Inicio de la LXIV Legislatura: El PRI presume herencia de reformas; entregan un país en ruinas, recrimina Morena

La senadora priista Claudia Ruiz Massieu presumió la grandeza de su partido y las reformas estructurales, por lo que recibió chiflidos; saquearon al país, le recriminó el morenista Mario Delgado. Fue parte de lo que se vivió en el comienzo de la nueva Legislatura.

Inicio de la LXIV Legislatura: El PRI presume herencia de reformas; entregan un país en ruinas, recrimina Morena
Cuartoscuro

En el inicio de la nueva legislatura, la 64, Morena reclamó que recibía un país en ruinas, mientras el PRI le advirtió que se beneficiará de las reformas que le hereda, en medio de exigencias de toda la oposición a que la nueva mayoría guinda cumpla las promesas hechas en campaña.

Tras abrir la sesión, a las 5 de la tarde, integrantes de las mesas directivas de las Cámaras de Diputados y Senadores salieron para recibir en el Salón de Protocolo al secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, que entregó el sexto y último informe de gobierno del presidente saliente, Enrique Peña Nieto.

Un sonriente Martí Batres, presidente del Senado, sostenía de un brazo a Muñoz Ledo, de 85 años, para cruzar parte del patio de San Lázaro. Los acompañaban la también morenista Dolores Padierna, los panistas Rafael Moreno Valle y Marco Adame, y la priista Dulce María Sauri.

De regreso en el pleno, el plato fuerte de la tarde serían los posicionamientos de los partidos ante la nueva legislatura, ya que tras el cambio de protocolo de 2008, el informe de gobierno no es tema central de discusión. Un cambio que se hizo después de que la izquierda tomara la tribuna en el último informe de Vicente Fox.

A Ricardo Monreal, ahora líder de los senadores morenistas, no le borró la sonrisa el recuerdo de aquel episodio.

“No solo vamos a ocupar la tribuna; ya ocupamos el pleno”, ironizó minutos antes de iniciar la sesión, en referencia a la mayoría de su partido.

Y esa condición se  notó. Con 247 diputados, que ocupan la mitad izquierda del recinto –vistos desde la tribuna– y 59 senadores, dominaron en abucheos y aplausos a las referencias a la cuarta transformación convocada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Ruiz Massieu sermonea y Delgado revira: “cínicos”

La intervención que más chispas sacó fue la del PRI, en voz de su presidenta nacional y ahora senadora, Claudia Ruiz Massieu. Se presentó en papel de política experimentada que advierte lo que va a pasar, recrimina y sube la voz si es necesario hacerse oír en medio de reclamos.

En su turno, el antepenúltimo, no titubeó en defender y presumir los 90 años de historia de su partido (de los cuales gobernó 70), por los que son los de mayor experiencia legislativa.

“Los priistas no somos mercenarios de la política”, dijo, pero desató la indignación de los morenistas y una rechifla a la que siguió el conteo de 1 a 43, en recuerdo de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, y el grito de “justicia”.

No se amedrentó, siguió adelante y echó en cara que como gobierno, el tricolor tuvo una oposición que todo rechazaba sólo por qué sí. “Nosotros no seremos eso. Esas actitudes son de partidos pequeños y el PRI es un partido grande”.

Fue más allá y pronosticó que el nuevo gobierno disfrutará de los beneficios de reformas estructurales que el PRI impulsó, y por el que ya no tendrán que asumir costos políticos.

Los gritos y chiflidos la interrumpían, pero Ruiz Massieu continuó, defendida por Muñoz Ledo, que pedía trascender la época electoral y brindarle respeto a la oradora.

“¡Respeto exige el pueblo!”, se oyó contestar desde las curules, y volvió a repetirse el coro de “es un honor estar con Obrador” que ya había inundado la Cámara el día de la toma de protesta de los nuevos diputados.

La respuesta vino pasadas las 7:30 de la noche, con el cierre de discursos por parte de Mario Delgado, diputado de Morena.

“O estamos en la noche de los cínicos o parece que aquí hay varios partidos que no entendieron el mensaje. Se necesita muy poca vergüenza para venir a decir aquí que por décadas han servido al país cuando se han servido del país y lo han saqueado. Entregan un país en ruinas”.

Con la voz exaltada y apoyado por los aplausos de su bancada, Delgado aseguró que 30 millones de mexicanos habían votado en contra de las reformas estructurales que la priista venía a decir que les regalaban.

Acusó además que “la justicia baila al ritmo de la samba de Odebrecht” y recriminó los múltiples escándalos de corrupción del gobierno que termina.

“Nos dejan la casa muy sucia, por más que la pinten de blanco”.

