1968 Triunfo del CNH: marchan 150 mil estudiantes al Zócalo sin incidentes violentos
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Especial

1968 Triunfo del CNH: marchan 150 mil estudiantes al Zócalo sin incidentes violentos

La convocatoria tuvo gran éxito. Los asistentes festejaban lo que consideraron un triunfo del movimiento estudiantil
Especial
Por Viétnika Batres
13 de agosto, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre.

 

Ciudad de México, 13 de agosto de 1968.- El recientemente conformado Consejo Nacional de Huelga (CNH) del movimiento estudiantil superó su primera prueba: a su convocatoria acudieron al menos 150 mil alumnos que salieron del Casco de Santo Tomás y llegaron por primera vez al Zócalo para exigir al presidente Gustavo Díaz Ordaz una respuesta satisfactoria a su pliego petitorio de seis puntos y la realización de un diálogo público.

La marcha de este martes se destacó por dos hechos: la total ausencia de fuerzas policiacas durante el recorrido, lo que, a su vez, permitió que la multitudinaria manifestación se desarrollara sin ningún incidente de violencia y con un ánimo festivo e irreverente no visto antes.

Con el respaldo de la Coalición de Profesores de la UNAM y el IPN, la manifestación convocada por el CNH –tan sólo a una semana de su creación– tuvo una asistencia que superó las expectativas. La columna que avanzaba del Casco de Santo Tomás hacia el Zócalo “tenía una extensión de varios kilómetros” y se requería de “una hora con 20 minutos para ver de la vanguardia a la retaguardia”.

La fila de nutridos contingentes salió del Casco de Santo Tomás, cruzó hasta el Paseo de la Reforma, continuó por esa avenida hasta la estatua de El Caballito y dio vuelta por la avenida Juárez, para dirigirse al Zócalo.

huelga

Al frente, en la descubierta, iban los maestros de la coalición y detrás de ellos se mostraba una manta gigantesca en la que aparecía un estudiante caído frente a las bayonetas. Por delante, avanzaba una camioneta dotada de sonido y desde ella se lanzaban consignas que la multitud coreaba.

Pese a los exhortos, la semana pasada, tanto de las autoridades del Politécnico como del PRI, a regresar a clases y presentar exámenes, la huelga anunciada en el pliego petitorio y acordada en las numerosas asambleas estudiantiles ha paralizado completamente a la UNAM y al IPN. En los últimos días se confirmó el paro en la Escuela Nacional de Maestros, la Escuela Normal Superior, la Escuela Nacional de Agricultura (Chapingo), la Escuela Nacional de Antropología y la Escuela de Bellas Artes.

En la marcha de este martes 13 participaron también contingentes de la Universidad Iberoamericana, El Colegio de México, el Conservatorio Nacional de Música, entre muchas otras instituciones de educación superior.

A los estudiantes se sumaron maestros y grupos de trabajadores electricistas, ferrocarrileros y sindicatos magisteriales. “Durante todo el trayecto recibieron innumerables muestras de simpatía por parte del pueblo”.

Festiva, ruidosa, nutrida, la marcha fue un catálogo también de ingenio mostrado en pancartas. “Los profesores reprobamos al gobierno por su política de terror”; “Libros sí, bayonetas no”; “Al hambre no se le doma, se le educa”.

Asombrados ante la irreverencia estudiantil, miles de capitalinos que se reunieron a ver a los estudiantes conforme la marcha recorrió las calles escucharon estallar consignas de todo tipo: “Respeto a la Constitución”, “Libertad Vallejo”, “Libros sí, tanques no”, “Presos políticos, libertad” y “No más bayonetas”.

“¡Sal al balcón, hocicón!”

