Habrá paridad de género en el Congreso, pero ¿eso aumentará la participación política de las mujeres?
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Habrá paridad de género en el Congreso, pero ¿eso aumentará la participación política de las mujeres?

¿La paridad de género en el Congreso garantizarán una verdadera participación política de las mujeres en los congresos y se traducirá en legislaciones con perspectiva de género? Esto dicen las expertas.
Cuartoscuro
Por Alejandra del Castillo
4 de agosto, 2018
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Tras las elecciones del pasado 1 de junio, México pasó del noveno al cuarto lugar en el ranking mundial de mujeres en el parlamento, de acuerdo con la Unión Interparlamentaria, lo que representa un avance en materia de equidad de género legislativo. ¿Pero estos escaños garantizarán una verdadera participación política de las mujeres en los congresos y se traducirá en legislaciones con perspectiva de género?

A decir de investigadoras y congresistas entrevistadas por Animal Político, la paridad que llevó a México a escalar cinco posiciones en materia de paridad de genero no garantiza, por si sola, la real participación de las mujeres en posiciones clave o en la legislación de leyes con perspectiva de igualdad.

En cuanto a números se refiere, la presencia de mujeres en la Cámara de Diputados y el Senado se desarrolló de manera creciente. Para la Legislatura LXI, correspondiente al periodo 2009-2012, la Cámara de diputados se conformó por 159 mujeres y 341 hombres; tres años después, en la LXII legislatura, 185 mujeres compartieron el espacio legislativo con 315 hombres; en la actual legislatura fueron 214 mujeres y 286 hombres.

Por primera vez en la historia de México, el Congreso tendrá paridad de género

Finalmente, y según los resultados preliminares, para la siguiente legislatura, que arrancará en septiembre del presente año, la llamada cámara baja estará integrada por 243 mujeres y 256 hombres.

La Cámara de Senadores, por su parte, tendrá una conformación de 63 mujeres y 65 hombres para la próxima legislatura, mientras en 2012 se conformó con 42 mujeres y 86 hombres; y en 2006, de 128 escaños, las mujeres ocupaban únicamente 22.

Por primera vez en la historia de México, el Congreso tendrá paridad de género

Comisiones estratégicas sin paridad

Para Nuria Hernández, actual secretaria de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres Michoacanas y con 10 años de experiencia en armonización legislativa y derechos humanos de las mujeres en la Cámara de Diputados, la paridad de genero no es garantía de igualdad pues “históricamente los congresos han sido conformados por hombres”.

Puso como ejemplo las comisiones al interior de la Cámara de Diputados. Una de la más importantes es la de Hacienda donde se gestionan todos los recursos a nivel federal y estatal. “Siempre esta conformada por hombres, las presiden hombres y sus agendas las marcan los hombres”.

Lo mismo ocurre en otras comisiones importantes como la de Gobernación y la de Puntos Constitucionales, esta última donde se aprueban las reformas a la Constitución.

“Siempre están conformadas por hombres, es un problema si seguimos con esa tradición y sólo los hombres ocupan las vías importantes”, sostuvo Hernández.

Los diagnósticos del Trabajo Legislativo en Materia de Derechos Humanos de las Mujeres de las legislaturas LXI y LXII, publicados por el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género de la Cámara de Diputados, corroboran lo dicho por Nubia Hernández sobre la integración de las comisiones estratégicas en el órgano legislativo.

Las mujeres no están bien representadas en las diferentes comisiones, sobre todo en las que son clave, y cuando lo están ocupan posiciones que se relacionan con cualidades de cuidado y servicio, atribuidas especialmente al género femenino, de acuerdo con los resultados de los dos informes.

En la presente legislatura, la Comisión de Igualdad y Género, por ejemplo, está conformada por 28 mujeres y sólo un hombre; la de Grupos Vulnerables se integra por 22 mujeres y 3 hombres; la de infancia, por su parte, cuenta con 24 mujeres y 3 hombres.

En contraposición las comisiones de Gobernación, Hacienda, Justicia, Presupuesto y Cuenta Pública, voltean las cifras para que sus escaños sean ocupados por hombres en mayorías desproporcionadas, como en la Comisión de Puntos Constitucionales que se conforma por 23 hombres y 5 mujeres.

Para la senadora Martha Tagle los partidos políticos siguen siendo los que tienen el control en la designación de las candidaturas y en ese sentido, dijo, no se ha buscado llevar a los espacios legislativos a las mujeres por su trayectoria política sino por cumplir con el tema de la cuota de género.

