close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Especial

Verificado.mx: De Santa Lucía a la opción de licitar; las dudas y virajes en la propuesta aeroportuaria de AMLO

En noviembre de 2015, AMLO planteó la posibilidad de complementar el actual Aeropuerto Benito Juárez con la base aérea militar de Santa Lucía, en Zumpango. Asegura que el precio sería más bajo, entre los 50 hasta los 70 mil millones de pesos, pero ha tenido algunas contradicciones.
Especial
Por Arturo Daen
17 de agosto, 2018
Comparte

Nota del editor: Este texto fue publicado originalmente en mayo de 2018.

Desde que se anunció la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), en 2014, Andrés Manuel López Obrador ha mantenido su rechazo a esa obra, argumentando que es demasiado cara, con un costo total estimado de 13 mil 300 millones de dólares, y que detrás de ella puede haber corrupción.

López Obrador insiste en que tiene un plan alterno para resolver la saturación del actual aeropuerto Benito Juárez, aunque tanto él como sus asesores han ido variando posturas e incluso aspectos técnicos, de su propuesta, hasta el punto de que el político tabasqueño llegó a plantear que sí se construya el NAICM, aunque con una licitación, para que la iniciativa privada se encargue de pagar desde ya la construcción, operación y mantenimiento.

Federico Patiño, director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, empresa de participación estatal mayoritaria encargada de la construcción del Nuevo Aeropuerto, dijo que es factible una concesión, aunque ya que esté concluida la construcción, y no antes.

Primer viraje

Al menos hasta abril de 2015, de acuerdo con los comunicados que aparecen en la página lopezobrador.org.mx, López Obrador defendió la idea de construir un nuevo aeropuerto en Tizayuca, Hidalgo.

Pero en noviembre de ese año, ocurrió el primer viraje: dejó atrás esa opción de Tizayuca y presentó la opción de complementar el actual Aeropuerto Benito Juárez con la base aérea militar de Santa Lucía, en Zumpango, construyendo ahí dos pistas adicionales a la que ya existe, para vuelos comerciales, en un periodo de tres años.

Ese proyecto de Santa Lucía fue elaborado por los ingenieros Sergio Samaniego y José María Riobóo, cuya empresa tiene el antecedente de haber estado a cargo del diseño y construcción del Segundo Piso del Periférico, durante el gobierno de López Obrador en la Ciudad de México.

El líder Morena ha dicho que “altos mandos” de la Fuerza Aérea le permitieron a su equipo entrar a la base militar de Santa Lucía, para hacer estudios. Sin embargo, en entrevistas, el comandante de la Fuerza Aérea Miguel Enrique Vallín Osuna negó haber dado tales permisos.

Sin precisión en el costo

En el libro Sistema Aeroportuario del Valle de México. Aprovechamiento de instalaciones existentes. Propuesta Alterna, se menciona que el proyecto con la construcción de dos pistas en Santa Lucía tendría un costo aproximado de 63 mil millones de pesos, en comparación con los 169 mil millones de pesos que, inicialmente, se dijo costaría el nuevo aeropuerto en Texcoco.

López Obrador ha ido variando la cifra de costo del proyecto de Santa Lucía. En diferentes discursos ha dicho que costaría 60 mil millones de pesos, aunque en un cómic que difundió en abril de 2018 se dio la cifra de 70 mil millones de pesos, y en un mitin el 20 de abril, en Xochimilco, el candidato dijo que su plan alterno tendría un costo de 50 mil millones de pesos.

Entre las ventajas que López Obrador y sus asesores destacan del proyecto alterno de Santa Lucía, la principal es que su costo sería mucho más bajo, y que además no tendría que dejar de operar el actual aeropuerto Benito Juárez, así como que no se perdería la inversión que se ha hecho en él, en años recientes.

López Obrador recordó, en ese sentido, que apenas en 2007 fue inaugurada la Terminal 2, del Aeropuerto Benito Juárez, y que durante el gobierno de Peña Nieto se gastó en la ampliación del hangar presidencial.