La columna de manifestantes avanzó hacia el Centro del Distrito Federal. Al llegar al cruce de San Juan de Letrán y 5 de Mayo se produjo una “grata sorpresa”, como la calificó Luis González de Alba, representante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM:

“Los pesados edificios de esta avenida, su altura y disposición, la convierten en una maravillosa caja acústica. Al entrar en 5 de Mayo ocurrió lo mismo: escuchábamos, retumbantes, las porras de los contingentes delanteros. La sorpresa producía un breve silencio que no duraba más de algunos segundos”.

Así fue: cuando las consignas retumbaban al paso de la marcha, en seguida se desencadenó una explosión de alegría, porras, gritos y, por supuesto, duras palabras para las autoridades.

De pronto, de muchas cuadras adelante, rebotando por encima de los manifestantes, de un lado a otro de la calle, empezó a llegar un grito dirigido al presidente Díaz Ordaz, un grito “rítmico, sonoro, producido por decenas de miles de gargantas, el grito de entrada al Zócalo: “¡Sal al balcón, hocicón! ¡Sal al balcón, hocicón! ¡Sal al balcón, hocicón!”.

huelga

A diferencia de las marchas anteriores en que se produjeron hechos de violencia, en las que la policía mantuvo fuerte presencia en el Centro de la ciudad y los comercios cerraban, ahora la situación fue totalmente distinta. “Todos los establecimientos comerciales continuaron abiertos en la confianza de que, según se observaba, no intervendría la policía”.

La ausencia de incidentes violentos y de granaderos, incluso de los encargados del tránsito, no escapó a los agentes de civil que informaban a la Secretaría de Gobernación y a la Procuraduría General de la República.

“Aunque los manifestantes no realizan actos violentos a su paso, ejercen una extrema violencia verbal y escrita. Las mantas y pancartas que llevan contienen lemas y pronunciamientos injuriosos, como lo son también los gritos, porras y canciones que vierten a lo largo de todo el trayecto”, escribieron en sus reportes.

A los agentes les llamó también la atención otro hecho: “Enormes retratos de Ernesto Che Guevara presiden la manifestación, que entre sus pancartas lleva (sic) varias en contra de las Olimpiadas, pidiendo que no se celebren”.

Cuando la vanguardia de la marcha llegó al Zócalo, ya se encontraba ahí una multitud que aplaudió la llegada de los estudiantes. Poco a poco, los contingentes ingresaron en la plaza y el ánimo festivo y de triunfo se extendió entre ellos.

Los asistentes festejaban lo que consideraron un triunfo del movimiento estudiantil. Por todos lados estallaron gritos, porras, cantos.

En ese ánimo, un grupo de estudiantes prendió fuego junto a Palacio Nacional a un monigote de cartón con la figura de un gorila, que representa al general Luis Cueto, el odiado jefe de la policía capitalina.

Poco después inició el mitin. Montados sobre un autobús del IPN, utilizando un poderoso aparato de sonido, los oradores se dirigieron a la multitud. Félix Hernández Gamundi, representante de la Escuela Superior de Ingeniería Eléctrica y Mecánica del Poli, afirmó que la marcha era la respuesta estudiantil ante el silencio de las autoridades y la falta de respuesta a las seis demandas del movimiento. “El problema de México –expuso– es la falta de libertad, el uso repetido de la fuerza sólo contribuye a menguar más las libertades”. La lucha de los estudiantes es contra la represión y por la democratización de las instituciones, recordó a los presentes.

Siguieron las intervenciones de los representantes de la Universidad de Chapingo y de la Escuela Nacional de Maestros. Al concluir, le tocó el turno al representante de la Coalición de Profesores, el maestro Fausto Trejo, de la Vocacional 7. “Cuando estaba a la mitad de su discurso, surgió una exclamación de asombro y de coraje porque, por un costado del mitin, se desplazaron de súbito cuatro convoyes del Ejército en un acto descarado de provocación”.

El último orador fue Eduardo Valle Espinosa, representante de la Escuela de Economía de la UNAM a quien se le conoce como El Búho, quien hizo énfasis en la dimensión social de la lucha estudiantil y llamó a prepararse para los nuevos desafíos que, seguramente, habría de enfrentar el movimiento estudiantil.

