Las razones por las que los animales marinos no pueden dejar de comer plástico
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Las razones por las que los animales marinos no pueden dejar de comer plástico

Uno de los principales motivos por el que tantas especies consumen plástico es que para esas especies el plástico huele exactamente igual que muchos de sus alimentos.
18 de septiembre, 2018
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“Las aves marinas y los peces no son estúpidos”, asegura el científico estadounidense Matthew Savoca.

“Y suelen ser muy eficientes a la hora de identificar fuentes de comida”, destaca.

La gran pregunta entonces es ¿por qué al menos 180 especies de animales marinos han sido observadas consumiendo plástico?

Savoca se propuso averiguarlo junto a sus colegas del Centro de Investigaciones Pesqueras de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA.

Y los resultados de su trabajo fueron sorprendentes.

Uno de los principales motivos por el que tantas especies consumen plástico es que para esas especies el plástico huele exactamente igual que muchos de sus alimentos.

Olor a kril

“Muchos de esos animales eligen comer plástico. Y si entendemos mejor por qué hacen esa elección tendremos más oportunidades de mitigar el problema”, le dijo Savoca a BBC Mundo.

Pero los animales tienen habilidades sensoriales diferentes a los seres humanos. Y para comprender por qué consumen plástico es necesario entender primero cómo perciben el mundo que los rodea, explica el científico.

Kril

Getty Images
Muchas aves en busca de kril acaban consumiendo plástico porque el olor las confunde.

Y una de las claves es que el plástico que flota en el océano “se va recubriendo de una capa de algas y otros organismos que emiten un olor atractivo para ciertas especies marinas”, dice.

Según Savoca, “cuando las algas son comidas por un tipo de crustáceo llamado kril, liberan dimetil sulfato”, un compuesto químico que da a las algas un olor característico.

Las aves se guían por ese olor para encontrar fuentes de kril.

El problema, sin embargo, es que “las algas también producen dimetil sulfato cuando se concentran y mueren sobre fragmentos de plástico”, le dijo Savoca a BBC Mundo.

Y ese olor sulfuroso confunde a las aves marinas que se alimentan de kril, según un estudio publicado el año pasado por Savoca en la revista Proceedings of the Royal Society B, de la Academia de Ciencias británica.

Otros investigadores coinciden.

“La próxima vez que te encuentres en la playa toma un trozo de plástico del agua y huélelo”, sugiere Erik Zettler, microbiólogo del Instituto Real Holandés de Investigaciones Marinas.

“Sentirás un inconfundible olor a pescado“.

Tentáculos

No solamente el olor explica por qué las especies marinas consumen plástico. En algunos casos acaban ingiriéndolo simplemente porque es tan abundante.

En el caso del zoopláncton, por ejemplo, los apéndices con los que se alimentan están diseñados para atrapar trozos de determinado tamaño.

Bolsas y otros fragmentos de basura plástica flotando en el océano

Getty Images
Las bolsas de plástico pueden ser confundidas con medusas.

“Y si una partícula de plástico tiene el tamaño adecuado cae para estos organismos en la categoría de ‘comida’“, señaló a la BBC Moira Galbraith, ecóloga especializada en pláncton del Instituto de Ciencias Oceánicas de Canadá.

Lo mismo sucede con las criaturas cilíndricas conocidas como pepinos marinos, que se arrastran por el fondo del mar usando sus tentáculos para llevar sedimentos a su boca con el fin de extraer comida.

La visión de las tortugas

La visión es crucial en el caso de las tortugas marinas, que dependen fundamentalmente de ese sentido para identificar alimentos.

Qamar Schuyler, de la Universidad de Queensland en Australia, modeló la visión de las tortugas para comprender cómo ven el plástico y también examinó el contenido del estómagos de tortugas muertas.

Tortuga recien nacida caminando en la arena

BBC
Las tortugas más jóvenes son las que menos discriminan los diminutos fragmentos de plástico.

Su conclusión es que mientras las tortugas jóvenes no parecen discriminar demasiado, las de más edad prefieren el plástico suave y transparente.

Schuyler cree que esto confirma lo que muchos investigadores ya suponían: que las tortugas ingieren bolsas de plástico creyendo que se trata de deliciosas medusas.

Y el color también parece ser importante, aunque la preferencia varía entre especies.

Las tortugas más jóvenes prefieren el plástico blanco, mientras que las aves marinas llamadas pardelas optan por el plástico rojo, según Schuyler.

Fragmento letal

Un estudio publicado este mes en la revista Scientific Reports afirma que ingerir un solo fragmento de plástico puede ser mortal para las tortugas marinas.

