Indagan presunto vínculo de policía de Duarte con hallazgo de 170 cráneos en fosa de Veracruz
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Indagan presunto vínculo de policía de Duarte con hallazgo de 170 cráneos en fosa de Veracruz

Línea de investigación apunta a que víctimas podrían estar relacionadas con desapariciones forzadas; Colectivo denuncia actuación de “mala fe” de fiscalía por ocultar hallazgo.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
7 de septiembre, 2018
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La Fiscalía General de Justicia de Veracruz investiga la posible participación de elementos o exelementos de la policía estatal en la inhumación ilegal de por lo menos 170 personas, cuyos restos fueron descubiertos el día de ayer en más de 30 fosas clandestinas en el centro de dicha entidad. Los hechos habrían ocurrido en la gestión del exgobernador Javier Duarte.

Se trata de una de las líneas de investigación que tienen los fiscales especializados en búsqueda de personas desaparecidas de la entidad, y en la que tampoco se descarta el involucramiento de un grupo del crimen organizado.

De acuerdo con autoridades relacionadas con la investigación hay al menos dos elementos que dieron paso a la apertura de esta hipótesis. Una es que este nuevo hallazgo  surge como resultado del seguimiento de varias pistas derivadas de los casos de desaparición forzada que se atribuyen a la policía estatal bajo el mando de Arturo Bermúdez, en el sexenio de Duarte.

Y el segundo elemento es que, como se anunció ayer, los primeros resultados tras 30 días de trabajo en la zona arrojan que los restos tendrían por lo menos dos años de antigüedad, con lo que se presume que las inhumaciones habrían ocurrido todavía en la administración del exgobernador priista.

Las autoridades consultadas indicaron que para confirmar o descartar esta hipótesis serán determinantes los resultados de las pruebas genéticas que se llevan a cabo con el apoyo de Policía Federal, y que tienen como objetivo obtener perfiles de ADN de los restos para compararlos con los de víctimas de desaparición forzada.

Cabe señalar que el hallazgo anunciado el día de ayer contempla un grupo de 32 fosas clandestinas localizadas en un terreno de aproximadamente 300 metros cuadrados en el centro del estado.

Se trata, según la Fiscalía, de una zona de muy difícil acceso, con barrancas contiguas y peligrosa por la operación de grupos criminales. La ubicación precisa de esta zona no se ha revelado oficialmente bajo el argumento de que es necesario proteger la integridad física de los servidores públicos que han trabajado en el lugar, así como preservar adecuadamente el lugar de los hechos.

La cifra de 166 personas inhumadas en esta área es preliminar pues corresponde a los cráneos encontrados en la zona, sin embargo, se calculan cientos de restos hallados que también serán estudiados para conocer a cuantas personas corresponden realmente.

Desaparecer como política de Estado

De acuerdo con las investigaciones que a lo largo del año ha hecho públicas la Fiscalía de Veracruz, en el sexenio de Javier Duarte la policía estatal bajo su jurisdicción tenía como una de sus políticas de actuación la privación ilegal de la libertad de personas que en muchos casos no volvían a ser vistas.

El pasado 8 de febrero dicha fiscalía anunció los resultados del operativo “Tiro de Gracia” a través del cual se ejecutaron 19 órdenes de aprehensión por el delito de desaparición forzada en contra de elementos y exelementos de la Secretaría de Seguridad Pública, entre ellos el del propio Arturo Bermúdez.

Se les responsabilizó de estar implicados en la desaparición de por lo menos 15 víctimas que habrían sido llevadas a la Barranca de la Aurora, cerca de la academia de policía en Xalapa, donde fueron inhumados clandestinamente.

En los meses posteriores a este anuncio se anunciaron nuevas detenciones y órdenes de aprehensión de mandos policiacos. El pasado 17 de junio se informó de la captura de Luis Ángel Bravo, exfiscal de justicia de Veracruz en el sexenio de Duarte, a quien se responsabiliza de haber encubierto el hallazgo de vario cuerpos vinculados con las desapariciones perpetradas por la policía estatal.

Y el pasado 6 de junio se reveló que un juez había girado una orden de desaparición forzada por desaparición forzada en contra del exgobernador Javier Duarte, quien actualmente está preso por diversos casos de corrupción. La Fiscalía lo responsabiliza de haber conocido de las situaciones antes descritas y no haberlo impedido.

