Suprema Corte rechaza modificar el etiquetado en alimentos y bebidas para hacer más fácil su lectura
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Suprema Corte rechaza modificar el etiquetado en alimentos y bebidas para hacer más fácil su lectura

El proyecto del Ministro Fernando Franco fue desechado y turnado a la Ministra Margarita Luna Ramos para cumplir la formalidad de presentar, en una sesión futura, una nueva propuesta.
Por Redacción Animal Político
29 de agosto, 2018
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) rechazó cambiar el etiquetado en alimentos y bebidas.

Por cuatro votos contra uno, la Segunda Sala de la SCJN negó el amparo promovido por la asociación El Poder del Consumidor, y confirma la constitucionalidad del sistema de etiquetado diseñado en 2014 por la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

El amparo concedido a El Poder del Consumidor en 2016 obligaba a las empresas a cambiar la manera en que presentan su etiquetado frontal.

El Poder del Consumidor argumenta que el etiquetado frontal de los alimentos procesados no es de fácil lectura y demanda que éste debe modificarse por uno que señale cuando un producto tiene exceso de azúcar, grasas, calorías o sodio.

El proyecto del ministro González Salas que ampara a la organización El Poder del Consumidor planteaba ratificar la sentencia de un juez federal, quien sostenía que el gobierno tiene la responsabilidad de garantizar la salud de las personas, sin embargo, sin presentación de argumentos, la Segunda Sala de la Corte rechazó la propuesta de González Salas y turnó el asunto a la ministra Margarita Beatriz Luna Ramos, quien deberá elaborar un nuevo proyecto de resolución.

González Salas concede la razón al demandante, al sostener que en la normatividad impugnada, la Cofepris no distingue entre los azúcares intrínsecos de los alimentos, que no dañan la salud, y los azúcares agregados por los fabricantes, conocidos como azúcares libres, y los agrupa indebidamente en el término azúcares totales.

Lee: Una dulce mentira: el engañoso etiquetado de alimentos y bebidas

Afirma que para proteger el derecho a la salud y la alimentación adecuada de los consumidores, en el sistema normativo que regula el etiquetado en el área frontal de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas sólo debe emplearse el término de azúcares agregados.

El proyecto también cuestiona la base de ingesta diaria recomendada de 360 calorías provenientes de azúcares, tanto intrínsecos como agregados, que la Cofepris empleó para el etiquetado, porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la estrategia federal contra la obesidad sugieren una base de 200 calorías de azúcares agregados.

“De ahí que permitir que en el etiquetado, en el área frontal, se exprese la cantidad de azúcares totales considerando que estas incluyen toda clase de azúcares sobre la base de 360 calorías, más que proteger el derecho a la salud y a la alimentación adecuada implica su afectación”, señala.

El proyecto del Ministro Fernando Franco fue desechado y returnado a la Ministra Margarita Luna Ramos para cumplir la formalidad de presentar, en una sesión futura una nueva propuesta.

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Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Por qué hay escasez de Santa Claus en EU y cómo ha cambiado el negocio por la pandemia

En un año en el que los estadounidenses quieren una Navidad más normal es difícil encontrar personas que interpreten al viejo San Nicolás.
Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin
20 de diciembre, 2021
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Son las siete de la noche y Santa Claus está buscando en los bolsillos de su gran chaqueta roja las llaves de la casa que alquila en Miami para pasar la temporada navideña.

Luce más delgado de lo que se le ve en las películas, pero sin duda es Santa: lo delata su inconfundible barba blanca, unas inmensas botas de cuero y un gran abrigo escarlata.

Pocos segundos después, una minivan color ocre aparca frente a la casa y bajan dos más: como si fuera el inicio de una broma decembrina, ahora son tres los Santa Claus que intentan abrir la puerta de una casa.

Sus nombres verdaderos son Leon McBride, Lee Andrews y Rick Hyman. Estos tres amigos viajan cada año más de 10 horas por carretera hasta esta ciudad del estado de Florida desde sus hogares en Georgia y Virginia para interpretar al personaje más icónico de la Navidad en centros comerciales y eventos.

Un intérprete de Santa, junto a una intérprete de elfo, al frente de un árbol de Navidad
Rafael Abuchaibe

Y ahora lo hacen en un buen momento: con un aumento exponencial en el número de estadounidenses vacunados contra la COVID-19, los compradores están prefiriendo volver a las tiendas físicas en vez de buscar regalos en línea, lo cual inmediatamente se traduce en una mayor demanda de Santas alrededor del país.

Pero, a pesar de que la emergencia de salud ha mejorado a comparación a 2020, no todos los Santas se sienten tan tranquilos como Rick, Leon y Lee de trabajar durante una pandemia.

Y esto, según algunos conocedores de la industria, está generando una escasez de Santas en EE.UU.

