Gobierno de Yucatán dio 150 mdp a empresas fantasma para hacer estudios sobre enfermedades graves
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Gobierno de Yucatán dio 150 mdp a empresas fantasma para hacer estudios sobre enfermedades graves

Documentos y evidencias prueban que los pagos, denunciados en junio pasado, sí se efectuaron y que las empresas que los recibieron son irregulares.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Ángel @arturoangel20
25 de septiembre, 2018
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En 2015, la administración del gobernador priista Rolando Zapata Bello -que concluye el próximo domingo- transfirió más de 150 millones de pesos destinados al estudio sobre enfermedades graves y otros servicios del sector salud, a un grupo de 58 compañías que no tenían ni los especialistas ni experiencia para realizar ese trabajo, y que decían dedicarse – en el papel-  a servicios de construcción, comercio de mariscos y hasta plomería.

Se trata, en realidad, de compañías que no operan en forma en sus domicilios fiscales como se pudo constatar al acudir a ellos, y entre las que incluso ya hay 16 catalogadas oficialmente por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) como empresas constituidas legalmente pero que simulan las operaciones que facturan. Es decir, compañías fantasma.

Los recursos públicos no fueron entregados a estas empresas bajo algún esquema de competencia. Por el contrario, se hizo a través de supuestos contratos adjudicados de forma directa a estas empresas, violando requisitos legales y montos máximos que establece la ley en ese estado para adjudicar contratos sin licitación.

Hay además casos donde se desconoce el mecanismo de adjudicación y si se firmó al menos un contrato de por medio, ya que el gobierno estatal no ha querido reconocer los pagos, pese a que Animal Político cuenta con copias de facturas y estado de cuenta que los prueban.

El pasado 19 de septiembre este medio proporcionó a la Secretaria de Salud de Yucatán la relación de empresas que habían recibido estos pagos, así como las conclusiones de la investigación periodística respecto a que las empresas contratadas son fantasma. A su vez se pidió que se entregarán documentos o constancias que prueben que los servicios contratados con dichas compañías se realizaron, y que se hizo por personal calificado para ello.

La respuesta del vocero de la dependencia Luis Vázquez, es que aun cuando ya se tenía conocimiento previo de este tema difícilmente se podría proporcionar alguna postura o información, pues los funcionarios responsables ya se encuentran en proceso de salida de la dependencia por el cambio de gobierno.

El vocero añadió que seguramente será la administración entrante la responsable de indagar las presuntas irregularidades.

Al revisar los perfiles de las compañías que recibieron los pagos, Animal Político logró identificar coincidencias en varias de ellas, ya sea por accionistas o apoderados en común, por fechas exactas de constitución o en los notarios que las avalaron. Es una situación similar a la que se ha presentado ya en otras redes de empresa fantasma que reciben recursos públicos, como la documentada por este mismo medio en el caso de la gestión del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte.

Animal Político visitó varias de estas empresas en sus domicilios fiscales. Los hallazgos se darán a conocer en una segunda parte  de este reportaje, que se publicará mañana, junto con la información de las empresas ya enlistadas oficialmente como fantasma.

Pagos sin competencia… e ilegales

En junio pasado, durante la campaña electoral, el exgobernador de Yucatán Patricio Patrón Laviada denunció en una conferencia que los recursos de salud de esa entidad habían terminado en una red de empresas fantasma, y que además los hospitales públicos operaban con irregularidades y carencias. El gobierno del estado negó los hechos y pidió que sí había pruebas se presentaran.

A partir de esa fecha este medio comenzó una verificación de la información. Luego de tres meses de investigación se lograron reunir facturas y documentos oficiales que prueban que dichos pagos sí se realizaron y que, a su vez, las 58 compañías contratadas directamente no están especializadas en temas de salud. Además la mayoría ya no opera (o nunca operó realmente) en sus direcciones fiscales.

