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Cuartoscuro Archivo

Sin seguros: servidores públicos deberán ir al ISSSTE o pagar por su cuenta, el plan de Morena para ahorrar 10 mmdp

A partir del próximo año, los servidores públicos deberán acudir a los servicios del ISSSTE o, si lo desean, contratar seguros por su cuenta, dijo en entrevista Mario Delgado, actual senador por Morena y quien se perfila para ser coordinador de esa bancada en la Cámara de Diputados.
Cuartoscuro Archivo
2 de agosto, 2018
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La eliminación de seguros de gastos médicos mayores, de vida, separación voluntaria y compensaciones adicionales para altos cargos representaría un ahorro de 10 mil 660 millones de pesos anuales en la administración pública federal, según cálculos del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Esta “medida de austeridad”, propuesta por el ganador de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador, también impactaría a los trabajadores de institutos y órganos de la administración pública, que han “abusado” al incluir estos beneficios entre sus partidas presupuestales, advierte Mario Delgado, senador por Morena y quien se perfila a ser coordinador de esa bancada en la Cámara de Diputados para la próxima legislatura.

Aunque son siete las empresas aseguradoras contratadas por dependencias y organismos de gobierno, Metlife México, S. A. de C. V. es la que tiene más contratos. En el actual sexenio obtuvo 14 mil 766 millones de pesos sólo de los tres tipos de seguros. Esto es 10 veces más de lo que se destinó al programa “Fortalecimiento de los Servicios Estatales de Salud” en 2018. 

Por eso es que a partir del próximo año, asegura Mario Delgado, los servidores públicos deberán acudir a los servicios del ISSSTE o, si lo desean, contratar seguros por su cuenta, pero ya no habrán contratos de este tipo desde las administraciones federales.

La próxima legislatura en la Cámara de Diputados aprobará un presupuesto con candados para hacer efectivas las medidas de austeridad, como la eliminación de seguros, asesores, telefonía celular, contratación de consultoras, entre otras medidas, afirma Delgado, en entrevista con Animal Político.

Éstas medidas serán obligatorias para las entidades de la administración pública, es decir, dependencias federales y organismos, pero en el caso del Legislativo, será sólo por voluntad, porque la Cámara de Diputados aprueba su propio presupuesto.

Por eso, dice Mario Delgado, la bancada de Morena propondrá un acuerdo en esa materia, para que los legisladores recorten sus gastos adicionales y se sometan a la medida de que ningún funcionario público gane más que el presidente, como se plantea con la propuesta de reforma al artículo 127 Constitucional.

Morena, en teoría, no debería tener ningún inconveniente en aprobar esta propuesta puesto que serán mayoría en la próxima legislatura. “Vamos a invitar a las demás fracciones, y si no quieren ahí sí les decimos que no va a haber de otra, los vamos a planchar”, promete Delgado.

Hacienda, la que más gastó

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público es la entidad que más erogó en contratos de seguros: 13 mil 276 millones de pesos entre 2012 y 2018. Todos con Metlife México, S. A. de C. V., de acuerdo con información de Contratobook, la herramienta que concentra los contratos de Compranet en un buscador.

El mayor contrato fue el plurianual de 2014-2017, cuando la aseguradora ganó 6 mil 513 millones de pesos por el “seguro de vida institucional por riesgo de fallecimiento, incapacidad total o invalidez, de conformidad con lo establecido en la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, así como los riesgos de fallecimiento, incapacidad permanente total o invalidez, de conformidad con lo establecido en la Ley Federal del Trabajo”, según establece el contrato. 

Los asegurados fueron 860 mil 676 trabajadores de 148 dependencias y organismos de la administración. Es decir, la Oficina de la Presidencia de la República, la PGR, el Tribunal Superior Agrario, la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, 16 Secretarías, 74 Órganos Administrativos Desconcentrados, 86 Entidades y 3 Organismos Autónomos.

Entre las dependencias y organismos están desde el Instituto de Perinatología, hasta el Fondo de Empresas Expropiadas del Sector Azucarero, pasando por ProMéxico y los servicios estatales de salud de los estados.

Sin embargo, en ese año, mientras Hacienda contrataba este plan de seguro que incluía a Caminos y Puentes Federales con un seguro para 2 mil 364 de sus empleados, el organismo contrató de manera adicional a Metlife para el “seguro de vida de la Red Capufe”, por 28 millones de pesos.

Lo mismo ocurrió con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Hacienda pagó el seguro de 639 empleados, pero ésta contrató a Metlife para otorgar seguro de vida a sus pensionados por un contrato de 823 mil 329 pesos.

El segundo contrato de mayor monto de Hacienda fue el de 2017 por el seguro de gastos médicos mayores. Pagó a Metlife 2 mil 712 millones de pesos para asegurar a 344 mil 752 burócratas de 188 dependencias.

