El origen y destino de recursos para la reconstrucción es opaco: organizaciones
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Cuartoscuro

El origen y destino de recursos para la reconstrucción es opaco: organizaciones

Estudio de Fundar México y Transparencia Mexicana revela las inconsistencias de los datos presentados en las plataformas oficiales sobre los trabajos de reconstrucción; muestran cifras pero no el avance de las obras ni el destino de los recursos, aseguran.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
17 de septiembre, 2018
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A un año de los sismos del 7 y 19 de septiembre que afectaron a ocho entidades del centro y sur del país, no se conoce por completo el origen y destino de los recursos públicos y privados destinados a la reconstrucción del país, debido a que la información presentada en las diversas plataformas oficiales es dispersa e insuficiente.

De acuerdo con el Centro de Análisis e Investigación Fundar y la organización Transparencia Mexicana, esta información “no cuenta con la calidad requerida para poder potenciar la coordinación entre actores de gobierno, sociedad civil y sector privado”.

En su estudio “Transparencia y rendición de cuentas de los recursos públicos y privados a un año de los sismos”, ambas organizaciones presentan un análisis de las cifras totales de los recursos recaudados a través de diversas fuentes.

Según estimaciones del gobierno federal, presentadas en la plataforma Fuerza México, el gasto para la reconstrucción asciende, con base en la última actualización hecha en abril pasado, a 38 mil 163 millones 343 mil 987 pesos, sin embargo la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública (SHCP), responsable de la plataforma, no ha indicado cuál es el estatus y la proporción de gasto de esta cantidad.

La plataforma Fuerza México ha funcionado durante meses como el sitio donde se encuentra “toda la información y datos suministrados a la SHCP por las distintas dependencias y entidades involucradas en las tareas de reconstrucción”.

Con base en la información pública oficial, el 71 % de los más de 38 mil millones de pesos calculados para la reconstrucción, se concentran en tres sectores: educativo ($10 893 661 626); vivienda ($10, 049, 939, 028), y monumentos arqueológicos ($6, 116, 162, 951).

Los recursos disponibles

Los recursos públicos autorizados para el Fondo de desastres Naturales (FONDEN) son casi diez veces más que el valor monetario de donativos privados reportados por donatarias y fideicomisos autorizados, que recaudaron alrededor de 3 mil 900 millones de pesos.

El FONDEN está compuesto por: los Apoyos Parciales Inmediatos (APINES) que ascienden a 6 mil 844 millones 389 mil 946 pesos y los recursos para Reconstrucción que 22 mil 810 millones 342 mil 755 pesos. Aunado a estas dos cantidades, existe un apartado de recursos para gastos de evaluación de daños de 39 millones 960 mil 093 pesos.

Así pues, la suma total del FONDEN asciende a 29 mil 694 millones 692 mil 794 pesos, es decir, casi 78% de los recursos totales calculados para la reconstrucción. El 22% restante, que equivale a 8 mil 468 millones 651 mil 194 pesos corresponde a las aportaciones que debieron hacer los gobiernos de todos los estados del país.

Además de estos recursos públicos, diversos organismos públicos realizaron aportaciones extraordinarias, de los cuales 2 mil 412 millones 648 mil 995 pesos fueron enviados al  FONDEN y 279 millones 383 mil 366 pesos para el Fondo de Reconstrucción para Entidades Federativas (FONREC). Sin embargo, de éste último no existe información pública.

En cuanto a los recursos privados, la SHCP, solicitó a donatarias y fideicomisos autorizados informes de transparencia sobre los donativos que recibieron por meses.

Hasta el 31 de mayo de 2018, de recursos privados, se recibió un total de 3 mil 904 millones 576 mil 949 pesos, por parte de 693 donatarias y fideicomisos autorizados. Casi el 90% de esta ayuda fue dinero en efectivo y el resto en especie.

El 85% de estos donativos privados, es decir 3 mil 317 millones 745 mil 498 pesos, son nacionales, y el 15%, lo equivalente a 586 millones 831 mil 459 pesos, vinieron del extranjero.

Sin embargo la distribución de los recursos privados no ha sido del todo transparentada. Un total de mil 994 millones 143 mil 959 pesos (19.8%) ha ido para Oaxaca, unos de los estados más afectados por el movimiento del 7 de septiembre,  mientras que el 13.3% se ha transferido a Ciudad de México, y el 41.6% no se sabe a qué entidad federativa se destinaron.