Las facturas de las que se tiene copia reflejan que los pagos se realizaron principalmente en los meses de marzo, mayo, junio, julio, septiembre y noviembre de 2015. Hay múltiples pagos que se facturaron en un periodo de 24 o 48 horas, por ejemplo, hay 20 que se hicieron entre el 12 y 13 de marzo de 2015, hay otros 16 que se realizaron entre el 23 y 24 de marzo; hay 14 pagos realizados el 24 de julio; así como 29 más el 24 de noviembre de 2015.

La mayoría de los pagos facturados supera – cada uno – el millón de pesos, y hay algunos por encima de los dos millones de pesos, todos facturados a los Servicios de Salud de Yucatán.

En respuesta a la solicitud vía transparencia folio 00726718, la dependencia indicó que las transferencias efectuadas a 23 de las compañías (del resto no respondió)  fueron resultado de contratos entregados por “adjudicación directa”.

Pero al revisar los lineamientos de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Prestación de Servicios Relacionados con Bienes Muebles del Estado de Yucatán se advierte que dichos pagos incumplen con lo establecido en dicha norma.

De acuerdo con el artículo 18 de la ley, por regla general las contrataciones de servicios en la entidad deben realizarse a través de licitaciones mediante una convocatoria pública. Esto no ocurrió en los contratos de los Servicios de Salud, como la misma dependencia reconoció.

El artículo 26 de la misma ley establece que cuando por razón del monto del contrato resulte inconveniente hacer una licitación, entonces se podrá recurrir a otra vía, pero ajustándose a los montos máximos que marque el presupuesto de egresos aprobado para el año fiscal correspondiente.

Animal Político verificó el Presupuesto de Egresos de Yucatán para 2015 – año en que se hicieron estos pagos – y en el anexo 15 del mismo se estableció que el monto máximo de cada operación que puede adjudicarse directamente es de 735 mil 520 pesos. Como se advierte, los pagos que los Servicios de Salud reconocen haber adjudicado directamente sobrepasan el tope legal establecido, pues la mayoría superan el millón de pesos.

Otro artículo de la ley de adquisiciones (el 25) establece algunas disposiciones excepcionales por las cuales se puede adjudicar un contrato sin licitación. De ellas, la única que podría aplicar para este caso es la marcada en la fracción III, la cual indica que se puede adjudicar directamente un servicio cuando solo exista un proveedor que resulte “idóneo” para realizar el servicio, previa investigación de mercado

Sin embargo, al revisar los casos de las empresas contratadas directamente por los Servicios de Salud no se advierte que estén especializadas en los servicios adjudicados como para establecer que eran las idóneas para ello.

Por ejemplo, en el caso de la empresa Coema Proyectos SA de CV, la dependencia igual le pagó para proporcionar supuestos servicios de almacenamiento digital, que para realizar un estudio de impacto de la violencia sexual en Yucatán. Y según su acta constitutiva, Coema es una empresa que dice dedicarse “principalmente a la construcción”.  Otros ejemplos se detallan más adelante.

Cabe señalar que entre la información solicitada oficialmente a la Secretaría de Salud previo a la publicación de este reportaje – y que no se proporcionó con el argumento de que los funcionarios responsables ya están de salida – se encuentran los estudios de mercado, los análisis o los criterios que se tendrían que haber seguido para haber escogido a estas compañías en específico.

Enfermedades, ¿en manos de especialistas?

De acuerdo con las facturas a las que se tuvo acceso y con los datos parciales que vía transparencia proporcionó la Secretaría de Salud de Yucatán, se advierte que varios de los pagos realizados tenían como concepto la realización de “estudios técnicos en materia de salud”.

Por ejemplo, en el caso de un estudio sobre una enfermedad importante de la piel denominada “erisipela”, en donde deberían identificarse tanto sus causas así como las medidas idóneas para prevenirla, los Servicios de Salud contrataron a la compañía denominada Beco Peninsular SA de CV.

Pero el acta constitutiva de Beco Peninsular no señala que se trate de una compañía especializada en temas de salud. En cambio su objeto social son “servicios de aplicación de acabados de pintura, tabla roca, enlosado en cualquier tipo de construcción”. Esta empresa además dice dedicarse a múltiples cosas relacionadas con la construcción, la formulación de insecticidas, el comercio de todo tipo de bienes y hasta el diseño de páginas web.

