Inicio de la LXIV Legislatura: El PRI presume herencia de reformas; entregan un país en ruinas, recrimina Morena
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Inicio de la LXIV Legislatura: El PRI presume herencia de reformas; entregan un país en ruinas, recrimina Morena

La senadora priista Claudia Ruiz Massieu presumió la grandeza de su partido y las reformas estructurales, por lo que recibió chiflidos; saquearon al país, le recriminó el morenista Mario Delgado. Fue parte de lo que se vivió en el comienzo de la nueva Legislatura.
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta
2 de septiembre, 2018
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En el inicio de la nueva legislatura, la 64, Morena reclamó que recibía un país en ruinas, mientras el PRI le advirtió que se beneficiará de las reformas que le hereda, en medio de exigencias de toda la oposición a que la nueva mayoría guinda cumpla las promesas hechas en campaña.

Tras abrir la sesión, a las 5 de la tarde, integrantes de las mesas directivas de las Cámaras de Diputados y Senadores salieron para recibir en el Salón de Protocolo al secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, que entregó el sexto y último informe de gobierno del presidente saliente, Enrique Peña Nieto.

Un sonriente Martí Batres, presidente del Senado, sostenía de un brazo a Muñoz Ledo, de 85 años, para cruzar parte del patio de San Lázaro. Los acompañaban la también morenista Dolores Padierna, los panistas Rafael Moreno Valle y Marco Adame, y la priista Dulce María Sauri.

De regreso en el pleno, el plato fuerte de la tarde serían los posicionamientos de los partidos ante la nueva legislatura, ya que tras el cambio de protocolo de 2008, el informe de gobierno no es tema central de discusión. Un cambio que se hizo después de que la izquierda tomara la tribuna en el último informe de Vicente Fox.

A Ricardo Monreal, ahora líder de los senadores morenistas, no le borró la sonrisa el recuerdo de aquel episodio.

“No solo vamos a ocupar la tribuna; ya ocupamos el pleno”, ironizó minutos antes de iniciar la sesión, en referencia a la mayoría de su partido.

Y esa condición se  notó. Con 247 diputados, que ocupan la mitad izquierda del recinto –vistos desde la tribuna– y 59 senadores, dominaron en abucheos y aplausos a las referencias a la cuarta transformación convocada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Ruiz Massieu sermonea y Delgado revira: “cínicos”

La intervención que más chispas sacó fue la del PRI, en voz de su presidenta nacional y ahora senadora, Claudia Ruiz Massieu. Se presentó en papel de política experimentada que advierte lo que va a pasar, recrimina y sube la voz si es necesario hacerse oír en medio de reclamos.

En su turno, el antepenúltimo, no titubeó en defender y presumir los 90 años de historia de su partido (de los cuales gobernó 70), por los que son los de mayor experiencia legislativa.

“Los priistas no somos mercenarios de la política”, dijo, pero desató la indignación de los morenistas y una rechifla a la que siguió el conteo de 1 a 43, en recuerdo de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, y el grito de “justicia”.

No se amedrentó, siguió adelante y echó en cara que como gobierno, el tricolor tuvo una oposición que todo rechazaba sólo por qué sí. “Nosotros no seremos eso. Esas actitudes son de partidos pequeños y el PRI es un partido grande”.

Fue más allá y pronosticó que el nuevo gobierno disfrutará de los beneficios de reformas estructurales que el PRI impulsó, y por el que ya no tendrán que asumir costos políticos.

Los gritos y chiflidos la interrumpían, pero Ruiz Massieu continuó, defendida por Muñoz Ledo, que pedía trascender la época electoral y brindarle respeto a la oradora.

“¡Respeto exige el pueblo!”, se oyó contestar desde las curules, y volvió a repetirse el coro de “es un honor estar con Obrador” que ya había inundado la Cámara el día de la toma de protesta de los nuevos diputados.

La respuesta vino pasadas las 7:30 de la noche, con el cierre de discursos por parte de Mario Delgado, diputado de Morena.

“O estamos en la noche de los cínicos o parece que aquí hay varios partidos que no entendieron el mensaje. Se necesita muy poca vergüenza para venir a decir aquí que por décadas han servido al país cuando se han servido del país y lo han saqueado. Entregan un país en ruinas”.

Con la voz exaltada y apoyado por los aplausos de su bancada, Delgado aseguró que 30 millones de mexicanos habían votado en contra de las reformas estructurales que la priista venía a decir que les regalaban.

