En Palmarito, el Ejército sembró pruebas a cadáveres de inocentes y también a presuntos huachicoleros
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Cuartoscuro Archivo

En Palmarito, el Ejército sembró pruebas a cadáveres de inocentes y también a presuntos huachicoleros

La Comisión Nacional de Derechos Humanos concluyó que el Ejército Mexicano y la policía estatal de Puebla incurrieron en violaciones graves, con acciones como la siembra de pruebas en los cadáveres de dos inocentes, y el atropellamiento de dos civiles.
Cuartoscuro Archivo
Por Paris Martínez
20 de septiembre, 2018
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A un año y cuatro meses del enfrentamiento entre huachicoleros y fuerzas de seguridad en el poblado de Palmarito, que dejó seis civiles y cuatro militares muertos, además de decenas de personas lesionadas, la Comisión Nacional de Derechos Humanos concluyó que el Ejército Mexicano y la policía estatal de Puebla incurrieron en violaciones graves a las garantías individuales durante este operativo, entre las que destacan la ejecución extrajudicial de dos personas, la siembra de pruebas en los cadáveres de dos inocentes para justificar sus asesinatos, la aprehensión de personas contra las que se formularon falsas acusaciones, y el atropellamiento de dos civiles, uno de ellos menor de edad.

De hecho, las irregularidades cometidas por ambas fuerzas de seguridad durante y después del enfrentamiento llegaron a grado tal que la CNDH halló pruebas de que se sembraron evidencias no sólo en inocentes, sino también en los cuerpos de presuntos huachicoleros que fueron abatidos.

Las imágenes de cámaras de seguridad recabadas durante la investigación de Derechos Humanos confirmaron que, ese 3 de mayo de 2017, vigilantes del cuerpo de seguridad interno de Pemex reportaron un punto de extracción clandestina de hidrocarburos en Palmarito, por lo que un grupo de 16 militares se dirigió a la zona, en donde sostuvieron un enfrentamiento con los integrantes de una camioneta pick up que les cerró el paso.

En ese lugar cayó muerto el primer civil. Según los peritajes realizados, a esta persona le dispararon por la espalda.

Según la reconstrucción de hechos realizada, luego de este enfrentamiento, la patrulla militar emprendió la retirada, dividida en dos grupos, ambos perseguidos por civiles armados.

Durante esta persecución, en la que ambos bandos accionaron armas de fuego, murió la segunda víctima civil, una mujer no relacionada con los hechos, así como dos de los militares que formaban parte de la patrulla.

Tras refugiarse en instalaciones de Pemex ubicadas en Palmarito, los militares solicitaron refuerzos al 17 Batallón de Policía Militar, por lo que un centenar de soldados más fueron enviados a la zona, mientras en el poblado comenzó a congregarse un numeroso grupo de civiles, presuntamente huachicoleros, unos con armas largas y chalecos antibalas y otros sólo con piedras y palos, para enfrentar a las fuerzas de seguridad.

Los refuerzos se dividieron en seis grupos, y comenzaron a recorrer las calles del poblado.

Luego de un primer enfrentamiento con militares, huachicoleros armados comenzaron a congregarse junto a la Parroquia de Jesús de las Maravillas, en Palmarito, para continuar el asedio a fuerzas de seguridad.

Una de esas patrullas militares fue atacada alrededor de las 20:50 horas, aunque por personas que no portaban armas de fuego, sólo piedras y palos, por lo que los militares reportaron replegarse hacia un punto seguro. No obstante, durante ese desplazamiento, los militares dispararon a un menor de edad en la cabeza, quien falleció cuando recibía atención hospitalaria.

Según la investigación realizada por la CNDH, este contingente de militares siguió desplazándose por el poblado de Palmarito, hasta que interceptaron una camioneta negra, a cuyos tripulantes pusieron bajo custodia.

Este episodio fue captado por una cámara de seguridad, cuyas imágenes dejan ver que un militar hace descender del vehículo negro a una persona que porta un chaleco antibalas, y luego lo pone en el suelo, boca abajo. El civil aparentemente está desarmado.

Sin embargo, un segundo después, ante una distracción de los militares, esa persona de chaleco antibalas extrajo de sus ropas una pistola que llevaba escondida entre la ropa y abrió fuego contra los militares, asesinado a uno de ellos. El atacante fue abatido instantes después.

Aún cuando la muerte de esta persona no fue considerada una ejecución extrajudicial, sino por el contrario, una respuesta proporcional al ataque, la Comisión Nacional de Derechos Humanos confirmó que al cadáver de este agresor le fue colocada un arma larga, que no portaba consigo, luego de ser abatido.

Momento en el que un civil detenido por militares extrae de sus ropas una pistola que llevaba escondida y abre fuego.