Beco es en realidad una empresa fantasma que simula las operaciones que factura, de acuerdo con datos del Servicio de Administración Tributaria. Es una de las 16 empresas que el SAT ya identificó de forma definitiva en esta situación. El resto de las empresas en esta situación y otros datos de las mismas se darán a conocer en la segunda parte de este reportaje.

Para la realización de un estudio sobre la gravedad de la anorexia en Yucatán, su impacto y crecimiento y estrategias para prevenirlo, el gobierno local contrató a la compañía Codimayo SA de CV, que según su acta es una empresa dedicada a la compraventa de materiales y maquinara para la construcción, entre otras cosas.

Codimayo además fue una empresa constituida menos de un año antes de que se le asignara el referido contrato directamente y, como todas las compañías en este caso, carece de una página web propia o de antecedentes conocidos de algún servicio especializado en salud.

Otro ejemplo más. Para un estudio completo sobre la enfermedad de la lepra, que debería incluir los periodos en que se presenta con mayor frecuencia en la entidad, así como la identificación de los lugares más expuestos y recomendaciones para atenuar o abatir este padecimiento, se contrató a la compañía Flager SA de CV, que según su acta constitutiva dice dedicarse a recursos humanos y capacitación en materia fiscal y administrativa entre otros.

A continuación se enumeran los estudios médicos contratados por Salud y las empresas a los que encargó, así como su objeto social primario (según su acta constitutiva). Se utilizan como ejemplo solo los pagos que la dependencia confirmó que entregó por adjudicación directa.

Ver lista de empresas completa.

Además de lo anterior, la Secretaría de Salud otorgó múltiples contratos más a compañías (varias de ellas ligadas con las anteriores) por supuesto servicios de informática, de recursos humanos y de remodelación de instalaciones. El perfil de las empresas es el mismo: sin historial de actividades y presuntamente fantasma.

Opacidad en los pagos

Animal Político cuenta con copia de facturas por pagos concedidos a 58 compañías presuntamente irregulares así como de un estado de cuenta bancario de la Secretaría de Salud que prueba la salida de recursos a varias de ellas. En ese contexto se solicitó vía transparencia a la Secretaría de Salud y Servicios de Salud que se proporcionaran la justificación y documentos relativos de estos pagos.

La respuesta inicial a la solicitud folio 00664918, proporcionada por la Dirección de Administración y Finanzas, la Subdirección de Recursos Materiales y la Dirección de Asuntos Jurídicos de la dependencia, fechadas en julio pasado, es que no había contratos celebrados con ninguna de las empresas señaladas.

Tras esta negativa se volvió a solicitar a la dependencia si había pagos realizados a estas compañías, y bajo qué conceptos. En la respuesta a esta segunda solicitud folio 00726718, la Dirección de Finanzas de la institución respondió (en oficio fechado el 10 de agosto) que sí existían pagos a 23 compañías realizados en 2015. Y en una tercera solicitud, folio 00879018, fechada el 12 de septiembre, la dependencia reconoce que fueron contratos entregados por adjudicación directa.

Lo que hasta ahora la Secretaría de Salud de Yucatán sigue sin reconocer ni explicar son los pagos a las empresas restantes.

En una nueva solicitud vía transparencia, presentada en agosto, se preguntó específicamente por cantidades facturadas a seis empresas hasta ahora no reconocidas. La respuesta oficial es que “los documentos solicitados se encuentran archivados en una bodega”, por lo que se pidió una ampliación para dar respuesta sin que haya respuesta definitiva hasta ahora.

Por separado la semana pasada se peguntó por esta misma situación a la Secretaría de Salud de Yucatán, a través de su área de Comunicación Social, pero la respuesta es la ya descrita: que los funcionarios están en proceso de salida por cambio de gobierno en la entidad, y que no se está en posibilidades de informar en este momento.

