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Mucha gente en EU quiere a los mexicanos: el mensaje de unidad de Patti Smith

"Tenemos que derribar los muros. No puede haber muros", dijo la cantante Patti Smith durante el Hay Festival en Querétaro.
Por BBC Mundo
9 de septiembre, 2018
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Patti Smith.

Getty Images

A pesar de los años que lleva bajo los focos, la rockera estadounidense Patti Smith no se esconde.

Con una aparentemente intacta libertad de espíritu y una sensibilidad que emociona, cautivó al público del Hay Festival que se celebra del 6 al 9 de septiembre en la ciudad mexicana de Querétaro, donde ella era una de los invitados estrella.

Se subió al escenario el viernes tras una tormenta épica que inundó las calles y que, según luego explicó, la inspiró para escribir.

Allá, además de interpretar varias canciones suyas y ajenas (como “Imagine”, de John Lennon) junto con el guitarrista Lenny Kaye, la apodada “madrina del punk” leyó dos poemas que subrayan su relación con México, un país que dijo amar.

Patti Smith.

Getty Images
Patti Smith leyó algunos de sus poemas para el público presente.

El primero fue “Red Song” (“Rojo”), inspirado en las pinturas de Diego Rivera.

Y luego llegó “Hecatombe”, el poema que le dedicó en 2012 a su admirado escritor chileno Roberto Bolaño tras leer su libro “2666”, en el que los asesinatos de mujeres en una ciudad llamada Santa Teresa, y que es Ciudad Juárez, son una herida abierta.

Un ícono

Hija de un obrero de una fábrica y una camarera, cuenta que en su juventud no tenía miedo a la pobreza, a tener que dormir en el metro, siempre que pudiera dedicarse al arte.

Y eso es lo que hace al menos desde 1967, cuando se mudó a la ciudad de Nueva York y empezó a participar en la escena artística de Manhattan, donde comenzó su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe y que ella relató en sus memorias “Just Kids” (“Éramos unos niños”, en español).

Patti Smith.

Getty Images
La llamada “madrina del punk” es considerada un ícono de la década del 70 estadounidense.

Pero pronto incorporó la música a sus poemas y con su primer album, “Horses”, Smith se convirtió en un ícono, y el disco en un sonido definitorio de la década de 1970.

El sábado en Querétaro siguió cautivando al público durante su conversación con el editor de Sexto Piso Diego Rabasa, donde habló de su condición de artista, de la literatura y la política -incluido su disgusto con el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump- y desgranó su visión original de la realidad.

“Yo no soy Donald Trump”

Cuando llegó la inevitable pregunta del público sobre el “atropello” contra los niños migrantes centroamericanos en Estados Unidos, Smith se declaró “avergonzada” y “enojada”, pero también quiso abundar en su mensaje de unión y fraternidad.

“Cada día pienso en estos niños. Cada niño es hijo mío, cada madre es mi madre”, aseguró Smith, quien tiene dos 2 hijos.

“No queremos que separen a los niños de sus madres”, dijo la cantante, quien explicó que una de las razones por las que aceptó participar en esta edición del festival en México fue para “hacer saber a la gente que hay mucha gente en Estados Unidos que quiere y respeta a los mexicanos”.

Y aprovechó para mandar el afecto a los mexicanos de parte de su amigo Michael Stipe, cantante del grupo R.E.M.

Calificó al actual gobierno estadounidense de “inhumano”, pero también afirmó: “Ellos no somos nosotros. Yo no soy Donald Trump, yo no soy mi gobierno, soy quién soy”.

La cantante no se engaña, cree que vivimos en “tiempos terribles”, donde el cambio climático es el problema a resolver más importante, y en un escenario cada vez más polarizado.

Pero animó a sobreponerse a los intentos por dividirnos que parten “de gobiernos y corporaciones” y a comunicarnos más.

Hay que “creer en el principio del amor”, amar a los demás a no ser que te demuestren estar equivocado. “El amor es nuestro principio rector más importante”.

“Tenemos que derribar los muros. No puede haber muros”, declaró.

“No soy el centro del universo”

A sus 71 años, Smith parece conservar intacta su vocación artística, sin atisbo de cinismo ni cansancio.

“Mucha gente tiene talento, pero a veces sientes una llamada”, dijo, sin importar los sacrificios que conlleve la vida de artista.

Patti Smith.

Getty Images
Smith compartió su visión sobre la actual política migratoria de la administración Trump.

Y en momentos en los que la musa no acompaña, la curiosidad y un acercamiento detectivesco hacia la realidad siempre salen a sostener a la artista, quien ha publicado 11 discos y varios libros.

Smith también explicó su particular concepción de la humanidad y el tiempo.

“Somos todas las edades y todos los periodos. Nos vemos a nosotros mismos como lineares, pero estamos en todos lados y lo mismo nuestra experiencia”.

