La marea verde en la CDMX: mujeres marchan por la legalización del aborto en México
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Claudia Altamirano

La marea verde en la CDMX: mujeres marchan por la legalización del aborto en México

Miles de manifestantes salieron del Monumento a la Madre marchando rumbo al Zócalo capitalino, portando pañuelos y prendas verdes y gritando a una voz “aborto sí, aborto no, eso lo decido yo”.
Claudia Altamirano
28 de septiembre, 2018
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Desde hace 11 años, las mujeres que viven en la capital mexicana son libres de interrumpir un embarazo antes de las 12 semanas de gestación, sin importar el motivo. En el resto del país, sin embargo, aún son castigadas si abortan por decisión: sólo se les absuelve si fueron violadas o si están en riesgo su salud o su vida. Por eso, este 28 de septiembre, miles de mujeres y hombres marcharon en Ciudad de México y otras del país para exigir que todas las mexicanas cuenten con este derecho sin ser encarceladas.

El movimiento mundial a favor del aborto sufrió un duro revés el 8 de agosto pasado, cuando el Senado argentino rechazó la voluntad de miles de ciudadanas que exigieron su despenalización a través de la llamada “marea verde”: multitudinarias manifestaciones de mujeres que portaban un pañuelo verde como insignia para demandar que su gobierno deje de criminalizarlas por decidir sobre su cuerpo. Casi dos meses después, se celebró el Día de Acción Global por un aborto legal y seguro, e igual que en aquél 8 de agosto, México sumó su voz a esta demanda desde la capital del país, Toluca, Morelos, Guadalajara, Tepic, Oaxaca y Veracruz, entre otras ciudades.

Alrededor de dos mil personas salieron poco antes de las 4 de la tarde del Monumento a la Madre marchando rumbo al Zócalo capitalino, portando pañuelos y prendas verdes y gritando a una voz “aborto sí, aborto no, eso lo decido yo”. A su paso, algunos automovilistas que quedaron atrapados tocaron su bocina en protesta por el bloqueo, pero fueron más los que la tocaron para apoyar la marcha desde su vehículo, a lo que las y los manifestantes respondían con gritos eufóricos.

De acuerdo con el Instituto Simone de Beauvoir, en América Latina, tres de cada cuatro abortos se realizan de manera insegura y cada año, 760 mil mujeres latinoamericanas reciben tratamiento por complicaciones con sus abortos. En México, en 2017 la Secretaría de Salud reportó que durante ese año el aborto inseguro se mantuvo como la tercera causa de mortalidad materna.


En esta ocasión fueron bienvenidos los hombres en la marcha feminista; sólo algunas manifestantes -conocidas como radfem separatistas porque pugnan por la separación de los géneros en la sociedad- expulsaban a los fotógrafos varones y les pedían que no les tomaran fotos mientras pintaban esculturas de Paseo de la Reforma.

A la marcha asistieron contingentes de diversos grupos de activistas por los derechos sexuales y reproductivos, como el feminista Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), MexFam, ReDefine e IPAS, así como universitarias de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Nacional (UNAM). Todos llamaban a quienes se detenían a mirarlos con gritos como “mujer consciente se une al contingente” y reclamaban con pancartas que el Estado, la Iglesia y los grupos conservadores cesaran su intento de controlar lo que ellas hacen con sus cuerpos. “Saquen sus doctrinas de nuestras vaginas”, decía una de las cartulinas.

También demandaron que no haya una víctima más de feminicidio y de violencia machista, pues en México son asesinadas más de siete mujeres cada día, según la Organización de las Naciones Unidas, y la mayor parte de esos crímenes siguen impunes. “Son provida pero no les preocupa que maten a las mujeres”, reclamó otra de las oradoras del movimiento.

En el templete estaba una de las víctimas indirectas de feminicidio: Araceli Osorio, madre de Lesvy Rivera Osorio, joven asesinada en Ciudad Universitaria en mayo de 2017. “Yo ya perdí una hija, que no haya ni una más”, exclamó ante el micrófono la activista, que asistió a esta manifestación igual que a otras del movimiento feminista por lo que significa vivir en México siendo mujer, pero también, dijo, porque está a favor del aborto desde su adolescencia y hasta ahora. “Si en su momento Lesvy me hubiera dicho que quería interrumpir un embarazo, hubiera contado con todo mi apoyo”, dijo Araceli Osorio a Animal Político. “Pareciera que todo el tiempo somos menores de edad, que siempre alguien tiene que considerar si nuestras decisiones son correctas o no, si podemos llevarlas a cabo o no”.

Pese a las numerosas marchas en México y el mundo a favor de la legalización del aborto, los gobiernos no han avanzado hacia el cumplimiento de esta demanda; por el contrario, se han presentado diversas iniciativas para reforzar la criminalización de las mujeres que deciden hacerlo, como en Veracruz, donde grupos religiosos han impulsado iniciativas de ley que consideren al feto como un ser humano vivo para que la Constitución proteja su derecho a la vida; o más recientemente el derecho de “objeción de conciencia”, con el que los médicos pueden negarse a practicar un aborto si tienen una postura en contra, aún en una entidad donde sea legal, como Ciudad de México.