Este incluía servicios médicos en caso de accidentes o enfermedades que requieran tratamiento médico, cirugía u hospitalización, “para los servidores públicos que ocupen los puestos y niveles de enlace, mando medio y superior, así como a su cónyuge, concubina, concubinario o pareja del mismo sexo, hijos, ascendientes y cónyuge”.

En 2016, Hacienda pagó 2 mil 393 millones de pesos por el seguro colectivo de gastos médicos mayores y mil 174 millones de pesos en 2012. En tanto, en 2013 erogó 603 millones de pesos para el seguro para el retiro.

Del Conalep hasta el IPAB

Sólo Metlife México, S. A. de C. V. consiguió 271 contratos con la administración pública entre 2013 y 2018. Más de 13 mil millones de pesos sólo con Hacienda y los otros mil millones de pesos entre diferentes instancias.

Entre las entidades, destaca, por ejemplo, el Servicio Postal Mexicano, que por seguros de gastos médicos mayores ejecutó 200 millones 588 mil pesos en el sexenio.

También el Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Fonacot), que gastó 36 millones de pesos en el seguro colectivo de gastos médicos mayores en la actual administración.

En este beneficio están incluidos los empleados del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), antes llamado Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), el fondo de contingencia creado para enfrentar posibles problemas financieros extraordinarios en 1990, conocido como el rescate bancario. Gastó 22 millones de pesos en el sexenio.

En los seguros de gastos médicos mayores están incluidos los funcionarios públicos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, el Conalep, el Colegio de Bachilleres, Aeropuertos y Servicios Auxiliares y Estudios Churubusco, entre otros.

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El Mago de Oz: los mensajes subversivos ocultos en el famoso clásico del cine

Una película que nos muestra un mundo de "líderes inútiles" y "crédulos seguidores". A 80 años de su estreno, algunos ven en El mago de Oz muchas similitudes con el estado de cosas en el mundo actual.
18 de agosto, 2019
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En diciembre de 1937, Walt Disney lanzó su primer largometraje: “Blancanieves y los siete enanitos”.

El filme pasó a ser el mayor éxito del cine en 1938, uno que no solo alentó a Disney a hacer otros dibujos animados de cuentos de hadas en las próximas décadas, sino también a otro estudio, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), a probar su propio musical de fantasía sobre un niña huérfana y una bruja malvada: “El mago de Oz”.

Pero a pesar de todas sus similitudes con Blancanieves…, la versión de MGM es más bien un anti cuento de hadas. Basta con mirar al trío de inadaptados que, asustados y endebles, acompañan a su heroína a lo largo del camino de ladrillos amarillos. Ninguno de ellos es lo que se diría un príncipe guapo.

En el ruido que hacen las extremidades oxidadas del hombre de hojalata se pueden escuchar ecos de la armadura casera de Don Quijote. Mientras que los ruidos nerviosos del trío cuando se preparan para colarse en el castillo de la bruja nos remontan a la escena en que Westley, Iñigo y Fezzik están a punto de invadir el castillo de Humperdinc, en La princesa prometida.

Dorothy Gale (Judy Garland) luce tan inocente con sus dos motonetas trenzadas, las canciones de Harburg y Arlen son tan deliciosas y las aventuras de Technicolor son tan emocionantes que todavía hoy es fácil pensar que “El mago de Oz” no fue realizada hace tanto tiempo, aunque han pasado 80 años desde su estreno.

A pesar de ello, la película revierte las convenciones de la narración del bien contra el mal de una manera que habría provocado la furia de Walt Disney.

Burlas a políticos y veteranos de guerra

Al inicio del filme, en recuadros de tono sepia, se advierte al espectador que la magia que está a punto de ver podría no ser totalmente mágica.

Tras huir de su casa en Kansas para evitar que su perro Toto sea sacrificado, Dorothy conoce a un clarividente viajero llamado Profesor Marvel (Frank Morgan), un personaje que no figura en la novela original de L. Frank Baum, sino que fue creado por los guionistas Noel Langley, Florence Ryerson y Edgar Allan Woolf.

Aunque luce amable, el profesor es en realidad un estafador que finge tener poderes psíquicos, mientras mira una foto que Dorothy lleva consigo.

Otra película podría haber contrastado a este vendedor ambulante terrenal con las maravillas genuinas realizadas por el increíble mago de Oz, pero en ésta el mago es interpretado por el mismo actor que el Profesor Marvel, y resulta ser el mismo personaje: un patán que se expresa como showman de feria mientras se esconde detrás de una cortina, desde donde mueve palancas y usa trucos mecánicos para mantener a sus súbditos leales y asustados.

