En vilo, la investigación en el Senado sobre los desvíos en Sedesol y Sedatu con Rosario Robles
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En vilo, la investigación en el Senado sobre los desvíos en Sedesol y Sedatu con Rosario Robles

El punto de acuerdo se turnó a comisiones y perdió el carácter de urgente. Por el contrario, se optó por el camino más largo y ‘laberíntico’.
Por Manu Ureste y Nayeli Roldán
19 de septiembre, 2018
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Nota del editor: En una primera versión de este texto se manejó que algunos secretarios de Estado están implicados en los desvíos millonarios de recursos públicos, con lo que no se respetó la presunción de inocencia pues debimos referirnos a ellos como presuntos implicados, por lo que ofrecemos una disculpa a los lectores y a los funcionarios mencionados.

En vilo. Así quedó ayer la propuesta de Morena de llamar a comparecer ante el Senado a Rosario Robles, y a otros funcionarios públicos, por los presuntos desvíos millonarios durante su gestión en Sedesol y Sedatu.

Ayer martes, la senadora morenista Gaudalupe Covarrubias presentó ante el pleno del Senado el punto de acuerdo parar crear una comisión especial que investigue, además de los casos de Sedesol y Sedatu, los desvíos por más de 7 mil 600 millones de pesos en 11 dependencias del gobierno federal, a través del esquema de fraude documentado en La Estafa Maestra.

El punto de acuerdo, que también incluye llamar a comparecer para dar explicaciones de esos desvíos a Eviel Pérez, actual titular de Sedesol, y a seis funcionarios clave en la procuración de justicia en el país, como el actual encargado de la PGR, Alberto Elías Beltrán, llegó al pleno con carácter de “urgente” y de “obvia resolución”.

Lo anterior significa que los senadores de Morena pedían que el punto fuera votado ayer mismo para que, en caso de ser aprobado por el pleno, arrancara de inmediato el proceso para llamar a comparecer a Rosario Robles y al resto de funcionarios.

“Que los recursos desviados hayan sido aquellos que habrían de ser destinados a la población más desfavorecida, como en el caso de la Cruzada contra el Hambre, dibuja de cuerpo entero la pequeñez, la mezquindad y el sórdido cinismo de los gobiernos que idearon este monumental fraude”, condenó la senadora Covarrubias desde la alta tribuna del Senado.

Morena, que tiene mayoría en esa cámara, y que además fue la autora del proyecto, tenía todo a favor para que se votara el punto de acuerdo. Sin embargo, sus propios legisladores decidieron dar un paso atrás, y acordaron no votarlo para mandarlo a la comisión de justicia.

“Informo a esta asamblea que, aún y cuando se solicitó al principio este punto como de urgente resolución, los proponentes han pedido que se turne a la comisión de justicia”, dijo Martí Batres, el presidente de la mesa directiva del Senado, y también senador de Morena.

La decisión de los senadores de enviar el proyecto a comisiones se da, precisamente, un día después de que el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, asegurara que no reciben ‘línea’ del líder del partido y presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien, a su vez, hace tres días calificó como “un circo” las acusaciones en medios en contra de Rosario Robles; de quien llegó a decir que se trata de “un chivo expiatorio”.

El laberinto

Ahora bien, ¿qué implica que el punto de acuerdo se turne a comisiones?

Lo primero es que el proyecto perdió el carácter de ‘urgente’. Por el contrario, se optó por el camino más largo y ‘laberíntico’: discutir en comisiones el punto de acuerdo, para ver si se aprueba tal y como está ahora mismo, si se modifica en algunos puntos, o si de plano se manda a la ‘congeladora’. Luego, discutir la elaboración de un dictamen. Luego turnarlo al pleno del Senado y discutirlo. Y, por último, turnarlo a otra discusión en la cámara de diputados.

Este camino, además, tampoco garantiza que Robles y el resto de servidores públicos pisen el Senado, puesto que ahora entrará en juego la política y las negociaciones entre los diferentes grupos parlamentarios.

Por otra parte, la comisión de justicia a la que fue turnada el proyecto de Morena ni siquiera está integrada. Será hasta mañana jueves cuando se conocerá quiénes son los senadores que la forman, y quién la va a dirigir.

Este punto, precisamente, será clave en la suerte del proyecto, porque el presidente de la comisión tiene la facultad para decidir la agenda de dicha comisión.

Es decir, elegirá qué tema se discute y cuál es prioritario y cuál no. Y, aunque no tiene voto ponderado, su postura política también puede ser determinante a la hora de impulsar una iniciativa, o para dejarla por tiempo indefinido en la congeladora.

