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Cuartoscuro Archivo
¿Cómo será el simulacro en CDMX este 19 de septiembre? ¿Sonará la alerta sísmica?
Este año habrá dos momentos conmemorativos este miércoles, uno por los 33 años del sismo de 1985 y otro por el ocurrido en 2017.
Cuartoscuro Archivo
17 de septiembre, 2018
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Con un minuto de silencio y el posterior puño en alto como signo de unidad, se recordará a las 369 víctimas oficiales que dejó el sismo de 7.1 grados ocurrido a las 13:14 horas del 19 de septiembre de 2017.

Tras el sismo fueron rescatadas 69 personas con vida y que tuvo lugar a 57 kilómetros de profundidad, 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, Morelos, en el límite con el estado de Puebla.

Este año habrá dos conmemoraciones: por los 33 años de los sismos de 1985, como cada año, a las 7:19 horas se izará la bandera a media asta en el Zócalo de la Ciudad de México.

El acto estará encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, y los secretarios de la Defensa Nacional (Sedena), general Salvador Cienfuegos Zepeda; de Marina-Armada de México (Semar), almirante Francisco Vidal Soberón Sanz, así como por el comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia.

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Además del jefe de gobierno, José Ramón Amieva, junto con el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida.

Posteriormente se hará un acto conmemorativo del sismo de 2017. A las 13:14:40 horas se guardará un minuto de silencio en memoria de las víctimas del año pasado. Terminando el minuto de silencio, a las 13:16:40 segundos se va hacer un macrosimulacro nacional.

Para ello, se va a emitir el sonido de alerta sísmica a fin de que quienes se encuentran en el Valle de México y en la Ciudad de México evacúen en orden el lugar donde se encuentren.

Al término de la evacuación y una vez que dejen de sonar las bocinas de la alerta sísmica, “estamos invitando a toda la ciudadanía a levantar nuestro puño en signo de unidad”, señaló Luis Felipe Puente Espinosa, coordinador Nacional de Protección Civil.

Expuso que será sin duda un momento emotivo, dado que “fue lo que nos unió a todos los mexicanos por la colaboración que tuvimos de la sociedad, de las mujeres, hombres, jóvenes que ayudaron permanentemente durante varios días a las familias que habían perdido a sus parientes”.

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Además, anotó, ayudaron a los rescatistas nacionales e internacionales que laboraron durante día y noche en la remoción de los escombros dándoles de comer, pero también apoyándolos con las herramientas e insumos que se necesitaron en aquel momento.

“Entonces, abundó, es muy importante que tomemos en consideración que esta conmemoración tan triste, por así decirlo, nos debe crear conciencia clara como recordatorio que ésta es una ciudad, junto con el país, que esta es una zona sísmica por naturaleza y que no podemos predecir, nadie puede predecir un sismo como a veces se ha dicho en las redes sociales”.

El funcionario de Gobernación hizo hincapié que únicamente “si el sismo supera 5.5 (magnitud) va a sonar la alerta sísmica y tenemos el tiempo suficiente y necesario para tratar de hacer la evacuación”, de ahí la importancia de saber ¿qué tenemos que hacer? Y enseñar a nuestros hijos, a los jóvenes, a seguir los protocolos establecidos.

Con información de Notimex.

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AFP
Por qué Emiliano Zapata fue tan importante en la historia de México (y el revolucionario más querido)
Muchos asocian el nombre de Zapata con la Revolución Mexicana en la que “El Caudillo del Sur”, como se le conoce, encabezó una de las luchas campesinas e indígenas más importantes en la historia del país.
AFP
10 de abril, 2019
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Es el personaje más icónico de la Revolución Mexicana. Existen cientos de monumentos en su honor, mientras que incontables calles, escuelas y poblados llevan su nombre.

Hay decenas de películas sobre su vida, y de su lucha se han escrito numerosos libros y ensayos académicos.

Se trata de Emiliano Zapata Salazar, “El Caudillo del Sur”, el héroe más querido del conflicto armado entre 1910 y 1915 que cambió la historia de México.

Este 10 de abril se cumplen 100 años de su muerte. Fue asesinado durante una emboscada en la hacienda de Chinameca, en el estado de Morelos.

Más que otros líderes de la Revolución, como Francisco I. Madero o Pancho Villa, entre los mexicanos Zapata se convirtió en el símbolo de la lucha por justicia y libertad, explican historiadores como Felipe Ávila.

Zapata encabezó un ejército formado por indígenas, campesinos, jornaleros y obreros que pertenecían a los sectores más afectados durante el período conocido como “El Porfiriato”.

El revolucionario luchaba para que se restituyeran las tierras y manantiales entregados a las comunidades desde los tiempos de la Colonia, pero que les fueron despojados por hacendados y empresas extranjeras.

La importancia histórica del personaje y su lucha, explica Ávila, es que sin el zapatismo la Revolución Mexicana hubiera concluido solamente con un relevo en la presidencia del país.

Pero en cambio, coinciden especialistas, el movimiento virtualmente transformó el modelo de país que existía hasta entonces, y lo convirtió en parte en el México actual.

Lucha ancestral

¿Por qué “El Caudillo del Sur” es tan querido por los mexicanos?

Una razón es que la lucha que encabezó es considerada por muchos como la más auténtica y antigua del país.

