Quiénes son los porros que atacaron a los estudiantes de la UNAM en Rectoría
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Quiénes son los porros que atacaron a los estudiantes de la UNAM en Rectoría

Un ataque violento contra estudiantes de la UNAM despertó una protesta de miles de alumnos de la universidad más grande del país. Repudian la presencia de los grupos de choque llamados "porros". ¿Quiénes forman parte de estos colectivos y a qué intereses responden?
8 de septiembre, 2018
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“¡Fuera porros de la UNAM!”, era el grito que miles de estudiantes coreaban la tarde del miércoles en el sur de Ciudad de México.

En el campus central de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se reunieron más de 30.000 alumnos, una de las mayores concentraciones de estudiantes en el lugar desde las históricas protestas de 1968.

Y entre las diversas exigencias a las autoridades de la UNAM, una era la más clara: la expulsión de los grupos de choque conocidos como “porros”.

Apenas el lunes pasado, una protesta pacífica de estudiantes de bachillerato -del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcaptzalco de la UNAM- terminó abruptamente cuando un grupo de “porros” los atacó con piedras, palos, bombas caseras y navajas, según informaron medios locales.

Cuatro estudiantes resultaron lesionados, dos de ellos con heridas de gravedad, detallaron los gestores del centro.

Ataque con una bomba casera
Diego Uriarte

Bombas caseras fueron empleadas en el violento ataque contra alumnos del CCH Azcapotzalco de la UNAM.

“Me tocó correr por mi vida”, dijo una alumna identificada como Yohali al diario El Universal.

“Estamos hartos de que en lugar de que (las autoridades universitarias) nos protejan, nos maltraten. No es justo que ultrajen así nuestra universidad y no vamos a soportar más. Estuvo muy, muy feo”, se quejó la estudiante del CCH Azcapotzalco.

Qué son los “porros”

Tanto para estudiantes como para profesores de la UNAM, la existencia de grupos de choque ha estado históricamente asociada a grupos que quieren controlar la universidad, tanto en esta institución como en otras del país.

“Quien los maneja tiene la intención de controlar a la universidad y todo lo que de ella se deriva. Como son jóvenes, se pueden confundir con estudiantes”, le dice a BBC Mundo el doctor Hugo Sánchez, un investigador del fenómeno de los “porros” en México.

Vista aérea de la manifestación

Santiago Arau
En la protesta participaron miles de estudiantes de la UNAM, con apoyo de alumnos de otras escuelas de nivel superior y bachillerato.

“La UNAM no solo es una universidad que tiene un prestigio académico muy importante. También es una escuela de cuadros políticos, para el gobierno y para la oposición”, explica el investigador.

“Ahora hay una lucha de grupos para ver quién controla a la UNAM. El rector (Enrique) Graue pronto dejará el cargo. Y quien controla a la UNAM no solo controla la parte académica, sino también la política. Ahí es donde están los porros”, afirma Sánchez.

Las autoridades universitarias, por su parte, niegan estar detrás de estos grupos de choque.

“Son grupos de provocadores, que obedecen intereses ajenos a la universidad, y que evidentemente pretenden desestabilizar, creando un clima de inseguridad e incertidumbre”, dijo el rector de la UNAM en una declaración este martes.

“Su existencia violenta la vida académica de nuestra casa de estudios, y pretende inhibir la libre expresión de la comunidad universitaria”, agregó el rector Graue en un pronunciamiento en el que condenó los hechos violentos del lunes.

Protesta estudiantil México

EPA
La manifestación fue una de las mayores protestas estudiantiles en años.

Graue, sin embargo, dijo “estar claro” de que las autoridades tienen que hacer más: “No basta con reprobar enérgicamente los hechos ocurridos; es necesaria una acción definitiva que erradique para siempre estas oscuras y cobardes agresiones”.

Por lo pronto, el rector señaló que en el caso de la violencia del lunes había grupos de “porros” identificados como “32”, “3 de marzo” y “Federación de Estudiantes de Naucalpan” y firmó la expulsión de 18 personas inscritas en la Universidad.

Este jueves, la UNAM también anunció en un comunicado la suspensión del coordinador operativo de vigilancia de la UNAM, Jesús Teófilo Licona Ferro, por los hechos violentos ocurridos el lunes.

