Negación de servicios y cárcel, la criminalización daña la salud de las mujeres que eligen abortar
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Negación de servicios y cárcel, la criminalización daña la salud de las mujeres que eligen abortar

Médicos, autoridades y ministerios públicos niegan acceso a interrupción del embarazo a mujeres víctimas de violación sexual.
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Por Eréndira Aquino
1 de septiembre, 2018
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En enero de 2016, Patricia fue víctima de una agresión sexual en Jalisco. Cuando fue al ministerio público a denunciar y a manifestar su deseo de interrumpir el embarazo producto de la violación, las autoridades solicitaron a la Secretaría de Salud que le proporcionara el servicio médico.

Una semana después de interponer la denuncia, le entregaron unas pastillas de misoprostol (medicamento que induce contracciones) y los datos de un médico que podía dar seguimiento a su aborto. Los funcionarios de la Secretaría de Salud le advirtieron que tuviera “absoluta discreción” porque si la “agarraban” con el medicamento “no se la iba a acabar”.

La adolescente de 16 años siguió las instrucciones que le dieron en el hospital y, desde la primera dosis de misoprostol —pastillas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para abortos con medicamentos- tuvo vómito, mareos, náuseas, dolor abdominal y un sangrado abundante.

Su madre llamó al médico recomendado, y este, al practicar un ultrasonido a Patricia, se percató de que el aborto no había sido exitoso.

La madre de la niña se presentó en el hospital donde le proporcionaron las pastillas y reclamó al personal médico por el trato recibido. Como la interrupción del embarazo con medicamentos no fue exitosa, solicitó que le practicaran una aspiración manual endouterina (AMEU), pero le respondieron que en la unidad médica no contaban con “demoledoras de bebés”.

En el hospital también le informaron que los médicos se negaron a ofrecerle el servicio, porque “tenían conciencia”.

Días después, personal de la Secretaría de Salud de Jalisco llamó a Patricia para ofrecerle un nuevo tratamiento para interrumpir su embarazo, y le comentaron que no sabían cómo actuar porque era “la primera vez que se presentaba un caso de esta naturaleza”.

Patricia ingresó en un hospital público del estado para que le realizaran la AMEU, en donde enfrentó tratos discriminatorios por parte del personal médico y de enfermería, quienes le decían cosas como que “los bebés no tienen la culpa”.

En medio de un ambiente hostil e incómodo, los médicos obligaron a Patricia a parir sin medicamentos para el dolor. Como no permitieron el acceso a su madre, esta pidió que la psicóloga de la fiscalía del estado entrara para acompañarla.

Tras el aborto, Patricia presentó hemorragias durante un mes y medio. Su madre tuvo que pagar un médico privado para que la tratara porque en el hospital público se negaron a atenderla. Les dijeron que no conocían el caso.

En México, las causales legales para abortar varían en cada estado de la república mientras que el aborto por violación es legal en todo el país. Sin embargo, existen casos como el de Patricia, en el que el personal médico niega u obstaculiza los servicios por miedo o desinformación con respecto a sus obligaciones a pesar de que el producto fue resultado de una violación.

México ocupa el primer lugar en embarazos en adolescentes entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). De acuerdo con datos oficiales, cada año ocurren en el país al menos 340,000 nacimientos en mujeres menores de 19 años, situación que afecta negativamente su salud, la educación, la economía y sus oportunidades.

El aborto es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) un asunto de salud pública, pues de 2010 a 2014 se produjeron en todo el mundo 25 millones de abortos peligrosos (45 por ciento de todos los abortos) al año, según un nuevo estudio de la OMS y el Instituto Guttmacher. La mayoría de abortos peligrosos (97 por ciento) se produjo en países de África, Asia y América Latina.

“Cuando las mujeres y las niñas no pueden acceder a servicios eficaces de anticoncepción y aborto seguro, hay graves consecuencias para su propia salud y la de sus familias. Esto no debería pasar. Sin embargo, pese a la evidencia y a los recientes avances en materia de tecnología, siguen produciéndose demasiados abortos peligrosos y demasiadas mujeres continúan sufriendo y muriendo”, dice la científica encargada de elaborar el estudio de la OMS, Bela Ganatra.