También importa quiénes serán los senadores de la comisión, porque, aunque no deciden la agenda, sí pueden presionar –o no- a la presidencia para que un proyecto sea tratado –o no- con mayor celo y celeridad.

Puesto que Morena tiene mayoría en el Senado, es muy probable que el presidente de la comisión de justicia sea un senador morenista, y, por lo tanto, afín al proyecto de su partido.

Pero hay que tener en cuenta dos puntos: uno, el punto de acuerdo se turnó a la comisión de justicia de manera provisional, puesto que aún no están integradas las comisiones. Es decir, todavía se podría optar por mandarla a otra comisión ordinaria –tal vez a la de ‘anticorrupción’, si es que finalmente se integra-. Y dos, en pleno arranque de legislatura, las negociaciones políticas entre los partidos están en su máximo punto de ebullición, y la comisión de justicia es de las más cotizadas en el Senado. Por lo que habrá ‘jaloneos’ muy fuertes para conquistarla.

Pese a este ‘laberinto’ de posibilidades, la senadora de Morena, Maribel Villegas, se mostró optimista sobre la posibilidad de que el Senado llame a Rosario Robles y al resto de funcionarios que propone el proyecto.

Incluso, advirtió que “está la puerta abierta” para que se llame a más secretarios de estado que podrían ser presuntos implicados en los desvíos.

“No va a haber borrón y cuenta nueva. Si bien es cierto que el Senado no es un tribunal de justicia, el objetivo es que esta Estafa Maestra millonaria no se eche en saco roto. Por eso, estaremos citando desde la comisión de justicia a estos funcionarios, para que respondan a la pregunta de a dónde fueron a parar los recursos millonarios”, aseguró la senadora.

Y la reforma de ley… pendiente

Por otra parte, la reforma al artículo 1 de la Ley de adquisiciones, prevista para ser votada este martes en el Senado también se turnó a comisiones y ni siquiera entró a discusión en el pleno.

La propuesta, presentada también por la bancada de Morena con mayoría en la Cámara de Senadores, pretendía obligar a los titulares de las dependencias a firmar los convenios que permiten evadir las licitaciones y que abrieron la puerta a los desvíos millonarios en las dependencias Federales.

La Ley de adquisiciones permite a entidades de gobierno a hacer convenios entre sí bajo el supuesto de evitar burocracias para brindar ciertos servicios. Por ejemplo, que una dependencia encargara un estudio de impacto ambiental a alguna institución especializada.

La parte contratada puede subcontratar a terceros hasta por 49% de los recursos que recibe. Sin embargo, en los 70 convenios analizados en La Estafa Maestra, las universidades violaron esta disposición y subcontrataron a empresas por más del 90%.

Después de darse a conocer el esquema de desvíos, Rosario Robles, titular de la Sedatu, por ejemplo, aseguró que mientras ella dirigía la Sedesol (una de las dependencias que utilizaron este sistema) no había firmado ninguno de los convenios de este tipo. Por lo tanto, se ha declarado inocente.

La propuesta de reforma justamente intentaba poner otro candado para que, al menos, los titulares de las dependencias se hicieran responsables de este tipo de contrataciones, pero no pasó por ahora.

Mientras esto ocurría en el Senado, en la Cámara de Diputados no existe ninguna estrategia para llamar a cuentas a los presuntos implicados en este sistema de desvío, más que la comparecencia de Rosario Robles, pero como parte de la glosa del último informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, aún no está definido si lo haría ante el pleno o ante comisiones, porque éstas ni siquiera están constituidas, ni tampoco se ha definido en la fecha en la cual la secretaria acudiría.

Para el coordinador de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados, José Gallardo, es más importante que el tema sea llevado a los cauces legales. Es decir, que la PGR investigue y determine si hay responsabilidad de Robles o, en su caso, si es inocente y que el tema no sea “politizado” en los medios de comunicación.

En tanto, el panista Carlos Castaños, recomendó a la secretaria a acudir “bien preparada” a la glosa del informe, toda vez que será cuestionada sobre los presuntos desvíos.

Además, consideró que al tratarse de un sistema de corrupción y para evitar la repetición de este tipo de actos de corrupción deberían concretarse más reformas y no sólo la Ley de adquisiciones a nivel federal.

“Estoy de acuerdo en que los primeros responsables de la firma y los procesos administrativos, pero es un paso. No creo que pueda resolver el problema de fondo. Hay una serie de reformas también a nivel de los estados y municipios”, dijo Castaños.