Acusó además que “la justicia baila al ritmo de la samba de Odebrecht” y recriminó los múltiples escándalos de corrupción del gobierno que termina.

“Nos dejan la casa muy sucia, por más que la pinten de blanco”.

Gritos, pancartas y aplausos

La primera pancarta apareció apenas empezar las intervenciones de los representantes de las bancadas. Fue una cartulina que reclamaba por el caso Ayotzinapa, levantada por una morenista, mientras el nuevo diputado y dirigente del Partido Verde, Carlos Puente, hacía una alabanza del gobierno saliente.

“El Partido Verde reconoce los logros que deja el gobierno de Enrique Peña Nieto. Reconoce su liderazgo, su valentía, visión de largo plazo, su compromiso y amor por México”, dijo. La respuesta fueron chiflidos, gritos de “mentiroso” y un “fuera, fuera, fuera”.

Minutos antes, los aplausos habían llenado la sala ante el discurso de apertura de Muñoz Ledo, que aseguró que este 1 de septiembre se consumaba la transición democrática iniciada en 1988, cuando por primera vez hubo mayoría de oposición en un Congreso, y aseguró que era “la hora cero de la nueva República”.

Muñoz Ledo, que presidió la sesión, se llevó la tarde en varios momentos al despachar por igual mociones de orden –citando la clásica frase de Voltaire sobre defender hasta la muerte el derecho del otro a expresarse aunque no se esté de acuerdo con él– que rechazos tajantes a quienes lo interrumpían.

El primero en intentarlo fue Gerardo Fernández Noroña, del PT, que pidió que se exigiera al presidente presentarse ante los diputados a rendir cuentas por su sexto informe de Gobierno.

Después fue el exombudsman capitalino, que reclamó que entre los posicionamientos de los grupos parlamentarios, no habría turno para los independientes, a lo que Muñoz Ledo le reviró: “Usted no es propiamente un senador independiente, sino un senador sin partido”, y le recordó que había llegado al Congreso postulado por la alianza entre PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Aunque el PT –aliado de Morena– salió en su defensa. No sólo pidió a la dirección reconsiderarlo, sino que ante la negativa, le cedió tres minutos de su propio tiempo para dar un mensaje, que fue directamente contra la administración saliente.

“Este régimen nos ha dejado una extraordinaria corrupción y una acelerada impunidad, y nos quiso convencer, además, de que este desastre, es democracia. Hay que decirlo con absoluta claridad: el legado de Enrique Peña Nieto es corrupción, violencia y miseria”, dijo, con lo que se ganó los aplausos de gran parte de la legislatura.

Exigen a Morena cumplir sus promesas

En el resto de intervenciones, hubo sobre todo exigencias a Morena para que cumpla con lo prometido en campaña.

A nombre del PRD, Ricardo Gallardo le propuso sumar esfuerzos para propuestas como subir el salario mínimo a 176 pesos diarios, despenalizar el aborto hasta las 12 semanas, garantizar constitucionalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a abortar, crear comisiones de la verdad que investiguen la corrupción, y bajar el precio de las gasolinas.

También Movimiento Ciudadano, a través de su coordinador Dante Delgado, pidió bajar las gasolinas, eliminar las pensiones a expresidentes, enderezar la reforma educativa y defender la soberanía energética.

“La vigilancia también es para el presidente electo y para la nueva mayoría de Morena. Los ciudadanos van a exigirles que cumplan lo que prometieron en campaña, que cumplan con hacer realidad el cambio que ofrecieron, que cumplan con hacer de éste, otro México”, advirtió.

El líder de la fracción del PAN, que será la primera minoría, Juan Carlos Romero Hicks, señaló primero al gobierno y acusó que “ante el tamaño del desastre y de la insatisfacción, no puede haber indicadores alegres, informes de gobierno pulidos”. Mientras que a Morena le pidió no mayoritear las decisiones en el Congreso.

El llamado a cumplir no sólo se escuchó dentro de las paredes del recinto. Horas antes de que iniciara la sesión, diversos manifestantes llegaron hasta las inmediaciones de San Lázaro para manifestarse contra el gobierno de Peña Nieto y pedir que en el próximo sexenio sí se les escuche.

En el acceso de personal, maestros de la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) lograron que una comisión entrara a dialogar con legisladores de Morena para reiterar su rechazo a la reforma educativa.

