Con invitados especiales y matracas, pero también con chiflidos, el último Grito de Peña en el Zócalo
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Cuartoscuro

Con invitados especiales y matracas, pero también con chiflidos, el último Grito de Peña en el Zócalo

En el último ‘Grito’ del actual sexenio, se repitieron las escenas de camiones repletos de ‘invitados especiales’ procedentes del Edomex para apoyar al presidente Peña Nieto.
Cuartoscuro
16 de septiembre, 2018
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Decenas de camiones de ‘turismo’ estacionados entre el Palacio de Bellas Artes, las instalaciones del SAT y calles aledañas al Zócalo capitalino, llegaron ayer a la ciudad para traer a cientos de ‘invitados especiales’ del Estado de México, que despidieron con vítores y aplausos al presidente Peña Nieto en su último Grito de Independencia.

En una escena que se convirtió habitual en cada 15 de septiembre durante el presente sexenio, los camiones, que traían visible un sello conmemorativo del Grito, llegaron procedentes de múltiples puntos del vecino Estado de México, como Ecatepec, Cuatitlán Izcalli, La Paz, Amecameca o Tultitlán.

Foto: Manu Ureste

Las personas que descendieron de los vehículos traían en sus ropas un distintivo que los identificaba como ‘invitados especiales’ al evento, además de una pulsera en la muñeca, muy similar a las que utilizan los hoteles que ofrecen a los turistas servicios de ‘todo incluido’.

Al bajar de los camiones, los ‘invitados especiales’ mexiquenses recibieron una torta, un plátano y un refresco, y desde las primeras horas de la tarde se dirigieron de manera organizada rumbo a la plancha capitalina, donde aguardaron durante horas la salida al balcón de Peña Nieto y su familia.

“Muchos venimos porque hay viaje, música y comida gratis”

Cosme, un señor de unos 60 años de edad, es uno de los ‘invitados’. Viene con familiares y amigos desde Amecameca, una localidad muy próxima al volcán Popocátepetl, ubicada a unos 60 kilómetros de la capital.

Al momento de la entrevista, ya está colocado estratégicamente, junto a muchas otras personas que portaban el mismo distintivo y las pulseras, en la primera fila del Zócalo, a escasos metros del balcón del ‘Grito’.

-No somos acarreados, venimos por voluntad propia –, se apresura a comentar Don Cosme.

-¿Pero quién los invitó a venir y qué les ofrecieron? –cuestiona el reportero a colación, mientras le hace ver a don Cosme que, a su alrededor, hay otros ‘invitados’ que portan gorras y playeras del PRI, y mochilas rojas con el emblema del gobierno del Estado de México.

-Sí, hay quienes vinieron por invitación del PRI. Pero, en mi caso, vengo porque nos hicieron la invitación en el pueblo y aquí estoy –responde sin querer entrar en más detalles.

-Entonces, ¿viene a apoyar al presidente?

Don Cosme sonríe y se lleva al reportero a unos pasos de distancia de su grupo para confesar que él no votó hace seis años por Peña Nieto.

-Venimos voluntariamente a ver el ‘Grito’. Pero mira, no te miento: muchos venimos porque el viaje es gratis, hay música, y además nos dan un refrigerio. Y todo lo que sea gratis, pues está bien, ¿no? –pregunta el mexiquense encogiendo los hombros sin perder la sonrisa.

Foto: Manu Ureste

Cuestionado sobre el número de autobuses en los que se desplazaron desde múltiples puntos del Estado de México, el hombre, que porta en la solapa de su chamarra el número 37 de su camión, dice que, más que decenas, llegaron cientos de camiones que no solo se estacionaron en las cercanías de Bellas Artes. También lo hicieron entre Insurgentes y la calle Maestro Antonio Caso, donde había otro “aparcadero” de camiones a ambos lados de la banqueta, tal y como corroboró posteriormente el reportero.