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Cómo es Palm Beach, la isla de Florida con la población más blanca y rica de EU, el nuevo hogar de Trump

Vecinos de Palm Beach recibieron con banderas y aplausos a Donald Trump el pasado 20 de enero. Pero no todos los residentes están igual de felices.
23 de enero, 2021
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Intentar entrar en una isla a la que pocos días antes ha llegado un expresidente de Estados Unidos con la idea de convertirse en un vecino más no es tarea sencilla.

Menos si ese expresidente es Donald Trump, con toda la pasión, el fervor, la controversia y las medidas de seguridad que lo acompañan.

Carreteras cortadas, desvíos obligatorios y un férreo control policial hacen que sea imposible acercarse a Mar-a-Lago, el resort donde Trump ha pasado largos fines de semana y períodos vacacionales en estos últimos cuatro años y donde ahora tiene intención de establecer su residencia permanente.

Una decisión que ha generado incomodidad entre algunos de los vecinos de Palm Beach, la ciudad en la que se encuentra la imponente construcción y que es conocida por su exclusividad, elitismo y riqueza, pero -sobre todo- por su deseo de mantener ese estatus.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
Las fincas de Palm Beach tienen una flora exuberante.

¿Cómo es este selecto rincón del sur de Florida que Trump definió como paraíso en la Tierra?

Un lugar de retiro

Palm Beach es una ciudad que durante todo el año tiene apenas 11.000 habitantes, una cifra que se triplica en temporada alta (de noviembre a abril), cuando llegan las llamadas “aves migratorias”, personas que normalmente residen en lugares más fríos del país.

Separada del continente por una enorme masa de agua, el lago Worth, los residentes hablan de su ciudad como una isla a la que se puede acceder por la carretera de la costa o a través de una serie de puentes, uno de los cuales conduce directamente hasta Mar-a-Lago.

Mar-a-Lago a lo lejos, Palm Beach

BBC Mundo
Los controles y cortes de carretera impidieron que nos acercáramos al resort de Mar-a-Lago.

Después de manejar una hora y media desde Miami, me dirigía hacia él cuando me encontré con la primera barrera: un letrero con una gran flecha que desviaba todo el tráfico hacia la izquierda.

Quería seguir el recorrido que hizo el convoy que transportó a Trump y familia el pasado miércoles 20 de enero, horas después de haber abandonado la Casa Blanca y la presidencia del país.

Ese día, decenas de seguidores colocados a ambos lados de la carretera le dieron la bienvenida con banderas y carteles de apoyo.

Seguidores de Trump lo reciben en Palm Beach

Getty Images
Los residentes de Palm Beach votaron mayoritariamente por Trump en las pasadas elecciones de noviembre.

Este viernes, lo que había era un caos de autos que daban la vuelta en busca del camino para poder llegar a su destino.

Los atascos y los cortes de carretera son la principal fuente de frustración para una comunidad de personas que, en su mayoría, eligieron Palm Beach como lugar de retiro para no tener que lidiar precisamente con estos fastidios de la vida diaria.

Lujo por todas partes

Encontrada la alternativa para acceder a Palm Beach, llama la atención el contraste con la ciudad que queda atrás, West Palm Beach. No son solo lugares separados por un puente, sino también por millones de dólares.

Un deportivo blanco en la avenida Worth, Palm Beach

BBC Mundo
Los autos de lujo son comunes en las calles de Palm Beach.

Grandes fincas escondidas tras la maleza, con enormes arbustos y plantas cubriendo los muros, una playa larga y estrecha, tiendas de moda con las firmas más exclusivas, galerías de arte y restaurantes con terrazas al sol esperan al curioso visitante.

Los residentes, sin embargo, no se muestran tan abiertos hacia quienes llegamos de fuera.

Ante la pregunta de cómo se sienten ahora que Trump no está de paso, la mayoría prefiere no contestar.

Melissa, una joven que fuma en el exterior de la tienda de ropa en la que trabaja en la avenida Worth, eje del lujo comercial de la ciudad, le dice a BBC Mundo que para ella nada cambia.

“Trump lleva cuatro años viniendo a Mar-a-Lago como presidente, y antes de eso también venía, estamos acostumbrados a los controles y las esperas. Lo único que cambia es que ahora somos más conocidos, aunque la atención también pasará”.

No todos los vecinos asumen la presencia de Trump en la ciudad con tanta naturalidad.

Una batalla legal

“He recibido correos y llamadas de residentes que no quieren que el presidente viva en el condado de Palm Beach”, le cuenta a BBC Mundo Mack Bernard, comisionado del condado de Palm Beach para el distrito 7, al que pertenece Mar-a-Lago.

“Él está en la ciudad, tendrá que alcanzar un acuerdo con la ciudad para ver si puede continuar usando Mar-a-Lago como residencia, tengo entendido que hay limitaciones” explica.

