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Cuartoscuro Archivo
Recortan 11 comisiones ordinarias en San Lázaro; Morena encabezará 22
El PAN encabezará siete comisiones ordinarias, el PRI cuatro, Movimiento Ciudadano tres, el PT tres, Encuentro Social tres, el PRD dos y el Partido Verde una.
Cuartoscuro Archivo
Por Notimex
24 de septiembre, 2018
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La Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados acordó este lunes reducir de 56 a 45 el número de comisiones ordinarias, en un esfuerzo de “austeridad republicana”, en donde Morena, al ser la bancada mayoritaria, tendrá casi la mitad de las mismas.

El presidente de la Junta, Mario Delgado Carrillo, informó que de esas comisiones Morena encabezará 22, el PAN siete, el PRI cuatro, Movimiento Ciudadano tres, PT tres, Encuentro Social tres, PRD dos y PVEM una.

El también coordinador de los diputados de Morena señaló que se acordó no abrir, por el momento, ninguna de las comisiones especiales, “que en la pasada Legislatura eran aproximadamente 45 o 46”.

A pregunta expresa, apuntó que por el momento no se tiene el estimado del ahorro por la reducción de las comisiones ordinarias, pero aclaró que sin duda lo habrá. El acuerdo de la compactación de las comisiones se votará en la sesión de este martes ante el Pleno.

Las comisiones ordinarias que se extinguen o se fusionan son: Agricultura y Sistemas de Riego y Desarrollo Rural, que quedaría como Desarrollo y Conservación Rural, Agrícola y Autosuficiencia Alimentaria.

La de Agua Potable y Saneamiento de Recursos Hidráulicos quedaría como Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento.

La de Cambio Climático se fusiona con la de Medio Ambiente y Recursos Naturales para tener la de Medio Ambiente, Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales.

Además la Comisión de la Ciudad de México desaparece; la de competitividad se fusiona con la de Economía para quedar como de Economía, Comercio y Competitividad; y la de Comunicaciones se fusiona con Transportes para quedar como de Comunicaciones y Transportes.

A su vez la de Desarrollo Metropolitano se fusiona con la de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial para quedar como de Desarrollo Metropolitano, Urbano y Ordenamiento Territorial; y la de Desarrollo Municipal se fusiona con la de Fortalecimiento al Federalismo para quedar como de Federalismo y Desarrollo Municipal.

Asimismo las de Gobernación, Población y Protección Civil se fusionan para quedar como de Gobernación, Protección Civil y Población. Los asuntos de la Ciudad de México pasarán a la Comisión de Gobernación, Protección Civil y Población.

Morena tendrá Derechos Humanos; el PAN, la comisión de Hacienda

Morena encabezará: Asuntos Frontera Sur; Pueblos Indígenas; Asuntos Migratorios; Ciencia, Tecnología e Innovación; Deporte; Derechos de la Niñez y Adolescencia; Derechos Humanos; Desarrollo y Conservación Rural, Agrícola, y Autosuficiencia Alimentaria; y Bienestar Social.

También Educación; Energía; Gobernación, Población Civil y Población; Igualdad de Género; Infraestructura; Juventud y Diversidad Sexual; Pesca; Presupuesto y Cuenta Pública; Puntos Constitucionales; Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento; Seguridad Pública; Trabajo y Previsión Social; y Turismo.

En tanto el PAN encabezará Comunicaciones y Transportes; Economía Social y Fomento del Cooperativismo; Federalismo y Desarrollo Municipal; Hacienda y Crédito Público; Justicia; Radio y Televisión; y Régimen, Reglamento y Prácticas Parlamentarias.

Por su parte el PRI presidirá Asuntos Frontera Norte; Atención a Grupos Vulnerables; Defensa Nacional; y Economía, Comercio y Competitividad.

El PRD encabezará Marina y Vivienda. El PT presidirá Relaciones Exteriores, Seguridad Social, y Transparencia y Anticorrupción. Encuentro Social dirigirá Cultura y Cinematografía, Jurisdiccional, y Salud.

Movimiento Ciudadano encabezará Desarrollo Metropolitano, Urbano y Ordenamiento Territorial, Ganadería, y Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación. El PVEM encabezará Medio Ambiente, Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales.

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Por qué el idioma que hablamos hace que veamos el futuro de forma diferente
Algunos estudios vinculan la manera en que las lenguas se refieren al futuro, al pasado o al presente y la forma en que sus hablantes interpretan el paso del tiempo e incluso la visión que tienen sobre cuestiones como el respeto por su entorno.
19 de abril, 2019
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¿Qué pasa si el idioma que hablas te hace percibir el tiempo de manera diferente?

¿Suena como realismo mágico? Casi: es Economía.

Algunos trabajos de investigación recientes sostienen que los idiomas que distinguen gramaticalmente el futuro del presente hacen que sus hablantes planifiquen menos, ahorren menos, e, incluso se preocupen menos por el medio ambiente.

Pero ¿de dónde viene este supuesto y cuáles son sus antecedentes?

El vacío

Bejamin Lee Whorf era inspector de una compañía de seguros contra incendios y notó que el lenguaje podía causar problemas de seguridad.

Se dio cuenta que la gente actuaba de forma descuidada cerca de los bidones de gasolina vacíos porque estaban “vacíos”, aunque en la práctica están llenos de vapor de gasolina, por lo que pueden explotar.

Esto lo estimuló a estudiar y escribir sobre el lenguaje.

cuadro

Edouard Taufenbach/Gallery Binome
El paso del tiempo ha sido motivo de inspiración para el arte.

Whorf pasó tiempo con la comunidad indígena Hopi del noreste de Arizona.

