5 extraños platos del menú de Taco Bell, el restaurante mexicano favorito en EU
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5 extraños platos del menú de Taco Bell, el restaurante mexicano favorito en EU

Cualquier estómago conocedor de antojitos mexicanos sabe que muchos platos del menú de Taco Bell en realidad nunca serían encontrados en México.
Por BBC Mundo
19 de septiembre, 2018
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Una gordita de Taco Bell

TACO BELL
Una “gordita” es usada como taco en los restaurantes de Taco Bell, algo que en México no existe.

Una de las cosas que más extrañamos los mexicanos que vivimos en otro país es la comida.

A menos de que vivamos cerca de una gran comunidad de paisanos, donde haya los alimentos y condimentos indicados, estamos limitados a lo quenos ofrecen los restaurantes de comida mexicana.

En Estados Unidos hay miles de opciones, pero una encuesta realizada por The Harriss Poll publicada este mes indica que el favorito de los estadounidenses es Taco Bell.

Aunque esta cadena de comida rápida no se declara a sí misma como “mexicana”, sino “inspirada” en la amplia gastronomía de ese país, para muchos habitantes de EE.UU. es referencia de nuestra cultura.

Muestra de ello es que The Harriss Poll, firma que ha elaborado desde hace 30 años esta encuesta, sitúa a Taco Bell en la categoría de restaurantes “mexicanos”. Liderando ese índice.

Un restaurante Taco Bell

Getty Images
Taco Bell tiene más de 7.000 restaurantes en Estados Unidos, una de las cadenas más grandes de “comida mexicana” en ese país.

“Taco Bell ha ganado terreno con ofertas de productos innovadores, al servir desayunos y selecciones creativas como la Mexican Crispy ChickenPizza y el Naked Egg Taco”, destacó la consultora estadounidense.

Leer eso en el comunicado, “productos innovadores”, fue lo que llamó mi atención.

Porque cualquier estómago conocedor de “antojitos” mexicanos -los platillos tradicionales vendidos tanto en caros restaurantes como en puestos callejeros- sabe que muchos platos del menú de Taco Bell nunca serían encontrados en México.

La “innovación” y “reinvención” de su menú, como dijo un portavoz de la cadena a BBC Mundo, es muy peculiar.

Por eso decidimos probar algunas de sus propuestas culinarias y comprobamos que la creación de platos “mexicanos” es, digamos... bastante imaginativa.

1. Crunchy Tacos

Un crunchy taco

TACO BELL
Taco Bell actualmente ofrece ocho variedades de “Crunchy Taco”, la mayoría con “sabor” a papas fritas de la marca Doritos.

En México puede haber cientos de variedades de tacos, pero hay algo que muy difícilmente estaría entre sus opciones: una tortilla “crunchy“.

Taco Bell ofrece los tradicionales tacos con tortilla (que le llaman “shell“, o caparazón) de harina “blanda”, la más parecida a la de un taco mexicano.

Pero el favorito no es ese, sino el Crunchy Taco.

“De los 2.000 millones de tacos y 1.000 millones de burritos que se piden en Taco Bell cada año, el platillo del menú más popular es el Crunchy Taco original”, explicó un portavoz de Taco Bell a BBC Mundo.

Un puesto de tostadas en México

Getty Images
El “Crunchy Taco” usa una tortilla crujiente, lo que en México sería una tostada (abajo al centro).

Dejando de lado el contenido, quizás lo más inusual del producto estrella de Taco Bell es la tortilla.

Su “shell” es crujiente, lo que los mexicanos llamaríamos una tostada.

La empresa dice que su popularidad entre los estadounidenses se debe a que está “constantemente reinventando” su menú.

Y en eso se alejan de nosotros: un taco hecho con una tostada doblada es algo que simplemente no existe en México.

2. Cheesy Gordita Crunch

El menú de los restaurantes de Taco Bellse acerca más a la comida llamada “Tex-Mex”, como la carne molida, chili como salsa, tortillas de harina, crema ácida espesa y el uso de queso cheddar, que de la gastronomía mexicana.