Fachada de Mar-a-Lago

Getty Images
Donald Trump compró Mar-a-Lago en 1985 por US$10 millones.

Las limitaciones a las que se refiere el comisionado datan de 1993, año en el que Trump y el Ayuntamiento de Palm Beach firmaron un pacto por el que el entonces magnate recibía permiso para transformar la mansión en un club social, pero con la contrapartida de no poder usar el edificio como residencia.

Según el convenio, las estancias en el club solo podían ser de 21 días al año, distribuidos en tres semanas no consecutivas. Además, se le imponía al club un máximo de 500 miembros y Trump se comprometía a que al menos un 50% de esos miembros residieran o trabajaran en Palm Beach.

El pasado 15 de diciembre, el abogado Reginald Stambaugh en representación de la familia DeMoss, propietaria de una finca junto a Mar-a-Lago, envió una carta al ayuntamiento y al Servicio Secreto de Estados Unidos en la que denuncia la violación del mencionado acuerdo.

Donald Trump y Xi Jinping

Getty Images
Trump recibió en Mar-a-Lago a líderes internacionales como el presidente de China, Xi Jinping.

“Según el acuerdo de uso de 1993, Mar-a-Lago es un club social y nadie puede residir en la propiedad”, escribió Stambaugh.

“Para evitar una situación embarazosa para todos y darle al presidente tiempo para hacer otros planes de vivienda en la zona, confiamos en que trabajarán con su equipo para recordarles los parámetros del acuerdo de uso ”, proseguía la carta.

“Palm Beach tiene muchas propiedades encantadoras a la venta y seguro que puede encontrar una que satisfaga sus necesidades”.

Sin embargo, el expresidente hizo caso omiso de esta misiva y la Organización Trump emitió un comunicado que decía: “No hay un documento o acuerdo en vigor que prohíba al presidente Trump usar Mar-a-Lago como su residencia“.

Una vivienda en Palm Beach

BBC Mundo
Las propiedades en Palm Beach están muy resguardadas del exterior.

BBC Mundo intentó hablar con el abogado Stambaugh, pero no recibió respuesta.

Una figura extravagante

Conocedores de Palm Beach como el cronista social Laurence Leamer o el agente inmobiliario Rick Rose han apuntado en distintas entrevistas que el desprecio de una parte de la sociedad de Palm Beach hacia Donald Trump no es nada nuevo.

El periodista Ronald Kessler, autor de más de 20 libros sobre la Casa Blanca, el Servicio Secreto y agencias de inteligencia como el FBI o la CIA, cree que esta imagen de rechazo se está exagerando.

Donald Trump saluda

Reuters
Trump goza de apoyo en Florida, estado que ganó en las elecciones de 2016 y 2020.

En entrevista con BBC Mundo, Kessler recuerda que, tanto en 2016 como en 2020, una mayoría de la gente de Palm Beach votó por Trump.

“Siempre ha habido la conocida ‘vieja guardia’ que tiende a ser antisemita y antinegros y a la que nunca le cayó bien. El club de Trump admitía negros y judíos”, indica.

“A algunos no les gusta su estilo, piensan que es extravagante, algo en lo que casi todo el mundo está de acuerdo, pero creo que es solo eso, un segmento de la población”.

Para Kessler, la idea de la carta no tiene fundamento legal.

“El hecho de que vaya a vivir allí no es tan distinto de lo que hacía cuando era presidente, que estaba de viernes a domingo o dos semanas en Navidad, o incluso antes de la presidencia”, afirma.

Map

La ciudad de las donaciones

Palm Beach es el segundo municipio del condado del mismo nombre y recibió categoría de ciudad el 17 de abril de 1911, tras descubrirse que la vecina West Palm Beach iba a intentar anexarse la isla ese mismo año.

Después de más de 100 años de elegante evolución, Palm Beach es una comunidad volcada en los eventos sociales, no en vano el conjunto de sus residentes dona más dinero per cápita a organizaciones caritativas que cualquier comunidad de todo Estados Unidos.

“La ciudad gira en torno a los bailes caritativos que se organizan”, señala Ron Kessler.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
En Palm Beach se celebran numerosos eventos de recaudación de fondos para donarlos a causas sociales.

“Ponen tanta atención en las decoraciones y en la comida como en el dinero que donan. Hay comités para estos bailes, se dan peleas internas para ver quién es el miembro de la alta sociedad más querido o la reina social de Palm Beach”, agrega.

“Esa es su industria. Son todos ricos, no necesitan trabajar, por lo tanto, tienen esa forma de socializar y estas jerarquías”.

