Verificado.mx: De Santa Lucía a la opción de licitar; las dudas y virajes en la propuesta aeroportuaria de AMLO
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Especial

Verificado.mx: De Santa Lucía a la opción de licitar; las dudas y virajes en la propuesta aeroportuaria de AMLO

En noviembre de 2015, AMLO planteó la posibilidad de complementar el actual Aeropuerto Benito Juárez con la base aérea militar de Santa Lucía, en Zumpango. Asegura que el precio sería más bajo, entre los 50 hasta los 70 mil millones de pesos, pero ha tenido algunas contradicciones.
Especial
Por Arturo Daen
17 de agosto, 2018
Comparte

Nota del editor: Este texto fue publicado originalmente en mayo de 2018.

Desde que se anunció la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), en 2014, Andrés Manuel López Obrador ha mantenido su rechazo a esa obra, argumentando que es demasiado cara, con un costo total estimado de 13 mil 300 millones de dólares, y que detrás de ella puede haber corrupción.

López Obrador insiste en que tiene un plan alterno para resolver la saturación del actual aeropuerto Benito Juárez, aunque tanto él como sus asesores han ido variando posturas e incluso aspectos técnicos, de su propuesta, hasta el punto de que el político tabasqueño llegó a plantear que sí se construya el NAICM, aunque con una licitación, para que la iniciativa privada se encargue de pagar desde ya la construcción, operación y mantenimiento.

Federico Patiño, director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, empresa de participación estatal mayoritaria encargada de la construcción del Nuevo Aeropuerto, dijo que es factible una concesión, aunque ya que esté concluida la construcción, y no antes.

Primer viraje

Al menos hasta abril de 2015, de acuerdo con los comunicados que aparecen en la página lopezobrador.org.mx, López Obrador defendió la idea de construir un nuevo aeropuerto en Tizayuca, Hidalgo.

Pero en noviembre de ese año, ocurrió el primer viraje: dejó atrás esa opción de Tizayuca y presentó la opción de complementar el actual Aeropuerto Benito Juárez con la base aérea militar de Santa Lucía, en Zumpango, construyendo ahí dos pistas adicionales a la que ya existe, para vuelos comerciales, en un periodo de tres años.

Ese proyecto de Santa Lucía fue elaborado por los ingenieros Sergio Samaniego y José María Riobóo, cuya empresa tiene el antecedente de haber estado a cargo del diseño y construcción del Segundo Piso del Periférico, durante el gobierno de López Obrador en la Ciudad de México.

El líder Morena ha dicho que “altos mandos” de la Fuerza Aérea le permitieron a su equipo entrar a la base militar de Santa Lucía, para hacer estudios. Sin embargo, en entrevistas, el comandante de la Fuerza Aérea Miguel Enrique Vallín Osuna negó haber dado tales permisos.

Sin precisión en el costo

En el libro Sistema Aeroportuario del Valle de México. Aprovechamiento de instalaciones existentes. Propuesta Alterna, se menciona que el proyecto con la construcción de dos pistas en Santa Lucía tendría un costo aproximado de 63 mil millones de pesos, en comparación con los 169 mil millones de pesos que, inicialmente, se dijo costaría el nuevo aeropuerto en Texcoco.

López Obrador ha ido variando la cifra de costo del proyecto de Santa Lucía. En diferentes discursos ha dicho que costaría 60 mil millones de pesos, aunque en un cómic que difundió en abril de 2018 se dio la cifra de 70 mil millones de pesos, y en un mitin el 20 de abril, en Xochimilco, el candidato dijo que su plan alterno tendría un costo de 50 mil millones de pesos.

Entre las ventajas que López Obrador y sus asesores destacan del proyecto alterno de Santa Lucía, la principal es que su costo sería mucho más bajo, y que además no tendría que dejar de operar el actual aeropuerto Benito Juárez, así como que no se perdería la inversión que se ha hecho en él, en años recientes.

