El Nuevo Aeropuerto, la mejor opción, aunque hay 5 riesgos de corrupción en la obra: IMCO
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El Nuevo Aeropuerto, la mejor opción, aunque hay 5 riesgos de corrupción en la obra: IMCO

El Instituto Mexicano para la Competitividad presentó un informe en el que, a pesar de señalar “puntos críticos” y “riesgos de corrupción”, destaca que el NAICM es la mejor opción para México.
Por Manu Ureste
5 de septiembre, 2018
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En la consulta planteada para el próximo mes de octubre por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en la que se preguntará a la ciudadanía si se prosigue con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAICM), o se opta por construir dos pistas nuevas en la base aérea de Santa Lucía, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) lo tiene claro: la obra del NAICM debe continuar.

Así lo expone en su informe Nuevo Aeropuerto Internacional de México, un proyecto indispensable: riesgos y oportunidades, en el que destaca, por un lado, que el nuevo aeropuerto “es la mejor alternativa” para atender la creciente demanda de transporte aéreo de los mexicanos, y por otro, que una hipotética cancelación del proyecto costaría al país 120 mil millones de pesos.

Ahora bien, pese a estar a favor del proyecto, la obra del nuevo aeropuerto tampoco está exenta de “puntos críticos” y de “riesgos de corrupción”, advierte el IMCO.

Entre esos puntos críticos, la organización civil destaca, por ejemplo, la falta de control interno en los procesos de adjudicación de los contratos, la entrega de recursos a empresas con antecedentes en escándalos de corrupción, y la firma de convenios por 7 mil millones de pesos entre dependencias públicas que no están sujetos a mecanismos de vigilancia.

A continuación, Animal Político te presenta los principales “riesgos de corrupción” detectados por el IMCO en la obra del nuevo aeropuerto, que está llevando el Grupo Aeropuertario de la Ciudad de México (GAICM), la empresa de participación pública responsable del NAICM.

Convenios por más de 7 mil millones sin mecanismos de control

Uno de los grandes ‘puntos rojos’ que plantea el informe del IMCO es la firma de 46 convenios entre el Grupo Aeropuertario de la Ciudad de México y 19 dependencias públicas, como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), por un total de 7 mil 365 millones de pesos para la realización de servicios.

¿Y por qué es un punto rojo? Porque estos convenios se realizaron aprovechando un resquicio legal en el artículo 1 de la ley de adquisiciones, que establece que dos dependencias de gobierno pueden firman convenios sin pasar por ningún mecanismo de control, como la licitación pública, dejando la puerta abierta a la subcontratación de empresas fantasma.

Así pasó en el caso de La Estafa Maestra documentado por Animal Político, en el que 11 dependencias de gobierno desviaron 7 mil millones de pesos a 150 empresas irregulares, a través de la firma de convenios con 8 universidades públicas que hicieron de intermediarias en el desvío.

“Los convenios de colaboración son un elemento que la legislación mexicana permite, pero que en realidad constituyen una de las peores prácticas en términos de transparencia y rendición de cuentas”, recalca el IMCO, que añade que en este tipo de convenios “no existe nada similar” a un dictamen que justifique que la obra o servicio deba realizarse por una dependencia de gobierno en particular, ni tampoco hay una obligación de mantener una bitácora actualizada de los trabajos, “ni mucho menos, una forma de probar que los sobrecostos que se han pagado por las obras se hayan justificado”.

Un ejemplo de lo anterior, es el convenio firmado entre el GACM y la Sedena por mil 547 millones de pesos para construir la barda perimetral del NAICM. Un convenio, destaca el IMCO, en el que “más allá del argumento de seguridad nacional, no existe ningún documento que avale a la Sedena como la entidad idónea para construir dicha barda”.

Aunque la firma de estos convenios entre el GACM y dependencias de gobierno no significa, o al menos no hay evidencia de ello, que se esté subcontratando a empresas al estilo ‘La Estafa Maestra’, el IMCO pide a las autoridades de fiscalización que hagan un seguimiento de dichos convenios.

Lo anterior, “para garantizar que los bienes y servicios adjudicados se hayan entregado a tiempo, que las dependencias que firmaron los convenios no hayan echado mano de subcontrataciones en los casos que esto no estaba contemplado y, que los sobrecostos pagados (si es que los hubo), estén debidamente justificados”.

Contratos con incrementos millonarios no permitidos por ley

Aunque, de acuerdo con el análisis del IMCO, en general los procesos de contratación de las obras del NAICM “se han llevado a cabo conforme a la ley”, ocho de los 320 contratos analizados por esta organización civil presentan modificaciones tanto a la cantidad de dinero otorgada a las empresas contratistas, como en el plazo de tiempo de la obra, que debían tener la autorización de la Secretaría de la Función Pública y no la tienen.