Negación de servicios y objeción de conciencia

El pasado 22 de marzo, el Congreso de la Unión aprobó una adición al artículo 10 BIS de la Ley General de Salud, la cual establece que el personal médico y de enfermería que forma parte del Sistema Nacional de Salud podrá ejercer la objeción de conciencia y excusarse de participar de los servicios de salud establecidos en dicha ley, salvo en casos en los que se ponga en riesgo la vida del paciente o se trate de una urgencia médica.

En abril de 2018, el caso de dos mujeres, Marimar y Fernanda, a quienes les negaron el acceso a la interrupción legal del embarazo, a pesar de haber sido víctimas de violación, llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

La Corte determinó que, en ambos casos, los derechos humanos de las víctimas habían sido violados porque las autoridades médicas “deben atender de manera inmediata la solicitud (de aborto), a fin de no permitir que las consecuencias físicas, psicológicas, etcétera, derivadas de la agresión sexual se sigan desplegando en el tiempo”.

Por ello, la SCJN otorgó dos amparos a estas mujeres, acompañadas por el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), y con su resolución, el máximo tribunal dejó claro que el personal médico tiene la obligación de garantizar el acceso al aborto en caso de violación sexual, y en los demás casos que encuadren en las causales establecidas en los códigos penales estatales.

Debido a que los casos de negación de servicios por parte del personal médico a mujeres que quieren abortar en el país y a la reciente aprobación de la objeción de conciencia en México, las agencias de Naciones Unidas ONU-Mujeres y ONU-Derechos Humanos expresaron su preocupación al gobierno mexicano porque esta reforma podría representar “un obstáculo para el acceso oportuno, aceptable, asequible y de calidad en atención a la salud”.

A través de un comunicado, lamentaron que la adición a la ley no haya previsto las garantías adecuadas para que los servicios médicos nunca sean negados, así como la contratación de personal no objetor en todas las instancias de atención médica del sector público.

Los organismos internacionales alertaron al Estado mexicano porque esta medida podría generar obstáculos sustantivos para atender los retos que persisten en el país en materia de mortalidad materna, embarazo en adolescentes, violencia sexual e interrupción insegura de embarazos.

Encarceladas por abortar

De acuerdo con el informe Maternidad o Castigo, elaborado por la organización de la sociedad civil Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), en México, entre 2013 y 2017, las secretarías de Seguridad Pública reportaron tener un registro de 83 personas en prisión preventiva por el delito de aborto —44 mujeres y 39 hombres—, y otras 53 en prisión definitiva —19 mujeres y 34 hombres.

Las sanciones por el delito de aborto para las mujeres se clasifican en penas privativas de la libertad que van desde 15 días hasta seis años, o multas desde los 20 a los 300 salarios mínimos. En algunos estados, las inculpadas deben realizar trabajo en favor de la comunidad, y someterse a diferentes tratamientos médicos y psicológicos como parte del castigo.

En el estado de Aguascalientes, además, las mujeres tienen una pena de “reparación del daño”, una sanción que GIRE califica como “cuestionable”, pues hace suponer que el aborto provocado puede causar una afectación más allá de la propia gestante.

A diario, en el país se denuncia a una persona por el delito de aborto.

El estado con el mayor número de casos de prisión preventiva por este delito fue San Luis Potosí, en el que 21 mujeres y siete hombres fueron llevados a la cárcel por este delito.

Una de esas mujeres es Hilda, quien fue sentenciada en abril de 2013 a un año de prisión por un aborto espontáneo.

En julio de 2009, la joven de 18 años, que pertenece a una familia en situación de pobreza, presentó malestares mientras realizaba labores domésticas, por lo que su madre y su hermana la llevaron al Hospital Básico Comunitario de Tamuín, en San Luis Potosí.

En su expediente clínico, los médicos señalaron que tenía un embarazo de seis semanas y que había llegado con un “aborto incompleto provocado”, por lo que el personal del hospital dio conocimiento al ministerio público, donde se inició una averiguación previa por el caso.

Durante las seis horas que estuvo internada en el hospital, Hilda estuvo custodiada por policías, y luego fue trasladada a los “separos”, donde permaneció detenida una noche. Fue liberada al día siguiente por falta de pruebas.