Al terminar el mitin, las decenas de miles de asistentes cantaron el Himno Nacional y emprendieron el regreso. Se dispersaron por todas las calles y avenidas del Centro sin que se presentara queja alguna por parte de los comerciantes.

De todas las bocacalles salía gente con banderas, muchachos y muchachas que guardaban mantas y carteles; camiones atestados de estudiantes que regresaban a sus escuelas, a las guardias en las azoteas.

Algo más llamó la atención de González de Alba: el alumbrado público estaba apagado. Por eso “siempre encontramos las calles a oscuras; y se trataba, precisamente, del Centro de la ciudad. Era un espectáculo como de un sueño. Caminábamos por la avenida Juárez y por Paseo de la Reforma como si fueran callejuelas de los suburbios”.

Él, como todos los demás, esta noche se retiró tranquilamente del Centro. “Emprendimos el regreso por una ciudad desconocida: una ciudad nuestra”.

Castillo, Gustavo, “Los jóvenes se apropian de todo espacio público”, La Jornada, 13 de agosto de 2008. Consultado en www.jornada.com.mx/2008/08/13/index.php?section=politica&article=013n1pol

Guevara Niebla, Gilberto, “Los estudiantes en el Zócalo”, Crónica, 14 de octubre de 2017. Consultado en www.cronica.com.mx/notas/2017/1047754.html

Ramírez, Ramón, El movimiento estudiantil de México, Editorial Era, México, 1969.

González de Alba, Luis, Los días y los años, Editorial Era, México, 1971, pp. 60-61.

Idem.

Ramírez, Ramón, op. cit.

Castillo, Gustavo, op. cit.

Ídem.

Castillo, Alberto, “La mirada del poder y la óptica ciudadana”, La Jornada, 13 de agosto de 2008. Consultado en www.jornada.com.mx/2008/08/13/index.php?section=politica&article=013n1pol

Guevara Niebla, Gilberto, op. cit.

Ídem.

González de Alba, Luis, op. cit., p.61.

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"Pescorea": la llegada masiva de coreanos que transformó una ciudad en el norte de México

Un boom industrial en un pequeño municipio cerca a Monterrey atrajo a miles de coreanos que han creado una comunidad lejos de su tierra natal.
8 de diciembre, 2021
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“Antes de que llegaran los coreanos esto era desértico, no pasaba nada, ni las lagartijas querían pasar por aquí”.

Así describe Juana María Arciniega cómo era el municipio de Pesquería antes de que arribaran de miles de coreanos a esta zona del área metropolitana de Monterrey, en el estado de Nuevo León, norte de México.

Juana María tiene un puesto de venta de ajo a la orilla de la carretera que comunica a Monterrey con Pesquería.

A cada lado de la vía hay grandes fábricas y bodegas. Por la carretera pasan camiones a toda velocidad y a pocos metros, en un terreno arenoso, está el pequeño quiosco de madera de Juana María, con un aviso que anuncia “Ajo negro natural”.

El aviso está escrito en español y en coreano.

Ajo negro

Carlos Serrano/BBC Mundo
Juana María Arciniega (izq.) vende ajo negro a orillas de la carretera de Pesquería.

“He leído que a los coreanos les gusta el ajo negro, aquí en Pesquería hay muchos coreanos, entonces hay que venderlo”; dice el hijo de Juana María, quien mandó a hacer el aviso usando el traductor de Google.

A partir de 2014, un boom industrial comenzó a atraer a tantos coreanos a Pesquería, que los mexicanos comenzaron a llamarle Pescorea.

Con esa palabra se refieren a los cambios que comenzaron a notar en varias zonas, no solo de Pesquería, sino de otras ciudades del área metropolitana de Monterrey, como Apodaca y San Pedro.