Por ejemplo, en la licitación LPN-OP-DCAGI-SC-114/15, el GAICM otorgó un contrato por 608 millones de pesos a la empresa Transportaciones y Construcciones Tamaulipecos SA de CV, “para la construcción de los caminos provisionales de acceso al NAICM”. Sin embargo, tras modificaciones no autorizada por la SFP, el monto aumentó hasta los 760 millones de pesos; 152 millones más, o un alza del 25%.

Otro ejemplo: en la adjudicación directa AD-SRO-DCAGI-SC-003/16, la empresa Ingeniería y Procesamiento Electrónico SA de CV recibió por supervisar la supervisión de la construcción del drenaje del NAICM un contrato por 7 millones 680 mil pesos. Pero el monto se incrementó sin la autorización de la SFP hasta los 14 millones 670 mil pesos, un alza del 91%.

“Son elementos que los órganos auditores (la SFP, la Auditoría Superior de la Federación –ASF-) deberán vigilar y revisar a profundidad debido a que el incremento el monto modificado requeriría de la elaboración de un nuevo contrato y no solo de un convenio modificatorio”, señala el informe.

Sobrecostos injustificados

Además de contratos que incrementaron el monto a partir de una modificación, también hubo contratos por bienes o servicios cuyo monto adjudicado sobrepasó por mucho el presupuestado.

El IMCO subraya que en el 95% de los contratos revisados se ajustan al monto presupuestado. Pero el 5% restante sí lo supera, destacando el caso de tres contratos que tuvieron un sobrecosto de al menos 100%.

El caso más notable es el de la licitación pública LPN-OP-DCAGI-SC-115/15, cuyo monto original presupuestado era de 770 mil pesos, y el monto del contrato acabó siendo 493 millones 916 mil pesos, un 641% más.

Ante casos como este, el IMCO señala que las autoridades de fiscalización deberán poner el foco en la revisión de los contratos que sobrepasen el presupuesto originalmente considerado, para determinar las causas del sobrecosto.

Empresas vinculadas a casos de corrupción

El informe del IMCO también analizó los antecedentes de las empresas que recibieron contratos por las obras del NAICM, y encontró varias ‘banderas rojas’ que implican riesgos de corrupción.

Por ejemplo, halló empresas “con malos antecedentes”, como el consorcio SACYR EPCCOR NAICM, S.A.P.I. de CV.

EPCCOR participó en la construcción de la ampliación del Paso Exprés de Cuernavaca; obra que, de acuerdo con informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), presentó “gastos inflados” y múltiples irregularidades en la calidad de la obra, que derivaron en un socavón que provocó la muerte de dos personas al caer su vehículo.

Mientras que la española SACYR “está ligada a escándalos de corrupción reportados por la prensa nacional de ese país”, como el caso ‘Enredadera’; una trama que investiga la policía por supuestos amaños de adjudicaciones públicas en beneficio de una filial de SACYR; acusación que la constructora española ha rechazado, alegando que siete de sus empleados –dos de ellos ya en prisión preventiva y despedidos- eludieron de forma “premeditada” los controles de la compañía, y actuaron al margen de la misma “para su beneficio particular”, informa El Confidencial.

Ante este contexto, el IMCO señala la necesidad de que el GACM “fortalezca su capacidad de investigación”, para que haga “verificaciones de antecedentes” de las empresas antes de contratarlas. “Y así, una vez identificados los riesgos, se decida si es conveniente o no formalizar la relación comercial”, apunta.

Adjudicaciones directas sin justificación legal

Y otro foco rojo: de 320 contratos de obra analizados por el IMCO, la mayoría, el 57% (157) fueron adjudicados de manera directa a empresas; es decir, “el modo de contratación menos competido”, a partir del cual se adjudicaron 3 mil 825 millones de pesos.

De esas adjudicaciones directas, solo el 19% -menos de 2 de cada 10- presentaron una “justificación legal adecuada” de por qué el contrato se entregó de manera directa, sin pasar por una licitación abierta. El resto, o no presentó un dictamen con justificación alguna, o bien presenta un dictamen en el que solo enuncia artículos de la ley, sin mayor explicación.

“Es necesario revisar los motivos por los que la dependencia decide hacer excepciones a la licitación”, recalca el informe del IMCO.

Lee aquí o descarga el informe completo del IMCO

Cancelar el NAICM, “un tiro en el pie para la economía mexicana”

A pesar de estos riesgos de corrupción, Juan Pardinas, director del IMCO, subrayó que se trata de la mejor opción para el país, puesto que considera inviable la alternativa propuesta por el equipo de López Obrador, de construir dos pistas en la base militar de Santa Lucía que tendrían un costo muy por debajo del NAICM.

