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Cuartoscuro

9 de cada 10 periodistas se han sentido alguna vez amenazados o en riesgo: estudio

En lo que van del año suman siete los periodistas asesinados, 45 en el actual sexenio, y 118 desde el año 2000. Los principales agresores de periodistas, por encima incluso de grupos del crimen organizado y la delincuencia, son funcionarios públicos.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
25 de septiembre, 2018
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En México, 8 de cada 10 periodistas denuncian haber sido intimidados en al menos una ocasión por la publicación de una nota, entrevista, o reportaje crítico que incomodó a alguien. Mientras que el 77% ha sido objeto de acoso; el 65% sufrió amenazas, el 34% padeció violencia física, y el 29% fue privado de su libertad. De hecho, el 90% de los periodistas creen que se encuentra en mayor riesgo que el resto de la población mexicana solo por ejercer su trabajo.

Esta es una radiografía del estado en el que se encuentra la profesión periodística en México, uno de los países más violentos del orbe para ejercer la labor de informar, y que hace tan solo cuatro días, el pasado 21 de septiembre, añadió otro periodista más a la lista negra de comunicadores asesinados en la que ya suman siete en 2018, 45 en el actual sexenio de Peña Nieto, y 118 desde el año 2000.

Estos datos fueron documentados por el Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), que realizó una encuesta a 220 periodistas y defensores de derechos humanos en 20 entidades, la cual fue incluida en el informe Avances y tareas pendientes para el fortalecimiento de la libertad de expresión en México.

Otro resultado a destacar de la encuesta es que casi 7 de cada 10 periodistas consultados opina que los medios de comunicación a nivel local no pueden expresarse o informar libremente sin temer agresiones en su contra; por lo que en ocasiones recurren a la censura de contenidos.

Los temas más censurados, según dijo el 73% de los periodistas, son aquellos relacionados con gobierno, actores políticos, o funcionarios públicos.

Este dato está directamente relacionado a otro punto que subraya la encuesta: que los principales agresores de periodistas, por encima incluso de grupos del crimen organizado y la delincuencia, son funcionarios públicos.

El 40% de los comunicadores encuestados dijo que, en 2017, sufrió al menos una agresión de funcionarios, principalmente policías estatales o municipales. Les siguen, con el 37%, el crimen organizado; y el 16%, la policía federal o el Ejército.

En cuanto a los lugares donde se agreden a periodistas, el estudio de Casede señala que el 30% de los reporteros que dijeron haber sufrido alguna agresión fue en la calle, o cuando transitaban por una carretera; el 30%, a través de medios electrónicos o telefónicos; el 17% en el lugar de trabajo; y el 3% en su domicilio.

El botón de pánico no siempre sirve 

El informe de Casede también incluye un análisis de qué tan efectivas están siendo dos herramientas creadas para, en teoría, proteger a periodistas y defensores de derechos humanos: el Mecanismo de Protección, creado en junio de 2012, y la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), que fue creada en julio de 2010.

Sobre el Mecanismo, el informe apunta que, desde 2012 a mayo de este año, suman 685 personas que buscaron la protección del estado, en la mayoría de los casos, el 54%, porque sufrieron amenazas; fueron víctimas de agresiones físicas (25%), o resultaron privadas de su libertad (21%).

Ante esas agresiones, entre 2012 y 2018, el Mecanismo de Protección, que depende de la Secretaría de Gobernación (Segob), otorgó 4 mil 523 medidas de protección. De éstas, una de cada cuatro fue botones de pánico. Mientras que otra medida recurrente fueron los patrullajes de policía.

Sin embargo, el informe subraya que las medidas no siempre evitan las agresiones. De hecho, en los últimos cuatro años, 156 personas que estaban inscritas a este Mecanismo sufrieron ataques a pesar de tener la vigilancia y protección del Estado.

En algunos casos, como el del periodista veracruzano Cándido Ríos, adscrito al Mecanismo desde 2013, de nada sirvió el botón de pánico ni las cámaras de seguridad instaladas para protegerlo: varios impactos de bala acabaron el pasado mes de julio con la vida del corresponsal del Diario de Acayucan.

Y lo mismo sucedió con Rubén Pat, director del semanario  adscrito al Mecanismo y acribillado a balazos en Playa del Carmen, Quintana Roo.

Sara Mendiola, directora de CIC-Propuesta Cívica, organización civil que participó en la presentación del informe, señaló además que los botones de pánico no siempre funcionan.

“Los botones de pánico muchas veces no funcionan, o a veces quien debe responder el llamado de emergencia no contesta, o simplemente las patrullas de policía nunca llegan al lugar”, expuso.

Lo anterior no es la primera vez que se denuncia. Por ejemplo, en julio del año 2015, medio centenar de organizaciones civiles nacionales e internacionales realizaron un diagnóstico sobre cómo funcionaba el botón de pánico, en el que evidenciaron casos en los que éstos no tenían señal, o en los teléfonos de emergencia nadie contestaba, patrullajes que nunca se hacían, o cámaras de video que tardaban meses en ser instaladas.