“Las mujeres llegamos a estos espacios de toma de decisiones de manera numérica, pero necesitamos convertir esto no solamente en un asunto numérico sino también cualitativo”, expresó.

Legislar desde la igualdad

Tagle denunció que las mujeres legisladoras siguen siendo segregadas en los espacios en los que realmente se toman decisiones, en especial en aquellos que son claves en el Congreso.

“El control real de las decisiones las siguen teniendo los hombres a través del mando de los órganos de gobierno internos del congreso […], es ahí donde se define qué iniciativas van a pasar, qué iniciativas no van pasar, las prioridades y esos espacios es donde no estamos las mujeres”.

Congresistas “sin querer”

Como investigadora, Nuria Hernández realizó entrevistas para un proyecto del Centro de Estudios para el Adelanto de la Mujer y Equidad de Género (Ceameg) en la Cámara de Diputados y encontró que algunas de las mujeres que han ocupado un puesto legislativo lo han hecho “sin querer” y con total desconocimiento de su futura labor.

Los testimonios recabados por Hernández así lo revelan: “a mí nadie me dijo para qué iba a llegar aquí y cuál era el poder que yo tenía, ni cómo podía transformar las cosas”.

En cuanto a la capacidad de legislar las agendas de género, los diagnósticos del Trabajo Legislativo en Materia de Derechos Humanos de las Mujeres indican que posicionar los temas de genero depende del pulso político del país y de las promesas que los grupos parlamentarios comprometieron en campaña.

Sin que la agenda de género corresponda a un tema exclusivo de mujeres, legisladoras pueden llegar o no con una agenda propia o asumir la del partido político al que pertenecen, pero según los diagnósticos “no han logrado colocar hasta la fecha a las agendas de género como una prioridad en el orden del trabajo legislativo interno”.

Para Nuria Hernández el tema de las alianzas es estratégico para la conformación de una agenda de género, “el reto aquí es que las mujeres saltemos de pertenecer únicamente a un grupo de diputados al tema de soy mujer y tengo que abonar para una agenda de género”.

La propuesta de Martha Tagle es conformar una bancada temporal solo de mujeres construida desde la pluralidad y con una agenda común muy concreta. Relató desde su experiencia que en la LX Legislatura participó de un pequeño grupo de diputadas de todos los partidos y explicó: “éramos incluso una minoría en el Congreso, pero estábamos juntas e íbamos y negociábamos con todos los coordinadores y eso nos daba fortalezas en plural”.

La agenda pendiente

Para Tagle uno de los pendientes más importantes de la próxima legislatura será el del empoderamiento económico de las mujeres, la necesidad de contar con un sistema de cuidados para aligerar sus cargas, dignificar su  salario para evitar que sigan teniendo menores ingresos que los hombres y destaca la importancia de generar comisiones para que otras mujeres también mejoren su calidad de vida.

Para Nuria Hernández, el trabajo de la agenda debería centrarse en dar seguimiento a la iniciativa sobre violencia política contra la mujer, revisar el tema de acoso sexual, perfeccionar el esquema de la alerta de género, fortalecer la figura jurídica de feminicidio y no abandonar el tema de trata de personas.

Por su parte, la periodista, feminista y activista Ixchel Cisneros, directora de Cencos, dijo que con la conformación de los congresos en paridad es necesario que “nosotras les exijamos a ellas y a ellos ser representantes de la población femenina en México”.

Consideró como urgente y como parte de una agenda de género el derecho a decidir de las mujeres, la prevención e investigación de desapariciones, la violencia y las agresiones contra las mujeres periodistas, activistas y defensoras de los derechos humanos.

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Elecciones en EU: ¿podría Donald Trump ir a la cárcel si pierde las elecciones?

El mandatario podría estar jugándose en las urnas algo más que su futuro político. Te explicamos por qué.
3 de noviembre, 2020
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Para Donald Trump, una derrota en las elecciones de este martes no sería solamente una humillación política. El mandatario arriesga mucho más.

Las investigaciones en torno a los escándalos que han ocurrido durante su gestión sugieren, según expertos, que el mandatario puede enfrentar una compleja situación financiera personal, además de procesos penales, si tiene que salir de la Casa Blanca el próximo 20 de enero.

Hasta el momento, frente a la posibilidad de una investigación criminal en su contra, lo protege la inmunidad que le brinda el cargo. Los presidentes en ejercicio no pueden ser procesados.

Lo que lleva a la pregunta obvia: ¿qué pasa si ya no es el presidente?

La inmunidad en el cargo

“Creo que hay la posibilidad de que se le imputen cargos criminales a Trump”, dice a BBC Mundo Bennett Gershman, catedrático de derecho constitucional en la Universidad de Pace, quien se desempeñó por una década como fiscal en el estado de Nueva York.