Sin embargo, la investigación en su contra continuó abierta, sin que ella lo supiera. Tres años después, Hilda fue detenida porque estaba acusada de haberse provocado un aborto con pastillas.

Las autoridades de San Luis Potosí le permitieron llevar su proceso en libertad, y tras 20 horas detenida, y el pago de una fianza de 3,000 pesos, Hilda pudo salir de prisión.

El 5 de abril de 2013, un juez sentenció a Hilda a un año de prisión. La joven, acompañada de GIRE, apeló la sentencia, la cual fue revocada en agosto del mismo año, en virtud de las violaciones al debido proceso que se presentaron en el juicio en su contra. Además, la Quinta Sala Mixta del Supremo Tribunal de Justicia del estado consideró que su responsabilidad penal no estaba acreditada, ya que no se había determinado la causa del aborto.

Por este caso, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de San Luis Potosí emitió la Recomendación 25/14 en la que se reconoció que la Procuraduría General de Justicia del Estado y los Servicios de Salud violaron sus derechos humanos a la legalidad, la seguridad jurídica y el debido proceso.

Sin embargo, esta no reconoció que se violaron los derechos humanos de Hilda a la igualdad, a la no discriminación y a la salud. Además, de acuerdo con el testimonio que dio Hilda en un documental de nombre Viva México, sus vecinos y conocidos ya la había criminalizado, pues la señalaban y no le hablaban al tratarla como asesina.

La segunda entidad con más detenidos por casos de aborto es Guanajuato, con siete mujeres y seis hombres; seguido por Quintana Roo, con cuatro mujeres y cuatro hombres, y Ciudad de México, donde una mujer y siete hombres fueron a prisión preventiva.

En prisión definitiva por aborto, la entidad que tiene mayor número de casos es el Estado de México, donde una mujer y nueve hombres fueron encarcelados por este delito.

En Quintana Roo y Ciudad de México, en cuatro años fueron sentenciadas a prisión definitiva cuatro mujeres y cuatro hombres, respectivamente. En el estado de Baja California, que ocupa el tercer lugar en número de casos, encarcelaron a cinco mujeres y dos hombres.

Ciudad de México, única entidad del país en la que se permite la interrupción del embarazo por cualquier causal durante las 12 primeras semanas de gestación, es donde se han presentado más denuncias por aborto entre 2007 —año en el que se legalizó— y 2016, con 894 casos.

Aunque en general el delito en los códigos penales de los 32 estados se refiere a la muerte del producto en cualquier momento del embarazo, en ciertos casos estos no solo sancionan los abortos dolosos consumados, sino también su tentativa: en Coahuila y Veracruz, mediante el delito de “lesiones al concebido”, y en el caso de Zacatecas, de manera expresa, se penalizan las tentativas de aborto que produzcan lesiones al feto.

Para GIRE, la criminalización del aborto en México continúa obstaculizando y en algunas ocasiones volviendo imposible el acceso a servicios legales de interrupción del embarazo, lo cual no solo afecta a las mujeres procesadas penalmente por este delito, sino también a aquellas que deben elegir entre someterse a procesos médicos clandestinos y riesgosos o se ven obligadas a aceptar la maternidad.

De acuerdo con el informe de la OMS, es fundamental comprender que restringir el acceso al aborto no reduce el número de abortos. “La mayoría de los abortos que se realizan en Europa occidental y septentrional y en América del Norte son seguros —dice el documento—. Estas regiones también tienen las tasas de aborto más bajas. La mayoría de los países de estas regiones también cuentan con leyes relativamente permisivas sobre el aborto, altos niveles de uso de anticonceptivos, desarrollo económico e igualdad de género, y servicios sanitarios de alta calidad, factores todos ellos que contribuyen a que los abortos sean más seguros”.

Por ello, dice GIRE, el derecho a una maternidad elegida continúa siendo una deuda histórica que el Estado mexicano tiene con las mujeres.

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Qué tan seguro es para las mujeres embarazadas vacunarse contra la COVID-19

¿Es seguro para las mujeres embarazadas recibir la vacuna contra la COVID-19? ¿Y las que están en periodo de lactancia? ¿Tendrá un impacto en la fertilidad?
12 de febrero, 2021
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Ilustración de una mujer embarazada y virus

BBC
Las embarazadas fueron excluidas de los ensayos clínicos, por lo que todavía hay muchas dudas.