A unos pocos metros de distancia de don Cosme, cerca de otro grupo de personas con el distintivo de ‘invitados especiales’ que forman un círculo, en cuyo centro hay una caja repleta con charolas de plástico y tamales, el señor Juan escucha con los brazos cruzados el concierto de Emmanuel y Mijares, aunque por su semblante serio no parece disfrutarlo. De hecho, admite mientras se mesa el mostacho frondoso que no conoce quiénes son los cantantes que amenizan las horas previas al ‘Grito’.

A la pregunta de quién lo invitó a venir al evento, el hombre mira de reojo a otro compañero, y con una mueca parecida a una sonrisa responde que él y su grupo vienen de Los Reyes “por invitación del presidente municipal”.

-¿Les ofrecieron algún apoyo para venir? –insiste el periodista, que le comenta que, en años anteriores, otros ‘invitados especiales’ del Edomex admitieron que viajaron a la ciudad el 15 de septiembre a cambio de recibir compensaciones laborales de los jefes que los invitaron al evento, como un par de días de salario extra.

El hombre niega hosco con la cabeza y dice que no recibió nada a cambio. Solo “un refrigerio” y la “paseada” por la capital del país.

Poco después, cuando aún falta una hora para las once de la noche, momento en el que saldrá Peña Nieto al balcón del Palacio Nacional, un hombre que viste un abrigo amarrillo chirriante y una gorra de camuflaje estilo militar, levanta ambos brazos y de inmediato varios grupos de ‘invitados’ se levantan de las banquetas y salen disparados hacia él, para tomar sitio en las vallas metálicas más cercanas al Palacio.

Otros, en cambio, hacen caso omiso a la indicación del hombre, que no para de consultar dos teléfonos celulares que sostiene con dificultades ente las manos, y permanecen amodorrados en la banqueta, donde se apoyan unos con otros para dormitar después de más de siete horas de larga espera. Incluso, hay quienes tiran lonas de plástico sobre el suelo del Zócalo para dormir envueltos en mantas, a la espera de que termine el acto y marcharse de regreso a los camiones.

Foto: Manu Ureste

En los minutos previos a las once, la parte más próxima al balcón del ‘Grito’ se llena de ‘invitados especiales’, y también de ciudadanos que no portan el distintivo ni la pulsera, como Francisco Cruz, un exingeniero civil, quien explica que muchos como él vienen cada año al ‘Grito’ a festejar la independencia de México, al margen de ideologías políticas, o de quién sea el presidente en turno.

-Yo vengo siempre con mi hija a festejar que soy mexicano. El presidente y la política me dan igual –comenta.

Desde la zona próxima al balcón, los asistentes escuchan al presidente vitorear a los héroes de la nación, y luego observan durante más de diez minutos los impresionantes fuegos de artificio que inundan de colores estridentes el cielo gris encapotado de la Ciudad de México.

Al terminar la pirotécnica, Peña Nieto permanece durante unos segundos en el balcón del Palacio Nacional. Escoltado por su esposa Angélica Rivera, que luce un llamativo vestido de color rojo, se despide de los mexicanos tras seis años de gobierno tratando de trazar con los dedos un ‘corazón’, y saludando a izquierda y derecha con ambas manos.

Entre los asistentes, la reacción a la despedida es variada.

Los ‘invitados especiales’ lo apoyan con matracas y regresándole el saludo agitando las manos al aire. Otros ciudadanos lo aplauden y le dan las gracias por seis años de servicio. Y otros más, le rechiflan y lo despiden con alivio. “Adiós Peña, hasta nunca”, le gritan.

El ‘anti-grito’

Foto: Manu Ureste

A unos 10 minutos caminando por las calles del Centro Histórico, en el Hemiciclo a Juárez, se llevó a cabo la ‘ceremonia del anti-grito’. Un acto cultural y de protesta, donde padres y madres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa exigieron, a unos días de que el próximo 26 de septiembre se cumplan cuatro años, que las autoridades del gobierno federal den respuesta “con pruebas sólidas” de qué sucedió con los jóvenes desaparecidos.