“No se ponen a considerar que están tirando a la basura los cientos y miles de millones de pesos que cuestan las instalaciones del aeropuerto actual, y las de la base aérea de Santa Lucía, eso sí no lo toman en cuenta”, dijo en entrevista Javier Jiménez Espriú, propuesto por López Obrador como secretario de Comunicaciones y Transportes, si gana la Presidencia.

“Es muy raro que alguien decida tirar a la basura un aeropuerto”, agregó.

Los expertos involucrados en la construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco han explicado que, por seguridad, al ser inaugurado el NAICM tendrían que dejar de funcionar el Aeropuerto Benito Juárez y la base aérea de Santa Lucía, ya que la ruta área disponible no permite que operen de forma simultánea. 

En ese sentido, en el cómic que difundió López Obrador aparece el dato de que las dos pistas que tiene el actual aeropuerto y la que tiene Santa Lucía tienen juntas un valor de 85 mil millones de pesos, y con el NAICM ya no podrían ser utilizadas.

Otra ventaja que resalta López Obrador en el proyecto que defiende es que el terreno de la base de Santa Lucía no es propenso a hundimientos, como sí lo es el del Texcoco, y que no se tendrían conflictos sociales con pobladores, a causa de la construcción de dos pistas.

Respecto al hundimiento, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México ha defendido que la zona elegida en Texcoco, se hunde de la misma manera que el resto del Valle de México.

Hay una distancia de 40 kilómetros entre el AICM y la base aérea militar de Santa Lucía, en Zumpango. En el plan presentado por López Obrador, inicialmente se planteó “establecer una ruta de traslado de pasajeros confinada y libre, entre ambos aeropuertos”, con un sistema de autobús.

Un viraje más

En un inicio, en el proyecto presentado por López Obrador en 2015, se mencionó que en Santa Lucía serían asignados los vuelos internacionales y, en el actual AICM, se operarían los vuelos nacionales.

Sin embargo, en una entrevista en el noticiario Despierta, de Televisa, el 26 de abril de 2018, Javier Jiménez Espriú, propuesto por López Obrador como titular de la SCT, dijo que esa división de vuelos ya no se aplicaría, lo que sembró de nuevo dudas sobre este plan alternativo.

La opción de Santa Lucía, ¿es viable?

Desde que López Obrador presentó su propuesta y hasta la fecha, el gobierno de Peña Nieto y los especialistas que han colaborado en la construcción del Nuevo Aeropuerto han señalado que es inviable solucionar el problema de saturación del aeropuerto Benito Juárez construyendo dos pistas adicionales en Santa Lucía. 

Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, ha mencionado en entrevistas que el ingreso de los aviones al Valle de México se da por el norte, a la altura de la localidad de San Mateo, y las aeronaves que quieran aterrizar en Santa Lucía y el AICM tendrían que usar esa misma ruta o espacio.
“Ocuparían un espacio aéreo muy similar”, dijo en una entrevista con Grupo Fórmula en 2015. 

“Es como tener un cruce de dos carreteras en el aire sin semáforo”, dijo en tanto Federico Patiño, en una entrevista con Televisa.

El capitán Miguel Ángel Valero Chávez, quien fue presidente del Colegio de Pilotos y Aviadores de México, explicó en entrevista con Animal Político que en otras ciudades del mundo, como Nueva York, operan hasta tres aeropuertos al mismo tiempo, coordinándose de forma adecuada para compartir el espacio aéreo.

Pero en el caso del Valle de México, dijo, las condiciones orográficas lo complican todo.

“Tenemos al este los volcanes, al oeste la sierra de Toluca, y al sur la sierra del Ajusco, solamente nos podemos aproximar por el noroeste, y por el noreste. Si a este aeropuerto (el AICM) nada más nos podemos aproximar por el noroeste, y noreste, y Lucía también, hay un riesgo de colisión por las condiciones orográficas”, dijo el capitán.