López Obrador recordó, en ese sentido, que apenas en 2007 fue inaugurada la Terminal 2, del Aeropuerto Benito Juárez, y que durante el gobierno de Peña Nieto se gastó en la ampliación del hangar presidencial.

“No se ponen a considerar que están tirando a la basura los cientos y miles de millones de pesos que cuestan las instalaciones del aeropuerto actual, y las de la base aérea de Santa Lucía, eso sí no lo toman en cuenta”, dijo en entrevista Javier Jiménez Espriú, propuesto por López Obrador como secretario de Comunicaciones y Transportes, si gana la Presidencia.

“Es muy raro que alguien decida tirar a la basura un aeropuerto”, agregó.

Los expertos involucrados en la construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco han explicado que, por seguridad, al ser inaugurado el NAICM tendrían que dejar de funcionar el Aeropuerto Benito Juárez y la base aérea de Santa Lucía, ya que la ruta área disponible no permite que operen de forma simultánea. 

En ese sentido, en el cómic que difundió López Obrador aparece el dato de que las dos pistas que tiene el actual aeropuerto y la que tiene Santa Lucía tienen juntas un valor de 85 mil millones de pesos, y con el NAICM ya no podrían ser utilizadas.

Otra ventaja que resalta López Obrador en el proyecto que defiende es que el terreno de la base de Santa Lucía no es propenso a hundimientos, como sí lo es el del Texcoco, y que no se tendrían conflictos sociales con pobladores, a causa de la construcción de dos pistas.

Respecto al hundimiento, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México ha defendido que la zona elegida en Texcoco, se hunde de la misma manera que el resto del Valle de México.

Hay una distancia de 40 kilómetros entre el AICM y la base aérea militar de Santa Lucía, en Zumpango. En el plan presentado por López Obrador, inicialmente se planteó “establecer una ruta de traslado de pasajeros confinada y libre, entre ambos aeropuertos”, con un sistema de autobús.

Un viraje más

En un inicio, en el proyecto presentado por López Obrador en 2015, se mencionó que en Santa Lucía serían asignados los vuelos internacionales y, en el actual AICM, se operarían los vuelos nacionales.

Sin embargo, en una entrevista en el noticiario Despierta, de Televisa, el 26 de abril de 2018, Javier Jiménez Espriú, propuesto por López Obrador como titular de la SCT, dijo que esa división de vuelos ya no se aplicaría, lo que sembró de nuevo dudas sobre este plan alternativo.

La opción de Santa Lucía, ¿es viable?

Desde que López Obrador presentó su propuesta y hasta la fecha, el gobierno de Peña Nieto y los especialistas que han colaborado en la construcción del Nuevo Aeropuerto han señalado que es inviable solucionar el problema de saturación del aeropuerto Benito Juárez construyendo dos pistas adicionales en Santa Lucía. 

Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, ha mencionado en entrevistas que el ingreso de los aviones al Valle de México se da por el norte, a la altura de la localidad de San Mateo, y las aeronaves que quieran aterrizar en Santa Lucía y el AICM tendrían que usar esa misma ruta o espacio.
“Ocuparían un espacio aéreo muy similar”, dijo en una entrevista con Grupo Fórmula en 2015. 

“Es como tener un cruce de dos carreteras en el aire sin semáforo”, dijo en tanto Federico Patiño, en una entrevista con Televisa.

El capitán Miguel Ángel Valero Chávez, quien fue presidente del Colegio de Pilotos y Aviadores de México, explicó en entrevista con Animal Político que en otras ciudades del mundo, como Nueva York, operan hasta tres aeropuertos al mismo tiempo, coordinándose de forma adecuada para compartir el espacio aéreo.

Pero en el caso del Valle de México, dijo, las condiciones orográficas lo complican todo.

“Tenemos al este los volcanes, al oeste la sierra de Toluca, y al sur la sierra del Ajusco, solamente nos podemos aproximar por el noroeste, y por el noreste. Si a este aeropuerto (el AICM) nada más nos podemos aproximar por el noroeste, y noreste, y Lucía también, hay un riesgo de colisión por las condiciones orográficas”, dijo el capitán.