Gritos, pancartas y aplausos

La primera pancarta apareció apenas empezar las intervenciones de los representantes de las bancadas. Fue una cartulina que reclamaba por el caso Ayotzinapa, levantada por una morenista, mientras el nuevo diputado y dirigente del Partido Verde, Carlos Puente, hacía una alabanza del gobierno saliente.

“El Partido Verde reconoce los logros que deja el gobierno de Enrique Peña Nieto. Reconoce su liderazgo, su valentía, visión de largo plazo, su compromiso y amor por México”, dijo. La respuesta fueron chiflidos, gritos de “mentiroso” y un “fuera, fuera, fuera”.

Minutos antes, los aplausos habían llenado la sala ante el discurso de apertura de Muñoz Ledo, que aseguró que este 1 de septiembre se consumaba la transición democrática iniciada en 1988, cuando por primera vez hubo mayoría de oposición en un Congreso, y aseguró que era “la hora cero de la nueva República”.

Muñoz Ledo, que presidió la sesión, se llevó la tarde en varios momentos al despachar por igual mociones de orden –citando la clásica frase de Voltaire sobre defender hasta la muerte el derecho del otro a expresarse aunque no se esté de acuerdo con él– que rechazos tajantes a quienes lo interrumpían.

El primero en intentarlo fue Gerardo Fernández Noroña, del PT, que pidió que se exigiera al presidente presentarse ante los diputados a rendir cuentas por su sexto informe de Gobierno.

Después fue el exombudsman capitalino, que reclamó que entre los posicionamientos de los grupos parlamentarios, no habría turno para los independientes, a lo que Muñoz Ledo le reviró: “Usted no es propiamente un senador independiente, sino un senador sin partido”, y le recordó que había llegado al Congreso postulado por la alianza entre PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Aunque el PT –aliado de Morena– salió en su defensa. No sólo pidió a la dirección reconsiderarlo, sino que ante la negativa, le cedió tres minutos de su propio tiempo para dar un mensaje, que fue directamente contra la administración saliente.

“Este régimen nos ha dejado una extraordinaria corrupción y una acelerada impunidad, y nos quiso convencer, además, de que este desastre, es democracia. Hay que decirlo con absoluta claridad: el legado de Enrique Peña Nieto es corrupción, violencia y miseria”, dijo, con lo que se ganó los aplausos de gran parte de la legislatura.

Exigen a Morena cumplir sus promesas

En el resto de intervenciones, hubo sobre todo exigencias a Morena para que cumpla con lo prometido en campaña.

A nombre del PRD, Ricardo Gallardo le propuso sumar esfuerzos para propuestas como subir el salario mínimo a 176 pesos diarios, despenalizar el aborto hasta las 12 semanas, garantizar constitucionalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a abortar, crear comisiones de la verdad que investiguen la corrupción, y bajar el precio de las gasolinas.

También Movimiento Ciudadano, a través de su coordinador Dante Delgado, pidió bajar las gasolinas, eliminar las pensiones a expresidentes, enderezar la reforma educativa y defender la soberanía energética.

“La vigilancia también es para el presidente electo y para la nueva mayoría de Morena. Los ciudadanos van a exigirles que cumplan lo que prometieron en campaña, que cumplan con hacer realidad el cambio que ofrecieron, que cumplan con hacer de éste, otro México”, advirtió.

El líder de la fracción del PAN, que será la primera minoría, Juan Carlos Romero Hicks, señaló primero al gobierno y acusó que “ante el tamaño del desastre y de la insatisfacción, no puede haber indicadores alegres, informes de gobierno pulidos”. Mientras que a Morena le pidió no mayoritear las decisiones en el Congreso.

El llamado a cumplir no sólo se escuchó dentro de las paredes del recinto. Horas antes de que iniciara la sesión, diversos manifestantes llegaron hasta las inmediaciones de San Lázaro para manifestarse contra el gobierno de Peña Nieto y pedir que en el próximo sexenio sí se les escuche.

En el acceso de personal, maestros de la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) lograron que una comisión entrara a dialogar con legisladores de Morena para reiterar su rechazo a la reforma educativa.

Sin el mismo éxito, del lado del frontispicio de la Cámara, un grupo de 100 pensionados y derechohabientes inconformes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), proveniente de Guanajuato, reclamaba mejor atención de salud en el país.

“Todos los mexicanos estamos a la expectativa del cambio. Pero al menos yo estoy decepcionada, porque estamos desde las 6 de la mañana y ningún diputado ha venido a ver: señores, qué necesitan. Cuando menos, que escuchen”, comentó Carmen Mendiola, una de las manifestantes.

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