“Nos faltan 43 y miles más”, gritaban los tres raperos de Guerrilla Bang Bang, uno de los grupos de Hip Hop que participaron en el evento, donde se pudieron apreciar múltiples pancartas con los rostros de los jóvenes desaparecidos, y emblemas como “ni una masacre de estudiantes más”.

“El anti-grito es un llamado a la sociedad mexicana y al gobierno para romper la normalidad sobre las desapariciones forzadas en México”, dijo en entrevista Arcelia Guerrero, activista que participó en el evento.

“Entendemos que esta fecha para el país es una fiesta, pero nos parece importante que se recuerde que estamos por cumplir cuatro años de no conocer el paradero de 43 estudiantes, y de no tener verdad ni justicia -añadió-. Y no podemos hablar de un país verdaderamente democrático, libre e independiente, donde hay jóvenes que no llegan a sus casas”.

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'No me veo regresando a trabajar 5 días a la semana': los cambios de actitud laboral por la pandemia

La pandemia ha impulsado modalidades de trabajo flexibles que pueden hacer que los empresarios tengan que adaptarse a la situación.
1 de abril, 2021
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Lee Harman and family

Lee Harman
Lee y Louise esperan que al compartir el cuidado de los niños a partes iguales sean un buen modelo para sus hijos.

Cuando Lee Harman preguntó por primera vez si podía pasar de una semana laboral de cinco días a una de cuatro, estaba nervioso, preguntándose qué pensarían sus colegas.

“En la construcción predominan los hombres”, señala. “Trabajar a tiempo parcial es algo que simplemente no se hacía”.

Ahora pertenece al creciente número de profesionales que han reducido su horario.

Lee, 38 años, es ingeniero civil en la empresa Skanska Costain Strabag.

En el último año ha descubierto que una semana laboral más corta es una gran ventaja.

“Así puedo gestionar mejor mis niveles de energía”, dice este padre de tres hijos.

“Un puesto de alto nivel requiere cierto grado de contemplación y espacio para pensar. Me viene muy bien, y a todo el equipo también”.

No me veo volviendo a la forma en que trabajaba antes”, afirma.

Lee cree que, debido a la crisis de covid-19, mucha gente se ha dado cuenta de que las cosas se pueden hacer de otra manera.

Los colegas han empezado a preguntarle por su experiencia, planteándose si podrían hacer lo mismo.

Trabajadores desde casa

Getty Images
Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo por poder compaginar la vida personal y profesional de otro modo.

Tendencia a reducir las horas de trabajo

Puede que los altos cargos de Goldman Sachs sigan insistiendo en una semana de 95 horas, pero parece que cada vez están más lejos de la mayoría.

Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo anhelo por reducir la jornada laboral y la consideración de que trabajar a tiempo parcial no debe ser un obstáculo para hacer carrera. Un deseo que ya se percibía antes de la pandemia, pero que el modo de trabajar durante la misma ha impulsado considerablemente.

Por ejemplo, de los 2.300 trabajadores de Microsoft en Japón que en 2019 probaron a reducir su jornada semanal un día, el 92% aseguró sentirse más feliz y menos estresado con ese horario. Similares resultados mostró el experimento en Perpetual Guardian, una empresa neozelandesa.

Y una encuesta realizada por la consultora de recursos humanos Robert Half en EE.UU. mostró que el 66% de los trabajadores afirmaba querer trabajar menos de cinco días a la semana.

Otra encuesta realizada el mes pasado a 2.000 adultos de Reino Unido reveló que el 72% cree que los trabajadores a tiempo parcial deberían tener las mismas oportunidades de progresar en el trabajo que los trabajadores a tiempo completo.

Timewise, que encargó la investigación, explica que hace nueve años una encuesta similar reveló que el 72% creía que “no era posible” tener un trabajo de alto nivel a tiempo parcial.

¿Es un freno reducir la jornada?

Karen Mattison, cofundadora de Timewise, una organización que hace campaña a favor de un trabajo más flexible, asegura que el año pasado se demostró que la gente puede trabajar de forma diferente y que era hora de que los empresarios lo reflejaran en la forma de diseñar y anunciar los puestos de trabajo.