Pero ciertamente toma algunos “antojitos” mexicanos y los fusiona, como ocurre con la Cheesy Gordita Crunch.

Se trata de una imitación de gordita mexicana -aunque tiene un parecido y sabor más similar al pan pita que a una tortilla gruesa de maíz- doblada, que sirve de base para guardar un taco de “shell” crujiente en su interior.

Una gordita es la prima mexicana de las arepas, de masa elaborada con harina de maíz con forma circular, la cual guarda en su interior queso, frijoles, carne u otro relleno.

Una gordita mexicana

Getty Images
Es casi imposible que en México se encuentre una gordita con un taco adentro.

“No siempre las innovaciones culinarias transforman por completo la forma en que comemos, aun así Cheesy Gordita Crunch se ha convertido en un alimento básico de nuestra personalidad en Taco Bell”, dice la descripción de este platillo.

Sin duda, esta “especialidad” es de las más extremas innovaciones del menú y la más alejada de la cultura mexicana, pues en México una gordita no se dobla, ni muchos menos se usa para contener un taco en su interior.

La gordita tiene su propia personalidad, no necesita casarse con un taco.

3. Chalupa Supreme

Chalupa Supreme de Taco Bell

TACO BELL
La “Chalupa Supreme” de Taco Bell hace un extraño uso de la tortilla gruesa de una chalupa tradicional.

El menú de Taco Bell evidencia que la mayoría de sus platillos busca tener forma de taco o burrito, y la Chalupa Supreme no escapó a la tendencia.

En México, una chalupa es una tortilla gruesa de maíz frita sobre la cual se añade una base de salsa o frijoles y encima una variedad de vegetales con pollo o carne.

Encontrarse la Chalupa Supreme en Taco Bell fue una gran sorpresa.

Un plato con chalupas

Getty Images
Una tradicional chalupa no se encuentra doblada en los restaurantes de “antojitos” en México.

Y es que el propio restaurante dice que es un “flatbread, es decir, no es propiamente una tortilla sino algo más cercano al pan pita o al naan, el cual se dobla para formar un taco.

La concepción de este platillo es “magia” según Taco Bell: “Una vez que se fríe el flatbread, de repente tienes un caparazón que misteriosamente hace un maridaje masticable y crujiente. Brujería y perfección pura”.

Para el paladar mexicano, ciertamente es brujería este platillo y da para reflexionar si es magia blanca o negra.

4. Mexican pizza

La Mexican Pizza de Taco Bell

TACO BELL
Taco Bell tiene su propia versión de “pizza mexicana”.

La pizza no es un plato originario de México, pero muchas pizzerías del país sí ofrecen distintas variedades con alimentos de la gastronomía mexicana, como jalapeños, aguacate, frijoles y hasta carne de tacos como el “pastor”.

La versión alternativa de Taco Bell, la Mexican pizza, es… llamativa.

Es una tortilla de harina con carne y frijoles, con otra tortilla de harina encima, la cual soporta una capa de queso gratinado y tomates picados.

Para la cadena de restaurantes, esta receta es un “amoroso y delicioso hijo de la cocina italiana y mexicana”.

Lo cierto es que la invención tiene sabor a nachos y recuerda más a una sincronizada (dos tortillas con queso y otros acompañantes adentro) que a una pizza.

https://twitter.com/CCaluqui/status/1041500508198985729

Curiosamente, también parecería lo que los mexicanos llamamos una “gringa”: una quesadilla de dos tortillas y carne adentro.

5. Triple Double Crunchwrap

Triple double crunchwrap

TACO BELL
La Triple double crunchwrap combina un burrito con dos tostadas en su interior.

Taco Bell no es novato en el negocio.

El empresario Glen Bell abrió el primero de estos restaurantes en California, en 1962, y actualmente la cadena tiene más de 7.000 sucursales en todo Estados Unidos, además de 250 en otros 10 países.

La reinvención de su menú a lo largo de los años es algo que la consultora The Harriss Poll resalta sobre esta cadena de comida rápida.