Con información de Francisco Ordóñez Contreras

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Dominio público

El papa que decretó un confinamiento y salvó a Roma de la peste en el siglo XVII

Hace 400 años Alejandro VII ordenó unas medidas sanitarias que, según los investigadores, hizo que una epidemia de peste tuviera una baja letalidad en la que es hoy la capital de Italia.
Dominio público
18 de abril, 2021
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Era un intelectual, un aficionado al arte y la arquitectura, doctor en filosofía, teología y derecho. Cuando el italiano Fabio Chigi (1599-1667) se convirtió en el papa Alejandro VII, ni en sus peores presagios imaginó que tendría que enfrentarse a una epidemia de peste.

Su reacción, sin embargo, fue contundente.

Aunque la ciencia descubrió la bacteria causante de la peste en 1894 —gracias al bacteriólogo Alexandre Yersin—, el sumo pontífice decretó medidas sanitarias que, según investigadores, contribuyeron a que la letalidad en Roma fuera mucho menor que en otros lugares afectados por la misma epidemia.

Según un estudio del historiador italiano Luca Topi, profesor de la Universidad de Roma La Sapienza, entre 1656 y 1657 la peste mató al 55% de la población de Cerdeña, la mitad de los habitantes de Nápoles y al 60% de los residentes de Génova.

En Roma, en cambio, murieron 9.500 personas de un total de 120.000, menos del 8%. Estos datos fueron publicados en una revista científica italiana en 2017.

Se calcula que distintas olas de la peste arrasaron con cerca de la mitad de la población europea.

Cuando llegaron los primeros reportes de muertes por la epidemia en el entonces reino de Nápoles, Alejandro VII llevaba un año como pontífice.

Representación pictórica de la peste en Italia.
Getty Images

Diversas olas de la peste mataron a casi la mitad de la población europea.

El papa no era sólo el líder del catolicismo. Si hoy es el soberano del diminuto estado del Vaticano, en aquella época mandaba sobre los llamados Estados Pontificios, que comprendían Roma y buena parte de los alrededores; prácticamente todo el centro de la Italia actual.

Esta fascinante historia cuenta cómo muchas de las restricciones que se aplican hoy contra la pandemia de coronavirus dieron resultado en Roma contra la peste hace 400 años.

¿Cuáles fueron las medidas del papa?

Dentro de los dominios papales, el brote ocurrió entre mayo de 1656 y agosto de 1957.

Tan pronto como llegaron las primeras noticias de la peste a Roma, Alejandro VII puso en alerta al Congreso de la Salud, que había sido creado en un brote anterior.

Las medidas de contención se implementaron gradualmente, según la situación se volvía más peligrosa.

El 20 de mayo se promulgó un decreto que suspendía todo comercio con el reino de Nápoles, que ya se encontraba muy afectado.

Cuadro del siglo XVII de la Plaza de San Pedro en El Vaticano.

Getty Images
En el siglo XVII, el papa era la máxima autoridad en los Estados Pontificios, que comprendía la región de Roma y alrededores, prácticamente todo el centro de la actual Italia.

La semana siguiente, el bloqueo se extendió y se prohibió la entrada a Roma de cualquier viajero que viniese de allí.

El 29 de mayo, en la ciudad de Civitavecchia, ubicada en los Estados Pontificios, se registró la llegada de la peste e inmediatamente se impuso la cuarentena.

“En los días y meses siguientes, se aislaron muchas otras localidades de ese territorio”, detalla el historiador Topi en su artículo.

En Roma, la decisión fue radical: se cerraron casi todos los portones de acceso a la ciudad. Solo ocho permanecieron abiertos, pero eran protegidos las 24 horas del día por soldados supervisados por “un noble y un cardenal”.

A partir de entonces, cualquier entrada debía ser justificada y registrada.

El 15 de junio Roma tuvo su primer caso: un soldado napolitano que murió en un hospital. Las normas se endurecieron aún más.

El 20 de junio se implantó una ley que obligaba a los ciudadanos a informar a las autoridades en caso de conocer algún paciente.

Posteriormente, un nuevo dispositivo papal comenzó a obligar a cada párroco y sus asistentes a visitar, cada tres días, todas las casas de sus distritos electorales para identificar y registrar a los enfermos.

