Suprema Corte rechaza modificar el etiquetado en alimentos y bebidas para hacer más fácil su lectura

El proyecto del Ministro Fernando Franco fue desechado y turnado a la Ministra Margarita Luna Ramos para cumplir la formalidad de presentar, en una sesión futura, una nueva propuesta.

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La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) rechazó cambiar el etiquetado en alimentos y bebidas.

Por cuatro votos contra uno, la Segunda Sala de la SCJN negó el amparo promovido por la asociación El Poder del Consumidor, y confirma la constitucionalidad del sistema de etiquetado diseñado en 2014 por la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

El amparo concedido a El Poder del Consumidor en 2016 obligaba a las empresas a cambiar la manera en que presentan su etiquetado frontal.

El Poder del Consumidor argumenta que el etiquetado frontal de los alimentos procesados no es de fácil lectura y demanda que éste debe modificarse por uno que señale cuando un producto tiene exceso de azúcar, grasas, calorías o sodio.

El proyecto del ministro González Salas que ampara a la organización El Poder del Consumidor planteaba ratificar la sentencia de un juez federal, quien sostenía que el gobierno tiene la responsabilidad de garantizar la salud de las personas, sin embargo, sin presentación de argumentos, la Segunda Sala de la Corte rechazó la propuesta de González Salas y turnó el asunto a la ministra Margarita Beatriz Luna Ramos, quien deberá elaborar un nuevo proyecto de resolución.

González Salas concede la razón al demandante, al sostener que en la normatividad impugnada, la Cofepris no distingue entre los azúcares intrínsecos de los alimentos, que no dañan la salud, y los azúcares agregados por los fabricantes, conocidos como azúcares libres, y los agrupa indebidamente en el término azúcares totales.

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Afirma que para proteger el derecho a la salud y la alimentación adecuada de los consumidores, en el sistema normativo que regula el etiquetado en el área frontal de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas sólo debe emplearse el término de azúcares agregados.

El proyecto también cuestiona la base de ingesta diaria recomendada de 360 calorías provenientes de azúcares, tanto intrínsecos como agregados, que la Cofepris empleó para el etiquetado, porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la estrategia federal contra la obesidad sugieren una base de 200 calorías de azúcares agregados.

“De ahí que permitir que en el etiquetado, en el área frontal, se exprese la cantidad de azúcares totales considerando que estas incluyen toda clase de azúcares sobre la base de 360 calorías, más que proteger el derecho a la salud y a la alimentación adecuada implica su afectación”, señala.

El proyecto del Ministro Fernando Franco fue desechado y returnado a la Ministra Margarita Luna Ramos para cumplir la formalidad de presentar, en una sesión futura una nueva propuesta.

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