Y la Triple Double Crunchwrap es quizás una de las “innovaciones” más llamativas.

Los burritos (“wraps“, su equivalente estadounidense) son una de las comidas geográficamente más cercanas a Estados Unidos, pues son un platillo tradicional de los estados fronterizos del norte de México.

Una tostada de camarón mexicana

Getty Images
Un estadounidense no podría encontrar en México una tostada adentro de un burrito.

Taco Bell unió los burritos con las tostadas, más consumidas en el centro y sur mexicano, para crear el Triple Double Crunchwrap.

Son dos pisos invertidos de tostadas -tortilla frita- con carne y queso, con un tercer piso de lechuga y tomate picado y crema, todo envuelto en una tortilla de harina que forma un burrito.

Algo inimaginable y quizás imposible de encontrar en algún restaurante o puesto callejero en México.

Preguntado por BBC Mundo sobre estas combinaciones gastronómicas, el portavoz de Taco Bell explicó que la cadena siempre trata de buscar “formas de innovar y darle sabor a la comida tradicional inspirada en México con un toque de Taco Bell“.

“Siempre escuchamos a nuestros clientes y buscamos formas de hacer de los alimentos una experiencia divertida, asequible y única“, añadió.

Pero es innegable que su ingenio para llamar “mexicano” a muchas de sus creaciones no deja de… asombrar.


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ALINE SUÁREZ DEL REAL, GLOBAL PRESS JOURNAL MÉXICO
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Tras haber crecido en una ciudad de concreto de más de 5 millones de habitantes, María de Lourdes Félix nunca pensó que cosecharía maíz y que le preocuparían los gusanos.

Sin embargo, durante el confinamiento por la pandemia en marzo de 2020, la joven de 32 años se unió a más jóvenes para tomar un curso de economía social de tres meses ofrecido por el Instituto Mexiquense de la Juventud, una entidad gubernamental. Con inspiración, el grupo de 10 participantes comenzó un proyecto para sembrar y cosechar maíz, y se denominó Maizkali. Pidieron prestada una sección de tierra que había pertenecido a la familia de uno de los integrantes por varias generaciones.

Obtuvieron la primera cosecha en noviembre de 2021; tuvieron que pasar varios días limpiándola, luego de que descubrieron que la habían guardado mal y quedó expuesta a los parásitos. Fue una de las muchas lecciones que aprendieron al volver a vincularse con la tierra, dice Félix.

“Nos gustaría que más jóvenes se dieran cuenta de que cuidar y valorar el campo es importante, incluso aquí donde parece que ya no hay razón para hacerlo”, dice. “Trabajar el campo no solo representa una alternativa económica sino que tiene que ver con recuperar formas de organización y cosmovisión”.

Después de más de dos años de pandemia, jóvenes de ciudades mexicanas han encontrado una inspiración inesperada en las formas de vida más tradicionales. Aunque esta tendencia se estaba gestando antes de 2020, las cuarentenas inspiraron más interés en los orígenes de la comida y de la ropa, y en cómo sobrevivir sin las comodidades modernas.

Lee: El bosque comunitario que se transformó en una semilla de empleos en México

“Los jóvenes de hoy en día ni siquiera saben de dónde vienen las frutas y verduras que comen. No lo cuestionan porque no conocen el campo, sus padres no les enseñaron o no lo trabajaron ellos mismos”, dice Ana Isabel Moreno, profesora e investigadora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia, parte de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante la pandemia, Moreno y su alumnado de ciencias agroforestales crearon Activando agroecologías, un PDF de distribución gratuita que difunde esta tendencia emergente.

“Hay muchos espacios en las zonas periurbanas donde ya se practicaba la agricultura y que siguen ahí y son jóvenes que lo están retomando”, señala Moreno.

En Cuautitlán Izcalli, una ciudad del Estado de México, solo el 10% de la población se dedica a la agricultura. El desarrollo urbano ha convertido a esta zona en una comunidad dormitorio, donde la gente duerme tras volver del trabajo o de la escuela, a una distancia de 34 kilómetros (21 millas) en el centro de la Ciudad de México. Dado que la mayoría de los alimentos provienen de otros estados, existía cierta preocupación de que la población enfrentaría escasez durante la pandemia.