Tortuga marina en la costa del estado de Bahia, en Brasil

Getty Images
El 90% de las tortugas marinas verdes juveniles en la costa de Brasil consumieron plástico, según un nuevo estudio.

Las probabilidades de muerte por el consumo de un solo trozo de plástico es una en cinco o 20%, y es de 50% si las tortugas ingieren 14 fragmentos.

Las tortugas más jóvenes son las más vulnerables y se estima que el 90% de las tortugas marinas verdes juveniles en la costa de Brasil consumieron plástico, según el estudio liderado por Britta Denise Hardesty, de la Organización de Investigaciones Científicas e Industriales, CSIRO, en Australia.

8 millones de toneladas cada año

Para muchos investigadores es trágico que especies que han refinado sus extraordinarias habilidades para encontrar alimentos a lo largo de miles de años de evolución son ahora víctimas de la abundancia de fragmentos plásticos.

Seres marinos de todos los tamaños, desde pláncton a peces y ballenas, están comiendo plástico con consecuencias letales. Y en muchos casos los microplásticos acaban en los cuerpos de los consumidores que ingieren esos peces contaminados.

Plástico en la costa

Getty Images
Al menos 8 millones de toneladas métricas de plástico acaban en el océano cada año.

Se estima que al menos 8 millones de toneladas métricas de plástico acaban en el océano cada año, según un estudio de la ingeniera ambiental Jenna Jambeck, de la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, publicado en 2015 en la revista Science.

¿Cuál es la solución?

Como en todos los problemas complejos, la solución también debe ser múltiple, de acuerdo a Savoca.

La mejor respuesta para el investigador “es una multitud de enfoques, incluyendo producir y usar menos plástico, mejorar el reciclaje, limpiar los océanos cuando es posible y no desistir en estos esfuerzos”.

“Yo soy optimista a largo plazo”, señaló Savoca a BBC Mundo.

“Y creo que se podrá combatir la contaminación del plástico en los océanos, de la misma forma que fue posible eliminar el DDT, y también los clorofluorocarbonos que causaron la crisis del agujero en la capa de ozono”.


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Cuartoscuro Archivo

Tribunal confirma condena de 9 años de cárcel a Javier Duarte, aunque frena decomiso de bienes

El exgobernador perdió la apelación con la que intentaba que el Tribunal revocara el proceso en el que fue condenado por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa.
Cuartoscuro Archivo
18 de mayo, 2020
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Un Tribunal federal confirmó la sentencia de 9 años de prisión impuesta desde 2018 al exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa, tras considerar que el proceso penal en el que aceptó declarase culpable fue totalmente legal.

En la resolución de la que Animal Político tiene copia, la magistrada Isabel Porras Odriozola – titular del Tercer Tribunal Unitario en Materia Penal de Ciudad de México – concluyó que las pruebas ofrecidas por la entonces PGR fueron idóneas para sostener que Duarte participó en un entramado criminal que a través de empresas fantasma y prestanombres consiguió desviar recursos del erario.

Entérate: Fiscalía General investiga presunto soborno y arreglo judicial de PGR con Javier Duarte

No obstante, la magistrada revocó el decomiso de más de 40 propiedades supuestamente ligadas a Duarte que se había ordenado como parte de la condena, pues señaló que se trata de bienes de otros procesados que aun no son condenados, y por lo tanto debe esperarse hasta el cierre total de caso.

Esta resolución del Tribunal federal es resultado de una apelación que Duarte promovió en contra de la sentencia condenatoria que se le dictó desde el 26 de septiembre de 2018. El procedimiento se alargó más de un año debido a que el exgobernador tuvo que recurrir a un amparo para que se le permitiera solicitar la revisión del procedimiento.

Originalmente Duarte fue sentenciado en una audiencia preliminar, en la que el exgobernador priista se declaró culpable y renunció a su derecho de ir a un juicio, en lo que se conoce como “procedimiento abreviado”. A cambio, consiguió que se le dictara la pena mínima y que, gracias a un acuerdo previo con la PGR, se le retirara el delito más grave que era el de delincuencia organizada.

Pero después la defensa del exgobernador argumentó que las pruebas bancarias en las cuales se sostenía la acusación de lavado de dinero habían sido obtenidas por la Procuraduría, sin el aval de un juez, lo que incluso ha provocado que otros procesados del mismo caso terminen absueltos.

Sin embargo, la magistrada subrayó que fue el propio Duarte el que aceptó renunciar a su derecho de defenderse en un juicio y de combatir las pruebas del Ministerio Público, quitándose él mismo la posibilidad de haber entrado al fondo de su asunto.

