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Cuartoscuro Archivo

Comisiones de la verdad por regiones, como propone AMLO, no darían resultados, según expertos 

Las comisiones regionales para la verdad "fragmentan a las víctimas", no permiten que se conforme un colectivo nacional, opinó Guillermo Trejo, experto en temas de justicia transicional y profesor de la Universidad de Notre Dame.
Cuartoscuro Archivo
21 de septiembre, 2018
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La propuesta del equipo de Andrés Manuel López Obrador de crear comisiones de la verdad por región significa “fragmentar a las víctimas”, no serviría para entender la problemática como país y no llegaría a fincar responsabilidad a nivel institucional, por eso ese esquema no se ha aplicado en experiencias internacionales, afirma Guillermo Trejo, experto en temas de justicia transicional y profesor de la Universidad de Notre Dame.

La estrategia, dijo el experto, debería incluir sólo una comisión de la verdad lo suficientemente robusta para cumplir con los objetivos de un proceso de esta naturaleza: entender los patrones de problemáticas y conductas a nivel nacional, y alcanzar la verdad como insumo para alcanzar la justicia y reparación.

“Ante problemas extraordinarios se requieren mecanismos extraordinarios”, por lo que la pacificación del país debe incluir una comisión de la verdad, pero a la par de investigaciones judiciales para disminuir la violencia en el país, dijo el experto durante el Seminario para periodistas en búsqueda de verdad y justicia, organizado por la organización Quinto Elemento Lab. 

Olga Sánchez Cordero, propuesta para dirigir la Secretaría de Gobernación, informó que una de las estrategias rumbo a la pacificación del país es la creación de comisiones de la verdad sólo en los estados donde se han registrado mayores índices de violencia, por crimen organizado y violaciones a derechos humanos, como Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Chihuahua, Veracruz, y el Estado de México.

Además, habló de hacer comisiones de la verdad por tema, como la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, en Guerrero, ocurrida el 26 de septiembre de 2014.

Sin embargo, esto último tampoco es recomendable, afirma Jacobo Dayán, especialista en Derechos Humanos y analista internacional. En este caso, por ejemplo, es más recomendable hacer una “comisión de investigación”, porque en una comisión de la verdad se busca explicar las causas del hecho, las consecuencias y entender el fenómeno, pero no hallar a los responsables.

En una comisión de investigación se podría establecer la estrategia para acceder a archivos oficiales, hacer declarar a funcionarios implicados, y conocer el expediente de las instituciones de impartición de justicia para conseguir así resolver el caso, lo que no ocurre en una comisión de la verdad. 

Comisión de la verdad, ¿para qué?

El investigador Guillermo Trejo explicó que la literatura respecto a la justicia transicional sostiene que las comisiones de la verdad deben ser “robustas” y sólo en esa medida sabremos “la magnitud del horror”.

Deben responder al menos cinco cuestiones: quién, qué, a quién, por qué y cómo. Es decir, explicar quiénes son los victimarios, cuál es el tipo de violencia y violaciones a derechos humanos; a quiénes, es decir, las víctimas, por qué ocurre y cómo lo hicieron.

Con esto, además de conocer las historias de las víctimas, la comisión estaría en posibilidad de reunir todos los datos en diferentes fuentes de información, y con método estadístico para dar cifras contundentes. 

Por eso es que Trejo recomienda que sólo haya una comisión nacional y no por estado. “Si uno ve las mejores prácticas a nivel internacional como Perú, Guatemala, Chile, las comisiones regionales no existen porque fragmentan a las víctimas, porque cuando lo regionalizas no permites que se conforme un colectivo nacional”.

Lo peor de ceñirlo sólo a lo local sería “debilitar” los efectos. Es decir, el no explicar una problemática a nivel nacional e incluso internacional no permitiría entender los patrones nacionales en los que se cometen graves violaciones a derechos humanos, y que podrían constituir crímenes de lesa humanidad. Es decir, sería difícil llegar a “una responsabilidad institucional”.

También se necesitaría de múltiples acompañamientos como la ONU, pero un organismo como este no podría estar acompañando a cada comisión regional. Si bien una comisión nacional debe nutrirse de lo local, con oficinas regionales, sólo debe hacerse en función de una estrategia de amplio alcance y no fraccionando.

Las comisiones de la verdad, agregó, deben operar al menos por tres años, y estar integradas por especialistas nacionales e internacionales, que generarán reportes que se hacen públicos y se informan al Ejecutivo.

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La curiosa historia de por qué se le llama Zócalo a las plazas principales en México

Un proyecto de celebración de la Independencia inconcluso hace más de 170 años es el origen de este curioso mexicanismo.
7 de septiembre, 2019
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Si le dices a un mexicano “Nos vemos en el zócalo”, seguramente no tendrá ninguna duda de dónde encontrarte.

En México esa palabra, “zócalo”, es un sustantivo tan exacto que incluso forma parte de las acepciones del Diccionario de la Real Academia Española (RAE) por su uso tan común en ese país.