La falta de información y transparencia tiene que ver directamente la falta de lineamientos para el uso de los recursos, que estandaricen la rendición de cuentas del sector privado.

A pesar de que existe un desglose de cifras así como un cálculo del estimado total a invertir en la reconstrucción, la investigación resalta que las plataformas y bases de datos lanzadas por el gobierno no permiten identificar, por ejemplo, el número real de viviendas dañadas en donde se canalizaron estos apoyos.

“Existen inconsistencias entre las bases de datos de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y las de BANSEFI. Se presentan datos incompletos (…) y no es posible identificar cuántas viviendas se han reconstruido, quiénes han recibido los apoyos de vivienda o cómo se puede comprobar que los recursos entregados fueron recibidos por las personas que lo requerían”, señalan.

Irregularidades sobre la distribución por sector

  • Sector educativo.

De acuerdo con la investigación de Fundar y Transparencia Mexicana, la información publicada sobre las escuelas afectadas es deficiente. Más allá de los reportes sobre la habilitación de las mismas y el número de alumnos en clases, no están disponibles los datos útiles para monitorear el destino de los recursos y el avance de las obras.

La base de datos respecto a este rubro publicada en la plataforma Fuerza México, por parte de la SEP, reporta un total de 19,194 planteles afectados, de los cuales, 7 mil 820 son primarias; 5,969 de Preescolar; 3 mil 641 secundarias, y mil 65 bachilleratos. De esta forma, la infraestructura de las primarias fue la que sufrió mayores daños.

De las entidades donde se reportaron daños en escuelas, los cinco estados con mayor número de afectaciones fueron: Estado de México; Chiapas; Oaxaca; Puebla, y Ciudad de México.

Los datos oficiales muestran los estados con daños pero no los criterios para valorarlos, ni los avances en la reconstrucción.

Igualmente se resalta el hecho de que aunque existe certeza en el número de planteles con daño, no pasa lo mismo con la información relacionada al uso y distribución de los recursos, así como los avances en los trabajos de reconstrucción. Los datos se quedaron estancados en la evaluación de los daños.

Y es que ni siquiera se describen los criterios que determinan si un plantel tiene daños mínimos, moderados o graves. Todo se limita a cifras. Incluso hay registros que muestran como “información en construcción” los datos sobre si las escuelas están operando o no. Opacidad total en la actualización de los datos.

Por tanto, no se puede comprobar que haya consistencia en el uso del dinero que se destinó a este sector y que las obras de reconstrucción se estén o se hayan realizado. “Sobresale, en términos de rendición de cuentas, la incapacidad de hacer un corte de caja y completar la información”, destacan.

  • Vivienda

En cuanto a la base de datos elaborada por el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (BANSEFI), actualizada en julio  de 2018, reporta 191 mil 227 viviendas dañadas. De las cuales, 126 mil 970 tienen daño parcial y 64,257 como pérdida total.

Oaxaca, Chiapas y Puebla concentran 86% de las viviendas con daño parcial, y 79% de las viviendas con pérdida total.

A pesar de que estos datos aparecen en las plataformas oficiales, no es posible afirmar que estén consolidados y actualizados, pues se desconoce si se realizó un censo de toda la población afectada, en todas las localidades y comunidades.

Estos datos presentan inconsistencias en comparación con los datos de la Sedatu, que muestra cifras distintas principalmente en las dos entidades con mayor cantidad de viviendas dañadas (Oaxaca y Chiapas). Además, los reportes de la Sedatu, para el estado de Veracruz no reporta cifras de daños.

Esta situación resulta “preocupante en términos de coordinación interinstitucional para la generación y publicación de información oportuna, clara y confiable”.

  • Sector Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos

El portal Fuerza México presenta que para la recuperación de monumentos tanto arqueológicos, como artísticos e históricos, se destinaron poco más de 6 mil millones de pesos.

Por su parte, la Secretaría de Cultura, con datos actualizados a mayo de 2018, reportó 2 mil 694 registros de recintos afectados por los sismos. Los cinco estados con mayores afectaciones a su patrimonio cultural, histórico y arqueológico, fueron: Oaxaca, Puebla, Morelos, Estado de México y Ciudad de México.