Observó que no tenían distinciones gramaticales para el futuro y el pasado y que no tenían forma de contar períodos de tiempo.

Observó sus prácticas culturales y llegó a la conclusión de que los Hopi ven el tiempo de manera bastante diferente a nosotros y que conceptos que nos parecen obvios, como “mañana será otro día”, no tenían ningún significado para ellos.

Su publicación de estas ideas en 1939 cambió la filosofía del lenguaje.

De las propuestas de Whorf y las de su maestro, un profesor de Yale llamado Edward Sapir, surgió lo que se denominó la Hipótesis de Relatividad Lingüística, comúnmente conocida como la hipótesis de Sapir-Whorf.

Su explicación abreviada es que el lenguaje puede afectar nuestra forma de pensar; su implicación más fuerte es que no podemos pensar en cosas de las que nuestro lenguaje no nos permite hablar.

Con el tiempo, las explosivas ideas y gran parte de los postulados de Whorf fueron descalificados.

En 1983, un investigador llamado Ekkehart Malotki publicó Hopi Time, un voluminoso libro que detallaba su investigación sobre los Hopi y su lenguaje, que atacó la teoría de Whorf y generó desconfianza hacia cualquier idea sobre la relatividad lingüística.

Recuperación

En realidad, Whorf no estaba equivocado del todo sobre el efecto de ciertas palabras que trasmiten el paso del tiempo.

Cualquier persona que tenga conocimiento sobre ventas o marketing conoce la diferencia que causa llamar a algo “usado”, “clásico” o “antiguo”.

En los últimos años, algunos lingüistas han demostrado cuánto puede afectar el vocabulario que usamos nuestra forma de pensar sobre las cosas.

Los experimentos de la psicóloga María Sera revelaron que las personas que hablan un idioma en el que algo (como una cuchara) es de género femenino, tienden a describir ese objeto con términos asociados a la mujer, mientras ocurre lo contrario con el género masculino.

Somos lo que decimos

Lera Boroditsky, de la Universidad de Stanford, ha acumulado datos interesantes sobre cómo las personas que hablan idiomas que usan la misma palabra para un par de colores necesitan más tiempo para distinguirlos que aquellos que tienen una palabra separada para cada uno.

Los expertos Caitlin Fausey y Teenie Matlock descubrieron que si decimos que un político “estaba recaudando donaciones”, creemos que ha recaudado más que si decimos que el político “recaudó donaciones”.

Otros lingüistas, como Manuel Carreiras, descubrieron que, al leer descripciones de personas, recordamos atributos que se dice que tienen en el presente más rápidamente de los que se dice que tuvieron en el pasado.

Como dijo el destacado lingüista Roman Jakobson, “los idiomas difieren esencialmente en lo que tienen que comunicar y no en lo que podrían comunicar“.

En su libro Through the Language Glass (“Tras el cristal de los idiomas”), Guy Deutscher estudia los Matses de Brasil, que codifican en sus verbos la forma en las que hablante tuvo conocimiento del evento: por experiencia, inferencia, conjetura o rumor.

Ni el ingles ni el español tienen esa característica pero, ¿significa eso que la evidencia es menos importante para los angloparlantes y los hispanoparlantes que para los Matses? Y si es así, ¿es consecuencia del lenguaje o éste simplemente refleja una prioridad?

El francés hablado no distingue entre “hice eso” y “lo he hecho”, pero ¿eso significa realmente que los francoparlantes tiene una idea distinta del pasado?

El realismo económico

foto

Edouard Taufenbach/Gallery Binome
“Los idiomas difieren esencialmente en lo que deben transmitir y no en lo que pueden transmitir”.

Empezamos diciendo que la cuestión era económica.

Estudios realizados desde ese punto de vista arrojaron resultados claros: los hablantes de idiomas en los que existe el tiempo futuro son un poco menos responsables con respecto al futuro.

No obstante, un análisis de 2015 encontró que una vez que se toma en cuenta la relación de las familias de idiomas, la correlación ya no es estadísticamente significativa.

Algunos idiomas -de “referencia de futuro fuerte”-exigen una construcción gramatical que haga referencia al futuro, en contraste con otros, de “referencia futura débil“-como el alemán, el finlandés o el mandarín-, en el que los hablantes suelen hablar del futuro utilizando formas de tiempo presente.

Y hay culturas como la Pirahã, de la Amazonía, y la Hadza, de África oriental, que no distinguen entre presente y futuro en las conjugaciones verbales, pero tampoco valoran el ahorro para el futuro.

Cuantos más contraejemplos encontremos, menos probable es la explicación lingüística.

Además, ¿por qué usar las mismas palabras para hablar del futuro como del presente estimula, en lugar de desalentar, la planificación?

Si un idioma no tiene un tiempo pasado, ¿significa eso que estará más preocupado por su historia que los hablantes de uno que sí lo tiene?

Las marcas del tiempo

Muchos idiomas, como el español, inglés, francés o el italiano requieren marcar el tiempo pasado, mientras que el mandarín y otras formas de chino no marcan el tiempo en absoluto.

¿Significa esto que China está más preocupada por su pasado que Francia o Italia o Inglaterra?

Cuando se requiere una distinción en un idioma, elegir una opción sobre otra afectará la forma en que pensamos en algo.

Hemos aprendido que cuando no se requiere una distinción, todavía se puede hacer, pero puede tomar más energía mental para hacerlo.

Es plausible que la forma en que nuestros idiomas nos hacen hablar sobre el tiempo pueda afectar nuestra forma de pensar y actuar en relación con el futuro y el pasado.

Pero yo aún no estoy del todo convencido.

Puedes leer la historia original en inglés aquí


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