“Como mujer embarazada, mi mayor preocupación era la seguridad”, dice Irène Mathieu. En su segundo trimestre de embarazo tuvo que elegir si recibir o no la vacuna contra el coronavirus.

Al ser una trabajadora sanitaria en la ciudad estadounidense de Charlottesville, Virginia, era elegible para ser vacunada. Pero la doctora Mathieu tenía muchas dudas.

“Por un lado, tengo un mayor riesgo de contraer la covid-19 porque soy médica de atención primaria”, dice.

“Y aunque la vacuna es nueva, no está elaborada con virus vivos y tenemos un largo historial de administración segura de vacunas vivas atenuadas a embarazadas”.

“Por otro lado, no tenemos datos sobre la seguridad de la vacuna de la covid-19 durante el embarazo”.

Estas son algunas de las preguntas que se hacen las mujeres embarazadas y madres lactantes. Consultamos a varias especialistas.

1. ¿Cuál es el consejo de vacunación para las mujeres embarazadas?

Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado consejos sobre las vacunas contra la covid-19 de Pfizer-BioNTech y Moderna, y no recomienda la vacunación de mujeres embarazadas en este momento.

Eso se debe a la falta de datos, no a que haya evidencia de que las vacunas sean dañinas.

Pero, cuando una mujer embarazada tiene un riesgo inevitablementealto de exposición al virus, como en el caso de una trabajador ade la salud, o tiene comorbilidades (dos o más trastornos o enfermedades relacionadas), entonces la OMS dice que “la vacunación puede considerarse tras discutirlo con su proveedor de atención médica”.

La OMS también señala los riesgos de la covid-19 durante el embarazo.

Gráfico

BBC

“Las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de sufrir covid-19 grave que las mujeres no embarazadas, y la covid-19 se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro“, dice la guía de la OMS.

La doctora Mathieu discutió ampliamente el tema con su médico y con colegas de atención médica que también estaban embarazadas.

“Cuando consideré los riesgos teóricos pero desconocidos de una nueva vacuna y los riesgos reales de la covid-19 durante el embarazo, para mí, la decisión fue clara”, dice Mathieu.

Recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech en enero y está pendiente de recibir la segunda en febrero.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Otras mujeres tomaron decisiones diferentes.

Joanna Sullivan, de Ohio, EE.UU., espera su primer bebé para junio. No pretende ponerse la vacuna hasta después de dar a luz.

Si bien sostiene que sería “útil” ver cómo responden a la vacuna otras mujeres embarazadas, Sullivan dice que ella probablemente esperará.

2. ¿Qué dicen los datos?

Hasta ahora, no hay muchos datos.

“Aún no se han iniciado ensayos en embarazadas para las vacunas que han sido autorizadas para su uso, a pesar de que existen datos de seguridad tranquilizadores y una eficacia muy alta”, dice Carleigh Krubiner, miembro de la facultad del Instituto de Bioética Johns Hopkins Berman, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos.

No hay ninguna sugerencia de que la vacuna tenga algún riesgo para las mujeres embarazadas y lactantes, simplemente los estudios aún no se han realizado.

Mujer embarazada

Getty Images
Las mujeres embarazadas suelen estar excluidas de los primeros ensayos clínicos de nuevos medicamentos y vacunas.

Pfizer siguió la guía de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), al excluir a las mujeres embarazadas y en período de lactancia de sus ensayos clínicos.

Dicen que estas mujeres comenzarán a ser evaluadas este año, después de la finalización de los denominados estudios de toxicidad para el desarrollo y la reproducción (DART), que suelen realizarse en animales.

3. ¿Por qué los datos no incluyen a mujeres embarazadas?

Los expertos dicen que es normal.

“En tiempos no pandémicos, si se habla de una vacuna nueva, la mayoría de las personas razonables comprometidas con promover los intereses de las mujeres embarazadas y sus bebés dirían que no debemos involucrarlasen los primeros ensayos clínicos”, dice la doctora Ruth Faden,de la Universidad Johns Hopkins y especializada en los derechos y la salud de las mujeres embarazadas.