La seguridad en los campus de la UNAM es gestionada por el propio centro y en raras ocasiones se involucran cuerpos policiales. Pero la Fiscalía de Ciudad de México informó de que investigará lo ocurrido esta semana.

Su origen

Los mencionados por el rector son algunos de las decenas de grupos de “porros” que han existido a lo largo del siglo XX y en la actualidad, no solo en la UNAM, sino en otras instituciones de educación superior.

Pero la UNAM es la institución más numerosa y más prestigiosa de México: más de 390.000 alumnos y profesores y el campus más grande del país.

Y el investigador Imanol Ordorika señala que el origen de los “porros” se dio entre las décadas de 1930 y 1940 en la UNAM, cuando la disputa por el control de la universidad echó mano de grupos de choque.

El campus central de la UNAM

Getty Images
Ciudad Universitaria es el campus de educación superior más grande de México.

El pistolerismo -basado en la agresión física y la violencia armada en contra del opositor- evolucionó al “porrismo” en el interior de la UNAM, apunta Ordorika en su artículo “Violencia y ‘porrismo’ en la educación superior de México”.

“Pandillas de delincuentes estrechamente vinculadas a grupos políticos oficiales externos e internos a la institución se irán convirtiendo paulatinamente con el paso del tiempo enel brazo armado (golpeador represivo) de esos grupossiempre vinculados a las autoridades universitarias, sentando las bases de la institucionalización, años después, del fenómeno denominado porrismo”, explica Ordorika.

El nombre de “porro”, por su parte, se origina de las “porras” universitarias de los equipos deportivos, los grupos de animaciónque históricamente han acompañado a los equipos deportivos de la UNAM.

¿Qué hace un “porro”?

El ataque contra estudiantes como el ocurrido el lunes es una de las formas de actuación más características de los porros: acabar con manifestaciones.

Y Porros entrevistados por el diario Milenio explicaron que se integran a colectivos o grupos que generalmente dicen realizar “actividades culturales o deportivas”, pero que en la práctica tienen otros fines.

Estudiantes marchan en la UNAM

EPA
Unos 40 planteles de la UNAM, entre escuelas y facultades, se declararon en paro esta semana.

“La dirección (escolar) va con los dirigentes de los porros y les dice ‘necesito que saquen a estos güeyes (chicos) de aquí’. Entonces vas y les avientas petardos, bombas molotov, más que nada espantarlospara sacarlos de la escuela”, le dijo un porro apodado “El Zeta” a Milenio.

Las autoridades saben quiénes son todos, al menos los cabecillas. Si quisieran terminar con esto ya lo hubieran hecho, pero llegue quien llegue no se va a acabar porque no quieren, las autoridades necesitan los grupos”, dijo un exmiembro de un grupo porril identificado como “El Shaggy”.

Pero, ¿por qué un alumno de la UNAM, la institución de más alta demanda de ingreso del país, se podría arriesgar a participar en grupos de “porros”?

Estudiantes marchan en la UNAM

EPA
Los estudiantes exigieron a las autoridades universitarias la expulsión de alumnos vinculados a grupos de “porros”.

Sánchez, quien es el autor de “”Génesis, desarrollo y consolidación de los grupos estudiantiles de choque (1930-1990)”, explica que el beneficio principal para el “porro común” es económico, pues generalmente son jóvenes de bajos ingresos.

“En México tenemos una amplia población joven que vive en condiciones difíciles. Los grupos de choque o de porros reclutan a esos jóvenes. Le permite a un joven de escasos recursos tener dinero que en su condición de vida normal no tendría”, señala Sánchez.

Pero según sus investigaciones, los líderes son los más beneficiados e interesados en sostener la existencia de “porros”.

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Cuartoscuro

En primera entrega de auditorías de 2019, ASF deja fuera programas y megaobras de AMLO

Proyectos como el Tren Maya y Dos Bocas, además de los programas estrella del gobierno serán entregados hasta febrero de 2021.
Cuartoscuro
30 de octubre, 2020
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Tras un retraso de varios meses por la pandemia de COVID-19, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) entregó a la Cámara de Diputados 487 informes individuales del gasto público ejercido en 2019 -el primer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador- por instituciones federales, estados y municipios, pero dejó fuera, en esta primera entrega, informes sobre los programas estrella del gobierno y las megaobras.

