¿Cómo comenzó el conflicto del CCH Azcapotzalco, por el que planteles de la UNAM están en paro?
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Cuartoscuro

¿Cómo comenzó el conflicto del CCH Azcapotzalco, por el que planteles de la UNAM están en paro?

El 27 de agosto, un grupo de estudiantes tomó las oficinas administrativas del CCH Azcapotzalco, en exigencia de la designación de profesores para todos los grupos y de la renuncia de la directora Patricia Márquez Cárdenas.
Cuartoscuro
4 de septiembre, 2018
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Este martes, el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de Azcapotzalco cumple nueve días en paro, luego de que los estudiantes tomaran el plantel para exigir la destitución de la entonces directora, María Guadalupe Patricia Márquez Cárdenas.

Derivado de este conflicto, el 30 de agosto Patricia Márquez presentó su renuncia, aunque los alumnos mantuvieron el paro como medida de presión ante otras demandas.

Este ha sido el desarrollo del conflicto iniciado en el CCH Azcapotzalco, y por el que otras facultades, CCH y preparatorias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) iniciaron un paro para apoyar las protestas:

Estudiantes exigieron renuncia de directora

El 27 de agosto, un grupo de estudiantes tomó las oficinas administrativas del CCH Azcapotzalco, en protesta por la falta de profesores en los salones de clases y el retiro de murales que se encontraban en el plantel.

Los estudiantes exigían la renuncia de María Guadalupe Márquez, directora del Colegio. En los días siguientes organizaron reuniones y asambleas con alumnos y padres de familia, para exigir un diálogo con las autoridades de la Dirección General de CCHs.

Dos días después, a través de un comunicado la dirección General de los Colegios de Ciencias y Humanidades expresó a la comunidad universitaria su “plena disposición para colaborar en la solución de los problemas que un grupo de alumnos ha manifestado”, establecer una mesa de diálogo e integrar una Comisión Intermedia de Horarios en la Dirección General del Colegio para que se asignara un profesor para todos los grupos del plantel.

Directora renuncia para la “normalización de actividades”

El jueves 30 de agosto, la Dirección General de los CCH informó que la directora del plantel en Azcapotzalco había presentado su renuncia al cargo; el rector de la UNAM, Enrique Graue la aceptó.

La Dirección General nombró como sustituto temporal a Benjamín Barajas Sánchez, quien se desempeñaba como director general del Colegio de Ciencias y Humanidades.

También informó que iniciaría el proceso para la designación del nuevo director del plantel, por lo que en días próximos publicarán la convocatoria correspondiente, de acuerdo con la legislación universitaria.

CCH Azcapotzalco vuelve a cambiar de director

El viernes 31 de agosto, la Dirección General de los CCH informó que, mientras no se realice el proceso para nombrar al nuevo director o directora, tomará el puesto el profesor Andrés Francisco Palacios Meza.

Esta misma tarde, los estudiantes convocaron a una marcha el lunes 3 de septiembre, desde el parque La Bombilla hasta la explanada de Rectoría de la UNAM, en Ciudad Universitaria, para entregar un pliego petitorio a las autoridades.

El domingo 2 de septiembre, las autoridades escolares nuevamente dijeron que apoyarían a la comunidad del CCH Azcapotzalco para asignar profesores a todos los grupos y la preparación de un diagnóstico que permita proponer medidas de mejora del plantel.

El ataque contra los estudiantes

Este lunes, los estudiantes del CCH Azcapotzalco marcharon desde la avenida Insurgentes, a la altura del parque La Bombilla, hasta la explanada de Rectoría, para denunciar la existencia de casos de acoso, cobros indebidos en el plantel, malos tratos y el cierre de espacios de libertad de expresión.

De acuerdo con Noticieros Televisa, a la movilización se sumaron estudiantes del CCH Oriente, quienes exigieron justicia para Miranda Mendoza, estudiante que fue secuestrada el pasado 20 de agosto y posteriormente asesinada.

Los estudiantes se congregaron en la explanada de Rectoría, donde realizaron pintas con gises, lanzaron consignas y dieron lectura al pliego petitorio, hasta que un grupo de jóvenes, quienes portaban jerseys con los colores del escudo de la UNAM, y dispersaron a los manifestantes con piedras, palos y petardos.

La UNAM y la Dirección General de los CCH reprobaron el ataque contra los estudiantes que protestaban de manera pacífica e informaron que ya habían presentado las denuncias correspondientes ante la Procuraduría capitalina.

En un comunicado, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México informó que entre los heridos estaba un hombre de 19 años sufrió quemaduras en un glúteo, mientras que otro, de 21, tiene lesiones en la cara con posible fractura de tabique nasal.