Sin el mismo éxito, del lado del frontispicio de la Cámara, un grupo de 100 pensionados y derechohabientes inconformes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), proveniente de Guanajuato, reclamaba mejor atención de salud en el país.

“Todos los mexicanos estamos a la expectativa del cambio. Pero al menos yo estoy decepcionada, porque estamos desde las 6 de la mañana y ningún diputado ha venido a ver: señores, qué necesitan. Cuando menos, que escuchen”, comentó Carmen Mendiola, una de las manifestantes.

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"Pasé 20 años en prisión. Hoy alimento a miles de personas en Estados Unidos"

El californiano Manny Flores estuvo involucrado en la violencia de pandillas y cumplió 20 años de condena por atentado de homicidio. Hoy dirige uno de los bancos de alimentos más importantes de California.
15 de octubre, 2021
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Manny Flores sabe que lo vienen a matar.

Es el líder de una de las facciones carceleras más poderosas de California, pero alguien más quiere su puesto.

En sus planes no está quedarse quieto mientras conspiran contra él. Así que se adelanta, agarra a su verdugo y lo apuñala 18 veces.

Flores cumple una condena de 20 años en prisión, pero está convencido que tras apuñalar a su enemigo le darán cadena perpetua.

“Pensé que más nunca vería a mis padres”, dice.

“Gracias a Dios”, añade este californiano de padres latinos, el apuñalado sobrevivió y jamás lo acusó formalmente.

Fue como si el destino le diera otra oportunidad. Así que Flores cerró su primera vida: la pandillera, criminal y peligrosa.

Hoy es otro hombre.

Veintisiete años después de entrar en una de las cárceles más peligrosas de California por su actividades como pandillero, Flores devuelve a su comunidad como bien todo el mal del pasado.

Actualmente es el director del North Valley Caring Services (NVCS), una organización sin ánimo de lucro que alimenta, apoya, educa y protege a miles de familias desamparadas en la zona del Valle de San Fernando en el condado de Los Ángeles.

Vista aérea de parte del Valle de San Fernando.

Getty Images
La zona del Valle de San Fernando en Los Ángeles es sede de corporaciones gigantes como Walt Disney, CBS o Warner Bros.

Porque detrás de la fachada de Silicon Valley, el glamour de Hollywood, las playas de surf, el sol y la riqueza, Flores asegura que el riesgo de mendicidad está fuera de control en este estado del país más poderoso del mundo.

“No sé si alguna vez pueda reparar a mi comunidad todo el daño que hice, pero hasta donde yo pueda, quiero trabajar duro, ser honesto y dedicar mi vida al bien”, afirma.

La labor de Flores es ejemplo de superación y conversión para toda su comunidad.

Un camino nada fácil que, hoy con 50 años, comparte con BBC Mundo.

Auxilio para los desamparados

El Valle de San Fernando se encuentra en el norte del condado de Los Ángeles.

Esta zona, sede de corporaciones gigantes como Walt Disney y Warner Bros, también acusa la grave crisis de mendicidad que azota a todo Los Ángeles y al estado de California.

“La realidad es que el costo de la vida está fuera de control. Eso está empujando a mucha gente a la mendicidad”, comenta Flores.

Manny Flores junto a algunas de las personas sin techo que ayuda.

Manny Flores
Flores asiste a unas 4.500 familias en el Valle de San Fernando en Los Ángeles. La mayoría son personas sin techo, víctimas de la grave crisis de mendicidad que afecta a la ciudad y al estado de California.

Según el último reporte anual de Los Angeles Homeless Services Authority, de 2019 a 2020 el número de “sin techo” en el condado de Los Ángeles ascendió a 66.433 personas, uno de los peores registros del país.

La mayoría que necesita ayuda son familias de ingreso medio. Ellos son quienes peor lo están pasando ahorita, los más frágiles”.

Entre esas decenas de miles se encuentran muchos de los que Flores se ha propuesto devolverles cada día como bien el mal que dice haberles hecho en el pasado.

“Alimentamos cada semana a un total de 4.500 familias. Desde nuestra agencia atendemos unas 1.500. Luego, a través de iglesias y centros de distribución, completamos la cifra”.

“Yo le hice mucho daño a mi ciudad, Los Ángeles. Es mi deber servir y usar todo lo malo que viví para bien”.