Además de la pistola que llevaba escondida al momento de ser capturado, a este civil le fue sembrada un arma larga luego de ser abatido.

En este mismo episodio los militares dieron muerte a un segundo tripulante de la camioneta, quien recibió un disparo en el rostro.

Según el Ejército, abrió fuego contra la camioneta, dando muerte al tripulante que permanecía en su interior, debido a que desde dentro del vehículo  disparó contra los militares, sin embargo, pruebas periciales demostraron que, aún cuando la víctima asesinada sí tenía a su alcance armas de fuego, no las accionó.

Momentos después, por el lugar pasó un menor de edad a bordo de una camioneta pick up, no relacionado con los hechos, a pesar de lo cual los militares abrieron fuego contra el vehículo y arrestaron al menor que lo conducía.

Luego, ese menor fue presentado como presunto huachicolero ante el Ministerio Público.

Para sostener la acusación contra este menor, los militares falsearon la información relacionada con su arresto, asegurando que el menor fue detenido en un punto distinto del poblado, durante enfrentamientos con soldados.

Las imágenes de cámaras de seguridad, no obstante, demostraron que el Ejército mintió.

Un minuto después, por esa avenida transitó una camioneta con cinco civiles. Nuevamente, los soldados apostados ahí abrieron fuego contra el vehículo, y obligaron a sus tripulantes a descender.

Según las imágenes de la cámara de seguridad colocada en ese punto, dos militares arrastraron a uno de los detenidos por algunos metros, lo colocaron boca abajo en el asfalto, y luego uno de los soldados le disparó en la cabeza. Luego, al cadáver de este civil le fue sembrada un arma larga.

Momento en que el civil desarmado es ejecutado extrajudicialmente por uno de los militares que lo arrestaron.

Arma sembrada junto al cadáver del civil, luego de ser ejecutado por un elemento del Ejército Mexicano.

Durante la noche del 3 de mayo de 2017, los soldados que acudieron a Palmarito reportaron otros seis enfrentamientos con huachicoleros armados, en los que murió un militar más, otros 10 resultaron lesionados con arma de fuego.

En esos enfrentamientos, tres civiles resultaron también heridos por disparo, incluido un menor de edad, y se capturó a 13 personas, de las cuales ocho presentaron diversas lesiones a raíz de su arresto, incluidos cuatro menores de edad.

Otros dos civiles, además, resultaron con lesiones luego de que la motoneta en la que transitaban fue embestida por un vehículo militar.

En todos los casos de personas que perdieron la vida, la CNDH concluyó que las escenas de los hechos fueron alteradas, y los cadáveres movidos de su posición final, lo que trajo como consecuencia el entorpecimiento de las investigaciones no sólo de derechos humanos, sino de las penales también.

Esta irregularidad, cabe destacar, no ocurrió sólo en los casos de los civiles que fueron abatidos por el Ejército, sino también en los casos de los cuatro cadáveres de militares que fueron asesinados por huachicoleros durante los mismos enfrentamientos.

Luego de detectar todas estas anomalías en el proceder del Ejército y la policía estatal, la CNDH concluyó que “se acreditan violaciones graves a derechos humanos, cometidas por personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (del gobierno federal) y de la Secretaría de Seguridad Pública (del estado de Puebla), en virtud de la multiplicidad de violaciones comprendidas dentro del contexto general de los hechos”.

Las violaciones graves cometidas por estos organismos de gobierno fueron en contra del derecho a la libertad personal y a la presunción de inocencia, a la verdad, a la vida, a la integridad personal, a la legalidad y seguridad jurídica, al interés superior de la niñez y a la debida procuración de justicia.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos destacó que para analizar los hechos, solicitó a la Procuraduría General de la República copia de las carpetas de investigacción relacionadas, “a lo que dicha autoridad se negó”, lo que se traduce, concluyó, en “obstrucción al derecho de acceso a la justicia en agravio de las víctimas, sus familiares y la sociedad”.

Cabe destacar que, por disposición de ley, ahora que estos hechos fueron calificados por la CNDH como “violación grave a los derechos humanos”, la PGR está obligada a proporcionar copia de todas las indagatorias, en versión pública.

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COVID: 'Brasil es como un Fukushima biológico, un reactor nuclear que está fuera de control'

Miguel Nicolelis, un reconocido neurocientífico y profesor de la Universidad de Duke, en EE.UU., advierte sobre el riesgo que representa la situación sanitaria de Brasil para el mundo.
16 de abril, 2021
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Miguel Nicolelis habla de la situación de Brasil como un “Fukushima biológico”. “Cuando la gente me pide que haga una metáfora, digo que para mí es como Chernóbil o Fukushima, un reactor nuclear, pero uno biológico, que está fuera de control en una reacción en cadena”, dice para BBC Mundo el reconocido neurocientífico y profesor de la Universidad de Duke (Estados Unidos) desde su casa en Sao Paulo.