Bernardo Lisker, director Internacional de Mitre, centro estadounidense especializado en navegación aeronáutica, ha coincidido en señalar que no sería factible que operen al mismo tiempo el AICM y Santa Lucía con vuelos comerciales,porque, al coincidir en su ruta de aproximación, por seguridad, no podría aumentar la cantidad de vuelos, y persistiría la saturación.

En una entrevista con Grupo Fórmula, el director del Grupo Aeroportuario, Federico Patiño, explicó que ahora mismo operan al mismo tiempo el AICM y la base aérea de Santa Lucía, aunque los vuelos de este último son esporádicos, y no en la cantidad que se pretende, si se abriera dos pistas comerciales, para vuelos internacionales.

“En la propuesta alterna de Lucía, yo no he visto en los documentos cómo sería el manejo del tráfico aéreo”, insistió el capitán Valero.

“Yo no he visto ese ese estudio de gestión de riesgo, que diga la convivencia de ambos aeropuertos no va a ser riesgosa. Dicen que sí, ¿dónde están los estudios?”, agregó.

En una conferencia en abril pasado, el vocero de la presidencia, Eduardo Sánchez, criticó que López Obrador no tiene estudios técnicos suficientes que sustenten que la opción de Santa Lucía es viable.

Sánchez incluso se refirió al libro que elaboraron Sergio Samaniego y José María Riobóo, donde se señala que solo se tiene una posición a priori sobre la viabilidad aérea, es decir, que aún faltan hacer más estudios.

“La opinión de este equipo es meramente de carácter técnico y pretende ser lo más objetiva posible haciendo hincapié en que es a priori y que se requieren estudios para poder emitir un peritaje oficial”,se lee en el texto “Sistema Aeroportuario del Valle de México” (2016), de Samaniego y Riobóo.

López Obrador y sus asesores no han presentado hasta ahora un estudio técnico actualizado, sobre que es factible que operen el AICM y Santa Lucía, en el “lado aire”, de forma simultánea.

“No hay soluciones únicas”

Cuestionado por Animal Político, el ingeniero Jiménez Espriú persistió en mencionar que, “para los ingenieros, no existe una obra de ingeniería imposible”, por lo que podrían funcionar Santa Lucía y el AICM al mismo tiempo, si hay un ánimo positivo de las partes involucradas, para lograr soluciones.

“Mitre es una empresa muy seria, muy válida. Ellos han planteado que existe una diferencia en relación a los patrones de descenso y las normas internacionales, que los aviones se podrían cruzar”, expresó.

“No dudo de Mitre, lo que pasa es que Mitre tiene una posición y nuestros técnicos, donde hay pilotos, empleados, antiguos empleados del Senear, que es el servicio de control del espacio aéreo mexicano, e ingenieros, dicen que sí hay forma de resolver el problema… viendo la orientación de las pistas”, agregó Jiménez Espriú.

El ingeniero incluso aceptó que el diseño del Nuevo Aeropuerto en Texcoco, de los arquitectos Norman Foster y Fernando Romero, “es bellísimo”, y que tener un solo aeropuerto en lugar de dos complementarios sería conveniente, en términos de logística.

Sin embargo, criticó que el gobierno de Peña Nieto se cierre a decir que el Nuevo Aeropuerto es la única opción, y que no haya otras alternativas, más económicas.

“Es una aberración gastar 250 mil millones de pesos en un elefante blanco, que nos va a tener hipotecados, manteniendo sus instalaciones toda la vida, y que no es justo para un país que tiene tantas deficiencias, cuando se pueden resolver los problemas en forma menos onerosa, de forma austera, pero digna”, dijo Jiménez Espriú.

“Aparentemente, hay todo un entramado de negocio, que ya se ve muy complicado destrabar, si se decidiera cancelar el aeropuerto”.