Todos los casos anteriores están actualmente bajo proceso penal ante los jueces correspondientes, con excepción del de Javier Duarte que no se puede iniciar debido a que se necesita la autorización de Guatemala – país desde el que fue extraditado – para fincarle cargos distintos a los imputados inicialmente para su entrega.

De acuerdo con la Fiscalía de Veracruz se investigan al menos 200 casos de personas desaparecidas en donde podría haber estado involucrada la policía estatal en el sexenio de Javier Duarte.

Fiscalía actúa de mala fe con las madres de desaparecidos: Colectivo

El anuncio hecho ayer por la fiscalía de Veracruz, sobre el hallazgo de una nueva fosa con los restos de al menos 166 personas, generó indignación en el Colectivo Solecito; un grupo de mujeres que lleva desde 2016 buscando a sus seres queridos en el predio Colinas de Santa Fe, la mayor fosa clandestina de la que se tenga registro en México hasta el momento.

Lucy Díaz, representante del colectivo y madre de un joven de 29 años desaparecido en 2013 en el Puerto de Veracruz, criticó que la fiscalía a cargo de Jorge Winckler no dejara que el colectivo formara parte de la búsqueda en la nueva fosa, tal y como consideran que es su derecho como familiares.

“La Fiscalía actúa de mala fe con el colectivo, porque tenía que habernos dejado ingresar en la fosa. Nosotras somos la parte interesada en estas búsquedas. Lo dice el sentido común, y también la Ley de Desaparición Forzada, que establece que las familias podemos participar en las búsquedas de nuestros desaparecidos”, señaló Díaz en entrevista con Animal Político, quien calificó el anuncio de la fiscalía como “un golpe bajo a las familias para ganar reflectores”.

La activista también aseguró que duda del trabajo de la Fiscalía en el nuevo predio, donde Winckler anunció que solo 30 días después de hallar el lugar, ya habían exhumado los 166 cuerpos y extraído 200 prendas de vestir.

Te puede interesar: Familiares de desaparecidos acusan que Yunes no les permite buscar más fosas en Colinas de Santa Fe

“Si esos cuerpos llevaban dos años enterrados, como dicen, y los exhumaron de una forma tan atropellada, no pueden estar haciendo un buen trabajo. Por poner un ejemplo: en Colinas de Santa Fe, cuando una fosa tenía seis cuerpos, solo seis cuerpos, se tardaba una semana en exhumarlos porque había que hacerlo con mucho cuidado para no dañarlos”.

“Por eso –añadió-, nos preocupa profundamente el trabajo que están haciendo. Tenemos muchos elementos para desconfiar de su trabajo”.

Lucy Díaz también criticó que el fiscal Winckler presentara el hallazgo de la nueva fosa como un “logro”.

“No tiene sentido que salgan a presumir un hallazgo así. Son vidas humanas que se truncaron, y encontrar esa fosa no es algo por lo que te vayan a dar una medalla. Es algo que tienen que hacer porque es su obligación. No entendemos cómo pueden ser tan insensibles”, concluyó.

Lee: Colinas de Santa Fe: “Las madres no buscamos culpables, queremos encontrar a nuestros hijos”.

Veracruz, un cementerio clandestino

El hallazgo de 166 personas inhumadas ilegalmente anunciado el día de ayer es el último capítulo de una serie de descubrimientos relacionados con fosas clandestinas en el estado.

Los casos más recientes datan de marzo del 2017 cuando se reportó el descubrimiento de 125 fosas clandestinas en un terreno en la zona de Colinas de Santa Fe, en las cuales según el último dato oficial, se localizaron 249 cuerpos y más de 14 mil restos óseos.

Un año antes, en febrero de 2016 y como resultado de la investigación de cinco jóvenes en el municipio de Tierra Blanca – que desaparecieron tras haber sido detenidos por policías estatales – las autoridades confirmaron el hallazgo de otra fosa clandestina en la localidad de Rancho El Limón, Veracruz, en donde fueron encontrados tres mil fragmentos humanos pertenecientes a un número indeterminado de personas.

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Qué es la 'desigualdad oculta' y por qué perjudica sobre todo a las mujeres que trabajan

Se ha hablado mucho sobre cómo las mujeres tienen que realizar la mayor parte de las tareas domésticas, pero lo que es menos conocido es la "carga mental" que también recae mayoritariamente en las mujeres, afectando su capacidad de trabajar.
25 de agosto, 2021
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Organizarles un programa con amigos o reservar sus turnos médicos. Pensar cómo esconder verduras en sus comidas o asegurarte de que haya suficientes en la lista del supermercado.