El mago admite que terminó en la tierra de Oz cuando el globo de aire caliente en que viajaba llegó hasta allí y reconoce que incluso es incapaz de controlar el artefacto. No hay muchas otras películas que muestren cómo algunos políticos son tan descaradamente incompetentes.

Mago de Oz.

Getty Images
El filme es visto como un producto “contracultural”.

Antes de que el mago desaparezca, les entrega al espantapájaros (Ray Bolger), al león cobarde (Bert Lahr) y al hombre de hojalata (Jack Haley) un regalo a cada uno (un pergamino, una medalla y un reloj), mientras les asegura que con eso ya están a la par de aquellos hombres “de donde yo vengo”.

De esta manera, académicos y filántropos son ridiculizados. Asimismo, la película se burla de los veteranos de guerra al presentarlos como personas que “sacan su fortaleza de bolas de naftalina y la exhiben en desfiles por la calle principal de la ciudad” una vez al año, pero “no tienen más coraje que ustedes”.

Es cierto que no podemos tomarnos demasiado en serio lo que dice el embaucador mago, pero estos no son sentimientos radicales que se escuchen en cualquier película de Hollywood y mucho menos en una dirigida a niños.

Una parodia estridente del mundo actual

El guion de la película se burla de la idea de que el poder y la prosperidad llegan a quienes los merecen, incluso cuando se trata de la propia Dorothy.

La niña mata a una bruja malvada al aterrizar accidentalmente con una casa sobre ella, y mata a otra (Margaret Hamilton) al salpicarla con agua. En ambos casos, los asesinatos son accidentes, el resultado de pura casualidad en lugar de la valentía o la virtud de Dorothy.

Sin embargo, en ambos casos Dorothy es aclamada instantáneamente como una heroína conquistadora, tal y como lo fue el mago cuando aterrizó en Oz.

Aquí el mensaje es que la gente marchará detrás de cualquier figura de autoridad que tenga carisma, por muy poco merecedores de sus alabanzas que sean. Se trata de un mensaje subversivo en 2019, y fue aún más puntiagudo en 1939, cuando los dictadores fascistas pisotearon Europa.

Si bien la novela de Baum fue publicada a principios de siglo, la película dirigida por Victor Fleming (junto con dos compañeros no reconocidos) es en gran medida un producto de la década de 1930.

El audiovisual salió tres años después de que se inaugurara una importante exposición de Surrealismo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y la forma en que muchas de sus escenas se convierten en un sueño febril de monos voladores y guardias de cara verde no es otra cosa que surrealista.

Mago de Oz.

Getty Images
“El mago de Oz” ganó más de 5 premios Oscar, entre ellos Mejor Banda Sonora, Mejor Fotografía, y Mejores Efectos Visuales.

También comparte un esquema con otras obras clave de la cultura de la era de la depresión.

El mismo año en que Dorothy abandonó su hogar en Kansas en medio del azote de un tornado y viajó a una metrópolis centelleante, Tom Joad y su familia salieron del Oklahoma Dust Bowl hacia California en “Las uvas de la ira”, de John Steinbeck.

Y solo un año antes, Clark Kent (quien, como Dorothy, era un huérfano criado por ancianos agricultores de Kansas) se reinventó en la gran ciudad como Superman. Tom Joad descubre que las condiciones no son mejores en California y se convierte en un líder laboral.

Superman, en sus primeras apariciones en los cómics, es una bola de demolición anarquista que no lucha contra los supervillanos, sino contra los “peces gordos” responsables de los barrios pobres y las riesgosas e inseguras minas.

Líderes inútiles y crédulos seguidores

Dorothy no llega tan lejos, pero viaja desde la árida campiña en el centro de Estados Unidos hasta un reluciente centro urbano, solo para descubrir que está gobernada por falsificadores y poblada por tontos.

También es significativo que la Ciudad Esmeralda no sea la torreta de la Ruritania falsa-medieval donde vive Blancanieves, ni es la colección de cúpulas y agujas estilo Estambul dibujadas por WW Denslow en las ilustraciones del libro original.

En cambio, es una masa modernista de rascacielos pintados con rayas de neón y, como casi todo lo demás en la tierra de Oz, es descaradamente artificial.

La película no lleva al público “sobre el arcoíris” hacia un pasado mítico, sino a una parodia estridente del presente ruidoso e industrializado.

Si “El mago de Oz” hubiera salido en la patriótica década de 1940 ó 1950, es difícil imaginar que este clásico contracultural se hubiera salido con la suya creando un mono volador en base a la sociedad contemporánea.

Pero Fleming y su equipo conjuraron la más poderosa de las películas para niños: un tornado que nos lleva a un mundo de dificultades y caos, de líderes inútiles y sus crédulos seguidores, y luego nos recuerda que es el mismo mundo en el que vivimos.


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