Pero todos los registros sobre los monumentos carecen de información sobre: el estatus de operación de las obras, la fecha de verificación, el nombre de las o los supervisores, las empresas que las ejecutarán, las instancias responsables y el avance físico y financiero.

Con estas cifras y registrados con información “insuficiente” no se pueden responder las interrogantes con relación a los damnificados y su situación de vida, las plataformas oficiales no están asumiendo el papel que deberían presentando los datos que permitan valorar el avance físico y financiero de las acciones después de fenómenos naturales como los dos sismos que azotaron al país.

A continuación, las principales inconsistencias respecto a la información detectadas en la plataforma Fuerza México:

En conclusión, Fundar México y Transparencia Mexicana, plantean que es fundamental que a un año de los sismos se conozca el origen y destino de los recursos públicos y privados mediante herramientas completas y accesibles a la ciudadanía.

Lamentan el hecho de que las herramientas y plataformas hasta ahora presentadas no tengan la claridad sobre el estatus de los recursos públicos y privados.

Agregan que es necesario “que, en el marco de la transición, se publique la información que aún está pendiente para realizar una valoración sobre el avance físico y financiero de las obras. Continúa siendo mucha la especulación y la falta de datos contundentes que permitan conocer la proporción de estos avances”.

Y recomiendan que a la brevedad se publiquen y actualicen datos en tres grandes categorías:

  1. Información general: Informes oficiales de la situación y de los daños generados por los sismos del 7, 19 y 23 de septiembre por entidad federativa, ámbito y sector, así como de su impacto socioeconómico.
  2. Información financiera: Informes presupuestales y financieros actualizados indiquen lo aprobado, asignado, ejercido y comprometido por sector. Además de publicar toda la información sobre los contratos, las aportaciones estatales y su consistencia con el avance financiero de las obras y acciones.
  3. Información de gestión: Diagnósticos, dictámenes, criterios, metodologías, evidencia documental y fotográfica para determinar los tipos de daños categorizados por sector y población distribuida por sexo, grupos de edades, ámbito, actividad y nivel socioeconómico tanto a nivel nacional como por entidad federativa.

Aunado a estos tres puntos se requiere la publicación de los planes de trabajo desarrollados con los que se atenderá la reconstrucción a nivel local, estatal y nacional; así como los censos de daños con evidencia documental de los dictámenes técnicos y soporte fotográfico.

“Existe la necesidad de contar con bases de datos (abiertas) completas que permitan identificar a las y los beneficiarios de los apoyos entregados, dados de baja o retirados por cambio de tipo de daño”, finalizan.

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Reuters

Qué son los adyuvantes y por qué son tan importantes como la vacuna contra la COVID

El desarrollo de la vacuna contra el coronavirus no solo implica la obtención de una fórmula antígena efectiva, también se requieren elementos como los adyuvantes, sin los cuales sería reducida su efectividad.
Reuters
12 de agosto, 2020
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Así como no es lo mismo escuchar música en el celular que en los altavoces del auto, las vacunas sin adyuvantes no tienen el mismo efecto.

Se trata de substancias que, al unirse a la fórmula de las vacunas, tienen la capacidad de incrementar la respuesta del organismo humano al ser inoculado.

“Es un amplificador”, explica la doctora María Elena Bottazi, codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston y codirectora del Centro para Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas, en Estados Unidos.

“El adyuvante hace que (la vacuna) llegue a más lugares dentro del cuerpo y que obviamente atraiga a diferentes componentes del cuerpo humano y así eventualmente se activen las diferentes células inmunológicas”, añade.

De ahí que, como en otros casos, son un elemento importante para el desarrollo de las vacunas para tratar el covid-19, que ya ha dejado más de 700.000 muertos y 20 millones de contagios en el mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=xhM2rTMB9I4&t

Vladimir Putin anunció este martes que Rusia ya tiene una aprobada y registrada contra el coronavirus, la Sputnick V, y otros países avanzan a contrarreloj para crear las suyas.

Más de 160 estudios preclínicos están en marcha, pero menos de 10 en una fase avanzada hasta inicios de agosto, según la Organización Mundial de la Salud.