Preocuparte por si tu hijo va por buen camino en la escuela, su tu hija necesita zapatos nuevos y cuándo reemplazar tu lavarropas.

Por sí solas, todas estas pueden parecer tareas pequeñas, pero se acumulan.

Y si le preguntas a las parejas heterosexuales con hijos cuál de los dos suele lidiar con ellas, es probable que la mayoría de la misma respuesta: la madre.

Numerosos estudios muestran que las mujeres en relaciones heterosexuales todavía hacen la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de niños.

Si bien muchas parejas tienen como objetivo dividir sus responsabilidades en un 50:50, por diversas razones estructurales y socioeconómicas terminan asignando tareas según los roles estereotípicos de género.

Incluso en las parejas que piensan que han logrado una división igualitaria del trabajo, las formas de cuidado más ocultas generalmente terminan recayendo en la mujer.

De hecho, un creciente cuerpo de investigación indica que, para las responsabilidades del hogar, las mujeres realizan mucho más trabajo cognitivo y emocional que los hombres.

Comprender por qué esto sucede podría ayudar a explicar por qué la igualdad de género no solo se ha estancado, sino que está retrocediendo, a pesar de que el tema se debate más que nunca.

Y una comprensión más amplia de este trabajo detrás de escena podría ayudar a las parejas a redistribuir las tareas de manera más equitativa, algo que, aunque inicialmente será difícil, podría desempeñar un papel importante para ayudar a las madres a aligerar su carga.

Una madre sostiene a un niño que llora

Getty Images
La carga oculta es mental y emocional: las investigaciones muestran que tareas como calmar a los niños angustiados generalmente recaen sobre las madres.

Trabajo invisible e ilimitado

Los expertos dicen que este trabajo oculto se presenta en tres categorías superpuestas:

  • trabajo cognitivo: consiste en pensar en todos los elementos prácticos de las responsabilidades del hogar, incluida la organización de citas para jugar, las compras y la planificación de actividades.
  • trabajo emocional: mantener las emociones de la familia; calmar las cosas si los niños se portan mal o si se preocupan por cómo les va en la escuela.
  • carga mental: es la intersección de las dos anteriores. Es preparar, organizar y anticipar todo, tanto lo emocional como lo práctico, que debe estar resuelto para que la vida fluya.

Este trabajo oculto es difícil de medir, porque es invisible y se realiza internamente, lo que dificulta saber dónde comienza y dónde termina.

En 2019, Allison Daminger, candidata a doctorado en sociología y política social en la Universidad de Harvard, descubrió que, si bien la mayoría de los participantes en su estudio sobre el trabajo cognitivo del hogar se dieron cuenta de que las mujeres estaban haciendo la mayor parte, esto no era considerado una “forma normal de trabajo”.

En su investigación, que incluyó a 35 parejas, los hombres se referían a sus esposas usando términos como “gerente de proyecto”, o decían que ellas estaban “haciendo un mayor seguimiento”.

Daminger identificó cuatro etapas claras del trabajo mental relacionadas con las responsabilidades del hogar:

  • anticipar las necesidades
  • identificar opciones
  • decidir entre las opciones
  • monitorear los resultados

Su investigación mostró que las madres hicieron más en las cuatro etapas; aunque las parejas a menudo tomaban decisiones juntas, las madres se ocupaban más de la anticipación, la planificación y la investigación.

En otras palabras, los padres estaban informados cuando se trataba de tomar decisiones, pero las madres hacían todo el resto del trabajo.

Una familia desayunando

Getty Images
Los padres suelen participar de las decisiones, pero no de la planificación, investigación, ejecución y monitoreo de las actividades de los niños.

Este trabajo oculto tiene varios impactos; sabemos, por ejemplo, que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de preocuparse por el cuidado de los niños incluso cuando no están con sus hijos.

Esto causa estrés adicional, porque esa preocupación siempre está presente, incluso cuando las mujeres deberían concentrarse en otras cosas.

La carga mental es ese hilo que trae tu familia a tu vida laboral“, dice Leah Ruppanner, profesora asociada de sociología en la Universidad de Melbourne y autora de Motherlands (“Tierras de madres”).

Es la preocupación constante de bajo nivel sobre si estamos haciendo lo suficiente y sobre el impacto que nuestra forma de crianza tendrá en el futuro de nuestro hijo o hija.

“Siempre estás tratando de mitigar el riesgo futuro”, señala Ruppanner.