En total, 14 personas resultaron lesionadas por estos hechos.

La Dirección General de los CCH calificó las agresiones contra los estudiantes como un “atropello, seguramente montado para desacreditar y vulnerar el trabajo que cotidianamente realizamos para provecho de miles de estudiantes”.

La Dirección lamentó los hechos y llamó a la comunidad universitaria a “unir fuerzas para rechazar la violencia porril, defender el proyecto del Colegio y mantener abiertas nuestras instalaciones”.

Debido a las agresiones contra los estudiantes, al menos 16 planteles de la UNAM – Preparatorias, CCH y FES –  iniciaron un paro de clases por 48 horas que comenzó este 4 de septiembre. Mientras que otras como Arquitectura, Economía, Química, Medicina e Ingeniería realizarán consultas sobre la adhesión al paro.

Sobre estas agresiones, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, José Ramón Amieva, dijo que se trató de un ataque premeditado, ya que se confirmó la existencia de varios autobuses y vehículos particulares donde hubo acuerdo previo a que ingresaran a las instalaciones de la UNAM.

Con información de Noticieros Televisa.

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¿Cuál es el riesgo de transmisión de COVID-19 en playas y piscinas?

El sol y el buen tiempo hacen que las playas y piscinas sean un destino atractivo, pero ¿es seguro nadar en tiempos de pandemia? Varios expertos responden.
13 de mayo, 2020
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Conforme se acerca el verano al hemisferio norte y, muchos sitios de Latinoamérica disfrutan aún de buen tiempo, empiezan a abrirse las piscinas y las playas.

Las autoridades sanitarias han advertido que el verano va a ralentizar, aunque no a parar, la pandemia de coronavirus en los países que se adentran en las estaciones más calurosas.

De ahí que muchos se pregunten si la enfermedad puede transmitirse o contagiarse a través del agua, la arena o el pasto que suele rodear a las piscinas.

Dado que no existen estudios específicos de la supervivencia del covid-19 en entornos acuáticos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha basado sus recomendaciones sobre el tema en las evidencias científicas recogidas para otros coronavirus.

“La morfología y la estructura química de este virus es similar a las de otros coronavirus para los cuales si existen datos de supervivencia”, dice su informe.

De hecho, el organismo recuerda por ejemplo que se determinó que el virus de la influenza moría solo cinco minutos después de estar en contacto con agua potable con un cloro residual de 0,3 miligramos por litro.

“Aunque la presencia del covid-19 en agua no tratada es posible, no se ha detectado en los suministros de agua potable”, le explica a BBC Mundo la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Pero ¿qué pasa con el agua de mar y el de las piscinas?

Piscina

Getty Images
Las concentraciones de cloro libre recomendadas en el agua de piscinas (1-3 mg/L) serían suficientes para inactivar el covid-19.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España emitió esta semana un informe en el que analiza cuáles son las probabilidades de infección en estos entornos.

Piscinas

El cloro que se usa como desinfectante en las piscinas facilita la muerte del coronavirus que causa la covid-19.

Su uso es obligatorio en muchos países por normativa sanitaria desde hace años.

“Alrededor de este tema hay muchas incertidumbres”, le explica a BBC Mundo Joan Grimalt, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua de España.

“Una contaminación dentro del agua es improbable, pero es mucho más improbable en agua salada o en agua de piscina“, añade.

El porcentaje de cloro que debería tener una piscina es de al menos de 0,5 miligramos por litro.

Aunque normalmente suelen tener entre 1 y 2 miligramos por litro, un nivel que, según las autoridades del sector, sigue siendo seguro para la salud.

Piscina

Getty Images
Se deben asegurar las condiciones higiénicas de las zonas anexas a la piscina haciendo una desinfección estándar.

“No hace falta más cloro, pero hay que asegurarse de que la piscina siempre tenga el nivel adecuado, independientemente del número de personas que esté nadando”, dice el investigador.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) coinciden en que “el funcionamiento y mantenimiento adecuados (incluida la desinfección con cloro o bromo) de piscinas, jacuzzis, spas o áreas de juego con agua deberían inactivar el virus”.

El CSIC español recomienda lavarse “la cara y las manos con jabón antes de meterse en la piscina” e insiste en que es la aglomeración pública en las piscinas o playas lo que puede poner en riesgo a las personas.

Playas

“El agua de mar tiene sal y se ha comprobado experimentalmente que este elemento desactiva o destruye la covid-19”, afirma Grimalt.

Pero esto es “muy normal”, subraya. Pasa con muchos virus.

Playa de Leblon en Rio de Janeiro

Getty Images
¿Se puede hacer surf?

