Multifamiliar Tlalpan: vecinos lidian con reconstrucción lenta e irregularidades

Cinco constructoras trabajan en la rehabilitación de 9 edificios y en la reconstrucción del 1C, donde murieron 9 personas. A un año de la tragedia, damnificados narran su experiencia y dan testimonio sobre los trabajos que ahora se llevan a cabo.

Multifamiliar
Los trabajos han comenzado en la mayoría de los edificios. César Reveles

Doce meses de incertidumbre, de vivir en campamentos improvisados, de manifestarse, de exigir a las autoridades, pero siempre con una certeza: sus vidas no podían detenerse aquel 19 de septiembre de 2017.

Los vecinos del Multifamiliar Tlalpan aguardan la rehabilitación en los 9 edificios que quedaron de pie, y la reconstrucción del edificio 1C que colapsó con el sismo de magnitud 7.1 que sacudió el centro del país.

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Sus caras demuestran el cansancio de un año de lucha. Aunque los trabajos iniciaron hace algunas semanas, el proceso para los damnificados no ha sido fácil, y están conscientes de que sus condiciones de vida podrían mantenerse así por lo menos 10 meses más.

“Vivir en un campamento es pesado, nos inundamos, se echan a perder nuestras cosas, hemos perdido mucho pero no nos podemos victimizar, sino sacar nuestra fortaleza”, comenta a Animal Político Guadalupe Padilla, propietaria del departamento 25 del edificio 4A.

Tras varias asambleas con los vecinos del Multifamiliar, el gobierno capitalino, a través de la Comisión de Reconstrucción, inició los trabajos para el edificio 1C el pasado 24 de julio; el 13 de agosto comenzaron las obras de rehabilitación en los otros nueve edificios que complementan el complejo habitacional.

Animal Político visitó las obras y recopiló los testimonios de los damnificados. Algunos de ellos reconocen que si bien la Comisión de Reconstrucción cumplió con dar luz verde al proceso de rehabilitación, los trabajos hechos hasta ahora no han cumplido del todo con sus expectativas iniciales.

Actualmente en las obras trabajan cinco constructoras distintas. Cuatro de ellas se encargan de 9 edificios y una se dedica, en coordinación con el INVI, a la reconstrucción del 1C.

El presupuesto asignado por la Comisión de Reconstrucción al Multifamiliar Tlalpan ronda los 315 millones de pesos, aunque el dinero no ha sido depositado.

Carlos Luz, otro de los damnificados, y quien es parte del equipo de vecinos que trabaja con las constructoras, explica que para la elección de éstas no hubo ninguna licitación.

“Al inicio la Comisión de Reconstrucción nos entregó un catálogo con 61 constructoras, citamos a todas pero solo llegaron 11, de esas declinaron 3 porque consideraron que no podrían con la complejidad de la obra. De las 8 restantes solo quedaron 5, las cuales aceptaron el proyecto y ahí fue cuando se asignaron los edificios”.

Las cinco constructoras que laboran en el multifamiliar son:

Constructora REM (se encarga de los edificios: 3B, 4A, 4B y 4C); Corporación de Servicios Nacionales (3A); Tabicón y Mecate (1C); Constructora DPE (3C), y Constructora Gabsa (2A, 2B y 2C).

Carlos detalla que cada una de estas constructoras presentó su catálogo de conceptos, es decir, evaluaron los daños de los edificios que les fueron asignados y calcularon la cantidad que requerían para los trabajos de rehabilitación. Los montos fueron autorizados por la Comisión de Reconstrucción, y fue así que se asignaron los 315 millones de pesos.

“Para los edificios tipo 3 (3A, 3B y 3C) se asignaron alrededor de 50 millones de pesos; para los tipo 2 (2A, 2B y 2C) 100 millones de pesos, y para los tipo 4 (4A, 4B y 4C) entre 110 y 120 millones de pesos, los recursos restantes son los correspondientes a la reconstrucción del 1C”, agrega Carlos.

Los trabajos de reconstrucción del edificio 1C se mantienen en pausa. Foto: César Reveles.
Aun quedan algunas varillas retorcidas del 1C, a lado, las varillas que serán usadas para el nuevo edificio. Foto: César Reveles.

La diferencia de presupuesto para cada uno de los edificios tiene que ver directamente con el tipo de daño y los trabajos de rehabilitación que se harán. Según Carlos, los tres edificios tipo 4 son los que presentan mayores daños y por ende requieren más dinero.