Desde que comenzara la pandemia, la covid-19 ha dejado allí 13 millones de infectados y más de 350,000 muertos, convirtiendo a la nación sudamericana en el segundo país con más decesos después de EE.UU. (559,000), según datos de la Universidad Johns Hopkins.

Mientras se teme que una variante más contagiosa del virus, la P.1, esté impulsando el aumento de casos, no son pocos los expertos y trabajadores sanitarios que denuncian que el sistema de salud está, en algunas áreas, al borde del colapso.

En ese contexto, la de Nicolelis, quien ha asesorado a algunos estados de la región noreste del país en la lucha contra la enfermedad que causa el SARS-Cov-2, es una de las voces que alertan sobre la gravedad de la situación.

Semillero

Según el experto, los factores que explican cómo Brasil se volvió un reactor nuclear biológico fuera de control se pueden resumir en tres: la “falta de liderazgo gubernamental, la ignorancia (del gobierno) y la confianza en noticias e información falsa o el negacionismo científico”.

Miguel Nicolelis

Cortesía: Miguel Nicolelis
Uno de los proyectos más conocidos del neurocientífico Miguel Nicolelis es el que permitió que en la inauguración del Mundial de 2014, el saque de honor lo hiciera un paciente parapléjico que usó un exoesqueleto controlado por su cerebro.

Y para el científico, es fundamental que no sólo Latinoamérica sino el mundo sepan que lo que está pasando “no es culpa del pueblo brasileño”.

“Los brasileños quieren salir de esto, no quieren exportar variantes a todo el mundo”, señala, pero apunta a lo que considera ha sido una ausencia de estrategia y dirección para enfrentar la pandemia por parte del gobierno federal, al que acusa de carecer de empatía.

“El gobierno brasileño nunca diseñó una estrategia o tomó alguna iniciativa con la intención real de luchar contra la pandemia”.

Y así, advierte, Brasil se ha convertido en un semillero de variantes que amenazan al mundo. “Literalmente permitimos que este virus esté haciendo estragos por todo el país, que es enorme”.

“A pesar de que tenemos un sistema nacional de salud pública que es bastante bueno, el gobierno nunca lo aprovechó para financiarlo y fortalecerlo significativamente en medio de esta crisis”.

Enfermera en un hospital

Fabio Teixeira/Anadolu Agency/Getty Images
Unidad de Cuidados Intensivo del Hospital Municipal de Sao José, en Río de Janeiro.

Como consecuencia, “estamos en medio de un colapso de la salud nacional, algo que nunca ha sucedido en la historia de Brasil”.

Varios estados han reportado escasez de suministros de oxígeno y sedantes.

Nicolelis habla además de la alta tasa de ocupación de las unidades de cuidados intensivos en varias zonas del país, cercano al 100% en algunos casos.

Todo esto es “la razón por la que tenemos tantos casos y tantas mutaciones que ocurren simultáneamente en todo el país”.

“Y cuando hay un número alto de mutaciones como las que estamos teniendo, el surgimiento de variantes es lo esperado. Es algo que puedes dar por sentado que va a suceder”.

El instituto brasileño de salud pública Fiocruz dice que ha detectado 92 variantes de coronavirus en el país, incluyendo la P.1.

El gobierno

Nicolelis cuestiona que en Brasil no se haya creado un comando central, un grupo de trabajo científico o “un liderazgo proveniente del presidente y de su gobierno que fuese eficaz para atender toda esta tragedia”.

Hombre siendo vacunado

MAURO PIMENTEL/AFP via Getty Images
El presidente Bolsonaro dijo que 2021 será el año de la vacunación de los brasileños.

“El presidente negó la gravedad de la crisis desde el principio”, recuerda el experto.

Ya en marzo de 2020, Jair Bolsonaro criticó el cierre de escuelas y comercios en algunas partes de su país por el coronavirus, al que comparó con una “gripecita” o “resfriadito”.

“Hizo campaña contra cualquier medida de aislamiento social, se opuso a las mascarillas”, prosigue el experto. Y eso, en su opinión, creó una “confusión masiva” en todo el país.

Nicolelis está lejos de ser el único que ha cuestionado la forma en la que el líder ha manejado la pandemia.

Médicos responsables de unidades de cuidados intensivos consultados por BBC Brasil señalaron que a pesar de ser defendido por el mandatario, el llamado “kit covid” o “tratamiento temprano” para el coronavirus contribuye a aumentar el número de muertes de pacientes críticos.