En BBC Mundo viajamos a Nuevo León para conocer el fenómeno de “Pescorea”, y a los coreanos que crearon una comunidad a miles de kilómetros de su tierra natal, con una cultura y costumbres muy distintas, y en algunos casos sin saber español.

Monterrey

BBC
En el área metropolitana de Monterrey es fácil encontrar avisos escritos en coreano.

Entre ellos nos encontramos con una joven youtuber con millones de seguidores que hace humor con las diferencias culturales de ambos países; comerciantes que aprovechan el auge de las series y la música coreana para vender sus productos, y emprendedores que vieron en México la oportunidad de tener por fin su propio negocio.

Personas como ellos han contribuido a que en los últimos años, en el área metropolitana de Monterrey se note la influencia coreana con tiendas, restaurantes, escuelas, peluquerías, iglesias y puntos de encuentro donde estos migrantes construyen su nueva vida.

De Pesquería a Pescorea

“Yo llegué en el 2016 porque recibí una oferta de trabajo en Kia México, y no dudé en aceptarla porque iba a ser una gran oportunidad para mi y mi carrera profesional”, le dice a BBC Mundo Jin Ju Jung, una empleada de la compañía automotriz.

Aviso en coreano

BBC

La historia de Jin Ju Jung o Camila, su nombre en México, es muy parecida a la de otros coreanos que desde 2014 llegaron a Pesquería a trabajar en la construcción y puesta en marcha de esta fábrica de automóviles coreana.

La planta es un gigantesco complejo que ocupa un área equivalente a 700 campos de fútbol.

Ahí dentro se respira un aire futurista, con veloces máquinas de última tecnología que contrastan con el ambiente modesto y apacible que se vive a solo 10 minutos en el centro de Pesquería, donde parece que el tiempo se detuviera bajo el calor del mediodía.

Junto a Kia, a Pesquería llegaron compañías constructoras, proveedoras de insumos y de ingeniería que generaron miles de empleos.

De esa manera, el área rural de Pesquería comenzó a transformarse en un gigantesco eje industrial, con fábricas que ocupan lo que antes eran terrenos deshabitados.

En 2020, la población de Pesquería fue de 147.624 habitantes, lo que representa un crecimiento del 608% respecto a 2010, según el portal oficial DataMéxico.

Entre 2018 y 2020, Pesquería fue el municipio que atrajo mayor inversión extranjera directa, incluso más que la Ciudad de México, según la Secretaría de Economía del Gobierno Federal.

Gran parte de ese crecimiento poblacional y económico se debe a la llegada de las empresas coreanas y de otros países a la zona, muchas de ellas relacionadas con la industria automotriz.

Camila

Carlos Serrano/BBC
Camila llegó a México como parte de la oleada de “Pescorea”

En septiembre de 2015, el Instituto Nacional de Migración (INM) informó que durante ese año hubo un flujo de cerca de 8.000 coreanos en Nuevo León.

Según Daniel Lee, vicepresidente de la Asociación de Coreanos de Nuevo León, se estima que hoy en el estado viven unos 3.000 coreanos.

Una nueva vida

“Para mí, llegar a México fue volver a respirar“, le dice a BBC Mundo Sujin Kim, más conocida como “Chingu amiga”, una youtuber, instagramer y tiktoker con millones de seguidores en sus redes.

En sus videos, Sujin muestra cómo es vivir siendo coreana en México, mostrando las cosas que le llaman la atención y explicando las diferencias culturales entre ambos países.

Sujin llegó a Monterrey en 2017, como parte del fenómeno “Pescorea”. Al principio trabajaba para una compañía coreana, pero luego se dedicó a enseñar coreano y a sus redes sociales.

Sujin cuenta que salió de Corea porque el estilo de vida de su país la sometía a mucho estrés y “presión mental”.

“Estuve enferma durante casi un año, no podía ni comer, no podía hacer físicamente nada”.