Caso especial es el del 3B, el cual estuvo a punto de colapsar, sin embargo el cálculo para su rehabilitación es menor pues son departamentos más pequeños.

Carlos detalla que las obras del 1C se frenaron hace más de 10 días pues el proyecto presentado por la inmobiliaria encargada (Tabicón y Mecate) no convenció del todo a los dueños de los departamentos, y al personal del INVI, pero esperan que en los próximos días se hagan los ajustes necesarios y continúen con las obras.

Explica que los recursos de la Comisión de Reconstrucción no han sido depositados ya que el contrato aún se está detallando. “Queremos unificar el contrato, que sea uno solo para los 9 edificios y otro para el 1C. Mientras tanto las constructoras empezaron a trabajar con sus propios fondos, pero en estos días tendremos listo el contrato y los recursos estarían disponibles”.

Denuncian irregularidades en las obras

Guadalupe Padilla asegura que, a la fecha, como dueños de los departamentos no han recibido una copia del proyecto a realizar, además de que, según cuenta, el trato de la Constructora REM, encargada de las obras de su edificio, ha sido inadecuado.

“A partir de que llegaron nos dieron solo cinco días para sacar nuestros muebles de los departamentos, los ingenieros nos apresuraron. Yo me negué a sacar mis pertenencias y entregar mis llaves pues no hay un contrato firmado aún, así yo no tengo la certeza de qué es lo que harán”.

Hace unos días Guadalupe fue víctima de un robo. Por la mañana hizo una visita a su departamento, salió y cerró con llave, pero cuando regresó por la tarde-noche la chapa estaba forzada y la puerta abierta. Se llevaron sus alhajas, una pantalla y unas cobijas.

Más allá del robo, lo que ella reclama es la irregularidad y falta de seguridad que impera en las obras. “No puede ser que a plena luz del día los trabajadores abran a la fuerza los departamentos para robar lo poco que tenemos, y que ni los policías ni los ingenieros se percaten”.

Desde ese día tiene que cerrar su departamento con una cadena.

La chapa de la casa de Guadalupe fue forzada. Foto: César Reveles.
Le robaron algunas alhajas y una pantalla. Foto: César Reveles.

Algo parecido le sucedió a Cheryl Mackey, dueña del departamento 35 del edificio 2B.

Cheryl cuenta que los ingenieros encargados de su edificio (Constructora Gabsa) les explicaron a grandes rasgos, sin mostrar planos o un proyecto en forma, los trabajos que llevarían a cabo.

“Dijeron que el mayor daño estaba en las cocinas y en los baños, y preguntamos qué harían en las escaleras pues están sumamente dañadas, y contestaron que esas no estaban contempladas en el proyecto. Desde ahí perdí la confianza porque no entendía por qué los habían contratado a ellos”, comenta.

Señala que ha habido mucha omisión en cuanto a la información, “la administradora de mi edificio no nos ha mostrado los contratos. Nuestra pregunta es: ¿por qué nos corrieron, por qué la premura si no hay contratos?”

Ante estas condiciones, y por la falta de dinero para pagar una mudanza, Cheryl decidió no vaciar su departamento, sin imaginar que esto le traería más problemas.

El día que los vecinos del edificio 2B fueron citados para entregar sus llaves, ella no lo hizo y, como represalia y por una decisión entre vecinos, asegura, le cortaron el agua.

Se apresuró entonces para sacar sus pertenencias. “En esos días me detectaron Epoc (enfermedad pulmonar), para mí era muy difícil sacar mis cosas entre tanto polvo y sin agua para poder humedecer mis fosas nasales, solicité varias veces que me regresaran el servicio, pero no quisieron”.

Con el paso de los días Cheryl empeoró por el Epoc, tuvo que ausentarse 5 días, sin embargo dejó todas sus cosas listas solo para subirlas a la mudanza.

Al cabo de esos días regresó para sacar las cajas y bolsas que ya tenía preparadas. “El ingeniero no me dejó pasar, argumentando que era por seguridad, me dijo que estaban demoliendo cuando ni siquiera nos habían enseñado el proyecto”.

Ante la negativa, regresó cinco días después con la mudanza que se llevaría sus cosas. Un trabajador intentó detenerla nuevamente pero hizo caso omiso, y al llegar a su departamento se dio cuenta que estaba cerrado por dentro.

“Cuando por fin pude entrar vi que ya habían tumbado mi balcón, la ventana que estaba a lado de éste ya estaba rota, supongo que por ahí entraron. En las recámaras todas las cajas y bultos que había empacado estaban deshechas, todo estaba regado en el piso”.