Y es que “más de un año después del inicio de la pandemia en la nación sudamericana, el líder sigue respaldando el uso de medicamentos como la hidroxicloroquina y la ivermectina, pese a que varias investigaciones indican que estos fármacos no son efectivos en el tratamiento de la covid-19″, señaló la periodista Nathalia Passarinho.

“El mundo entero sufrirá las consecuencias”

De acuerdo con el profesor, “si Brasil no está bajo control, (si hay) cientos de miles de casos todos los días, vamos a tener un depósito de nuevas variantes que pueden surgir y extenderse a América del Sur y a América Latina, y luego al mundo entero en cuestión de semanas”.

Entrada de un servicio de Emergencia

MARCIO JAMES/AFP via Getty Images
Varios estados, en Brasil, han reportado escasez de suministros de oxígeno y sedantes.

“Si se permite que tanta gente se infecte todos los días y no se hace nada para controlar esta pandemia aquí, el mundo entero sufrirá las consecuencias”.

Se trata, en su opinión, de una amenaza contra los esfuerzos de la comunidad internacional para frenar la pandemia.

Nicolelis es uno de los tantos expertos brasileños que cree que Brasil debe entrar en un confinamiento nacional.

“Sería la única alternativa que realmente tenemos en este momento para intentar bajar drástica y rápidamente el número de casos nuevos y reducir la transmisión del virus”, señala.

Pero Bolsonaro se opone a cualquier medida de confinamiento, pues sostiene que el daño a la economía sería peor que los efectos del propio virus y ha tratado de revertir, en los tribunales, algunas de las restricciones impuestas por las autoridades locales.

El presidente argumenta que las medidas de ese tipo hacen a los pobres más pobres.

Vacunación

Una de las prioridades, según Bolsonaro, es la vacunación masiva. De hecho, ya dijo que 2021 será “el año de la vacunación de los brasileños“.

“Estamos y hemos estado desde el principio luchando sin descanso contra la pandemia. Somos un ejemplo para el mundo”, indicó el presidente.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

Reuters
El presidente Bolsonaro se opone a un confinamiento nacional que muchos expertos y científicos brasileños recomiendan para frenar la propagación del virus.

Según el Ministerio de Salud de Brasil, 24.809.790 personas han recibido ya la primera dosis y 8.000.733 la segunda, en un país de más de 210 millones de habitantes.

De acuerdo con el periodista de la BBC Jake Horton, para fines de marzo el país había recibido la mitad de las 46 millones de dosis que tenía como objetivo.

“Brasil ha ordenado ahora dosis suficientes para vacunar a toda su población, pero los críticos dicen que estos acuerdos llegaron demasiado tarde, ya que otros países grandes con un poder adquisitivo similar ahora están por delante en la cola”, señaló Horton.

Brasil, destacó, cuenta con “un sólido historial en la realización de campañas de vacunación y, en comparación con muchos otros países de América Latina, tiene una infraestructura de atención médica bien establecida”.

Sin embargo, explica Nicolelis, confiar en un programa de inmunización “claramente no es suficiente para solucionar el problema”.

Y Chile lo demuestra.

El ejemplo del vecino

Para el docente, Chile se ha convertido en un ejemplo de lo que se debería hacer: una combinación de medidas.

Prototipos de vacunas

Getty Images
En marzo, el Instituto Butantan informó que solicitaba la autorización de las entidades reguladoras brasileñas para iniciar los ensayos clínicos en humanos de su candidata a vacuna contra covid-19.

Aunque el país ha avanzado con rapidez en las jornadas de vacunación, ha tenido que imponer medidas de confinamiento porque registró un aumento de los casos.

Y es que se ha demostrado que la vacunación no puede sustituir otras medidas de prevención, como el distanciamiento social y el uso de mascarillas.

Nicolelis, quien ha vivido en Estados Unidos desde 1989, cuenta que la pandemia lo agarró en Brasil cuando se encontraba visitando a su madre en Sao Paulo.

Fue invitado a coordinar un grupo de científicos para asesorar a los gobiernos de los estados del noreste del país de cara a la crisis generada por el nuevo coronavirus.

Por casi un año, trabajó como voluntario.

“Básicamente me encontré en medio de la crisis haciendo algo que había hecho cuando era estudiante de medicina, pues comencé mi carrera científica trabajando en temas epidemiológicos”.

Dice que, como muchos brasileños, se ha confinado por su cuenta en su apartamento por más de un año.

Entre las soluciones que vislumbra, insiste, está un confinamiento nacional, que dure al menos 30 días y que empiece cuanto antes, y que se pueda conseguir vacunar entre dos y tres millones de personas cada día.

“Hay soluciones”, dice, para evitar que se siga profundizando “la tragedia”.


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