Zapata.

Getty Images
Los historiadores opinan que el zapatismo transformó el modelo de país que era México.

En su libro “Zapata. La lucha por la tierra, la justicia y libertad”, el historiador Ávila recuerda que el movimiento “es la historia ancestral de los pueblos indígenas y campesinos por defender sus tierras, sus bosques, sus aguas y sus recursos naturales”.

Una lucha que se mantenía desde los tiempos de la Colonia española, y que no logró solucionarse por completo tras la Independencia firmada en 1821.

En las décadas siguientes tras la separación de España, México vivió casi todo el tiempo en conflictos armados como la intervención francesa, la Guerra de Reforma por la separación Iglesia-Estado o la invasión de Estados Unidos, por ejemplo.

Esto duró hasta 1876, cuando Porfirio Díaz asume la presidencia que empezó un período de estabilidad.

Pero no hubo cambio para los campesinos que en casos como Oaxaca o Chiapas, vivían en condiciones de extrema marginación.

Muchos se veían obligados a trabajar como peones en las grandes haciendas porque carecían de tierras propias y quienes sí eran propietarios no tenían dinero para cultivarlas.

Con frecuencia las comunidades indígenas sufrían el despojo de sus terrenos, bosques y manantiales, a pesar de contar con títulos de propiedad emitidos desde el Virreynato.

La situación se agravó durante el Porfiriato. En Morelos, donde en 1879 nació Zapata, los dueños de haciendas e ingenios se apoderaron de miles de hectáreas de los pueblos para sembrar caña de azúcar.

El inicio

Contrario a lo que muchos piensan, Zapata no era pobre.

Los padres del “Caudillo del Sur” eran pequeños ganaderos y poseían algunas hectáreas de tierra, a diferencia de la mayoría de sus vecinos que trabajaban en los cultivos de las haciendas.

Esta condición le permitió una vida sin privaciones, incluso con algunos lujos, como asistir a corridas de toros o peleas de gallos, cuenta el historiador Adalberto Santana.

Pero, como otros propietarios de tierras, Zapata también sufrió el acoso de los grandes hacendados.

Fue elegido como presidente de la Junta de Defensa de Anenecuilco, Morelos, el pueblo donde nació, y junto con otros propietarios de tierras apoyó a Francisco I. Madero en su campaña contra Porfirio Díaz.

El gobierno reprimió a los inconformes y por esta razón el “Caudillo del Sur” emprendió la lucha armada para reclamar las tierras de los hacendados.

En 1910, cuando estalló la Revolución, más del 80% de los campesinos mexicanos no tenían tierras.

La lucha de Zapata era para recuperarlas y por ello en poco tiempo miles de personas se integraron al Ejército Libertador del Sur, como se llamó a su grupo armado.

Plan de Ayala

El espíritu del movimiento se resumió en el Plan de Ayala firmado en 1911, que desconocía el gobierno de Francisco I. Madero.

Ejército.

Getty Images
El ejército de campesinos de Pancho Villa y Emiliano Zapata, fotografiado alrededor del año 1910.

Los zapatistas afirmaron que el presidente, el principal impulsor de la Revolución, había abandonado su promesa de convocar a una reforma agraria para recuperar sus tierras.

Pero el documento, dicen especialistas como Felipe Ávila, funcionó también como un proyecto de nación.

Con el Plan de Ayala se restableció en los territorios controlados por el zapatismo –estados como Morelos, Guerrero y la zona sur de Ciudad de México, por ejemplo- un modelo de gobierno basado en la autoridad de los pueblos.

Las comunidades que recuperaron sus tierras se convirtieron en un fuerte respaldo durante el período en que el Ejército Libertador del Sur se enfrentó con el gobierno.

La guerra terminó el 10 de abril de 1919 cuando “El Caudillo del Sur” fue asesinado en Chinameca.

Zapata se iba a entrevistar con el general Jesús Guajardo, quién le prometió unirse a la batalla que entonces mantenía contra el gobierno de Venustiano Carranza.

Pero al llegar a la hacienda fue acribillado. La emboscada se considera desde entonces un símbolo de traición que avivó la leyenda sobre el revolucionario.

“Zapata vive”

La lucha de Zapata se convirtió en un símbolo de resistencia en el país.

Por ejemplo, algunos de los movimientos más importantes desde los años 60 del siglo pasado adoptaron al “Caudillo del Sur” como emblema.

En 1994 apareció el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Además, en la última década el ejemplo del revolucionario inspiró la lucha de pueblos y comunidades indígenas contra proyectos extractivos, sobre todo de empresas internacionales.

Pero también Emiliano Zapata se convirtió en un ícono de la cultura popular.

Sobre el revolucionario y su lucha se han escrito cientos de ensayos e investigaciones académicas, y también existen decenas de películas sobre su vida.

La imagen del “Caudillo del Sur” es una de las más utilizadas por creadores en todos los campos.

Algunos lo consideran como un símbolo de la masculinidad, pero al mismo tiempo es protagonista frecuente en las manifestaciones de la comunidad LGBTI.

En todos los casos, en protestas de campesinos o activistas, en obras de teatro o en conciertos musicales, la consigna más frecuente que se escucha en México es: “Zapata vive, la lucha sigue”.


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