“Plaza principal de una ciudad, especialmente la del Distrito Federal”, dice la RAE con cierta descontextualización, pues hace unos años la capital mexicana dejó de llamarse así y pasó a ser Ciudad de México (CDMX).

Su Plaza de la Constitución es considerado el corazón político y cultural del país desde tiempos de la cultura prehispánica, y ha sido epicentro de momentos clave.

Muchos la llaman simplemente El Zócalo, nombre coloquial que surgió a raíz de un proyecto arquitectónico sin terminar.

El sobrenombre después se fue haciendo de uso común más allá de la capital.

Entrada del Ejército Trigarante a Ciudad de México

Getty Images
El Ejército de las Tres Garantías entró triunfante a Ciudad de México y celebró en el Zócalo la Independencia de México en 1821.

Una idea inconclusa

Un zócalo en arquitectura es un basamento, una estructura que sirve como cuerpo o borde inferior de una obra o como pedestal para erigir alguna construcción.

En una de las presidencias de Antonio López de Santa Anna, quien ejerció el gobierno México electo o de facto entre 1833 y 1855, el mandatario ordenó en 1843 la construcción de un monumento a la Independencia en el corazón de la capital.

El mercado El Parián, que se ubicaba en lo que hoy es la plaza y cuyos orígenes se remontaban a un mercado de los indígenas mexicas, fue derribado para que ahí se levantara la obra del arquitecto Lorenzo de Hidalga.

Ilustración de una columna en el Zócalo de Ciudad de México

Pedro Gaudi
El proyecto del arquitecto Hidalga era erigir una columna como monumento a la Independencia de México.

“Del basamento de un metro de altura iba a desplantar una columna que en la parte superior iba a tener un ángel”, explica el arqueólogo Alejandro Meraz, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Pero los problemas económicos, políticos y la invasión de Estados Unidos a México en 1845 provocaron el abandono de la obra.

Solo se pudo edificar la base circular, el zócalo, de ocho metros de diámetro y casi 30 cm de altura.

El proyecto quedó bajo tierra y en ese gran espacio se convirtió en la plaza de grandes dimensiones, con diseños de distintas épocas que existe hoy.

En 2017, luego de 174 años, Meraz y un grupo de colegas INAH encontraron aquella base.

El Zócalo del monumento proyectado en 1843 descubierto en 2017

INAH
La plaza fue rebautizada popularmente como Zócalo dado que en el lugar quedó expuesto el basamento durante varios años.

La idea de erigir una columna con un basamento en octágono, con la escultura de un héroe de la Independencia en cada esquina y al interior de la estructura los cuerpos de éstos nunca se produjo, pero heredó el nombre de zócalo.

¿Plaza de cuál Constitución?

No es casualidad que el trazado urbano de muchas ciudades y pueblos de México parta desde un espacio central en el que hay una plaza flanqueada por un palacio de gobierno y una iglesia.

Así fue ordenado en las Leyes de Indias promulgadas en la década de 1570 bajo el reinado de Felipe II, que dieron un ordenamiento jurídico a los virreinatos y territorios españoles en América.

La plaza principal de Ciudad de México respeta ese diseño urbano antiguo hasta hoy en día, con el Palacio Nacional (de 1522) como sede del poder Ejecutivo federal, el Palacio del Ayuntamiento (1532) del gobierno local, y la Catedral Metropolitana (1571).

Un mitin en el Zócalo

Getty Images
El Zócalo es el centro de reunión de eventos masivos en Ciudad de México, como manifestaciones y actos políticos…
Un concierto en el Zócalo

Getty Images
…conciertos que reúnen a más de 100.000 personas….
Una pista de hielo en el Zócalo

Getty Images
…o para disfrutar de exposiciones o eventos culturales temporales.

El nombre oficial de Plaza de la Constitución, también viene de la herencia española y no se refiere a ninguna de las cartas magnas que ha tenido México.

Fue nombrada así cuando la Constitución de Cádiz española, promulgada en 1812, fue ratificada en la capital de la entonces Nueva España un año después.

Los otros “zócalos”

Muchas ciudades y pueblos de México diseñados bajo el trazado urbano colonial también tienen una plaza central, algunas veces llamadas “plaza de armas”, o también “zócalo”.

Eso se debe a la influencia que ha tenido Ciudad de México como modelo a seguir.

El zócalo de la ciudad de Oaxaca, el del puerto de Acapulco, o de la ciudad colonial de Querétaro, son algunos ejemplos de cómo ese término se quedó en el vocabulario mexicano como sinónimo de plaza.

El Zócalo de Oaxaca

Getty Images
Oaxaca, capital del estado del mismo nombre, tiene un kiosco en el centro de su zócalo.
El zócalo de Zacatecas

Getty Images
En el norteño estado de Zacatecas, una ciudad minera desde tiempos coloniales, también tiene un zócalo.
El zócalo de Querétaro

BBC
Querétaro, una de las primeras ciudades fundadas por españoles, tiene una plaza de armas o zócalo.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Querétaro, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad mexicana entre el 5 de septiembre y el 8 de septiembre de 2019.


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