“Control materno”

Una cosa que desconcertó a Daminger fue que esta distribución desigual del trabajo mental no parecía crear mucho conflicto entre sus participantes.

Para entender por qué, realizó un estudio de seguimiento que, un año después, mostró que las parejas justificaban algunos de estos comportamientos relacionados con el género.

Tanto hombres como mujeres sugirieron que la división desigual del trabajo mental se debía a que uno de los miembros de la pareja trabajaba más horas.

O afirmaron que las mujeres estaban “por temperamento interesadas en estar organizadas”, que simplemente eran buenas para planificar el futuro.

Esto mostró que los participantes creían que las diferencias de personalidad y las limitaciones laborales estaban impulsando estas desigualdades.

Estos eran participantes bien educados que aceptaron participar, por lo que es posible que no fueran completamente representativos, pero aún así da una idea interesante de un concepto erróneo que otros estudios han desacreditado: las mujeres no son naturalmente mejores en la planificación, organización o el multitasking, solo se espera que lo hagan más y, por lo tanto, eventualmente se vuelvan mejores en eso.

Una mujer tratando de trabajar con sus dos hijas al lado

Getty Images
Las mujeres no son naturalmente mejores con el “multitasking” sino que se hacen expertas por necesidad.

Sin embargo, existen otras razones estructurales por las que las mujeres continúan asumiendo una mayor carga mental.

A menudo encuentran una manera de trabajar de manera flexible, mientras que los trabajos de los hombres se consideran más rígidos y sus carreras son tradicionalmente más lineales.

Esto significa que las mujeres están más disponibles para el cuidado de los niños, lo hacen más y, como resultado, tienen que pensar más en ello.

Algo incluso más fuerte es que las expectativas de género, que comienzan desde el nacimiento, explican por qué las ideas sobre quién hace las tareas del hogar y el cuidado de los niños están tan arraigadas.

Se sabe que las hijas hacen más tareas domésticas que los hijos, por ejemplo.

Los ideales de la maternidad también se incorporan a esta ecuación. Por ejemplo, el hogar a menudo se considera un dominio de la mujer.

Sabemos que las mujeres son juzgadas por la pulcritud con más dureza que los hombres.

Un estudio mostró que si se decía que una misma habitación supuestamente en alquiler pertenecía a una mujer (Jennifer), ella era calificada como menos simpática, menos competente y menos trabajadora. Si se decía que pertenecía a un hombre (John), no había iguales juicios de valor.

¿La conclusión? El estado del hogar de una mujer estaba literalmente vinculado a su valor.

Estos ideales pueden autoperpetuarse. Debido a que las mujeres son más juzgadas por la forma en que funciona su hogar, es esencial que muestren un “control materno”.

Esto significa asumir tareas de cuidado infantil que podrían compartirse, como planificar comidas o elegir ropa, sugiriendo sutilmente que es el trabajo de una madre.

Piensa en el viejo chiste: “Bueno, la vistió su padre” (cuando la niña estaba mal vestida). Es gracioso si un papá lo hace mal, pero si las madres hacen las cosas mal implica una mala maternidad.

Una mujer vistiendo a su hija

Getty Images
La tarea de elegir la ropa de los niños suele recaer en las madres y si lo hacen mal son juzgadas por ello mucho más severamente que los padres.

A pesar de los avances que hemos logrado con que sea más normal que los hombres cuiden de los niños, todavía existe “la sensación de que las mujeres son en última instancia responsables de los resultados familiares”, señala Daminger.

“Hay más costos para una mujer si estas cosas no salen bien o no ocurren”, afirma.

Impactos, en casa y en el trabajo

Sin embargo, el hecho de que las madres terminen asumiendo esta carga mental tiene consecuencias.

Las madres están más estresadas, cansadas y menos felices que los padres durante el cuidado de los niños, según muestra la investigación, en parte porque ellos tienden a realizar actividades divertidas y recreativas con más frecuencia.

Un estudio sueco mostró que cuando las mujeres pensaban que la distribución de las tareas domésticas más obvias era injusta y las percepciones sobre la contribución de cada miembro de la pareja eran diferentes, esto generaba problemas en el matrimonio y aumentaba la probabilidad de una separación.

El riesgo también es el agotamiento de las madres, que inicialmente pueden pedir ayuda, lo que puede sonar fastidioso si tiene que repetirse una y otra vez.