“Durante mucho tiempo hemos visto una disculpa ante el término tiempo parcial: ‘sólo estoy a tiempo parcial’. Ahora sabemos que la inmensa mayoría de la gente en Reino Unido no ve ninguna razón para que los trabajadores a tiempo parcial se vean impedidos de progresar en sus carreras”, explica.

Los trabajadores a tiempo parcial representan ya una cuarta parte de la población activa del país. Pero a menudo existe una compensación entre negociar un horario más corto y tener oportunidades profesionales.

Las madres, en particular, se han dado cuenta de que compaginar el trabajo con las exigencias del cuidado de los hijos ha supuesto un estancamiento en sus carreras, lo que ha socavado los esfuerzos por lograr la igualdad de género en los altos cargos.

Gemma Fleuren

Gemma Fleuren
Gemma Fleuren ha perseguido sus ambiciones profesionales a la vez de las familiares trabajando cuatro días a la semana.

Pero no para Gemma Fleuren.

Su actual trabajo como directora comercial en una empresa de veta de chocolate es el tercero en el que ha negociado una semana laboral de cuatro días.

Y, lejos de ver su carrera frenada, ahora es responsable de un equipo de personas y de una serie de tareas de logística, previsión de ventas y asignación de stock.

El marido de Gemma es bombero y trabaja a turnos los viernes y los fines de semana, por lo que ella se toma los viernes libres para estar con sus tres hijos.

“En puestos anteriores, me dijeron que retirara las fotos de mis hijos de mi mesa, por si enviaban un mensaje a los jefes de que no me tomaba en serio mi carrera”, explica.

Pero cuando la entrevistaron para su actual trabajo, dejó claro que aceptaría el puesto cuatro días a la semana y su empresa la ha apoyado totalmente.

“No hay preguntas sobre cómo organizas tus horas. Te juzgan por lo que consigues”, cuenta.

“El trabajo flexible es para todo el mundo, ya sea porque tienes hijos, un padre anciano que necesita tu ayuda ¡o incluso un pez dorado que necesita de cuidados especiales! El motivo es irrelevante, lo que se espera es que sea para todos”.

Incluso en períodos de mucho trabajo, como el que precede a la Semana Santa, se las arregla para mantener sus días libres.

Pero asegura que es necesario ser disciplinado para decir que no se está disponible en determinados momentos. Y no está segura de poder desempeñar su función con menos de cuatro días.

Una forma de atraer talento

Aunque algunos empresarios están dando ejemplos positivos, muchos todavía no han aceptado que ofrecer flexibilidad ayudará a atraer a los mejores talentos, afirma Timewise.

Un estudio anterior de Timewise reveló que, incluso antes de la pandemia, nueve de cada diez personas querían más flexibilidad en su próximo trabajo.

Sin embargo, en 2020 sólo el 8% de las ofertas de empleo en Reino Unido ofrecían opciones a tiempo parcial.

Mientras tanto, otros países ya están explorando la idea de reducir las semanas de trabajo.

Ardern

Getty Images
La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días.

El año pasado, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días porque ayudaría a conciliar la vida laboral y familiar, pero también porque podría impulsar el turismo interno.

España está planeando un proyecto piloto de semana laboral de cuatro días, en parte debido a los retos de la automatización.

Y Suecia ha experimentado con jornadas de seis horas.

Gemma opina que cualquiera que desee trabajar a tiempo parcial debe ser sincero con los posibles empleadores, especialmente si los cazatalentos o los reclutadores no lo apoyan.

“He tenido reclutadores que me han dicho que no están dispuestos a plantear mi patrón deseado de trabajo a su cliente, dejando que mantenga la conversación yo misma o sugiriendo que ceda en mis requisitos para asegurarme una oferta de trabajo”, dice.

“Si el reclutador no quiere tener la conversación, yo me dirigiría directamente al posible empleador para que puedas exponer tu posición con claridad”.

*Todo el contenido del texto es de la autora, excepto los datos de encuestas y experimentos referidos a países distintos del Reino Unido.


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