“Hay muchísimos organismos que no pueden vivir en un entorno salino. El agua de mar tiene una osmosis, una densidad de iones, que mata muchas de las familias de virus”.

Lo que sucede en el caso del que provoca covid-19 es que está compuesto por un núcleo de material genético y una cápside de proteínas que lo envuelve y, al igual que otros coronavirus respiratorios, está recubierto por una envoltura lipídica.

Otros virus, como el de la hepatitis A, por ejemplo, carecen de esa envoltura.

“Sorprendentemente eso les hace aguantar más en agua dulce o en agua de mar que la covid-19”, que muere más rápido, explica Grimalt.

Efecto dilución

A la reacción ante la sal de mar hay que añadir el “efecto dilución”.

Es decir, el virus se disemina en el agua y esto rebaja su poder de infección.

Baño en La Habana

Getty Images
En actividades recreativas, la infección por covid-19 en el agua es muy poco probable, dice el CSIC.

“Para infectarse, una persona necesita estar expuesta a un número mínimo de partículas virales“, expone Bruce Ribner, director médico de la Unidad de Enfermedades Transmisibles Graves del Hospital de la Universidad Emory, en Estados Unidos.

Cualquier secreción que vaya al agua, como por un estornudo o tos, se diluirá rápidamente”, dice.

“Esto haría que la probabilidad de que una persona se exponga a la cantidad mínima de partículas virales requeridas para causar infección es muy pequeña y, en una situación de la vida real, demasiado pequeña para estar preocupados”, añade.

Sin embargo, la forma en la que el virus podría llegar al mar no es solo a través de un bañista asintomático que esté en la playa.

En el caso del covid-19 el principal riesgo son las aguas residuales de ciudades que desembocan en el mar.

Colector

Getty Images
En las aguas residuales se ha encontrado trazas del virus.

Aguas residuales

El informe del CSIC advierte que todavía no hay evidencias sobre la infectividad del virus (la capacidad de una agente patógeno para invadir un organismo y provocar en él una infección) en aguas residuales, donde sí se han encontrado trazas del nuevo coronavirus.

“Esta posibilidad no se puede descartar totalmente porque hay ya tres estudios en los que se describe la presencia del virus infeccioso en muestras de heces de pacientes infectados”, se lee.

Así que si la playa está cerca de un colector, hay que tener cuidado.

“Las aguas tratadas o residuales que llegan al mar pueden contener la covid-19 porque las heces de las personas enfermas o asintomáticas tienen una alta concentración de virus”, dice Grimalt.

Pero un informe del Centro de Tecnologías Sostenibles para el Agua y la Energía de la Universidad de Arizona explica que “las investigaciones también sugieren que los coronavirus son más sensibles al agua y a los procesos de tratamiento de aguas residuales que sus contrapartes los virus sin envoltura”.

“Por tanto, estos procesos probablemente brinden una protección adecuada contra los coronavirus” y deberían ser suficientes, explica el documento.

Playa de México

Getty Images
La acción conjunta de la sal del agua de mar y el sol hacen difícil un contagio en la arena.

Arena

Hay tres factores que contribuyen a que la transmisión del nuevo coronavirus en la arena sea difícil: el sol, la salinidad y la rugosidad de la superficie.

La luz ultravioleta del sol destruye al virus en la arena.

Pero también tenemos que tener en cuenta que la arena tiene altas concentraciones de sal del mar que la baña.

Además, “la arena no es una superficie lisa. Lo que se ha visto es que en superficies rugosas los coronavirus permanecen menos tiempo”, afirma Grimalt.

“La probabilidad de que la arena contaminada conduzca a una infección es seguramente demasiado pequeña para ser una preocupación realista“, cree el doctor Ribner.

Agua estancada

Getty Images
La supervivencia del SARS-CoV-2 en agua de ríos, lagos y pozas de agua dulce y no tratada puede ser superior a la que se produce en piscinas y en el agua salada.

Agua de ríos, lagos o arroyos

Si queremos ir a bañarnos a ríos, lagos y aguas con poca circulación, su uso está más desaconsejado.

En estos entornos hay que extremar las medidas de precaución.

Estos medios acuáticos son los más desaconsejables para uso recreativo frente a otras alternativas.

“Estudios centrados en otros coronavirus, con características similares al SARS-CoV-2, han demostrado que los virus siguen siendo temporalmente infecciosos en ambientes naturales de agua dulce“, cuenta el informe del CSIC.

“En principio este virus no es infectivo a través del agua, pero puestos a elegir, si uno se quiere asegurarse más vale nadar en sitios donde esté claro que no hay posibilidad de infección y esos son las piscinas y el mar”, concluye Grimalt.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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