Presupuesto del Mecanismo cae 84%

Por otra parte, a pesar de que 2017 fue el año que batió todos los récords de ataques contra la prensa en México, y de que fue el año con más periodistas y defensores de derechos humanos que pidieron la ayuda del estado, el Mecanismo de Protección federal contó únicamente con 15 millones de pesos de presupuesto para atender a casi 700 personas adscritas al Mecanismo.

La cifra anterior supuso una reducción del presupuesto del 84%, en comparación con 2016, cuando el Mecanismo contó con 89 millones de pesos. Y un recorte de hasta 105 millones de pesos en comparación con 2013, cuando el Mecanismo dispuso de un presupuesto de 120 millones de pesos.

Para este 2018, el gobierno federal tuvo que aprobar de emergencia el pasado 20 de septiembre una partida de 75 millones de pesos ante el riesgo de que las cientos de personas adscritas al Mecanismo se quedaran, terminando el mes de septiembre, sin presupuesto y a la deriva.

“No es posible que el Mecanismo de Protección opere con incertidumbre económica”, lamentó Julieta Brambila, académica e investigadora de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), que también participó en la presentación del informe.

Muchas averiguaciones en la Feadle, pocas llegan ante la justicia

En cuanto a la actuación de la FEADLE, el informe del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia recalca que solo entre 2010 y 2016 la fiscalía especial inició 806 averiguaciones previas por delitos contra periodistas y defensores de derechos, como amenazas, homicidio, o privación de la libertad.

Sin embargo, a pesar del elevado número de averiguaciones, “el número de casos rezagados permanece alto, mientras que el de consignaciones (ante la justicia), muy bajo”.

“En 2017, del total de averiguaciones previas en trámite (140), 127 permanecen en rezago (…). Y en 2018, de las 102 que están en trámite, 97 se encuentran rezagadas”, apunta el informe.

Además, desde la implementación del nuevo Sistema Penal Acusatorio en 2016, la FEADLE ha logrado judicializar muy pocos casos ante los tribunales. En 2016, solo consiguió hacerlo en una ocasión, mientras que en 2017 lo hizo en cuatro, de acuerdo con una solicitud de transparencia hecha por el Casede.

Los avances

Además de los pendientes, la investigación también incluyó cuáles son los avances más significativos en la operación del Mecanismo y de la Feadle.

En cuanto al Mecanismo, el informe recalca que ahora existe una “mayor coordinación con autoridades estatales”. “En 2017, la Unidad de recepción de casos y reacción rápida ayudó a instaurar las llamadas Unidades estatales de protección”, apunta el estudio, que también subraya que a esas unidades de recepción “se asignó mayor personal y se creó un área especializada en el seguimiento a la implementación de las medidas de protección”.

En lo que a la Feadle respecta, la investigación destaca como un paso positivo la creación de la Unidad de Análisis de Contexto; un área que busca determinar el contexto social, político y criminal en el que ocurrieron los hechos relacionados con delitos cometidos en contra de la libertad de expresión.

“Tanto el Mecanismo como la FEADLE han realizado esfuerzos para elevar su eficacia y efectividad. Sin embargo, es necesario mayor compromiso político desde el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo para desarrollar una estrategia de fortalecimiento de ambas instancias de prevención, protección y procuración de justicia. Esta será una tarea ineludible para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador”, concluye la investigación, que puedes leer o descargar íntegra aquí.

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5 claves para conseguir tus ambiciones en el trabajo (y cómo evitar que se vuelvan tóxicas)

En las empresas ser ambicioso suele ser una característica positiva que te permite escalar posiciones y conseguir tus metas. Pero la ambición también tiene una lado oscuro que puede transformarla en un arma de doble filo.
Getty Images
16 de septiembre, 2019
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La ambición en el mundo corporativo es una de las cualidades más requeridas para el éxito profesional.

Muchos de los ejecutivos que ocupan un cargo de alta jerarquía han sido motivados por la ambición de conseguir lo que se han propuesto.

Pero cuidado: también puede ser un arma de doble filo.

Entre quienes promueven las actitudes ambiciosas está Rachel Bridge, autora del libro “Ambición: por qué es bueno querer más y cómo conseguirlo”.

“Es como poner una bandera en la tierra, dejar una marca”, le dice a la BBC.

“Todas las grandes cosas que han ocurrido en el mundo han sido motivadas por la ambición de alguna persona”, apunta.

Muchas investigaciones en psicología motivacional arrojan luces sobre cómo conseguir tus ambiciones en el trabajo y también en la vida.

Peter Gollwitzer, psicólogo de la Universidad de Nueva York, de Estados Unidos, ve la ambición como una forma de comprometerse con lo que se quiere conseguir y, para eso, dice que es importante focalizarse en objetivos específicos y no tratar de abarcar demasiado.

Hombre mirando por la ventana

Getty Images
Algunos expertos recomiendan afinar el foco y evitar tener demasiadas metas.

“Si tienes demasiadas metas en distintas áreas, no te vas a sentir feliz. Estarás molesto la mayor parte del tiempo”.

Mientras que para Neel Burton, profesor de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, una manera de evitar que te consuma la ambición es reconocer que hay una vida más allá de lo que te has propuesto como objetivo.