En bioética, las mujeres embarazadas se describen como una población compleja“, dice Faden.

“En ningún otro caso hay dos entidades que sean objeto de preocupación moral”.

Algunos expertos se refieren a eventos anteriores en los que la falta de datos ha provocado retrasos masivos o incluso la negación total del acceso a vacunas que salvan vidas.

“En el caso del ébola, a las mujeres embarazadas y lactantes en la República Democrática del Congo inicialmente no se les permitió recibir vacunas durante los primeros meses de lanzamiento de las mismas”, dice Carleigh Krubiner.

“Las mujeres de las comunidades afectadas denunciaron que efectivamente las estaban enviando a la muerte, sin protección contra una enfermedad con una alta mortalidad y una muerte fetal cercana al 100%”.

La especialista dice que algunas mujeres en periodo de lactancia decidieron tomar “vacaciones de lactancia”innecesarias y potencialmente dañinas para acceder a las vacunas

Con la pandemia actual, dice Krubine, “la falta de datos puede hacer que muchos duden en utilizar vacunas altamente beneficiosas y, en última instancia, seguras”, lo que los llevaría a renunciar a la vacunación , la cual “protegería y promovería la salud tanto materna como neonatal”.

4. ¿Cómo lo están abordando en diferentes países?

Los países están adoptando diferentes enfoques en cuanto a la vacunación de mujeres embarazadas.

Algunos, como Reino Unido, ofrecen consejos similares a la OMS.

“Aunque los datos disponibles no indican ningún problema de seguridad o daño al embarazo, no hay evidencia suficiente para recomendar el uso rutinario de las vacunas contra la covid-19 durante el embarazo”, afirma el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos (RCOG) de Reino Unido.

“Si una mujer embarazada cumple con la definición de ser extremadamente vulnerable a nivel clínico, entonces debe discutir las opciones de la vacuna contra la covid-19 con su obstetra y/o médico”.

“Esto se debe a que su condición subyacente puede ponerla en un riesgo muy alto de experimentar complicaciones graves de la covid-19“.

En cuanto a mujeres que están amamantando, el RCOG dice que “no hay ningún riesgo conocido”, y agrega que se debe informar a las mujeres sobre la falta de datos disponibles.

Mujer visitando una doctora

Getty Images
Los expertos sugieren conversar con su médico para realizar un análisis de riesgo-beneficio.

Otros países, como Israel, están incluyendo a mujeres embarazadas con factores de riesgo de alta morbilidad entre las que tienen acceso prioritario a las vacunas contra la covid-19, sin contemplar los riesgos para ellas o para los fetos.

En cambio, India ha declarado explícitamente que las mujeres embarazadas y lactantes no deben recibir las inyecciones hasta que se realicen más estudios.

5. ¿Cuándo es probable que estén disponibles los datos?

Los datos de los ensayos clínicos que involucran a mujeres embarazadas “pueden tardar meses o años”, dice Huma Farid, obstetra y ginecóloga en el Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston, Massachusetts, EE.UU., e instructora en la Escuela de Medicina de Harvard.

Algunas mujeres que quedaron embarazadas durante el ensayo serán monitoreadas durante su embarazo.

Sin embargo, los datos preliminares sobre cómo el coronavirus puede afectar a las mujeres embarazadas ofrecen un panorama mixto.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos afirman que las pacientes embarazadas tienen un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte si contraen la covid-19.

“Los datos sugieren que la infección materna está asociada con una mayor probabilidad de parto prematuro“, agrega Carleigh Krubiner.

Por el contrario, la evidencia actual de Reino Unido sugiere que las mujeres embarazadas no tienen un riesgo mayor de enfermarse gravemente que otros adultos sanos si desarrollan la enfermedad.

La mayoría de las mujeres embarazadas experimentan solo síntomas leves o moderados.

6. ¿En qué situación están las mujeres embarazadas?

Para muchos médicos, la mera sugerencia de una infección grave es preocupante.

“Sabemos que existe un mayor riesgo para pacientes embarazadas que tienen covid-19 y también sabemos que, en general, las vacunas son seguras”, dice la doctora Huma Farid.