Luego corrió la noticia de otra muerte, esta vez un pescador de la región del Trastévere.

“Los familiares de la víctima también se infectaron y muchos murieron”, cuenta Raylson Araujo, estudiante de teología de la Universidad Católica Pontificia de Sao Paulo, Brasil, quien también investigó el asunto.

La primera idea fue intentar aislar la región.

Ilustración de Alejandro VII.

Dominio Público
Alejandro VII impuso medidas graduales hasta llegar al confinamiento total.

“El papa también era la autoridad civil. Conforme la epidemia comenzó a extenderse, implementó medidas de aislamiento. Tras prohibir el comercio con Nápoles, decretó otras reglas de distanciamiento social: prohibió reuniones, procesiones y todas las devociones populares”, dice Araujo.

El endurecimiento de las medidas fue gradual hasta llegar al confinamiento total.

“Conforme pasó el tiempo, el papa adoptó nuevas prohibiciones. Las congregaciones en la iglesia fueron suspendidas, las visitas diplomáticas también, al igual que encuentros religiosos y reuniones públicas, se vigilaron los caminos”, enumera Araujo. “Se suspendieron todas las aglomeraciones civiles”.

“Se prohibieron diversas actividades económicas y sociales. Se cancelaron las fiestas y ceremonias públicas, civiles y religiosas”, dice el seminarista Gustavo Catania, filósofo del Monasterio de São Bento de Sao Paulo.

Plaza de San Pedro vacía por las restricciones en Roma.

Getty Images
Al igual que con la pandemia de coronavirus, en el siglo XVII se prohibió asistir a celebraciones religiosas en Roma.

“Se suspendieron los mercados y se echó a algunas personas que vivían en la calle porque podían ser causa de contagio. Se prohibió el cruce nocturno del río Tíber”.

El papa también determinó que nadie debía ayunar, con el objetivo de que la población se alimentanse y mantuviese así más saludable por si se contagiaba.

A todos aquellos que tuvieran al menos una persona infectada en la familia se les prohibió salir de casa. Para garantizar la asistencia, Alejandro VII separó a los sacerdotes y médicos en dos grupos: los que tendrían contacto con los enfermos y los que no, quienes atenderían al resto de la población.

“Preocupaba que los sacerdotes se convirtieran en vectores de la enfermedad”, dice Araujo.

Los médicos tenían prohibido huir de Roma“, dice Catania, señalando que muchos temían infectarse.

Como los pacientes estaban aislados, se creó una red de apoyo a la población.

“Había una previsión de ayuda económica para las familias que no podían salir de casa y algunas personas recibían comida por la ventana“, dice el seminarista.

En los meses de octubre y noviembre, cuando la incidencia de la enfermedad era mayor, incluso se preveía la pena de muerte para quienes infringieran las normas.

Negacionistas y noticias falsas

Sin embargo, no todos admitían la gravedad de la situación.

Hubo quienes la desdeñaron y hasta difundieron bulos.

“Se acusó al papa de inventar la enfermar para su propio beneficio y para ganar popularidad”, comenta Mirticeli Medeiros, investigadora de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

Protestas negacionistas en Roma por la pandemia de coronavirus.

Getty Images
Como también ha sucedido en esta pandemia, hubo negacionistas en aquella época que no admitían la existencia de la enfermedad.

“Muchos no querían que el pontífice adoptara estas medidas para no alarmar a la población”, complementa.

Hasta sus colaboradores más cercanos le aconsejaron que no lo hiciera. Temían que, desde el momento en que se hizo pública la gravedad de la situación, a través de decretos y divulgaciones, la economía comenzara a sentir los efectos de este tipo de postura. Pero el papa fue firme y cumplió con su política de salud”.

Araujo compara esos hechos del siglo XVII con el “movimiento de hoy y la resistencia popular” para aceptar la gravedad de la pandemia de coronavirus.

“Comerciantes aconsejaron al papa que no adoptara las medidas, porque el cierre perjudicaba el comercio y la cosecha“, comenta el investigador.