“La sentencia se funda en los hechos y las pruebas aceptadas por el acusado (…) Es inadmisible que en la apelación se analicen aspectos que ya fueron previamente convenidos y expresamente aceptados ante el juez de control, en cuanto al delito y la responsabilidad. Lo único exigible ante el juez y luego ante el tribunal, es que los datos de prueba sean suficientes e idóneos”, concluye la magistrada.

Proceso correcto, pruebas suficientes

Para llegar a la conclusión ya señalada, la magistrada Porras Odriozola analizó dos aspectos centrales: que el proceso abreviado se hubiera desarrollado conforme marca la ley, lo que incluye que Duarte conociera las consecuencias; y que las pruebas referidas por la PGR tuvieran la suficiente lógica para sustentar la presunción de que se cometieron los delitos.

En cuanto al tema de la forma en cómo se llevó el proceso abreviado, la magistrada consideró que fue correcto dado que el juez a cargo del caso (Marco Antonio Fuerte Tapia) explicó detenidamente al exgobernador de qué se trataba un proceso abreviado, y de los derechos a los que renunciaba si no llegaban a juicio.

Los audios originales de cómo se llevó a cabo la audiencia y cómo se realizó este procedimiento ya fueron publicados por Animal Político. En síntesis, el juez le pregunta a Duarte si accede a declararse culpable sin ir a juicio y dejando de lado la posibilidad de combatir con sus propias pruebas los señalamientos en su contra, lo que el exgobernador acepta.

En cuanto al tema de los datos de prueba presentados por la PGR, y que ya no fueron desahogados pues no se llegó a juicio, la magistrada considera que estos son idóneos para sostener la acusación consistente en que Javier Duarte “durante los años 2011 a 2016 dirigió una organización criminal” que a partir de compañías fachada y prestanombres desvió recursos del erario de Veracruz, para luego ser aprovechados con fines personales.

En la resolución la magistrada enumera 46 distintas pruebas entre las que se encuentran dictámenes periciales, operaciones financieras, actas notariales, documentos de otros tipos, y las declaraciones y confesiones de personas ligadas a las operaciones irregulares que participaron o conocieron de los hechos.

Uno de esos testimonios es el del extesorero de Veracruz y exdiputado federal del PRI Antonio Tarek Abdalá, quien sostuvo que pagó a empresas fantasma por órdenes de Duarte. Cabe señalar que la defensa de Karime Macías, esposa del exgobernador, ya ha denunciado a Tarek por falsedad de declaraciones.

Por su lado los defensores del exgobernador intentaron argumentar que varias de las pruebas presentadas por la PGR tendrían que ser desestimadas porque se obtuvieron violando los derechos humanos del exgobernador, y también argumentaron que el juez había valorado de forma incorrecta los delitos.

La magistrada negó lo anterior no por el hecho de que fuera o no cierto lo dicho por la defensa, sino porque dijo que se trataba de valoraciones sobre datos y pruebas que ya no son procedentes, pues el propio exgobernador de Veracruz rechazó combatirlas y aceptarlas para obtener la pena reducida.

Multa sí, decomisos no

En su resolución la magistrada también consideró como correcta la multa de 58 mil 890 pesos que se le impuso a Javier Duarte por los dos delitos, así como la amonestación verbal que se le dictó para no incurrir de nuevo en estas actividades, y la pérdida de sus derechos políticos durante el tiempo en que dure la condena.

Lo que sí revocó – al menos temporalmente – fue el decomiso de los bienes dictados en la sentencia original, pues se trata de propiedades ligadas a otras personas que siguen en proceso o no han sido detenidos, y en donde hay que esperar a la resolución de dichos procesos.

Se trata de aproximadamente 41 propiedades entre las que se encuentran 21 terrenos ejidales en Campeche y 20 casas y departamentos ubicados en Veracruz, Ciudad de México, Estado de México y Guerrero

¿Qué sigue para Duarte?

La resolución del Tercer Tribunal Unitario en Materia Penal deja en firme la condena impuesta de 9 años de cárcel a Javier Duarte. Como dicho periodo comenzó a computarse desde que fue detenido en abril de 2017, al exgobernador le restarían casi seis años para recuperar su libertad.

Duarte y sus abogados cuentan aun con algunas alternativas como promover una demanda de amparo directo en contra de la condena, en la que podría argumentar violaciones a sus derechos constitucionales. Además, una vez que cumpla más de la mitad de su pena podrá iniciar los tramites para que su liberación se lleve a cabo de forma anticipada, aunque eso depende de que los jueces lo avalen.

Cabe recordar que en contra de Duarte hay otros casos pendientes pero esta condena es la única que lo mantiene hoy privado de su libertad.

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