Ella se refiere específicamente a las vacunas de ARNmensajero de Moderna y Pfizer, que usan un pequeño fragmento del código genético del virus.

Ese fragmento comienza a formar parte del virus dentro del cuerpo, que el sistema inmunológico reconoce como extraño y empieza a atacar.

Gráfico de la creación de la vacuna

BBC

“La vacuna contra el SARS Co-V-2 no es una vacuna viva, que es el único tipo de vacuna contraindicado en el embarazo porque tiene un virus debilitado pero vivo como parte de la vacuna, como las de la polio o la varicela”.

Eso ha alentado a que las embarazadas que son trabajadoras en la primera línea frente a la covid en Estados Unidos y que corren el máximo riesgo de contraer el virus consideren vacunarse.

“Es una decisión individual para cada paciente, pero trato de discutir con ellas sus preocupaciones sobre el virus y sobre la vacuna, y el análisis de riesgo-beneficio”, dice Farid.

Ella recomienda que cada paciente embarazada discuta estos aspectos con su médico y que, independientemente del resultado, siga todas las precauciones de distancia social, higiene de manos y uso de mascarillas.

Mujer embarazada

Getty Images
Los expertos alientan a las mujeres embarazadas a seguir todas las precauciones.

Carleigh Krubiner destaca el papel de las condiciones médicas subyacentes en el proceso de toma de decisiones.

“Aquellas con condiciones preexistentes que aumentan su riesgo de covid-19 grave pueden sopesar esta decisión de manera diferentes abiendo que, si permanecen sin protección a través de la vacuna, podría haber graves consecuencias de infección para ellas y para sus bebés”.

Al igual que la doctora Farid, recomienda considerar al menos tres aspectos principales: el riesgo de exposición, el riesgo de enfermedad grave y el beneficio de la vacuna en comparación con otras medidas preventivas.

7. ¿Y las madres lactantes?

Existe un consenso general entre los expertos de que no hay ninguna razón para que las mujeres que amamantan renuncien a la vacunación contra la covid-19 si son elegibles para recibirla.

“He estado alentando a las madres lactantes a que se vacunen porque cualquier anticuerpo que produzcan contra el virus probablemente pasará a la leche materna y ayudará a sus bebés a tener cierta protección contra el Sars-CoV-2″, dice la doctora Huma Farid.

Según la OMS, hasta ahora no hay evidencia de que las madres lactantes o sus bebés tengan un riesgo elevado de covid-19 grave.

El organismo recomienda que si una mujer que amamanta es parte de un grupo al que se recomienda la vacunación, entonces “se puede ofrecer la vacuna”.

Madre lactante

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Según la OMS, hasta el momento no hay evidencia de que las madres lactantes o sus bebés tengan un riesgo elevado de covid-19 grave.

8. ¿Afecta la vacuna a la fertilidad?

En cuanto a las mujeres que están intentando quedarse embarazadas, los expertos han analizado la evidencia inicial y dicen que no es necesario evitar el embarazo después de la vacunación.

“No hay evidencia que sugiera que las vacunas contra la covid-19 afectarán a la fertilidad, ni ningún mecanismo biológicamente plausible de cómo podrían causar un impacto a ese respecto”, dice Carleigh Krubiner.

“De hecho, aunque los ensayos de vacunas actualmente autorizadas no inscribieron a participantes embarazadas en sus ensayos clínicos, varias mujeres quedaron embarazadas durante el curso de los estudios, lo que no es infrecuente en ensayos de vacunas a gran escala que inscriben a mujeres en edad reproductiva”.

“Las mujeres deben estar tranquilas de que estas vacunas no representan ningún riesgo para sus posibilidades futuras de concebir o de tener hijos“.

Los expertos esperan que el panorama se aclare con el tiempo.

“Con suerte, a medida que comiencen los estudios sobre el embarazo y más mujeres embarazadas en primera línea contra la pandemia reciban la vacuna, podremos generar mejores pruebas”, dice Carleigh Krubiner.

“Para que, en el futuro, todas las mujeres embarazadas a las que se les ofrezca la vacuna contra la covid-19 puedan tomar decisiones más informadas y capacitadas”.


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