas de corrupción. “Para mí la seguridad pública es un fracaso”, remarcó.

En su turno, el líder de la bancada del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado, Miguel Ángel Mancera, destacó la necesidad de profesionalizar los cuerpos policiales, y criticó que aún haya extorsiones desde los penales y que México no ha construido policías en su historia.

“Hasta ahora no he escuchado un planteamiento que deba cambiar de fondo el problema de la inseguridad”, añadió el también exjefe de Gobierno de la Ciudad de México, en el panel moderado por el director general de Información Política y Social de El Financiero, el periodista Pablo Hiriart.

Finalmente, el vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Rafael Moreno Valle, dejó claro que apoyarían la propuesta de creación de la SSP, pero que además deben atenderse las causas de la inseguridad, fortalecer el tejido social, invertir en deporte, cultura y combatir las adiciones.

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Lula gana en Brasil: 3 razones que explican su regreso a la presidencia 12 años después

La añoranza por la bonanza que vivió Brasil durante su gobierno y los altos niveles de rechazo de su rival, Jair Bolsonaro, fueron algunos de los factores que beneficiaron la candidatura presidencial de Lula.
31 de octubre, 2022
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El líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva logra un retorno a la presidencia brasileña que parecía improbable un tiempo atrás, en base a logros propios y debilidades del presidente Bolsonaro.

Viaja 55 meses al pasado y hazte una pregunta: ¿creerías que Lula volverá a ser presidente de Brasil?

Aquel abril de 2018, Lula comenzaba a cumplir una condena de 12 años de cárcel por corrupción que muchos pensaron que ponía el punto final a su carrera política. Tenía de 72 años de edad.

Pero el Supremo Tribunal brasileño anuló la condena en 2021 por errores en el proceso, y Lula ganó este domingo un balotaje presidencial con 50,9% de los votos contra 49,1% del actual presidente, Jair Bolsonaro.

Hoy con 77 años, el izquierdista Lula se apresta a volver el 1 de enero al cargo de presidente que ya ejerció de 2003 a 2011.

Hay tres claves que explican por qué el líder del Partido de los Trabajadores (PT) venció al ultraderechista Bolsonaro en medio de una gran polarización política, según expertos.

1. Nostalgia por los gobiernos de Lula

La primera razón de la victoria de Lula es la añoranza que buena parte de los brasileños tienen de los tiempos en que presidió Brasil, expresada con votos el domingo.

Lula durante su discurso postelectoral.

Reuters
Para muchos brasileros, la iagen de Lula encarna el recuerdo de tiempos mejores.

En los dos mandatos consecutivos de Lula, el país tuvo un boom económico, con altos de precios de las materias primas que produce. Más de 30 millones de personas ascendieron a la clase media con programas sociales del gobierno.

Eso contrasta con la crisis económica que Brasil vivió en los años recientes, cuando millones de brasileños cayeron en la pobreza y la miseria.

La situación social se agravó con la pandemia de coronavirus que Bolsonaro calificó de “gripecita” y que mató a más de 685.000 brasileños.

Ni el tibio crecimiento de la economía brasileña en los últimos meses, ni las ayudas financieras que distribuyó el gobierno en plena campaña pudieron borrar la nostalgia por los gobiernos de Lula.

La pandemia dejó expuestos los principales problemas sociales de Brasil con más claridad: hoy los problemas más importantes son educación, salud, hambre; incluso más que los problemas económicos”, dice Antonio Lavareda, un politólogo brasileño experto en comportamiento electoral.

“Y con esa agenda social, Lula lleva la ventaja de ser muy vinculado a las políticas sociales de sus dos gobiernos anteriores”, agrega Lavareda en diálogo con BBC Mundo.

De hecho, un pilar electoral de Lula fue el apoyo de los más pobres. Según encuestas previas al balotaje, cerca de tres de cada cinco votantes que ganan hasta dos salarios mínimos se inclinaban por él.

A lo largo de la campaña, el expresidente evitó dar detalles de sus planes de gobierno. En cambio, buscó refrescar el recuerdo de su gestión, que concluyó con una aprobación superior a 80%.