“Literalmente, yo crecí en el cemento. No recuerdo nada relacionado al campo, ni al bosque, ni mucho menos al trabajo en la tierra”, dice Melissa González, de 26 años, científica política e integrante de Maizkali.

Este deseo de volver a una forma de vida agrícola desconcierta e incluso preocupa a algunos familiares mayores. Rafael Cerón, de 62 años, dice que ha disuadido a sus hijos de cultivar un terreno que es propiedad de su familia, pero que no se ha sembrado en décadas.

Lee: Los guardianes del bosque que da agua a la ciudad de Xalapa, en México

“Yo les digo a mis hijos que el campo ya dio lo que tenía que dar y de eso no van a vivir”, dice. “Si quieren tener plantitas está bien, pero no invertirle a sembrar. Nosotros quisimos sacar a nuestros hijos del campo porque es mucho trabajo y poca paga. Queremos que vayan a la universidad”.

Más al sur, en San Cristóbal de Las Casas, un centro urbano de rápido crecimiento con cerca de 200 000 habitantes, en el estado de Chiapas, esta tendencia surgió por necesidad, ya que la pandemia vació las calles que alguna vez fueron turísticas. Colectivos emergentes juveniles e infantiles buscaron recuperar espacios públicos, como la plaza del barrio de Tlaxcala, para cultivar hortalizas y fomentar las actividades artísticas tradicionales.

Elías Darinel Vázquez Ballinas, de 37 años, integrante del Colectivo Plan Bioma, dice que estos espacios representan una oportunidad para que las personas se reconecten con la tierra, cultiven sus propios alimentos y creen espacios de colaboración.

“Llegamos a un acuerdo con la junta directiva del barrio para convertir la plazuela en un jardín de producción de alimentos y en un espacio de apoyo y aprendizaje”, dice Vázquez Ballinas. “Todos los integrantes comparten con los demás lo que saben: tejer, bordar, cantar, tocar guitarra, escribir poemas, mientras se cultiva de manera colectiva cebollas, cilantros, acelgas, repollos, zanahorias”.

Basilia López, de 26 años, oriunda de San Juan Cancuc, municipio vecino con una población predominantemente indígena, va al jardín tres veces por semana. En su metro cuadrado (11 pies cuadrados), ha aprendido a cultivar 10 tipos de plantas y ya no tiene que comprar muchos alimentos en el mercado. En reciprocidad, ella da clases de bordado a otras personas.

“En este lugar aprendí a que si todos ponemos, todos ganamos”, afirma.

Geovanni Nájera Guzmán, de 26 años, fundó El Semillero, un centro agroecológico al norte de la ciudad, en marzo de 2020. Él dice que debido a los cierres de las escuelas a causa de la pandemia, las y los jóvenes locales necesitaban actividades al aire libre seguras mientras sus padres se iban a trabajar.

“Algunos chicos querían reunirse para bailar y rapear, y pensé que podríamos ir más allá y utilizar el hip hop junto con la agroecología y la producción de alimentos para concientizar a la población sobre la importancia de la alimentación saludable, de la autoproducción y el consumo de alimentos sanos”, explica Nájera Guzmán.

En Cuautitlán Izcalli, mientras Maizkali se prepara para su segunda cosecha, Félix dice que quienes integran el grupo han aprendido que la agricultura les conecta con la tierra y con sus identidades culturales.

“Esto es una lucha, es una resistencia y es un tema de soberanía alimentaria; queríamos entender cómo funciona el campo en nuestro país”, dice. “Si se deja de sembrar no solo se pierde el maíz, se pierden un montón de prácticas y de formas de ver el mundo”.

**Aline Suárez del Real es una reportera de Global Press Journal que se encuentra en Tecámac, Estado de México.

**Adriana Alcázar González es una reportera de Global Press Journal con sede en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.

**Aída Carrazco, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.

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