Las investigaciones médicas y las farmacéuticas que participan se enfrentan a un problema: el desarrollo de adyuvantes no ha sido tan prolífico en la industria mundial en los últimos años.

Y la falta de estas sustancias dificultaría que la vacuna pueda ser producida de forma masiva.

“Así como hemos escuchado mucho que tenemos que generar miles de millones de dosis de la vacuna, también tenemos que producir miles de millones de dosis de cada uno de los componentes. No solo es producir las proteínas, sino también con qué se van a combinar”, explica Bottazi.

Una mujer en un laboratorio médico

Reuters
Además de los antígenos, las vacunas llevan otros componentes químicos que deben ser producidos.

La escasez de adyuvantes y otros elementos, desde las ampolletas hasta los birreactores, “puede retrasar las vacunas”, advirtieron desde mayo los especialistas Susan Athey, Michael Kremer, Christopher Snyder y Alex Tabarrok en una carta publicada en el diario The New York Times.

La vacuna en el cuerpo

Las vacunas están compuestas por tres elementos básicos: el antígeno, los adyuvantes y los preservantes.

Una vez que la dosis ingresa al cuerpo, causa una reacción del sistema inmunitario, que intenta proteger al resto del cuerpo enviando glóbulos blancos que producen anticuerpos para contener la infección.

Así, cuando un virus intenta de nuevo ingresar por cuenta propia al organismo, los anticuerpos saben cómo actuar en su contra y eliminarlo.

Cómo funcionan las vacunas

BBC

En este proceso los adyuvantes tienen dos propósitos, “amplificar la señal y al mismo tiempo guiar la para que atraiga la respuesta correcta, a las células correctas”, señala Bottazi.

“Si no se quiere que la vacuna se disemine muy rápido, sino que llegue a las células que la necesiten, entonces se necesita tiempo y eso es lo que llamamos el efecto depot, que se deposita en un lugar y da tiempo a que se disemine la información”, añade.

Los adyuvantes por sí mismos no tienen ningún efecto; es decir, son inertes.

“Es como si se tiene un parlante pero no se le pone música. Se acoplan a lo que se quiera diseminar, en este caso el componente específico de la vacuna”, explica la especialista.

Una vacuna contra el coronavirus es probable que tenga menos efecto en las personas mayores, porque sus sistemas inmunológicos no responden tan bien a la inmunización.

Así se en la vacuna contra la gripe.

Es posible superarlo administrando múltiples dosis, pero otra solución es usar adyuvantes que estimulan el sistema inmunológico.

Los problemas que se avecinan

Durante prácticamente todo el siglo XX hubo un adyuvante que se empleó prácticamente en todas las implementaciones de vacunas: las sales de aluminio, también conocidas como alumbre).

Sigue siendo el adyuvante más conocido y uno de los más fabricados hasta la fecha.

La vacuna Pandemrix y su adjuvante

Reuters
Las dosis de las vacunas para la pandemia del virus H1N1 (en la foto Pandemrix) estaban acompañadas con un adyuvante.

A finales de la década de 1990 fue que las farmacéuticas empezaron a desarrollar otras alternativas.

Como ocurrió con otros medicamentos patentados, esos adyuvantes fueron asegurados en registros de propiedad privada.

“Al ser de propiedad intelectual privada, no se sabe mucho sobre qué son exactamente, tienen una formulación que no es genérica y no conocemos su costo“, señala Botazzi como uno de los problemas de la actual carrera por la vacuna del covid-19.

“Si los adyuvantes son experimentales, de propiedad intelectual privada o de alto costo, va a ser difícil que sean accesibles para los países de bajos recursos“, añade.

Además, si se desarollan adyuvantes nuevos, estos deberán ser probados y certificados por las autoridades médicas, un inconveniente en una situación que exige urgencia, como la pandemia actual.

Eduardo Ortega-Barria, vicepresidente y director de investigación clínica para Latinoamérica de la firma británica GSK -uno de los mayores fabricantes de adyuvantes del mundo- explica el que el tiempo usualpara obtener una vacuna es de 10 años.

“En la historia la que más rápido se ha licenciado es la vacuna contra las paperas, que se demoró cerca de cinco años, pero con el coronavirus estamos intentando hacerlo entre 12 y 18 meses“, le dijo a la agencia EFE.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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