Camino torcido

El Flores de antes de prisión dista mucho de la persona con la que hablo por teléfono.

Se le nota conmovido cada vez que menciona lo mal que lo está pasando su comunidad.

Pero hace más de dos décadas sus motivaciones eran muy diferentes.

“No sé cómo me torcí. Era hijo único y mi casa jamás fue problemática o abusiva”.

Manny Flores adolescente.

Manny Flores
Siendo apenas un adolescente, Flores comenzó a involucrarse en el crimen y la violencia de pandillas en Los Ángeles.

“Crecí en una familia donde me inculcaron principios de valor, amor, respeto hacia el prójimo, las propiedades y el sistema”.

Como muchos angelinos, los padres de Flores son latinos. Su mamá vino de Cuba y su papá de México.

En los años 80, en plena adolescencia, Flores empieza a “ensuciarse” con las pandillas que rondaban su vecindario.

Dice que las malas influencias lo cambiaron, que adoptó un estilo de vida diferente.

En aquellos años, el día a día de Flores era vender drogas, robar, extorsionar, portar armas, dispararlas contra las bandas rivales.

Y no fue un pandillero cualquiera.

Cuerpo tapado víctima de un tiroteo en el sur de Los Ángeles.

Getty Images
Manny Fores estuvo involucrado en la intensa violencia pandillera que sacudió Los Ángeles entre los 80 y los 90.

“Yo era un personaje de alto grado. Contaban conmigo para la logística de la pandilla. Movía dinero, manipulaba a la gente y reclutaba jóvenes”.

A los 22 años, Flores ya había estado envuelto en múltiples apuñalamientos y tiroteos.

Con 23 años, sin embargo, se propuso llevar un estilo de vida más pacífico. Se casó. Tenía dos hijos.

Pero todo volvió a torcerse.

“Intentaron asesinarme y fui a cobrármelas. Busqué a quienes me dispararon, disparé contra ellos y le di a una persona”.

Fue el último periplo criminal de Flores en la calle. La policía lo agarró y la justicia le impuso 20 años de cárcel por intento de homicidio.

La vida en prisión

A Flores lo enviaron a una de las prisiones más violentas del estado.

Como en la vida pandillera, en las prisiones californianas manda la ley del más fuerte. Un juego de poder en el que este joven de 23 años no quiso quedarse atrás.

“Me asocié en prisión con la mafia mexicana, pero había otras facciones, como los afroamericanos, los estadounidenses blancos, los skinhead o los de la Nación Aria”.

Vista aérea de la prisión de San Quentin en California.

Getty Images
Manny Flores asegura que en las prisiones de California varias facciones compiten por el poder y control.

Dentro de la mafia mexicana, Flores vuelve a erigirse como líder.

Estaba a cargo de unos 200 hombres dentro del centro penitenciario. Decide las políticas de prisión, con quién se pelean, qué drogas entran. Lo supervisa todo.

“Alguien quería mi posición y lo mandaron a apuñalarme. Me avisaron que pasaría, pero no podía dejar que pasara. Tuve que enseñar que era un hombre y que mis problemas los arreglo yo solo”.

Entonces Flores fue y le clavó 18 veces el puñal a quien lo quería atacar.

“Pensé que me darían cadena perpetua, pero el tipo sobrevivió y nunca me acusó. Es muy raro que eso pase“.

La conversión

En medio de la condena, las autoridades mandaron a Flores a una celda aislada, para donde van los más peligrosos.

“Me controlaban las 24 horas del día. No veía el sol, no tenía visitas, ni contactos ni acceso al teléfono. La gente allí se vuelve loca”.

Pero la soledad, el aislamiento y “un encuentro con Dios” cambiaronn a Flores. Tenía tiempo para pensar.

Manny Flores junto a su madre y su padre.

Manny Flores
Flores aprovechó el aislamiento en prisión para reflexionar sobre por qué y cómo se alejó de las enseñanzas de su familia.

Comprende que sus errores y crímenes del pasado responden a una baja autoestima, a una necesidad de ser aceptado a través de imponer miedo y respeto.

“Fue la primera vez que fui honesto conmigo mismo. Muchas de las cosas que hice fueron por puro miedo y no porque fuese el más bravo. Es curioso, porque le ha sucedido igual a otros en la misma situación”.

Flores aprovechó el aislamiento para estudiar, formarse, y prepararse para una nueva vida fuera de prisión.