Luego de entrevistar a varios expertos, estos son 5 pasos que puedes seguir para conseguir tus ambiciones en el trabajo (sin morir en el intento).

Paso 1: Gratitud

“La ambición es menos tóxica cuando, incluso sin ella, la vida aún merece ser vivida”, dice Burton.

Básicamente, se refiere a apreciar las cosas buenas del pasado y del presente, sin que la ambición te destruya internamente.

“Vivir con ambición puede ser vivir con miedo y ansiedad, salvo que esa ambición sea aliviada con gratitud”, agrega.

Paso 2: Compromiso

“Si tienes ambición es clave que te comprometas”, explica Peter Gollwitzer.

“No puedes plantearte un objetivo y sentarte a esperar que ocurra”.

Mujer saltando entre dos rocas

Getty Images
“Si tienes una ambición es clave que te comprometas”, dice Peter Gollwitzer, psicólogo de la Universidad de Nueva York.

“Tienes que actuar y para eso lo mejor es diseñar un plan”, explica.

Otro aspecto importante, agrega, es evitar la dispersión.

“Si te comprometes con demasiadas metas en distintas áreas, no te vas a sentir feliz. Estarás molesto la mayor parte del tiempo”.

Paso 3: Discreción

“Ten cuidado con decirle a la gente sobre tus ambiciones”, argumenta Gollwitzer.

Puede ser que cuentes la historia de la nueva meta que te has propuesto y que la gente reconozca tu intención.

El problema con eso, explica, es que varios estudios en psicología motivacional han demostrado que algunas personas se sienten satisfechas con ese reconocimiento y dilatan la puesta en práctica de los pasos para conseguirla.

Hombre con traje en la calle

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En algunos casos vivir con ambición puede llevarte a vivir con miedo y ansiedad.

“Si la gente te reconoce, puedes llegar a creer que lo lograste y darte un descanso”.

En definitiva, es mejor evitar los elogios mientras estás tratando de alcanzar el objetivo.

“Incluso el solo hecho de hablar de tu intención de lograr algo reduce tu energía para lograr el objetivo”, sostiene el experto.

“Haz las cosas, no hables”.

Paso 4: Elige bien a tu pareja

A primera vista elegir bien a tu pareja podría parecer algo que no está directamente relacionado con la ambición laboral.

Nada más alejado de la realidad. Algunos estudios muestran que la decisión de tener o no tener hijos y las características de la persona que tienes a tu lado, influyen en el desarrollo de tu carrera.

El punto es que muchas personas, cuando se convierten en padres, redefinen las prioridades de su vida y le dan menos importancia a la progresión de su carrera.

Eso no quiere decir que las personas con hijos son menos ambiciosas, pero lo que se ha demostrado es que muchas veces cambian o adaptan su enfoque.

Familia

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La familia influye directamente en tus ambiciones laborales.

Por otro lado, es común que los hombres y las mujeres con altos cargos directivos tengan una pareja que no está empeñada en escalar lo más alto posible dentro de una empresa.

Aunque no es imposible, es difícil encontrar dos directores ejecutivos de grandes firmas viviendo juntos.

En ese sentido, es más fácil que prospere una relación entre un ambicioso o una ambiciosa, con alguien cuyas metas laborales no son el centro de su vida.

Paso 5: Disfruta de tu ambición o cámbiala

“Si no disfrutas tratando de conseguir una meta, no lo hagas”, dice la autora Rachel Bridge.

“Puedes terminar sintiéndote como esos ratones que corren y corren en el mismo lugar”.

La sociedad donde vivimos nos impulsa a conseguir un mejor salario, una mejor posición, un mejor trabajo, explica.

“Pero las cosas se pueden complicar si se te olvida por qué estás tratando de conseguir lo que quieres”.

¿Es malo ser ambicioso?

Depende. Puede ser positiva cuando te impulsa a conseguir tus metas, pero negativa si te domina.

Neel Burton dice que la ambición se relaciona con el reconocimiento, con el deseo de distinguirse por sobre los demás.

Trabajadores en oficina

Getty Images
Hay personas ambiciosas que viven constantemente frustrados.

Pero, “si fuéramos la última persona que queda en la Tierra, ser ambicioso tendría poco sentido o ninguno”.

El investigado de Oxford sostiene que las personas muy ambiciosas suelen ser sensibles al fracaso y por eso experimentan “una constante insatisfacción o frustración”.

“La gente ambiciosa siempre quiere más. Y nunca consiguen su objetivo, porque cuando lo logran, inmediatamente crean otro más alto”.

¿Qué pasa cuando lo que ambicionas no está en el trabajo?

No toda la ambición es laboral. También existe la ambición por otro tipo de vida fuera de los muros de una oficina.

Joe Udo, ingeniero, dejó su carrera a los 38 años para convertirse en un padre que está en la casa y un bloguero.

“Estaba estresado. El trabajo estaba afectando mi salud física y mental”, dice.

“La cultura corporativa esta hecha para promover la ambición y creo que la ambición es buena para mucha gente, pero no para mí”.

*Este artículo es una adaptación de un episodio del programa de radio de la BBC Business Daily.


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