“Los cargos que el presidente podría enfrentar tienen que ver con fraude bancario, fraude de impuestos, lavado de dinero, fraude electoral”, entre otros, asegura Gershman, citando “toda la información que ha salido a la luz en los medios sobre su conducta financiera”.

Como si esto fuera poco, Trump enfrenta grandes riesgos financieros, incluyendo, según informes de los medios estadounidenses, una enorme deuda personal y dificultades con su imperio empresarial.

El diario The New York Times ha dicho que en los próximos cuatro años Trump tiene que pagar más de 300 millones de dólares en préstamos, en momentos en que algunas de sus inversiones personales no pasan por el mejor momento.

Y si Trump sale derrotado en los comicios, tal vez sus acreedores sean menos flexibles a la hora de exigir el pago de esas obligaciones.

La Casa Blanca ha actuado como una barrera frente a los problemas legales y financieros del mandatario, advierten sus críticos. Si esa muralla desaparece, Trump enfrentaría días difíciles.

No admite faltas

El presidente asegura haber sido víctima de numerosas conspiraciones por parte de sus enemigos para acusarlo falsamente de haber cometido crímenes antes y durante su tiempo en el poder.

Joe Biden.

Reuters
Trump ha acusado repetidamente a Biden sin presentar pruebas.

Trump niega de manera tajante haber cometido cualquier falta.

Y subraya el haber salido airoso de las investigaciones que ha llevado a cabo el Departamento de Justicia en torno a los numerosos escándalos que han enmarcado su gestión, así como del juicio político que le realizó el Congreso a comienzos de este año.

Pero todos esos procesos partían de la base de la inmunidad presidencial frente a los procesos penales. El Departamento de Justicia ha dicho en repetidas ocasiones que un mandatario no puede ser procesado penalmente mientras ocupe el cargo.

No obstante, esas investigaciones podrían ser la base de nuevas actuaciones judiciales contra Trump, le dicen expertos a BBC Mundo.

“Ya sabemos que puede enfrentar acusaciones de fraude electoral, ya que el fiscal federal del Distrito Sur de Manhattan en efecto ya nombró como co-conspirador junto a Michael Cohen“, asegura Gershman.

El experto se refiere a la investigación federal contra el exabogado personal de Trump, Cohen, quien en 2018 se declaró culpable de irregularidades electorales durante la campana de 2016 relacionadas con pagos efectuados a la actriz porno Stormy Daniels, quien alega haber tenido un affaire con el presidente.

Stormy Daniels.

Reuters
La actriz Stormy Daniels estuvo en el centro de uno de los escándalos que afectaron al presidente.

Durante la investigación contra Cohen, la fiscalía describió en su acusación oficial a un entonces candidato presidencial, al que designaron como “Individuo 1”, supuestamente relacionado con esa actividad criminal. Los medios estadounidenses asumieron universalmente que la Fiscalía se refería en ese momento a Trump.

En su momento, el hecho fue noticia nacional. El 7 de diciembre de 2018, The New York Times titulaba: “Fiscales dicen que Trump dirigió pagos ilegales durante la campaña”.

Agregaba el diario que “fiscales federales dijeron el viernes que el presidente Trump dirigió pagos ilegales para evitar un potencial escándalo sexual que amenazaba sus posibilidades de ganar la Casa Blanca en 2016, poniendo el peso del Departamento de Justicia detrás de las acusaciones previamente realizadas por su exabogado”.

El informe Mueller

Gershman dice que cabe suponer que “pueda haber otros cargos por obstrucción a la justicia” a partir de los resultados del llamado informe Mueller.

En 2019, el fiscal especial Robert Mueller entregó su investigación sobre las acusaciones de interferencia del gobierno ruso en la campaña presidencial estadounidense de 2016.

Dicho informe no encontró prueba concluyente de que la campaña del entonces candidato Trump estuviera deliberadamente colaborando con el gobierno ruso.

Sin embargo, el informe documentó una serie de actuaciones controversiales del mandatario en respuesta a esa investigación.

Mueller manifestó entonces que el Congreso estadounidense debía decidir si le seguía un “impeachment” o juicio político a Trump por supuesta obstrucción de justicia, ya que el presidente tenía inmunidad frente a los canales normales de la justicia penal.

Robert Mueller.

EPA
Hay expertos que creen que Trump podría afrontar cargos derivados de la investigación que llevó a cabo el fiscal especial Robert Mueller.

