#SemáforoEconómico: 15 de los 32 estados no generaron los empleos necesarios en la primera mitad de 2018
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#SemáforoEconómico: 15 de los 32 estados no generaron los empleos necesarios en la primera mitad de 2018

El empleo formal cayó en junio, cuando registró una reducción de 13 mil 497 empleos respecto a los registrados durante mayo. Este es su peor mes en 16 años.
Cuartoscuro
1 de agosto, 2018
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Al 30 de junio de 2018, se tenían registrados 19 millones 894 mil 575 empleos formales ante el IMSS, lo cual refleja una reducción de 13 mil 497 empleos respecto a los registrados durante mayo. Es el primer junio desde el año 2002 en el cual la generación de empleo formal es negativa.

A pesar de esta caída, el #SemáforoEconómico de empleo formal establecido por México, ¿cómo vamos? está en color amarillo. Esto se debe a la generación de empleo formal acumulada que ha habido durante los primeros seis meses del año – se han generado 479,120 empleos formales entre enero y junio –, la cual equivale a 79% de la meta establecida por la organización, de 100 mil empleos formales al mes.

A lo largo de la presente administración, se han generado 3 millones 599 mil 639 empleos formales, principalmente en los sectores de industrias de transformación y servicios para empresas, personas y hogar. En estos sectores se concentra 57% del empleo formal generado en el sexenio. Por otro lado, en el sector de industria eléctrica y suministro de agua potable el empleo formal ha disminuido en 4 mil 626 plazas, mientras que en el sector de industrias extractivas el número de empleos formales se ha reducido en 654 en lo que va de la administración.

A nivel estatal, con la información al 2º trimestre del 2018, 15 de los 32 estados presentaron el #SemáforoEconómico estatal en rojo, lo cual significa que en los primeros seis meses del año generaron menos del 75% de los empleos formales requeridos para poder emplear a la población que se incorpora al mercado laboral. De estos 15 estados, 5 desaparecieron empleos formales en el periodo; Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y Sinaloa están en esta situación. En específico, Sinaloa ha desaparecido el equivalente a 130% de la meta de generación de empleo formal durante los primeros seis meses del año, aunque es importante considerar que buena parte de esta disminución se debe a efectos estacionales en el sector agropecuario.

Por otra parte, entre enero y junio de este año, 12 estados generaron más del 100% de la meta establecida. Quintana Roo, Querétaro y Baja California Sur han tenido un desempeño particularmente bueno: Quintana Roo ha generado 34 mil 388 empleos formales en lo que va del 2018, cumpliendo con 405% de su meta, y Querétaro generó 21 mil 877 empleos formales en el mismo periodo, equivalente a 242% de la meta estatal. Baja California Sur ha generado 9 mil 672 empleos formales, lo cual representa 239% de la meta estatal. Otros estados con buen desempeño en el periodo fueron Aguascalientes, Baja California, Coahuila y Nuevo León.

Finalmente, hubo cinco estados que generaron entre 75% y 100% de la meta de generación de empleo formal. Tamaulipas, Jalisco y San Luis Potosí generaron 93%, 93% y 83% de sus respectivas metas. Sin embargo, durante el primer trimestre de 2018, estos tres estados habían generado más del 100% de la meta.

Es evidente que la generación de empleo formal continuará siendo un reto en las próximas administraciones, tanto federales como estatales. Si bien hay estados que muestran buen desempeño en la materia, estados como Veracruz, Oaxaca y Tabasco constantemente crean menos empleos de los necesarios para cumplir con las necesidades del mercado laboral. Será necesario implementar políticas que proporcionen las herramientas para que los estados rezagados logren progresar en cuanto a la generación de empleo formal.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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