La marea verde en la CDMX: mujeres marchan por la legalización del aborto en México

Miles de manifestantes salieron del Monumento a la Madre marchando rumbo al Zócalo capitalino, portando pañuelos y prendas verdes y gritando a una voz “aborto sí, aborto no, eso lo decido yo”.

Marcha por la despenalización del aborto en México.
Marcha por la despenalización del aborto en México. Claudia Altamirano

Desde hace 11 años, las mujeres que viven en la capital mexicana son libres de interrumpir un embarazo antes de las 12 semanas de gestación, sin importar el motivo. En el resto del país, sin embargo, aún son castigadas si abortan por decisión: sólo se les absuelve si fueron violadas o si están en riesgo su salud o su vida. Por eso, este 28 de septiembre, miles de mujeres y hombres marcharon en Ciudad de México y otras del país para exigir que todas las mexicanas cuenten con este derecho sin ser encarceladas.

El movimiento mundial a favor del aborto sufrió un duro revés el 8 de agosto pasado, cuando el Senado argentino rechazó la voluntad de miles de ciudadanas que exigieron su despenalización a través de la llamada “marea verde”: multitudinarias manifestaciones de mujeres que portaban un pañuelo verde como insignia para demandar que su gobierno deje de criminalizarlas por decidir sobre su cuerpo. Casi dos meses después, se celebró el Día de Acción Global por un aborto legal y seguro, e igual que en aquél 8 de agosto, México sumó su voz a esta demanda desde la capital del país, Toluca, Morelos, Guadalajara, Tepic, Oaxaca y Veracruz, entre otras ciudades.

Alrededor de dos mil personas salieron poco antes de las 4 de la tarde del Monumento a la Madre marchando rumbo al Zócalo capitalino, portando pañuelos y prendas verdes y gritando a una voz “aborto sí, aborto no, eso lo decido yo”. A su paso, algunos automovilistas que quedaron atrapados tocaron su bocina en protesta por el bloqueo, pero fueron más los que la tocaron para apoyar la marcha desde su vehículo, a lo que las y los manifestantes respondían con gritos eufóricos.

De acuerdo con el Instituto Simone de Beauvoir, en América Latina, tres de cada cuatro abortos se realizan de manera insegura y cada año, 760 mil mujeres latinoamericanas reciben tratamiento por complicaciones con sus abortos. En México, en 2017 la Secretaría de Salud reportó que durante ese año el aborto inseguro se mantuvo como la tercera causa de mortalidad materna.


En esta ocasión fueron bienvenidos los hombres en la marcha feminista; sólo algunas manifestantes -conocidas como radfem separatistas porque pugnan por la separación de los géneros en la sociedad- expulsaban a los fotógrafos varones y les pedían que no les tomaran fotos mientras pintaban esculturas de Paseo de la Reforma.

A la marcha asistieron contingentes de diversos grupos de activistas por los derechos sexuales y reproductivos, como el feminista Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), MexFam, ReDefine e IPAS, así como universitarias de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Nacional (UNAM). Todos llamaban a quienes se detenían a mirarlos con gritos como “mujer consciente se une al contingente” y reclamaban con pancartas que el Estado, la Iglesia y los grupos conservadores cesaran su intento de controlar lo que ellas hacen con sus cuerpos. “Saquen sus doctrinas de nuestras vaginas”, decía una de las cartulinas.

También demandaron que no haya una víctima más de feminicidio y de violencia machista, pues en México son asesinadas más de siete mujeres cada día, según la Organización de las Naciones Unidas, y la mayor parte de esos crímenes siguen impunes. “Son provida pero no les preocupa que maten a las mujeres”, reclamó otra de las oradoras del movimiento.

En el templete estaba una de las víctimas indirectas de feminicidio: Araceli Osorio, madre de Lesvy Rivera Osorio, joven asesinada en Ciudad Universitaria en mayo de 2017. “Yo ya perdí una hija, que no haya ni una más”, exclamó ante el micrófono la activista, que asistió a esta manifestación igual que a otras del movimiento feminista por lo que significa vivir en México siendo mujer, pero también, dijo, porque está a favor del aborto desde su adolescencia y hasta ahora. “Si en su momento Lesvy me hubiera dicho que quería interrumpir un embarazo, hubiera contado con todo mi apoyo”, dijo Araceli Osorio a Animal Político. “Pareciera que todo el tiempo somos menores de edad, que siempre alguien tiene que considerar si nuestras decisiones son correctas o no, si podemos llevarlas a cabo o no”.

Pese a las numerosas marchas en México y el mundo a favor de la legalización del aborto, los gobiernos no han avanzado hacia el cumplimiento de esta demanda; por el contrario, se han presentado diversas iniciativas para reforzar la criminalización de las mujeres que deciden hacerlo, como en Veracruz, donde grupos religiosos han impulsado iniciativas de ley que consideren al feto como un ser humano vivo para que la Constitución proteja su derecho a la vida; o más recientemente el derecho de “objeción de conciencia”, con el que los médicos pueden negarse a practicar un aborto si tienen una postura en contra, aún en una entidad donde sea legal, como Ciudad de México.

El gobierno entrante encabezado por Andrés Manuel López Obrador ha prometido legalizar el aborto en todo el país, lo cual se ha vuelto una de las más grandes expectativas del movimiento feminista para la siguiente administración.

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