Bernardo Lisker, director Internacional de Mitre, centro estadounidense especializado en navegación aeronáutica, ha coincidido en señalar que no sería factible que operen al mismo tiempo el AICM y Santa Lucía con vuelos comerciales,porque, al coincidir en su ruta de aproximación, por seguridad, no podría aumentar la cantidad de vuelos, y persistiría la saturación.

En una entrevista con Grupo Fórmula, el director del Grupo Aeroportuario, Federico Patiño, explicó que ahora mismo operan al mismo tiempo el AICM y la base aérea de Santa Lucía, aunque los vuelos de este último son esporádicos, y no en la cantidad que se pretende, si se abriera dos pistas comerciales, para vuelos internacionales.

“En la propuesta alterna de Lucía, yo no he visto en los documentos cómo sería el manejo del tráfico aéreo”, insistió el capitán Valero.

“Yo no he visto ese ese estudio de gestión de riesgo, que diga la convivencia de ambos aeropuertos no va a ser riesgosa. Dicen que sí, ¿dónde están los estudios?”, agregó.

En una conferencia en abril pasado, el vocero de la presidencia, Eduardo Sánchez, criticó que López Obrador no tiene estudios técnicos suficientes que sustenten que la opción de Santa Lucía es viable.

Sánchez incluso se refirió al libro que elaboraron Sergio Samaniego y José María Riobóo, donde se señala que solo se tiene una posición a priori sobre la viabilidad aérea, es decir, que aún faltan hacer más estudios.

“La opinión de este equipo es meramente de carácter técnico y pretende ser lo más objetiva posible haciendo hincapié en que es a priori y que se requieren estudios para poder emitir un peritaje oficial”,se lee en el texto “Sistema Aeroportuario del Valle de México” (2016), de Samaniego y Riobóo.

López Obrador y sus asesores no han presentado hasta ahora un estudio técnico actualizado, sobre que es factible que operen el AICM y Santa Lucía, en el “lado aire”, de forma simultánea.

“No hay soluciones únicas”

Cuestionado por Animal Político, el ingeniero Jiménez Espriú persistió en mencionar que, “para los ingenieros, no existe una obra de ingeniería imposible”, por lo que podrían funcionar Santa Lucía y el AICM al mismo tiempo, si hay un ánimo positivo de las partes involucradas, para lograr soluciones.

“Mitre es una empresa muy seria, muy válida. Ellos han planteado que existe una diferencia en relación a los patrones de descenso y las normas internacionales, que los aviones se podrían cruzar”, expresó.

“No dudo de Mitre, lo que pasa es que Mitre tiene una posición y nuestros técnicos, donde hay pilotos, empleados, antiguos empleados del Senear, que es el servicio de control del espacio aéreo mexicano, e ingenieros, dicen que sí hay forma de resolver el problema… viendo la orientación de las pistas”, agregó Jiménez Espriú.

El ingeniero incluso aceptó que el diseño del Nuevo Aeropuerto en Texcoco, de los arquitectos Norman Foster y Fernando Romero, “es bellísimo”, y que tener un solo aeropuerto en lugar de dos complementarios sería conveniente, en términos de logística.

Sin embargo, criticó que el gobierno de Peña Nieto se cierre a decir que el Nuevo Aeropuerto es la única opción, y que no haya otras alternativas, más económicas.

“Es una aberración gastar 250 mil millones de pesos en un elefante blanco, que nos va a tener hipotecados, manteniendo sus instalaciones toda la vida, y que no es justo para un país que tiene tantas deficiencias, cuando se pueden resolver los problemas en forma menos onerosa, de forma austera, pero digna”, dijo Jiménez Espriú.

“Aparentemente, hay todo un entramado de negocio, que ya se ve muy complicado destrabar, si se decidiera cancelar el aeropuerto”.