“Hubo grupos que acudieron a él para pedirle que no promulgara más medidas de aislamiento. Querían maquillar y tapar la situación para que no se extiendera el pánico y cerraran los comercios”, continúa Araujo.

Hay informes de que un médico divulgó bulos sobre las verdaderas motivaciones del encierro.

“Hizo correr la voz de que tras las decisiones de este papa había intereses políticos”, dice el historiador Victor Missiato, profesor del Colegio Presbiteriano Mackenzie de Brasília.

“Fue acusado de difamación y terminó condenado a trabajar en un hospital, dedicado a curar la peste”.

Victoria contra la enfermedad

Cuando se resolvió el brote en 1657, la celebración estuvo a la altura.

Alejandro VII demostró el renacimiento de la Iglesia con monumentos que hasta hoy marcan El Vaticano, como el conjunto de columnas de la plaza de San Pedro, del escultor y arquitecto barroco Gian Lorenzo Bernini.

Columnas de Bernini en la Plaza San Pedro.

Edison Veiga
Las obras del papa Alejandro VII marcaron el aspecto de El Vaticano hasta hoy.

“En ese periodo era muy común que los papas visibilizaran su soberanía y poder. Los grandes monumentos de Roma de esa época fueron construidos con esa motivación”, contextualiza Medeiros.

“Como el caso de la Fuente de los Cuatro Ríos de la Piazza Navona, la Fontana di Trevi y otros”.

“Alejandro VII era un apasionado del arte y amigo de Bernini. Su comienzo como papa estuvo marcado por la peste”, explica.

“La forma que encontró de apagar aquel periodo sombrío fue invirtiendo en obras colosales. Las columnas de San Pedro representan los brazos abiertos de la Iglesia. La basílica de San Pedro fue restaurada como símbolo de poder temporal, no solo espiritual”.

Otros casos

Este no fue el único momento histórico en el que la Iglesia, en el pasado, cerró sus puertas por brotes y epidemias.

“Hubo otros casos en algunas diócesis de Italia, especialmente en el siglo XIX durante la epidemia de cólera”, recuerda Medeiros. “Entonces se tomaron medidas restrictivas similares”.

Grabado de un mercado durante la epidemia de cólera en Italia.

Getty Images
Durante la epidemia de cólera en el siglo XIX la iglesia tomó restricciones similares en Italia.

Por otro lado, la experta recuerda que en el brote de peste del siglo XIV ocurrió “todo lo contrario”.

“El papa Clemente VI, aislado en el palacio pontificio de Aviñón, en Francia, no parecía muy preocupado por lo que sucedía fuera de los muros de su casa”, apunta la investigadora.

“En esa época la enfermedad era un castigo divino y se producían procesiones y otras aglomeraciones para intentar, según la mentalidad religiosa, de superar el mal”.

En el siglo anterior, la región de Milán se vio muy afectada por la plaga. El cardenal arzobispo Carlo Borromeo también estableció estrictas medidas sanitarias en su circunscripción.

“Propuso una cuarentena general y se decretó a la gente a quedarse en casa hasta resolver la situación. Solo podían irse los que asistían espiritual y materialmente a la población.

El investigador dice que incluso las misas se celebraban “a distancia”.

“Un cura iba a la esquina y celebraba en la calle. Los fieles miraban desde sus ventanas”, explica.

Fe en la ciencia

Al analizar estos episodios del pasado, a menudo similares a los de hoy, hay que tener en cuenta que entonces la ciencia no se valoraba tanto como hoy y que la religión y la política estaban muy entrelazadas.

“En el siglo XVII, el absolutismo era muy fuerte en Europa y estaba ligado al poder de la Iglesia. El poder político y el poder religioso estaban muy mezclados“, explica Missiato.

“En ese momento, la revolución científica aún no se había extendido a las diferentes sociedades del mundo europeo. La creencia en lo divino como entidad definitoria de la paz y el caos todavía se veía como el camino hacia la salvación”.

Por eso el encierro impuesto por Alejandro VII es tan relevante.

“Lo que pasó muestra un alineamiento entre fe y ciencia, una fe con los pies en la tierra“, dice Araujo.


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