“Crecí escuchando que no podía dormir más de 3 horas, ni salir con mis amigas porque debía estudiar”, dice.

“No quería vivir siempre compitiendo”.

Para Sujin, llegar a México fue comenzar “una segunda vida”.

A sus 30 años, dice que aquí vive más tranquila.

Aviso en coreano

BBC

Desde su apartamento graba y edita los videos para sus redes y combina su labor de creadora de contenido como profesora de coreano en una universidad.

“Con el fenómeno de “Pescorea” llegaron muchos coreanos, muchos se fueron pero muchos como yo nos quedamos porque nos gustó la cultura”.

“La cultura de aquí cuadra mucho más con mi personalidad, soy coreana pero de corazón latino“, dice Sujin sonriendo.

Ambiente coreano

En el área metropolitana de Monterrey es fácil notar la influencia coreana impulsada por el fenómeno “Pescorea”.

“Uh… pero si aquí casi no hay coreanos”, nos respondió en tono irónico una empleada en el aeropuerto cuando le contamos qué hacíamos en la ciudad.

Apodaca

BBC

Un taxista nos contó que cuando trabajaba como ingeniero aprendió algunas palabras en coreano ante la llegada masiva de colegas de ese país.

En la vía que conecta a Apodaca y Pesquería es fácil encontrarse negocios que tienen sus avisos en coreano, como peluquerías, supermercados, restaurantes, agencias de viaje, academias de idioma coreano y de taekwondo, tiendas de cosméticos y oficinas de abogados.

En Guadalupe, otro municipio del área metropolitana, hay una iglesia evangélica para la comunidad coreana. Y junto a la iglesia, está la escuela para niños coreanos.

Aviso en coreano

BBC

El béisbol es un deporte muy popular en Corea, y en Monterrey los coreanos tienen su propio equipo en el campeonato local.

“Los letreros cambiaron de estar en español a coreano, era como si ya no estuvieras en territorio mexicano“, le dice a BBC Mundo Claudia Delgado, una joven estudiante que trabaja en un supermercado de productos coreanos en Apodaca.

En esta tienda, que está junto a un salón de belleza y un restaurante coreanos, se venden productos típicos de ese país, desde el kimchi hasta las sopas prefabricadas y el soju, un popular licor coreano.

Supermercado coreano

BBC

El impacto que han tenido películas como Parásito, las telenovelas coreanas y el K-pop, han despertado un interés de los locales por los productos de ese país.

“Muchos mexicanos vienen aquí por las series de Netflix”, le dice a BBC Mundo Alejandra Kim, empleada del supermercado coreano, en el que de fondo suena música del grupo BTS.

“Les da curiosidad probar a qué sabe esa comida que ven”.

Algo similar pasa con las tiendas de cosméticos coreanos, especializadas en la K-beauty, como se le conoce a las rutinas de embellecimiento de Corea del Sur.

Productos de belleza

BBC
Los productos de belleza coreanos se han vuelto muy populares.

Los videos musicales de las bandas coreanas y las series en las que se ve a los actores con una piel muy bien cuidada, atraen a clientes mexicanos, según le dice a BBC Mundo Kim Sung-Il, un emprendedor coreano que llegó a Monterrey hace cuatro años a trabajar con una compañía coreana y ahora tiene una tienda de cosméticos.

En Pesquería, junto a un restaurante coreano hay un taller mecánico, ambos propietarios son coreanos que vieron en este lugar la oportunidad de tener su propio negocio.

Pali pali vs “ahorita”

Varios de los coreanos con los que conversamos coinciden en que uno de los aspectos que más les costó descifrar a su llegada a México es la noción del tiempo.

Misa coreana

BBC
La misa dominical es un punto de encuentro para la comunicad coreana en Monterrey.

En Corea es muy común la expresión “pali, pali” que significa “rápido, rápido” o “date prisa”.