– ¿Puede haber incluso una tercera opción, además del proyecto de López Obrador y el Aeropuerto en Texcoco?, se le preguntó

“Para los ingenieros no hay soluciones únicas. Hay opciones. Unas tienen unos beneficios y otras tienen otro”, respondió el ingeniero, que hace unos años participó en la propuesta de Tizayuca, como opción aeronáutica ante la saturación del AICM.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Mónica González/Pie de Página

Fosas clandestinas: el "campo de exterminio" donde Los Zetas desaparecieron a cientos de personas en Tamaulipas

En uno de los estados con más violencia en México activistas localizaron un lugar donde el cartel de Los Zetas se deshacía de sus víctimas. Es un “campo de exterminio” donde murieron cientos de personas.
Mónica González/Pie de Página
30 de agosto, 2019
Comparte

A primera vista el lugar parece un campo más en la Sierra de Cucharas de Tamaulipas, en el noreste de México. Pero en este sitio cientos de personas fueron asesinadas por el cartel de Los Zetas.

Los activistas que exploran el sitio en busca de restos humanos le llaman “Ejido 7”. Está dentro de la reserva de la biósfera El Cielo, una de las áreas naturales más bellas de México.

Pero el impresionante paisaje contrasta con lo que allí sucedió. Durante varios años el grupo criminal lo utilizó para deshacerse de sus víctimas.

Es un campo de exterminio“, le dice a BBC Mundo Graciela Pérez Rodríguez, fundadora del colectivo Milynali Red CFC, que busca a personas desaparecidas en México.

“Un sitio de exterminio donde llevaban a personas secuestradas. Ahí mismo las ejecutaron y las quemaron”.

Campo exterminio Tamaulipas

Mónica González/Pie de Página
Los expertos mueven la tierra en busca de restos humanos.

No se sabe cuántas personas fueron asesinadas en esta zona de la Sierra de Cucharas. Los activistas creen que fueron al menos 200.

Pero cuando fue detenido en 2014, Enrique Santillán Trejo, quien fuera responsable de Los Zetas en la región, dijo que su grupo había asesinado a por lo menos 500 personas.

Muchos fueron ejecutados en Sierra de Cucharas y sus cuerpos incinerados. De muchas víctimas sólo quedaron fragmentos de huesos, dientes y algo de ropa.

En los últimos años el colectivo y peritos de la Fiscalía General de la República (FGR), han recolectado más de 100 kilos de esta clase de restos.

Todos son analizados con la esperanza de encontrar una huella genética que permita saber a quién pertenecen.

Hasta ahora se han identificado perfiles de una docena de personas.

La guerra

Desde 2010 Tamaulipas es el escenario de una intensa guerra entre los grupos que formaron parte del Cartel del Golfo, que se dividió ese mismo año.

La facción más violenta fue el cartel de Los Zetas, fundado por exmilitares de élite y que mantuvo el control de varios estados del país.

fosa clandestina México

AFP
En México existen más de 1.100 fosas clandestinas.

Según activistas y autoridades, el grupo es responsable de la muerte de miles de personas y de la desaparición de cientos más.

En algunos casos se trató de miembros de grupos rivales, pero muchas víctimas nada tenían que ver con la guerra de bandas del narcotráfico.

Muchas fueron secuestradas cuando viajaban en las carreteras de Tamaulipas, por ejemplo. A otras los sicarios se las llevaron de sus comunidades durante enfrentamientos con otros grupos.

De acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob), en el estado hay al menos 6.000 personas desaparecidas. El 79% son hombres según datos de la FGR.

La Fiscalía señala que en la lista abundan quienes se dedican a vender comida, estudiantes, obreros, migrantes centroamericanos o amas de casa, por ejemplo.

Es uno de los problemas más graves de México. Hasta febrero pasado los datos oficiales reportaron 40.000 personas desaparecidas, 1.100 fosas clandestinas y unos 26.000 cuerpos sin identificar en las morgues del país.

Desaparecidos en México

AFP
En México hay más de 40.000 personas desaparecidas.

De hecho el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas, dice que México se convirtió “en una enorme fosa clandestina”.