“Cancelar el proyecto sería darle un tiro en el pie a la economía mexicana”, dijo Pardinas, durante la presentación del informe, en la que criticó que la opción de la base de Santa Lucía, la favorita del equipo de AMLO, “no es una opción válida”, puesto que “solo funcionaría bajo dos premisas: mayor riesgo para los pasajeros, o reducción de la frecuencia de los vuelos”.

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Coronavirus: por qué incluso después de ponerte la vacuna contra la COVID-19 deberás seguir usando mascarilla

Según médicos y científicos, las personas vacunadas deberán esperar por lo menos un mes y medio hasta quedar protegidos del virus.
15 de diciembre, 2020
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Una de las vacunas que ya ha demostrado eficacia contra el COVID-19, la de Pfizer/BioNTech, se distribuye en Reino Unido desde el lunes pasado. Se espera que se aplique desde diciembre en México, y en los meses posteriores en otros países de América Latina.

¿Qué sería lo primero que harías después de recibir la vacuna?

Si crees que podrías abandonar la mascarilla de inmediato, viajar, y ver a todos los que no viste en casi un año de pandemia, médicos e infectólogos advierten que de hecho, la vida no volverá a la normalidad tan pronto.

“Después de ponerte la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento social, esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado“, explica la bióloga Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Questão de Ciência, de Brasil.

“Incluso después, es necesario esperar a que una buena parte de la población ya esté inmunizada para que la vida vuelva a la normalidad”, añade.

Hay tres razones para mantener las precauciones.

Tiempo para que el cuerpo reaccione

El mecanismo general de funcionamiento de una vacuna es siempre el mismo: introduce una partícula en el cuerpo llamada antígeno.

Este antígeno puede ser un virus desactivado (muerto), un virus debilitado (que no puede enfermar a nadie), una parte del virus, alguna proteína que se parezca al virus o incluso un ácido nucleico (como la vacuna de ARN).

Una mujer con mascarilla.

Getty Images
Los científicos recomiendan mantener las medidas de prevención después de ponerse la vacuna.

El antígeno provoca una respuesta inmune, es decir, prepara al organismo para enfrentar un intento de contaminación, para ser capaz de reconocer un virus y producir anticuerpos para combatirlo, explica el médico de enfermedades infecciosas Jorge Kalil, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (FMUSP).

La próxima vez que entre en contacto con ese virus, el cuerpo recordará cómo combatirlo y podrá enfrentar la amenaza de manera rápida y eficiente.

Esta respuesta se denomina respuesta inmune adaptativa y es específica para cada virus. “Es una respuesta que tarda al menos dos semanas”, explica Natália Pasternak.

La primera respuesta inmune del cuerpo después de la vacunación es la producción de anticuerpos, que se adhieren al virus y evitan que ingrese a las células del cuerpo y las use para producir más virus, explica Pasternak.

Es decir, en una persona inmunizada, desde el momento en que el patógeno ingresa al organismo, se liberan anticuerpos que evitan la contaminación de las células.

Pero existe un segundo tipo de respuesta inmune, llamada respuesta celular. “Son células, llamadas células T, que no se unen al virus, pero reconocen cuándo una célula está contaminada con el virus y la destruyen”, explica Pasternak.

Es decir, si un virus logra escapar de los anticuerpos y contaminar cualquier célula del cuerpo, las células T funcionan como “cazadoras” y destruyen las “células zombi”, evitando que se produzcan más virus.

Una persona recibiendo una vacuna.

Getty Images
La vida no regresará tan rápido a la normalidad después de que empiece la vacunación en tu país.

La respuesta celular tarda un poco más que la respuesta de los anticuerpos, otra razón por la que la inmunización solo se completa unas semanas después de recibir la vacuna, explica Jorge Kalil.

Es decir, después de recibir una vacuna, solo estás realmente protegido al cabo de unas pocas semanas, explican los científicos. Es como si el cuerpo necesitara tiempo para “procesar” la información y reaccionar de manera apropiada.

Dos dosis contra el coronavirus

En el caso específico del coronavirus, otra cuestión obliga a mantener las medidas de protección durante algún tiempo después de la vacunación: la mayoría de las vacunas que se están desarrollando contra la enfermedad requieren dos dosis para lograr la eficacia esperada.

Se necesitarán dos dosis para las cuatro vacunas que ya han demostrado su eficacia: las de Pfizer, Moderna, Oxford/AstraZeneca y la Sputnik V. Esto también es válido para la Coronavac, que está siendo desarrollada por el Instituto Butantan en colaboración con la farmacéutica Sinovac.