“La práctica de pali-pali no es simplemente parte de la vida diaria de los coreanos; la rapidez está profundamente arraigada en sus mentes como un valor básico”, según explica el antropólogo Kim Choong-soon en el libro Way Back into Korea (Camino de regreso a Corea).

“Gracias a esta cultura de la prisa, Corea del Sur pudo lograr un tremendo progreso económico y una industrialización en un período muy corto de tiempo”, dice el experto, citado en un artículo de BBC Future sobre la cultura coreana.

Clases de Taek Wondo en Monterrey

Carlos Serrano/BBC Mundo
Los coreanos han traído su cultura a México

“Como nuestra cultura es tan competitiva, tenemos que movernos más rápido que los demás”, dice la youtuber Sujin, que habla bien español, pero lo hace tan rápido que por momentos cuesta entenderle algunas palabras.

Por su parte, Camila sostiene que a “los coreanos les gusta hacer todas las cosas muy rápido, siempre están muy apresurados“.

“En cambio aquí he aprendido a disfrutar un poquito más mi día, tomarme mi tiempo“, dice.

Y en el extremo contrario de “pali, pali”, está el muy mexicano “ahorita”, algo que a Sujin y a Camila les costó entender.

Cocineras

BBC
En el restaurante coreano de Pesquería, un grupo de cocineras mexicanas prepara comida coreana.

“Para los coreanos, ‘ahorita’ significa ‘en este momento’, pero aquí en México puede ser en 5 minutos, en media hora, en un día, en una semana…me sentía muy confundida“, dice Camila.

“Ahora cuando me dicen “ahorita”, ya sé que tengo que esperar”.

Por su parte, Sujin dice que ya aprendió que “ahorita” significa que sucederá “en algún momento antes de morir”.

Y a esas diferencias culturales muchas veces se les suma la barrera del idioma.

“Quieren todo rápido y te hablan en un español muy limitado, entonces uno queda como ‘quiero hacerlo pero no te entiendo”, dice Claudia, quien maneja las redes sociales del supermercado coreano.

Empleada del supermercado coreano

Carlos Serrano/BBC Mundo
Claudia dice que a veces es complicada la comunicación con sus jefes coreanos, pero encuentran la manera de entenderse.

Eréndira Guadalupe Gutiérrez, una de las cocineras en un restaurante coreano en Pesquería, nos contó que como su jefe no habla español, la única manera de comunicarse con él es utilizando el traductor de su celular.

¿Volver?

Hoy “Pescorea” significa más que un fenómeno migratorio.

Para quienes llevan varios años viviendo en el área de Monterrey, vivir ahí significa extrañar un lugar al que no saben si volverán.

Aviso en coreano

BBC

“A mi mamá le dije que iba a regresar en dos años, pero ya llevo cuatro años aquí”, dice Sujin.

“Sería un poco difícil volver a Corea, pero tengo a mi familia y amigos ahí, entonces va a ser una decisión difícil”.

Los coreanos con los que conversamos coinciden en que se sienten muy bien acogidos por los mexicanos.

“He escuchado que la cultura asiática en algunos países no es tan agradable para algunas personas, en las noticias también he visto que desde que comenzó esta pandemia tanto en Estados Unidos como en Europa algunos asiáticos fueron golpeados“, dice Camila.

Alejandra Kim.

Carlos Serrano/BBC Mundo
“Soy mexicoreana”, dice Alejandra Kim.

“Acá en México no hemos tenido ningún tipo de racismo… lo contrario, una sincera aceptación y es algo que estoy muy segura que todos o la mayoría de los coreanos estarían de acuerdo conmigo”.

Así, lo que comenzó como una migración impulsada por la industria y los negocios, hoy se ha convertido en una pequeña diáspora que mezcla ambas culturas.

“Si a mi me preguntan si soy mexicana o soy coreana, yo digo que soy mexicoreana“, dice Alejandra Kim, empleada del supermercado.

“No soy ni mexicana 100%, ni 100% coreana, como ‘Pescorea'”.


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