A Cheryl le robaron toda su herramienta, por lo que asume que fueron los trabajadores de la obra, sin embargo a la fecha no ha denunciado los hechos pues aún no decide si iniciar un averiguación previa contra quien resulte responsable o solo levantar una acta de hechos, “de cualquier forma mis pertenencias no las recuperaré”.

Cuando Cheryl entró a su departamento encontró sus cosas tiradas en el piso y fuera de las bolsas que había preparado. Foto: Cheryl Mackey. 

A la fecha, Guadalupe y Cheryl se dicen inconformes por los hechos suscitados, y esperan que a la brevedad les sea entregada toda la información solicitada, incluyendo planos, contratos y calendario de trabajo.

Lamentan que las respectivas constructoras no asuman la responsabilidad de los robos y no asuman el compromiso de respetar sus pertenencias.

Al entregar las llaves de sus departamentos todos los vecinos firmaron una acta de entrega-recepción, en la que se estipula que los departamentos serán entregados en un lapso aproximado de 9 meses.

La carta firmada por los vecinos cuando entregaron las llaves de sus casas a las inmobiliarias. Foto: Cheryl Mackey. 

“Gracias por el apoyo y el amor”

A más de un mes de haber iniciado las obras la mayoría de los edificios muestran indicios de trabajo. Algunos ya no tienen balcones, en otros han retirado las ventanas, y tirado las paredes.

El recorrido de Animal Político en el Multifamiliar es guiado por Guadalupe, al llegar a su departamento suelta un suspiro y abre el candado que ahora es su única cerradura.

“Adquirir este departamento me costó mucho, por eso mi preocupación de recuperarlo. Quiero dejar algo a mis nietas, no me gustaría regresar a un lugar que solo tendrá una vida de 10 años”.

Al salir de su edificio solo hay que caminar escasos 50 metros para llegar al lugar donde colapsó el 1C. La maquinaria está parada, se nota que llevan días sin trabajar, solo queda un hueco en donde estaban los cimientos. Los escombros han sido retirados, en una esquina aún hay algunas varillas retorcidas, la desolación y el recuerdo de las nueve personas que murieron sigue latente.

La casa de campaña donde vive Guadalupe Padilla desde hace un año. Foto: César Reveles.

Guadalupe recuerda cómo hace un año ese mismo sitio estaba lleno de personas de la sociedad civil que retiraban, uno a uno, los escombros tratando de rescatar a quienes quedaron atrapados.

“A todos ellos quiero agradecerles el apoyo y amor con el que nos ayudaron, aquí estuvieron, nos cubrieron con su amor y a todos aquellos que vinieron a sacar cadáveres y auxiliar a los heridos, mil bendiciones por su fuerza y el valor que tuvieron, son las cualidades que debemos aprender”.

Resignada Guadalupe cree que aún vivirá en el campamento un año más

“Trato de mejorar mi entorno, durante este año he sacado un aprendizaje muy grande, porque ahora entiendo que de las derrotas tienes que sacar las victorias. Estoy juntando material para hacer mi casita de madera, y la casa de campaña, para vivir en condiciones agradables durante este periodo”.

Espera que aquellos ciudadanos que no tuvieron pérdidas materiales ni humanas hayan aprendido el sentido de la unidad, “porque trabajando todos unidos las cosas caminan de otra manera, que no sea un 19 de septiembre el que nos una, deberíamos tener siempre la misma sintonía, y colaborar juntos como lo hicimos los primeros días después del sismo”.

Por su parte, Carlos Luz se dice contento por lo logrado tras meses de trabajo con el gobierno de CDMX, pero a la vez se confiesa un tanto desesperado pues ha sido un proceso largo.

Comprende la preocupación de algunos de sus vecinos, pero pide que tengan confianza en que las cosas se harán bien y todos podrán regresar a sus casas con la seguridad que merecen.

“Me gustaría que tengan la certeza de que velaremos por sus patrimonios, no dejaremos que se haga un mal trabajo, confiamos en que regresaremos a departamentos seguros y estaremos supervisando las obras para que así sea”.

Agradece a la sociedad que ayudó durante meses, “desde el primer momento se acercaron para apoyarnos y así como lo hicieron deben tener la certeza de que si el día de mañana les toca a ellos, nosotros estaremos ahí y no los dejaremos solos”, finaliza.

Será en estos días cuando los planos finales estén listos para que todos los vecinos conozcan a detalle las obras y la Comisión de Reconstrucción libere los recursos.

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