Dichos informes serán entregados hasta febrero de 2021. En una sesión virtual con la Comisión de Vigilancia de la ASF de la Cámara de Diputados, el Auditor Federal, David Colmenares, señaló que la elaboración de las auditorías faltantes está en curso.

La cantidad de informes individuales entregados por la ASF, 487, corresponde al 38% de las 1 mil 280 auditorías programadas para la Cuenta Pública 2019.

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Esta entrega parcial no incluye revisiones a programas prioritarios como Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida o Becas Benito Juárez, ni de megaobras como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas o el aeropuerto de Santa Lucía.

En esta entrega parcial, la ASF incluyó auditorías al Fondo de Gastos Catastróficos y al Programa de Vigilancia Epidemiológica del Fonden, así como al IMSS, al ISSSTE y a los Laboratorios Birmex.

También entregó auditorías a Pemex Exploración y Producción y a Pemex Fertilizantes, por las inversiones a la rehabilitación de plantas de fertilizantes nitrogenados de Veracruz. En cuanto a obras de infraestructura, incluyó auditorías al Tren México-Toluca y al Tren de Guadalajara.

“Derivado de la contingencia de salud pública por la pandemia de COVID-19, se afectó ampliamente la operación formal de los tres Poderes de la Unión y de las entidades federativas”, indicó el funcionario.

“La totalidad de los gobiernos de los estados y la mayoría de los municipios, así como las entidades y dependencias de la Administración Pública Federal y demás órganos federales, publicaron diversos acuerdos por los cuales suspendieron o tienen suspendidas actividades administrativas, plazos y términos relacionados con la naturaleza de las funciones propias de las instancias referidas, (y se) manifestó una limitada capacidad de respuesta de las entidades y dependencias fiscalizadas para atender las solicitudes de información y requerimientos de la propia Auditoría”.

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El presidente de la Comisión de Vigilancia de la ASF, el diputado Mario Rodríguez, lamentó que, a la fecha, no se tenga un reporte de cómo se está ejerciendo el presupuesto millonario destinado por la actual administración a los programas sociales y los megaproyectos.

“Hubiéramos esperado que, al menos algunas de las (inversiones) que han tenido mucha resonancia en la opinión pública y de parte del gobierno, pudieran haber entregado algunos avances al respecto, entendemos que los tiempos le dan para poder cerrar ciclos o para continuar haciendo auditorías hasta febrero, pero es lo que pudiéramos tener como información previa para poder tener una opinión respecto a la utilización de los recursos, en donde, además, están utilizando los mayores recursos”, dijo en entrevista.

“Estamos en duda de cómo se están llevando a cabo la administración de estos recursos, por eso era importante que pudiéramos tener un avance, al menos en algunos de los rubros que han estado en discusión y en señalamientos, que tuviéramos algo; evidentemente, ellos están en su facultad de poderlo mandar hasta febrero”.

Estados y municipios tienen pendiente por aclarar 20 mil mdp

El Auditor David Colmenares informó que se determinó un monto observado de 25 mil 748 millones de pesos correspondientes al gasto federalizado -gasto programable y participaciones federales- que se entregó en 2019 a los estados y municipios.

De ese monto, precisó, se recuperaron apenas 748 millones de pesos, equivalentes al 2.8% del total, que las entidades fiscalizadas ya reintegraron a la Tesorería de la Federación.

Agregó que los estados y municipios tienen pendiente por aclarar otros 20 mil 010 millones de pesos.

De los 25.7 millones de pesos observados, el 54.6% (14 mil 047 millones de pesos), correspondió a la falta de documentación probatoria; el 8% a pagos improcedentes o en exceso; el 6.5% a rendimientos financieros no ejercidos y que no fueron reintegrados a la Tesofe, y el 4.9% a transferencias de recursos a otras cuentas bancarias.

Los fondos federales auditados en la Cuenta Pública 2019 fueron el Fortamun, FASSA, FAM, FAETA, Expansión de la Educación Inicial, Programa Nacional de Inglés, Atención a la Salud y Medicamentos Gratuitos para la Población sin Seguridad Social Laboral, Escuelas al Cien y Seguro Popular.

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