“Probablemente la indicación será recibir la primera dosis, esperar un mes, tomar la segunda dosis y mantener todos los cuidados pandémicos, como el aislamiento social y el uso de mascarillas, durante al menos 15 días. Solo así estarás protegido, según la efectividad de cada vacuna”, explica Jorge Kalil.

La primera dosis, explica Natália Pasternak, es lo que los científicos llaman el refuerzo principal. “Es como si (…) le diera un ‘impulso inicial’ al sistema inmunológico. La segunda dosis genera una mejor respuesta inmunológica”, explica.

Mujer con mascarilla.

EPA
La OMS estima que se necesita que un 80% de la población esté vacunada para contener la pandemia.

Combinando el tiempo necesario entre una dosis y otra y el tiempo que el cuerpo necesita para producir una respuesta inmunitaria, se necesitará al menos un mes y medio para que alguien que haya sido vacunado sea considerado inmunizado.

Pero, incluso después de eso, tomará tiempo para que la vida vuelva a la normalidad, y hasta que la mayoría de la población esté vacunada, la recomendación es que incluso las personas inmunizadas mantengan las medidas de prevención.

¿Es cierto que la vacuna puede no prevenir la contaminación por coronavirus?

No, explican los científicos, porque si hay una buena cobertura de vacunación, una vacuna puede reducir en gran medida la circulación del virus a través de la llamada inmunidad colectiva.

Es cierto que individualmente ninguna vacuna es 100% efectiva, y esto también es cierto para el covid-19. La vacuna de Pfizer, por ejemplo, tiene un 95% de efectividad, según los resultados de la tercera fase de prueba.

Esto significa que existe un 5% de probabilidad de que esa vacuna específica no produzca una respuesta inmune en el cuerpo de la persona vacunada.

Pero, entonces, ¿cómo evitan las vacunas que el virus se propague si hay algunas personas que pueden infectarse?

Vacuna

Getty Images
Ninguna vacuna es 100% efectiva a nivel individual.

“La vacuna funciona a través de la inmunidad colectiva”, dice Jorge Kalil.

“La vacuna reduce el número de personas susceptibles (a la enfermedad) de manera tan significativa que el virus no puede circular más y queda contenido. Así fue como erradicamos la viruela”, explica el médico.

La inmunidad colectiva es importante no solo porque las vacunas no son 100% efectivas, sino porque hay muchas personas que ni siquiera pueden aplicársela.

“Hay personas que no pueden recibirla porque no son mayores o porque no forman parte del programa de vacunación. Las vacunas contra el coronavirus aún no se han probado en niños o en mujeres embarazadas”, explica Kalil.

Las personas con alguna enfermedad que comprometa su sistema inmunológico tampoco pueden vacunarse.

“Cuando haya una cobertura mínima de vacunación para la población, estas personas vulnerables estarán protegidas por la inmunidad colectiva”, explica Kalil.

En el caso del coronavirus, la OMS estima que la cobertura de vacunación necesaria para estabilizar y contener la pandemia es del 80% de la población, idealmente el 90%.

Por eso es importante que, incluso quienes ya se han vacunado y esperaron mes y medio, no abandonen las medidas contra la pandemia.

En el caso de la vacunación contra el coronavirus, pasará algún tiempo antes de que la vacuna llegue a la mayoría de la población.

La producción de millones de dosis no es algo que ocurra de la noche a la mañana. También hay cuestiones como los acuerdos gubernamentales con las empresas farmacéuticas, la lista de espera de varios países, la dificultad de distribución y almacenamiento (algunas vacunas deben almacenarse a temperaturas muy por debajo de cero), etc.

“Es importante que quien reciba la vacuna primero mantenga las medidas para combatir la pandemia porque, incluso después de un mes y medio, aunque esté inmunizado, no hay garantía de que no pueda ser vector de la enfermedad hasta que no haya inmunidad colectiva”, dice Pasternak.

La científica explica que las vacunas probadas hasta ahora evitan que el virus se reproduzca en el cuerpo y enferme a la persona. Pero no hay pruebas, por ahora, que demuestren que la persona vacunada no transmitirá el virus a otras personas.

El resumen de todo esto es que, aunque te pongas las dos dosis de la vacuna, hay que esperar a que la mayoría de la población esté vacunada para que la vida vuelva a la normalidad, aconseja Jorge Kalil.

Es decir, hay que esperar hasta que la inmunidad colectiva generada por la amplia cobertura de vacunación permita contener la pandemia definitivamente.

* Este artículo apareció originalmente en portugués BBC Brasil y puedes leerlo aquí.


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