– ¿Puede haber incluso una tercera opción, además del proyecto de López Obrador y el Aeropuerto en Texcoco?, se le preguntó

“Para los ingenieros no hay soluciones únicas. Hay opciones. Unas tienen unos beneficios y otras tienen otro”, respondió el ingeniero, que hace unos años participó en la propuesta de Tizayuca, como opción aeronáutica ante la saturación del AICM.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

11S: por qué la CIA no detectó los ataques contra las Torres Gemelas (pese a las señales que tuvo)

Cuando la CIA no logró evitar los ataques del 11 de septiembre de 2001, muchos se preguntaron si se pudo haber hecho más, pero este fracaso al parecer fue causado por un problema que va mucho más allá de las agencias de inteligencia.
Getty Images
11 de septiembre, 2021
Comparte

El fracaso de la CIA a la hora de detectar las señales que advertían de los ataques del 11 de septiembre de 2001 se ha convertido en uno de los temas más controvertidos en la historia de los servicios de inteligencia. Ha habido comisiones, revisiones, investigaciones internas y más.

Por un lado están los que dicen que la CIA no notó señales de advertencia obvias. Por el otro, aquellos que argumentan que es notoriamente difícil identificar las amenazas de antemano y que la agencia estadounidense hizo todo lo que era razonablemente posible.

Pero, ¿qué pasa si ambos lados están equivocados?

¿Qué pasa si la verdadera razón por la cual la CIA no pudo detectar la trama es más sutil de lo que cualquiera de las partes piensa?

¿Y qué si les digo que este problema se extiende más allá de los servicios de inteligencia y afecta en silencio a miles de organizaciones, gobiernos y equipos hoy en día?

Si bien muchas de las investigaciones se centraron en lo que la agencia hizo o dejó de hacer con la información disponible antes del 11S, pocos dieron un paso atrás para examinar la estructura interna de la propia CIA y, en particular, sus políticas de contratación.

Y desde una perspectiva tradicional, eran inmejorables: los potenciales analistas eran sometidos a una batería de exámenes psicológicos, médicos y de todo tipo. Y no hay duda de que contrataron personas excepcionales.

“Los dos exámenes principales eran uno del tipo de la prueba de acceso a la universidad para determinar la inteligencia de un candidato y un perfil psicológico para examinar su estado mental”, explica un veterano de la CIA.

“Las pruebas eliminaban a cualquiera que no fuera sobresaliente en ambos casos. En el año en que presenté mi solicitud, aceptaron a un candidato por cada 20.000 solicitantes. Cuando la CIA decía que contrataba a los mejores, estaba en lo cierto”, agrega.

Y, sin embargo, la mayoría de estos reclutas también se veían muy similares: hombres, blancos, anglosajones, estadounidenses, de religión protestante.

Este es un fenómeno común en el reclutamiento, a veces llamado “homofilia”: las personas tienden a contratar a personas que piensan (y a menudo se ven) como ellos mismos.

Y es que a uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias.

De hecho, los escáneres cerebrales sugieren que cuando otros reflejan nuestros propios pensamientos eso estimula los centros de placer de nuestros cerebros.

Un hombre cruza el lobby de la sede de la CIA

AFP
Para el momento de los ataques, la mayor parte de los analistas de la CIA eran muy similares.

En su estudio sobre la CIA, los expertos en inteligencia Milo Jones y Phillipe Silberzahn escriben: “El primer atributo consistente de la identidad y cultura de la CIA desde 1947 hasta 2001 es la homogeneidad de su personal en términos de raza, sexo, etnia y antecedentes de clase“.

Y un estudio del inspector general sobre prácticas de reclutamiento encontró que en 1964, una rama de la CIA, la Oficina de Estimaciones Nacionales, “no tenía profesionales negros, judíos o mujeres, y solo unos pocos católicos”.