Y con el paso de las décadas, ella ha ido aprendiendo, dijo, que ser artista “no me hace más importante que nadie”.

“Aprendí que no soy el centro del universo”.


Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Querétaro, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad mexicana entre el 6 y el 9 de septiembre de 2018.

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Cuartoscuro Archivo

Del discurso humanitario a los soldados en la frontera, el giro en la política migratoria del gobierno

“La política migratoria mexicana no puede estar subordinada a la del gobierno de Donald Trump”, decía en noviembre quien fue el primer titular del INM en el gobierno de López Obrador, Tonatiuh Guillén.
Cuartoscuro Archivo
17 de junio, 2019
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En tan solo siete meses desde que arrancara en diciembre pasado la administración de Andrés Manuel López Obrador, la política migratoria de México ha dado un giro de 180 grados en el discurso y, sobre todo, en los hechos.

En poco más de medio año, México pasó de presumir una nueva política “humanitaria”, basada en el respeto a los derechos humanos, a enviar 6 mil soldados a su frontera sur para detener y deportar a miles de migrantes, ante las demandas del gobierno estadounidense de Donald Trump.

El pasado viernes se produjo un nuevo episodio en este cambio de política: en pleno contexto de la firma el 7 de junio del acuerdo con Estados Unidos, en el que Trump dio un plazo a México de 45 días para contener el flujo migrante, con la amenaza de imponer aranceles, López Obrador anunció que el nuevo comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), la dependencia encarga de realizar las detenciones, encarcelamientos y las deportaciones, será el excoordinador de las prisiones mexicanas, Francisco Garduño Yáñez.

Garduño llega en sustitución de Tonatiuh Guillén, un comisionado de perfil académico -fue director del Colegio de la Frontera Norte-, que abogaba públicamente por mantenerse independiente de las presiones de Trump.

“La política migratoria mexicana no puede estar subordinada a la del gobierno de Donald Trump”, dijo en una entrevista con Animal Político en noviembre del año pasado, en la que también dijo que el uso de soldados y policías para detener migrantes sería “la última excepción y no la regla”.

Ante este cambio, organizaciones civiles criticaron que la llegada al INM de un funcionario “de perfil carcelario” confirma el regreso a una política basada en un enfoque de seguridad nacional, cuya máxima expresión se vivió durante el sexenio pasado de Peña Nieto con el lanzamiento del Plan Frontera Sur.

“El nombramiento del nuevo comisionado es congruente con el regreso a una política migratoria enfocada en el uso de la fuerza, para detener y deportar a personas sin documentos”, apuntó en entrevista Ana Saiz, directora de la organización civil Sin Fronteras.

Por su parte, Alberto Xicontécatl, de la Casa del Migrante de Saltillo, dijo que el nombramiento de Francisco Garduño “es una señal clara” de que hay una vuelta a un perfil policiaco al frente del INM, tal y como sucedió en el gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando se eligió como comisionado al exjefe del Estado Mayor de la Policía Federal Preventiva, Ardelio Vargas.

“Para la sociedad civil es una mala señal -recalcó Xicontécatl-. Y no es una casualidad que, en este momento, cuando se busca detener y deportar a más migrantes, se ponga al frente del INM a un experto en cárceles”.

No obstante, los entrevistados coincidieron en señalar que la llegada de Francisco Garduño al INM es solo un paso más en el cambio de política migratoria, que ya estaba en marcha meses atrás; especialmente desde abril pasado, cuando ante el aumento inédito de las caravanas migrantes -según el gobierno, en solo tres meses hasta 300 mil migrantes entraron en seis caravanas para llegar a Estados Unidos-, la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, endureció su discurso para comenzar a plantear que, si bien México mantenía el enfoque de derechos humanos, el fenómeno migratorio es una cuestión de “seguridad nacional”. Por lo que recalcó la necesidad de ordenar los flujos.

Un ordenamiento que pasó rápidamente del discurso a los hechos.

El 23 de abril, por ejemplo, se repitieron las escenas del gobierno pasado con el Plan Frontera Sur, de detenciones masivas y de persecuciones de policías contra migrantes, entre ellos niños y adolescentes. Ese día, en Pijijiapan, Chiapas, el INM detuvo a casi 400 migrantes.

El 4 de junio, Animal Político documentó historias de migrantes, especialmente cubanos, detenidos en operativos del INM en colaboración con policía y soldados, mientras descansaban en hoteles de Tapachula, a escasos kilómetros de la frontera con Guatemala. Mientras que 24 organizaciones civiles de Estados Unidos, México y Centroamérica, documentaron en una Misión de Observación Civil que en las redadas masivas se está separando a familias enteras, vulnerando el principio de unidad familiar y sus derechos humanos.