“Posiblemente uno de los mejores momentos que este país vivió en las últimas décadas fue el tiempo en que yo goberné”, dijo Lula en su último debate con Bolsonaro el viernes.

Y pidió que lo votaran para volver a “hacer crecer el país, generar empleo, distribuir renta y que el pueblo vuelva a comer bien”.

Todo indica que esta estrategia le dio resultado.

2. El fuerte rechazo a Bolsonaro

Bolsonaro es el primer presidente de Brasil que pierde un intento de ser reelecto desde que la Constitución del país habilitó esa posibilidad hace un cuarto de siglo.

Jair Bolsonaro

Reuters
Una parte del apoyo que obtuvo Lula provino de votantes que querían evitar que Bolsonaro siguiera en el poder.

Esto también se debe en gran medida al alto nivel de rechazo que genera el actual mandatario.

La mitad (50%) de los votantes brasileños decía que evitarían votar de cualquier modo a Bolsonaro, según una encuesta de la empresa Datafolha publicada el sábado.

El índice se mantuvo cercano a ese nivel a lo largo de la campaña, por encima del rechazo también elevado a Lula (46% según la misma encuesta).

“Esta elección en Brasil se volvió un gran referéndum sobre el gobierno de Bolsonaro”, dice Maurício Santoro, un politólogo de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, a BBC Mundo.

Agrega que muchos votantes del ganador el domingo “pueden no ser grandes admiradores de Lula, del Partido de los Trabajadores o de la izquierda”, sino que vieron en él “la única posibilidad de derrotar a Bolsonaro”.

Las críticas al actual presidente de Brasil van mucho más allá de su manejo de la economía o su respuesta a la pandemia.

A lo largo de su gobierno, Bolsonaro fue acusado de alentar la división de su país, asumir actitudes autoritarias y amenazar a otros poderes del Estado.

Y distintos analistas dentro y fuera de Brasil advirtieron que un segundo mandato del actual presidente podía suponer un desafío aún mayor para la democracia del gigante sudamericano.

Magna Inácio, profesora de ciencia política en la Universidad Federal de Minas Gerais, señala que en medio de tantas turbulencias hubo “un sentimiento del elector por el cambio” que colocó en un segundo plano el recuerdo de los escándalos que surgieron en los gobiernos del PT.

“Una conjunción de factores favorecían la candidatura de Lula e hicieron que la cuestión de la corrupción pierda cierta centralidad, deje de ser el factor más importante para los electores y que esas otras cuestiones se vuelvan más relevantes”, dice Inácio a BBC Mundo.

3. La conquista del centro político

Otra clave del triunfo electoral de Lula fue que disputó con éxito el centro político brasileño a lo largo de la campaña.

Para ello, el izquierdista escogió como candidato a vicepresidente a Geraldo Alckmin, un exrival suyo de centro derecha al que derrotó en las elecciones de 2006.

Lula y Alckmin durante a campaña presidencial.

EPA
De cara a las elecciones de este año, Lula se alió electoralmente con su exrival Geraldo Alckmin.

Luego de ganar la primera vuelta del 2 de octubre con 48,4% de los votos, Lula logró para el balotaje el apoyo de los candidatos centristas que habían quedado en el tercera y cuarta posición: Simone Tebet y Ciro Gomes.

También recibió el respaldo del expresidente Fernando Henrique Cardoso, un socialdemócrata de 91 años que fue rival político de Lula en el pasado y es respetado en círculos intelectuales.

Todo esto contribuyó a reducir las inquietudes que la perspectiva de un nuevo gobierno de izquierda en Brasil podía generar en parte de la élite del país y en el mercado financiero, señala Santoro.

“Esta alianza que Lula montó en las elecciones de 2022 es la mayor y más diversa que Brasil tiene desde el movimiento por el retorno de la democracia en los años 1980: están la izquierda, los liberales, parte de la derecha”, dice.

Lula aludió a esto en su primer discurso tras ser electo, al afirmar que la suya “es la victoria de un inmenso movimiento democrático que se formó encima de los partidos políticos, de los intereses personales (y) las ideologías, para que la democracia saliera vencedora”.

En un país tan polarizado y sin mayoría en el Congreso, un desafío clave de Lula será mantener ese respaldo que tuvo en las urnas en el gobierno.


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