Manny Flores junto a su madre.

Manny Flores
Tras salir de prisión, Flores demostró a sus padres que podía cambiar y aplicar todas las buenas enseñanzas que le inculcaron de niño.

Reinserción complicada

Cuando Flores sale de la cárcel en 2014, empieza a tocar puertas.

Una de las primeras fue las de la iglesia que le ayudó en su conversión dentro de la cárcel.

“No me aceptaron. Tenían miedo por mi pasado. Pensaron que quizás mi conversión no era real y que podría hacerles daño. Me dieron a entender que buscara otra iglesia”.

Flores vivió en primera persona las dificultades por las que puede pasar un exconvicto para reinsertarse en la sociedad.

“Cuando estaba en prisión, todos me pedían que cambiara. Pero cuando cambié y salí, uno se da cuenta de muchas cosas. La gente, tu familia, tu comunidad, tu iglesia, quieren que cambies, pero cuando tienen que darte una oportunidad las cosas son muy diferentes”.

Manny Flores rezando en Navidad.

Manny Flores
Manny Flores no lo tuvo fácil para reinsertarse en la sociedad y muchas puertas que parecían abiertas se le cerraron.

“Es difícil encontrar oportunidades para personas como yo. Con antecedentes es muy difícil tener un trabajo significativo“.

Fue entonces cuando la pequeña organización North Valley Caring Services (NVCS) apareció en su camino.

La directora en ese tiempo tenía un amigo en común con Flores. Le concedieron una entrevista y luego le ofrecieron un trabajo.

Cinco años más tarde, a Flores lo nombraron director tras implementar un programa de comida que de a poco comenzó a impactar la vida de muchos.

“Estoy muy agradecido. Yo no tenía ninguna experiencia, solo mi educación en prisión y lo que aprendí en la calle”.

Manny Flores junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti.

Manny Flores
La tarea de Manny Flores al frente de NVCS ha trascendido por toda la ciudad. En esta foto posa junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garceti.

Mucho más que un banco de alimentos

Repartir comida es solo uno de los programas que actualmente maneja el NVCS bajo la dirección de Flores.

Proporcionan aparcamientos para las familias que viven en sus carros, ofrecen seguridad, alimentos, ducha.

También asisten a los que viven en estaciones de trenes.

El centro, además, educa a niños y les enseña a usar computadores y navegar en internet.

“Muchas familias que llegan al país no saben cómo usar las computadoras y no pueden ayudar a sus hijos con las tareas. Así que establecimos un salón donde ofrecemos ayuda“.

Manny Flores en una de las jornadas de distribución de alimentos.

Manny Flores

El NVCS también enseña habilidades de emprendimiento para individuos. Fomenta la creación de microempresas e inculca conceptos de negocios.

Luego les busca un sitio donde puedan vender sus artículos y quedarse con el 100% de las ganancias.

“Varias personas han conseguido buenos contratos y ahora se encuentran en otro nivel económico. Por medio de nuestros programas, hemos conseguido impactar a un 20% de las personas del área de San Fernando“.

“Nuestro objetivo es crear un sistema colectivo y cooperativo donde logremos que la comunidad entienda la fuerza que tiene cuando trabajamos juntos”, dice Flores.

Satisfacción personal y familiar

Flores se ha vuelto a casar. Su actual esposa es la primera mujer con la que dice que fue completamente honesto.

“Le expliqué mis circunstancias y me presenté cómo soy. Me aceptó con todo”.

Flores le agradece a Dios y a la vida el haber tenido la oportunidad de enmendar su camino.

Le emociona que su papá y su mamá hayan podido ver el cambio en su vida y todo lo que hace por su comunidad.

Manny Flores junto a su padre.

Manny Flores
Manny Flores se siente agradecido a Dios y a la vida por permitir que su padre viera cómo cambió y aplicó sus enseñanzas.

“Mi papá falleció hace un mes, pero tuve el privilegio de que me viera reflejando todas las enseñanzas que él me inculcó. No sé si lo que hago podrá reparar el daño que hice, pero trabajaré muy duro para intentarlo”.

A Flores le gustaría ver más modelos de organizaciones como NVCS, que con un presupuesto limitado está haciendo un gran cambio en el barrio.

“Ya nos han invitado a abrir más agencias en dos ciudades cercanas. Estamos muy cerca de lograrlo“, cuenta ilusionado.


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