Mar-a-Lago

Trump aterrizó en ese ambiente en 1985 cuando compró Mar-a-Lago por US$10 millones.

La mansión de 126 habitaciones había sido propiedad de Marjorie Merriweather Post, dueña de General Foods, que murió en 1973 y se la dejó en herencia al gobierno de Estados Unidos como una posible “Casa Blanca de invierno”.

El gobierno la devolvió en 1981. Después de comprarla, Trump se gastó millones en rehabilitar la propiedad mientras vivía allí por temporadas, generalmente entre noviembre y mayo, cuando el clima de Florida es atemperado.

Vista aérea de Mar-a-Lago

Reuters
El club Mar-a-Lago tiene 7 hectáreas de extensión.

A principios de los 90, Trump entró en dificultades financieras por la caída de los precios de los inmuebles y el fracaso de varios de sus negocios y le dijo al ayuntamiento que no podía hacerse cargo de los US$3 millones anuales que costaba el mantenimiento.

Fue entonces cuando se firmó el acuerdo por el que Trump pudo convertir Mar-a-Lago en un club social en el que, hoy día, los miembros pagan una cuota inicial de US$200.000 y una tarifa anual de US$14.000.

Mar-a-Lago es lo más cercano al paraíso. Lo dice Trump y yo estoy de acuerdo”, sostiene Ron Kessler, que ha visitado el lugar en varias ocasiones.

“Cualquiera que está allí queda deslumbrado por la belleza, el follaje, el agua a los dos lados de la isla, el beach club que está en el océano, las dos piscinas climatizadas a unos 25 grados todo el año, la comida, las bebidas… es espectacular, una maravilla”.

Autoridades esquivas

La descripción que realiza el escritor estadounidense encaja con el porte de las otras mansiones que se adivinan detrás de las verjas y las frondosas palmeras.

Fachada en la avenida Worth

BBC Mundo
Hay mucha reserva de las autoridades y los residentes de Palm Beach para hablar con la prensa.

Cuando intento acercarme a Mar-a-Lago desde la zona norte, una barrera similar a la que había en el puente indica que el paso de todos los vehículos, excepto los de los residentes, está prohibido.

Hay un control policial a un kilómetro y medio de distancia de la casa de Trump. Los agentes explican que el perímetro seguirá activo durante unos días.

“Poco a poco recuperaremos la normalidad, ahora está todo muy reciente y las amenazas son reales“, nos dice uno de los policías.

Tanto la Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach como el Departamento de Policía de la ciudad responden a nuestras preguntas con el mismo mensaje: “La prioridad es garantizar la seguridad no solo de Trump sino de todos los residentes”.

Seguidores de Trump y un vehículo del sheriff del condado de Palm Beach

EPA
La Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach lleva años colaborando con el Servicio Secreto para la protección de Trump y su familia.

Respecto a la disputa por la posible residencia permanente de Trump, las autoridades de la ciudad se muestran esquivas.

Desde el Ayuntamiento, la alcaldesa, la republicana Gail Coniglio, no reacciona a nuestra solicitud de entrevista.

El administrador de la ciudad, Kirk Blouin, nos hace llegar un escueto mensaje: “El Ayuntamiento no está al tanto de la intención de Trump en este sentido. Cuando sepamos, como un hecho, que el presidente Trump pretende residir en Mar-a-Lago abordaremos el asunto de la forma apropiada”.

Una función positiva

Por su parte, el comisionado Mack Bernard, del gobierno del condado, intenta encontrar las ventajas de tener una figura tan relevante en el vecindario.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
La diferencia de riqueza entre Palm Beach y su vecina West Palm Beach es abrumadora.

“Cuando tienes un expresidente que vive en tu distrito, mi forma de pensar es preguntarme qué cosas positivas pueden salir de esto”, le dice Bernard a BBC Mundo.

Para el comisionado, Trump podría ayudar a la ciudad y al condado a abordar mejor los problemas causados por la pandemia.

“Tenemos muchos residentes que no han sido vacunados y también hay muchos de sus seguidores que no creen en el distanciamiento social o en la importancia de llevar mascarilla”, expone.

Playa de Palm Beach

BBC Mundo
La playa de Palm Beach tiene unos 5 kilómetros de extensión.

“Al igual que hay expresidentes que adoptan causas que son monumentales y pueden cambiar el país, espero que mientras Trump sea uno de nuestros residentes use su poder y su micrófono para influir en la actitud de sus seguidores y abogar por que los residentes del condado de Palm Beach sean vacunados”.

Queda por ver si los reservados habitantes de Palm Beach verían con buenos ojos esta nueva función del expresidente y terminarían por acogerlo como uno de los suyos.


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