El gobierno entrante encabezado por Andrés Manuel López Obrador ha prometido legalizar el aborto en todo el país, lo cual se ha vuelto una de las más grandes expectativas del movimiento feminista para la siguiente administración.

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Cuba aprueba el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas LGBTTTIQ+

Dos tercios de los electores en Cuba dieron el "sí" a la normativa que regirá sus relaciones familiares y que también contempla la gestación subrogada.
26 de septiembre, 2022
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Cuba aprobó el nuevo Código de las Familias por una amplia mayoría en el referendo celebrado el domingo.

Un total de 3 mil 93 millones de cubanos (el 66.87%) votaron “sí” al nuevo marco legar que regirá las relaciones familiares en el país, según los resultados preliminares anunciados este lunes por el Consejo Electoral Nacional.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que reemplazará una normativa de 1975.

Los datos

Mientras, 1.95 millones de electores (el 33.13%) se decidieron por el “no”, según las cifras provistas por el CEN.

El Consejo Electoral Nacional considera estos resultados preliminares como “válidos e irreversibles” e indicó que, a la espera del conteo final, ya se puede confirmar que ha sido ratificado el Código de las Familias.

Acudieron a las urnas 6.25 millones de cubanos, el 74.01% de los 8.44 millones que componían el padrón.

Uno de los centros de votación en La Habana.

Getty Images
Uno de los centros de votación en La Habana.

Se trata de la participación más baja en un referendo en la historia reciente de Cuba, si bien los otros dos anteriores fueron para aprobar sendas constituciones, la de 1976 y la de 2019.

Cubanos residentes en el exterior tuvieron la posibilidad de participar en este proceso electoral, que no ha sido supervisado por organismos internacionales.

En los meses previos al referendo, el gobierno desplegó una amplia campaña a favor del “sí” en los medios de comunicación estatales (los únicos legales), en la calle y redes sociales, mientras el “no” fue defendido por particulares y organizaciones como la Conferencia Episcopal de Cuba con mensajes en internet.

El Código de las Familias se ha aprobado en un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde la principal preocupación entre sus más de 11 millones de habitantes es capear la escasez de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta artículos de aseo o ropa, y los cada vez más frecuentes apagones.

Antes de someterse a referendo se realizó una consulta popular entre febrero y abril de este año en la que participaron 6.5 millones de cubanos, según el gobierno.

Qué cambia en Cuba

El nuevo Código de las Familias permitirá legalizar el “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños y la “gestación solidaria” o subrogada sin fines de lucro.

Papeletas del referendo en Cuba

Getty Images
Así eran las papeletas que más de 6 millones de cubanos introdujeron en las urnas este domingo.

También abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

Además, permite a los padres elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

Otro punto destacado es la posibilidad de que los abuelos adquieran responsabilidad parental, algo importante teniendo en cuenta que en los últimos meses decenas de miles de cubanos de mediana edad han emigrado, en muchos casos dejando a sus progenitores al cuidado de los menores de la casa.

Un pasado oscuro y polémico

De aprobarse el referendo el domingo, Cuba se convertiría en el país número 34 en el que, de manera parcial o total, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El respaldo del gobierno a esta iniciativa contrasta con la persecución que sufrieron los homosexuales en las primeras décadas de la revolución de 1959.

El régimen de Fidel Castro consideraba la homosexualidad un vicio propio de la sociedad capitalista y burguesa.

Fidel Castro y el Che Guevara

Getty Images
Fidel Castro y el Che Guevara eran conocidos por su escasa tolerancia hacia la homosexualidad.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, declaró públicamente el gobernante en 1965.

En aquellos años los homosexuales -junto con sacerdotes y otras personas consideradas contrarrevolucionarias- eran detenidos con frecuencia, expulsados de sus empleos y encarcelados en campos de trabajos forzosos llamados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) para su “rehabilitación”.

Recorte de periódico de Granma sobre las UMAP.

Granma
Unos 25.000 cubanos, según estimaciones, fueron recluidos en las UMAP entre 1965 y 1968. Eran campos de trabajos forzosos inspirados en los de otros países comunistas de la esfera de la URSS en los que se buscaba “reeducar” a personas con tendencias consideradas contrarias a los valores del socialismo y la Revolución.

Tras dos décadas de dura represión, en 1979 se despenalizaron las relaciones entre personas del mismo sexo y comenzó una liberalización gradual que se aceleró ya en el siglo XXI.

“El Gobierno se vio obligado a reconciliarse con su pasado cercano de intolerancia y discriminación para encajar en el nuevo orden global postsocialista. El país necesitaba abrirse al mundo y ofrecer una imagen de apertura”, explicó el historiador cubano Abel Sierra Madero.


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