“Y luego eso afecta a las relaciones“, dice el sociólogo Daniel Carlson de la Universidad de Utah, quien descubrió que la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado en las parejas también puede conducir a menos relaciones sexuales.

Si las mujeres quedan agobiadas en sus casas, además, eso significa que muchas sienten que no pueden dedicar física o mentalmente las horas extra que exigen muchos lugares de trabajo, por lo que la brecha salarial de género continúa ampliándose.

Un hombre y su hij@ limpian la casa

Getty Images
Distribuir las tareas domésticas más equitativamente beneficia la relación de pareja.

La mayoría de los trabajos a tiempo parcial los realizan mujeres, por ejemplo, y, a su vez, es menos probable que obtengan aumentos salariales o ascensos después de tener hijos, lo que dificulta aún más la búsqueda de los mejores empleos.

Muchas abandonan la fuerza laboral por completo.

Habla más, haz menos

Desde que estalló la pandemia, el vínculo entre la igualdad de género en el hogar y la participación de las mujeres en la fuerza laboral ha estado más en el centro de atención que nunca.

Si bien hay muchos problemas sistémicos en juego, abordar el trabajo doméstico oculto dentro de las parejas podría ayudar a aliviar la carga que recae sobre las mujeres y disuadirlas de otras actividades.

Está claro que la mayoría de los hombres quieren involucrarse más en la vida de sus hijos, por lo que, para facilitar esto, las parejas podrían hablar explícitamente sobre quién hace qué, de principio a fin (no sirve mucho llevar a los niños a jugar con amigos si la otra persona tuvo que planificar y organizar el encuentro).

Para fomentar nuevos hábitos que ayuden a compartir la carga, tenemos que hacer que lo invisible sea más visible.

Tener conocimiento de ello es un buen primer paso, coincide Daminger, y tener constantemente claro quién está gestionando qué tarea, incluida la planificación.

Si declaramos explícitamente cuánta planificación implica cada aspecto del cuidado de los niños y las tareas del hogar, quedará más claro cuánto trabajo oculto hacemos.

Dos hombres cambian a sus bebés

Getty Images
Las parejas homosexuales dividen el cuidado de los niños de forma más equitativa, lo que demuestra que es posible hacerlo.

Afortunadamente, no todas las parejas dividen el cuidado de forma desigual: las parejas del mismo sexo, por ejemplo, tienen una distribución mucho más equitativa en comparación con las parejas heterosexuales, ya que no deben cumplir con los roles de género esperados.

Esto muestra que la carga se puede compartir claramente cuando se habla de ella de manera más abierta.

Por lo tanto, a nivel social, también debemos replantear algunas creencias muy arraigadas sobre lo que es el papel de un hombre o una mujer.

Carlson, quien dirigió una investigación que muestra que los puntos de vista igualitarios sobre el reparto de tareas contribuyen a la frecuencia sexual, dice que también debemos considerar los “factores estructurales que no permiten que haya flexibilidad en el lugar de trabajo”.

Por ejemplo, la norma de que los hombres son el sostén económico de la familia y “la cultura del trabajador ideal que empuja a los hombres a la fuerza laboral y los mantiene fuera del hogar”.

La política también podría ayudar: las investigaciones muestran que los hombres que toman una licencia por paternidad se encargan más del cuidado de sus hijos más adelante.

Pero en ausencia de políticas, quizás la mejor manera de que las mujeres reduzcan la carga mental sea hacer menos.

Esto puede generar dolor inicial, en pos de una ganancia a largo plazo, dice Carlson.

Si la madre deja de pensar en lo que hay que hacer y el padre no anticipa estas necesidades es posible que inicialmente cause estrés o críticas, pero eso podría permitir el aprendizaje para la próxima vez.

“Es una especie de condicionamiento operante clásico. No les estamos dando descargas eléctricas como en los experimentos con hámsteres… pero es como, ‘Oh, no me acordé de hacer esto la última vez y hubo una consecuencia negativa'”.

Con el tiempo, hacer menos podría aumentar la participación de nuestra pareja y, a su vez, liberar más energía mental para concentrarnos en nosotras mismas.

Al principio, es posible que nos juzguen por ello, pero podría llevarnos a una mayor felicidad más adelante. Todos aprendemos de la práctica, después de todo.

Melissa Hogenboom (@melissasuzanneh en Twitter) es la editora de BBC Reel y autora del libro, “The Motherhood Complex” (El complejo de maternidad), publicado en Reino Unido en mayo de 2021.


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