En esa ocasión, el Congreso se abstuvo de abrirle un juicio político a Trump, aunque sí lo hizo meses después por un caso distinto, esta vez ante versiones que decían que el presidente había intentado manipular al gobierno de Ucrania para que investigara supuestas irregularidades cometidas por Hunter Biden, el hijo del candidato demócrata Joe Biden.

En diciembre de 2019 la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, acusó formalmente a Trump, pero en febrero siguiente, el Senado, de mayoría republicana, lo absolvió.

Trump fue apenas el tercer mandatario estadounidense en la historia en enfrentar un “impeachment”.

Cargos locales y federales

Como presidente, Trump podría en principio autoperdonarse por cualquier violación a las leyes federales que hubiese cometido, aunque no hay antecedentes en la historia del país de una situación semejante.

En cambio, sí ha ocurrido que un mandatario que enfrenta la posibilidad de cargos criminales salga del cargo y sea perdonado por su sucesor.

Ese fue el caso en 1974 cuando Richard Nixon renunció después del escándalo de corrupción de Watergate, y su entonces vicepresidente y sucesor en el cargo, Gerald Ford, le extendió un perdón judicial total.

Richard Nixon.

BBC
Nixon es hasta ahora el único presidente en la historia de EE.UU. que ha recibido un perdón total.

“Hay muy poca probabilidad de que Trump enfrente cargos federales, pues es de esperar que se autoperdone”, le dice a BBC Mundo Norman Ornstein, experto del American Enterprise Institute, un centro de investigación política de línea conservadora.

En un escenario de derrota electoral, si Trump no se atreve a autoamnistiarse, dice Ornstein, el mandatario tendría algún incentivo para renunciar al cargo antes del final de su periodo, que se cumple el 20 de enero de 2021.

En ese escenario hipotético extremo, el actual vicepresidente Mike Pence quedaría a cargo para completar los días finales del periodo presidencial y podría perdonar a Trump por anticipado de cualquier crimen a nivel federal que hubiese podido cometer.

Pero las potenciales dificultades legales de Trump no terminan ahí, asegura Ornstein.

Los medios estadounidenses han estado ventilando la posibilidad de que, aparte de cargos federales, Trump también enfrente cargos criminales a nivel local, le recuerda a BBC Mundo el exfiscal Gershman.

Carteles frente a la Casa Blanca.

Reuters
Detractores del presidente han colgado carteles que piden su arresto frente a la Casa Blanca.

El 1 de noviembre, la publicación The New Yorker se unía a muchos otros medios estadounidenses discutiendo un escenario en el que el fiscal de Nueva York, Cyrus Vance, quien ha estado investigando los negocios privados del presidente, podría eventualmente acusarlo de irregularidades relacionadas con su pasado como magnate inmobiliario.

En eso concurre Ornstein, quien le dice a BBC Mundo: “Hay investigaciones agresivas en curso por el Fiscal General del Estado de Nueva York, y el Fiscal del Distrito de la Ciudad de Nueva York sobre irregularidades de impuestos y de otra índole potencialmente cometidas antes de que Trump fuese presidente”.

A diferencia de los cargos federales, los de nivel local no son susceptibles de perdón presidencial.

Una decisión política

Los expertos insisten en que no hay seguridad de que las autoridades decidan emprender estas acciones en contra de Trump, incluso si creyesen que existe evidencia para justificarlo.

Ya en 1974 el gobierno de la época decidió que enjuiciar a Nixon solo extendería la agonía del escándalo de Watergate, y, alegando conveniencia nacional, prefirió perdonarlo.

Al respecto, Joe Biden dijo el pasado 6 de agosto en una entrevista que, en caso de ser elegido presidente, ni se opondría ni impulsaría un proceso penal contra Trump, dejando esa decisión enteramente a los fiscales del Departamento de Justicia.

Si esos fiscales federales, o los del estado de Nueva York, finalmente deciden adelantar un proceso contra Trump, no será una situación que se resuelva rápidamente.

Por cuenta de los litigios previos, un juicio fácilmente podría tomar meses o incluso años en comenzar, le dice Gershman a BBC Mundo

Si fuera encontrado culpable por cargos como los que se han discutido, Trump podría enfrentar una pena “de años, no de meses” en prisión, advierte el académico.

“La ley aplica para todos”, recuerda Gershman.

Ornstein, por su parte, sospecha que los fiscales de Nueva York seguirán adelante con sus investigaciones contra Trump.

“No creo que terminen sus esfuerzos contra Trump cuando deje su cargo. Trump es vulnerable, y lo sabe”, le dice Ornstein a BBC Mundo.

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BBC

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