Para 1967, según el informe, había menos de 20 afroamericanos de unos 12.000 empleados no administrativos de la CIA, y la agencia mantuvo la práctica de no contratar minorías desde la década de 1960 hasta la década de 1980.

Y, hasta 1975, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos “prohibió abiertamente el empleo de homosexuales”.

Hablando de su experiencia con la CIA en la década de 1980, una persona con información privilegiada escribió que el proceso de reclutamiento “condujo a nuevos oficiales que se parecían mucho a las personas que los reclutaron: blancos, en su mayoría anglosajones; de clase media y alta; graduados universitarios de artes liberales”. Había pocas mujeres y “pocas etnias, incluso con antecedentes europeos recientes”.

“En otras palabras, ni siquiera tanta diversidad como había entre los que habían ayudado a crear la CIA”, destaca el escrito.

La diversidad se redujo aún más después del final de la Guerra Fría. Un exoficial de operaciones dijo que la CIA tenía una “cultura blanca como el arroz”.

Y en los meses previos al 11 de septiembre, la Revista Internacional de Inteligencia y Contrainteligencia comentó: “Desde su inicio, la comunidad de inteligencia integrada por la élite protestante blanca, no solo porque esa era la clase en el poder, sino porque esa élite se vio a sí misma como garante y protectora de los valores y la ética estadounidenses”.

La sede de la CIA en Langley, Virginia

AFP
La sede de la CIA en Langley, Virginia

¿Pero por qué es un problema esta homogeneidad? Si uno está conformando un equipo de relevos, ¿no quiere simplemente a los corredores más rápidos? ¿Por qué habría de importar si son del mismo color, género, clase social, etc.?

Pues porque esta lógica, aunque irrefutable cuando se aplica a tareas simples como correr, cambia cuando se aplica a tareas complejas como la inteligencia.

¿Por qué? Porque cuando un problema es complejo, ninguna persona tiene todas las respuestas. Todos tenemos puntos ciegos, lagunas en nuestra comprensión.

Y esto significa que si uno reúne a un grupo de personas que comparten perspectivas y antecedentes similares, es probable que compartan los mismos puntos ciegos.

Lo que a su vez significa que lejos de desafiar y abordar estos puntos ciegos, es probable que estos se refuercen.


La ceguera de perspectiva describe el hecho que a menudo no somos capaces de ver a nuestros propios puntos ciegos. Nuestros modos de pensamiento son tan habituales que apenas notamos cómo filtran nuestra percepción de la realidad.

La periodista Reni Eddo-Lodge describe un período en el que tuvo que ir en bicicleta al trabajo: “Una verdad incómoda se me ocurrió cuando cargaba mi bicicleta de arriba a abajo por las escaleras: la mayoría del transporte público no era fácilmente accesible… Antes de tener que transportar mis propias ruedas, nunca me había dado cuenta de este problema. Había sido ajena al hecho de que esta falta de accesibilidad estaba afectando a cientos de personas”.

Este ejemplo no implica necesariamente que todas las estaciones deban estar equipadas con rampas o ascensores. Pero sí muestra que solo podemos realizar un análisis significativo si somos capaces de percibir los costos y beneficios. Y esto depende de la diversidad de perspectiva, de personas que pueden ayudarnos a ver nuestros propios puntos ciegos y a quienes podemos ayudar a ver los suyos.


Osama bin Laden le declaró la guerra a Estados Unidos desde una cueva en Tora Bora en febrero de 1996. Las imágenes mostraban a un hombre con una barba que le llegaba hasta el pecho. Vestía una túnica debajo del uniforme de combate.

Hoy, dado todo lo que sabemos sobre el horror que desencadenó, la declaración parece amenazante.

Pero una fuente de la principal agencia de inteligencia de EE.UU. dijo que la CIA “no podía creer que este saudita alto y con barba, en cuclillas alrededor de una fogata, pudiera ser una amenaza para Estados Unidos”.

Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

Getty Images
Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

En otras palabras, para una masa crítica de analistas, Bin Laden parecía primitivo y relativamente inofensivo.

Richard Holbrooke, un alto funcionario del gobierno del presidente Clinton, lo expresó de esta manera: “¿Cómo puede un hombre en una cueva superar a los líderes mundiales de la sociedad de la información?“.

Otro dijo: “Simplemente no pudieron justificar la necesidad de destinar recursos para averiguar más sobre Bin Laden y Al Qaeda porque el tipo vivía en una cueva. Para ellos, era la esencia del atraso”.

Ahora, considera cómo alguien más familiarizado con el islam habría percibido las mismas imágenes.

Bin Laden llevaba una túnica no porque fuera primitivo en intelecto o tecnología, sino porque trataba de parecerse al profeta Mahoma. Ayunaba los mismos días que Mahoma ayunó. Sus poses y posturas, que a un público occidental le parecían tan atrasadas, eran las mismas que la tradición islámica atribuye al más sagrado de sus profetas.

Como lo expresó Lawrence Wright en el libro sobre el 11 de septiembre que le valió el Premio Pulitzer, Bin Laden orquestó su operación “invocando imágenes que eran profundamente significativas para muchos musulmanes pero prácticamente invisibles para aquellos que no estaban familiarizados con esa fe“.

Jones escribe: “La anécdota de la barba y la fogata es evidencia de un patrón más amplio en el que los estadounidenses no musulmanes, incluso los consumidores de inteligencia más experimentados, subestimaron a Al Qaeda por razones culturales”.

Osama Bin Laden

Getty Images
Los analistas de la CIA no dimensionaron la amenaza representada por el millonario saudita.

En cuanto a la cueva, esta tenía un simbolismo aún más profundo.

Como casi cualquier musulmán sabe, Mahoma buscó refugio en una cueva después de escapar de sus perseguidores en La Meca. Para un musulmán, una cueva es sagrada. El arte islámico está lleno de imágenes de estalactitas.

Y Bin Laden modeló su exilio en Tora Bora como su propia hijrah personal, utilizando la cueva como propaganda.

Como dijo un erudito musulmán: “Bin Laden no era primitivo; era estratégico. Sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Los analistas también fueron engañados por el hecho de que Bin Laden a menudo emitía pronunciamientos en forma de poesía.

Para los analistas blancos de clase media, esto parecía excéntrico y reforzaba la idea de un “mullah primitivo en una cueva”.

Para los musulmanes, sin embargo, la poesía tiene un significado diferente. Es sagrada. De hecho, los talibanes se expresan habitualmente en poesía.

La agencia estadounidense, sin embargo, estaba estudiando los pronunciamientos de Bin Laden utilizando un marco de referencia sesgado.

Como lo expresaron Jones y Silberzahn: “La poesía en sí misma no estaba únicamente en un idioma extranjero, el árabe; también provenía de un universo conceptual a años luz de la sede de la CIA”.

Islamistas pro Bin Laden

Getty Images
“Bin Laden sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Para el año 2000, la “chusma antimoderna y sin educación” que seguía a Bin Laden había crecido hasta alcanzar unas 20.000 personas, en su mayoría con educación universitaria y con un sesgo hacia la ingeniería.

Yazid Sufaat, quien se convertiría en uno de los investigadores de ántrax de Al Qaeda, tenía un título en Química. Y muchos estaban listos para morir por su fe.

Mientras tanto, el alto funcionario de la CIA Paul Pillar (blanco, de mediana edad, educado en una universidad de élite), estaba descartando la posibilidad misma de un gran ataque terrorista.

“Sería un error redefinir el contraterrorismo como la tarea de lidiar con el terrorismo ‘catastrófico’, ‘grandioso’ o el ‘súperterrorismo’, cuando en realidad esas etiquetas no representan la mayor parte del terrorismo que Estados Unidos probablemente deba enfrentar“, dijo.

Y otro defecto en las deliberaciones de la CIA fue su renuencia a creer que Bin Laden iniciaría un conflicto con Estados Unidos.