Y apenas el pasado sábado, un día después del nombramiento de Francisco Garduño, el INM informó que interceptó en Veracruz a cuatro tráileres en los eran trasladados 791 migrantes indocumentados hacia la frontera norte.

Todo lo anterior también pasó a reflejarse en las estadísticas oficiales, que apuntan a un nuevo boom en las detenciones: solo en mayo pasado, se registraron 22 mil capturas, un 119% más que el año pasado, y un 175% más en comparación con enero, el primer mes del nuevo gobierno de López Obrador.

“Cuando nombraron a Tonatiuh hubo grandes expectativas de un cambio real en la política migratoria, porque sí es alguien que tiene un conocimiento muy amplio del tema, y, sobre todo, de las necesidades de los migrantes”, apuntó Alberto Xicontécatl, de la Casa del Migrante Saltillo.

“Pero ese discurso nunca llegó a cambiar las prácticas de la política migratoria mexicana -matizó Ana Saiz, de Sin Fronteras-. Porque las detenciones siguieron y las deportaciones aumentaron. Es decir, nunca vimos materializado el discurso de la 4T, salvo algunas excepciones”, añadió la activista.

Entre esas excepciones están las imágenes de enero pasado, cuando agentes de migración otorgaron miles de tarjetas de visitante por razones humanitarias a los migrantes que ingresaron al país, por el puente internacional entre México y Guatemala, y no clandestinamente atravesando en balsas el Río Suchiate.

La entrega de esas visas fue destacada por la prensa internacional, entre ella The New York Times, como el paradigma de la nueva política migratoria del gobierno de López Obrador. Aunque la entrega de esas visas duró poco. Apenas dos semanas, el tiempo en el que el INM anunció que puso fin al programa.

Rumbo al tercer país seguro

Otro punto clave donde, progresivamente, se está produciendo también un cambio en la postura de México es en el tema del refugio a los migrantes.

Desde el inicio del nuevo gobierno de López Obrador, múltiples actores, entre ellos Segob, Cancillería, y la propia Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados (Comar), han repetido que México no aceptará ser un “tercer país seguro”.

Esta figura significa que los centroamericanos que busquen refugiarse de la violencia de las pandillas que azota, especialmente, a Honduras y El Salvador, no podrían pedir refugio en Estados Unidos, como es la intención de la mayoría, sino que solo podrían hacerlo en México, lo cual provocaría que México asumiera todo el peso en la gestión de los refugiados.

“De ninguna manera lo aceptaremos”, dijo el subsecretario de Migración, Alejandro Encinas, el 19 de diciembre pasado.

Sin embargo, un día después, el 20 de diciembre, Estados Unidos decidió de manera unilateral que enviará a quienes soliciten asilo en su territorio a México, para que esperen aquí la resoluciones de sus casos, decisión que México aceptó argumentando que lo hacía para proteger a los migrantes.

Y siete meses después, el 7 de junio pasado, se produjo un nuevo paso hacia el tercer país seguro con la firma del acuerdo con el gobierno de Estados Unidos.

Tras ese acuerdo, el canciller Marcelo Ebrard ha enviado mensajes contradictorios. Si bien ha reiterado que México no aceptará ser tercer país seguro, en una conferencia de prensa el pasado 11 de junio también admitió que, si en el plazo de 45 días señalado por la administración Trump no se consigue reducir el flujo migratorio, entonces habría una nueva negociación.

Y ahí sí, estaría en la mesa la posibilidad de que México asuma ese nuevo rol. Algo que podría suponer el colapso del ya de por sí colapsado sistema de refugio mexicano, que para este año, a pesar de que las solicitudes de asilo aumentaron 82%, experimentó un recorte en su modesto presupuesto de poco más de 20 millones de pesos, para atender miles de solicitudes.

Por ahora, lo que sí es un hecho es que, tras la firma del acuerdo con Estados Unidos, México presentó un nuevo plan fronterizo, en el que Marcelo Ebrard detalló que, a la par de endurecer las medidas de contención con el ya anunciado envío de la Guardia Nacional, más la contratación de otros 825 agentes para el INM, también se propondrán otras medidas para la protección de los migrantes, y para ofrecerles la posibilidad de trabajo y asilo en México.

Sin embargo, en el contexto de ese nuevo plan, el canciller también dijo una frase que resume el giro de 180 grados en la política migratoria de derechos humanos, y en la que, básicamente, avisó que no son bienvenidos los migrantes que busquen llegar a Estados Unidos a través de suelo mexicano.

“(Si eres migrante) probablemente lo que te vas a encontrar es que te vamos a decir: no queremos que atravieses nuestro territorio si tu objetivo es llegar a otro país. ¿Por qué? Porque le vas a crear a un problema a nuestro país”, señaló.

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