El origen de la escasez

En 2020, la pandemia tuvo un efecto particular en la comunidad de intérpretes de Santa Claus: debido a las características típicas del personaje y cómo están relacionadas con la COVID-19 (generalmente San Nicolás es un hombre mayor de 65 años con sobrepeso, dos factores de alto riesgo) muchos han decidido no trabajar esta Navidad.

“De hecho”, explicó a BBC Mundo Mitch Allen, creador de la compañía HireSanta.com (Contrata a Santa), “hemos perdido más de 335 Santas solo en 2021 debido a COVID y otros factores, y perdimos incluso más el año pasado”.

Para Tim Connaghan, quien tiene el título honorario del “Santa Nacional” debido a su trabajo en desfiles y campañas nacionales y quien desarrolla la encuesta anual “Traje Rojo”, los riesgos de salud que representa la pandemia han hecho que la disponibilidad de Santas sea mucho más baja este año.

“Tenemos muchas familias que están muy cautelosas y muchos Santas cautelosos también […] En mi encuesta, 18% de los Santas dijeron que no iban a trabajar este año”, le explicó Connaghan a BBC Mundo.

“Pero también el 30% dijo que trabajaría a través de servicios de videoconferencia, como Zoom”, agregó.

Santa virtual

Rick Hyman, uno de los tres Santas que trabajan en Miami durante la temporada de Navidad, duda de que haya una escasez de intérpretes de Santas. Para él, el tema es más un cambio que se está dando en el negocio.

“Yo no creo que haya una escasez de Santas. Creo que la mayoría descubrió el mundo virtual y se ha volcado a esos servicios porque les gusta más así,” dice Hyman.

Allen concuerda con que la demanda de servicios de videollamada con los Santas se incrementó, especialmente durante 2020, aunque dice que este año la gente está buscando una experiencia “más tradicional”.

“El número de visitas virtuales en nuestra plataforma ha bajado dramáticamente. El año pasado se disparó […] pero este año ha bajado, porque la gente está cansada de FaceTime y Zoom”, cuenta Allen.

Y para Santas más tradicionales, como Hyman, las visitas a los hogares y tener contacto directo con los niños sigue siendo vital: “Nosotros seguimos queriendo conocer a los niños, los queremos en las rodillas […] porque cuando un niño te mira a los ojos, te mira directamente al alma.”

Un negocio de alto costo, pero lucrativo

Santa Claus mira un árbol de Navidad

Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Lee Andrews es el menor de los tres Santas que rentan la casa en Miami este fin de año. Con apenas 30 años, Lee le contó a BBC Mundo que aunque el negocio de los Santas puede llegar a ser “muy lucrativo”, también requiere de una gran inversión.

“Es caro hacer lo que hacemos”, dice Lee mientras muestra las botas de cuero de su disfraz. “Solo las botas hechas a la medida cuestan 1 mil dólares”.

Rick Hyman, de 75 años, es otro de los Santas que viajó a Miami. Empezó su carrera en una fiesta familiar hace 20 años con un disfraz barato que compró en una tienda por departamentos por 50 dólares. Hoy dice que su inversión se ha incrementado exponencialmente.

“Si vas a invertir miles de dólares en vestido y cosas así, te puedo garantizar que estás administrando un negocio”, explica Rick.

Lee agrega: “Tenemos amigos que pueden hacer más de 100 mil en un mes y medio siendo Santa. Realmente depende de tu mentalidad y qué tanto quieres trabajar”.

“Depende de la mentalidad con la que lo veas: en términos de Santas, probablemente solo el 35% o 40% lo ve como un negocio”, cuenta Lee.

Un Santa tradicional

Tres personas que interpretan a Santa Claus contando sus historias

Juan Camilo Roa @JuanCamiloBerlin

Leon McBride, de 78 años, lleva 15 años viajando al sur de la Florida en la temporada de Navidad para interpretar a Santa Claus. Con 40 años en el entretenimiento, incluyendo una larga carrera como payaso del circo de los Hermanos Ringling, es el de más experiencia de los tres.

Y dice que, a pesar de la tecnología, hay elementos de su trabajo que no se pueden hacer sino de la manera tradicional, es decir, hablando con los niños directamente.

“Ellos se quieren acercar a ti y contarte lo que les ocurre […] Y a veces nos preguntan cosas que no podemos responderles como si tú dices ‘qué quieres de Navidad’ y te dicen ‘quiero que vuelva mi papá porque murió'”.

“Una de las cosas que me he dado cuenta que le gusta a los niños es que los escuches. Sentarse, que te miren a la cara y hablar. Y cuando se dan cuenta de que estás prestando atención de verdad, ahí es cuando se destapan”, cuenta McBride.

Por eso emprende todos los años su travesía hasta Miami. Dice que la gente en el sur de la Florida es más amable y esto le permite hacer su trabajo mejor. En este punto concuerda Lee, quien visita Miami por primera vez para interpretar a San Nicolás.

“Así lo hagas como un negocio o como caridad, hay que hacerlo al máximo de tus capacidades porque cuando hay un mal Santa, todos quedamos mal”, cuenta Lee.


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