¿Por qué comenzar una guerra que no podría ganar?

Póster de búsqueda de Osama Bin Laden

AFP
Cuando EE.UU. reconoció el peligro que representaba Bin Laden, ya era tarde.

Los analistas no habían dado el salto conceptual que permite entender que para los yihadistas la victoria no debe asegurarse en la tierra sino en el paraíso.

De hecho, el nombre en clave de Al Qaeda para la trama era “La gran boda”.

Y es que en la ideología de los suicidas, el día de la muerte de un mártir es también el día de su boda, cuando es recibido por vírgenes en el cielo.

La CIA podría haber asignado más recursos a investigar a Al Qaeda. Podría haber intentado infiltrar la organización. Pero en la agencia fueron incapaces de comprender la urgencia. No asignaron más recursos, porque no percibieron una amenaza.

No buscaron penetrar Al Qaeda porque ignoraban el agujero en su análisis. Y el problema no se limitaba (únicamente) a la incapacidad de conectar los puntos en el otoño de 2001, sino que remitía una falla en todo el ciclo de inteligencia.

La escasez de musulmanes dentro de la CIA es solo un ejemplo de cómo la homogeneidad debilitó a la principal agencia de inteligencia del mundo, da una idea de cómo un grupo más diverso habría posibilitado una comprensión más rica no solo de la amenaza que representaba Al Qaeda, sino también de los peligros en todo el mundo; de cómo diferentes marcos de referencia, diferentes perspectivas, habrían posibilitado una síntesis más completa, matizada y poderosa.

Por ejemplo, una proporción sorprendentemente alta del personal de la CIA había crecido en familias de clase media, soportado pocas dificultades financieras u otros signos de potenciales precursores de la radicalización, o numerosas otras experiencias que podrían haber enriquecido el proceso de inteligencia.

En un equipo más diverso, cada uno de ellos habría sido un valioso activo. Como grupo, sin embargo, tenían defectos.

Gente con traje

Getty Images
“A uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias”.

El problema, sin embargo, no es solo de la CIA, como se nota al mirar a muchos gabinetes de gobiernos, bufetes de abogados, equipos de liderazgo del ejército, altos funcionarios públicos e incluso ejecutivos de algunas empresas de tecnología.

Y es que nos sentimos inconscientemente atraídos por personas que piensan como nosotros, pero rara vez notamos el peligro porque desconocemos nuestros propios puntos ciegos.

John Cleese, el comediante, lo expresó de esta manera: “Todo el mundo tiene teorías. Las personas peligrosas son aquellas que no conocen sus propias teorías. Es decir, las teorías sobre las que operan son en gran parte inconscientes”.

Obtener la combinación correcta de diversidad en los grupos humanos no es fácil. Reunir las mentes correctas, con perspectivas que desafían, aumentan, divergen y polinizan en lugar de loros, corroboran y restringen, es un verdadera ciencia.

Pero esto se convertirá en una fuente clave de ventaja competitiva para las organizaciones, sin mencionar las agencias de seguridad. Así es como los enteros se vuelven más que la suma de sus partes.

La CIA, por su parte, ha dado importantes pasos hacia una diversidad significativa desde el 11 de septiembre.

Pero el problema continúa persiguiendo a la agencia y un informe interno en 2015 fue bastante crítico.

Como dijo el entonces director, John Brennan: “El grupo de estudio analizó detenidamente nuestra agencia y llegó a una conclusión inequívoca, la CIA simplemente debe hacer más para desarrollar el entorno de liderazgo diverso e inclusivo que requieren nuestros valores y que nuestra misión exige”.

*Matthew Syed es el autor de Rebel Ideas: The Power of Diverse Thinking (“Ideas rebeldes: el poder del pensamiento diverso”).


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=4uqo7yDxG9k&t=17s

https://www.youtube.com/watch?v=ZEJhp7HNc2k

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.