La crisis se agravó porque los distintos gobiernos han aplicado una estrategia equivocada de seguridad, explica Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático.

En el caso de los desaparecidos “se olvidaron de ellos, las instituciones no cumplieron con su obligación de buscarlos“, le dice a BBC Mundo.

Muchos familiares de víctimas asumieron esa responsabilidad y, de hecho, son ellos quienes han encontrado muchas fosas clandestinas.

Restos calcinados

Fue el caso de las fosas clandestinas en Sierra de Cucharas, localizadas en 2013 por la Secretaría de la Defensa y ubicadas a unos 40 kilómetros de Ciudad Mante, en el sur de Tamaulipas.

El colectivo Milynali Red CFC confirmó que Los Zetas se deshacían allí de sus víctimas, y empezó la búsqueda de restos humanos en una zona conocida como Papalote.

Durante varios años los activistas visitaron la zona con regularidad, pero hace unos meses supieron del llamado Ejido 7. Es un lugar de difícil acceso, arriba de un cerro.

restos humanos

Mónica González/Pie de Página
Hasta ahora se en encontrado más de cien kilos de restos humanos.

Al llegar “encuentras de un lado y otro del camino montículos de tierra” dice Graciela Pérez. Es una señal de que puede haber restos humanos enterrados.

Hasta ahora el colectivo localizó 15 posibles fosas clandestinas, pero pueden ser muchas más porque el terreno es extenso.

No se sabe cuántas personas fueron asesinadas en este lugar. “Encontramos un campamento, una casa de campaña y ropa enterrada, mucha ropa de niños y adultos“, explica Pérez Rodríguez.

También “muchas botellas del aceite que usan para limpiar armas, eso me impactó. Todo estaba enterrado, no sabemos para qué”.

Graciela Pérez, activista

Mónica González/Pie de Página
Graciela Pérez encabeza la búsqueda de restos en el lugar.

Una hipótesis, dicen los activistas, es que los sicarios trataron de ocultar las evidencias de la vigilancia aérea de los militares.

También se han encontrado barriles metálicos donde al parecer incineraban los cuerpos.

Algunos restos calcinados fueron enterrados, pero otros se dispersaron con las lluvias. Eso vuelve más difícil la búsqueda porque se extiende el área que debe ser examinada.

Los activistas aprendieron a distinguir entre un trozo de madera quemada, por ejemplo, y un fragmento de hueso. También identifican dientes mezclados con pedazos de piedra.

“Todos lo sabían”

El trabajo se hace a mano, con ayuda de picos, palas y tela metálica para cernir la tierra y encontrar restos humanos.

El colectivo Milynali ha explorado siete fosas clandestinas, y esperan concluir la revisión este año.

Los responsables del “campo de exterminio” prácticamente vivían en el sitio. Lo muestran las latas vacías de comida, cepillos dentales y bolsas de pan y golosinas.

Desaparecidos en México

AFP
Las familias de los desaparecidos encabezan las búsquedas en México.

Tenían un campamento de vigilancia en la parte más alta de la sierra, y abajo “las cocinas”, como se llama al sitio donde incineraban a las personas dicen activistas que han visitado el campo.

Aunque se trata de un área deshabitada, por la cantidad de víctimas incineradas es difícil que no se hubiera notado lo que allí sucedía, reconocen los activistas.

Prácticamente todos los vecinos lo sabían pero no lo dijeron”, lamenta Graciela Pérez.

“Parte de todos los crímenes cometidos en Tamaulipas son por la sumisión en que está metida la ciudadanía, el temor de que les ocurra lo mismo”.

Un miedo que sirve a los criminales, añade la activista. “Eso provoca que no hablen, y mientras nosotros padeciendo” durante varios años.

“Si hubiéramos sabido a tiempo quizá no hubiera ocurrido“.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=kFWx2T-_6_I

https://www.youtube.com/watch?v=oDv3GWOZTNQ

https://www.youtube.com/watch?v=_FQKdGuFim4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.