Tribunal otorga amparo a Succar Kuri para que deje el Altiplano y regrese a cárcel de Cancún
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Tribunal otorga amparo a Succar Kuri para que deje el Altiplano y regrese a cárcel de Cancún

El empresario cumple con una condena de 112 años de prisión por los delitos de pornografía infantil y corrupción de menores. Desde 2011 fue trasladado al penal de máxima seguridad en Almoloya de Juárez pero un tribunal deliberó acción como inconstitucional.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
28 de septiembre, 2018
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El empresario de origen libanés Jean Succar Kuri, quien se encuentra en proceso por el delito de “pornografía infantil y corrupción de menores” y enfrenta una pena de 112 años de prisión, regresará a la cárcel municipal de Cancún, Quintana Roo a pesar de que, desde 2011, estaba recluido en el Centro de Readaptación Número 1 Altiplano, en Almoloya, Estado de México.   

El cambio de una prisión de máxima seguridad a una cárcel municipal se da por una resolución del Tercer Tribunal Colegiado del Vigésimo Séptimo Circuito, en la que argumentan que la orden de traslado de Jean Succar Kuri en 2011 de Cancún al penal del Altiplano “fue inconstitucional al violar su garantía a una adecuada defensa legal”.

El Tribunal argumenta que “la pretensión de una autoridad administrativa de trasladar al sentenciado o procesado de un centro penitenciario a otro, afecta indirectamente su libertad, por lo que debe solicitarlo al órgano judicial correspondiente el cual procederá a resolver lo conducente”.

Además plantean que la inconstitucionalidad del traslado se basa en que fue ejecutado por una autoridad administrativa de “manera unilateral” y no por la autoridad judicial, toda vez que la acción la concretó el Comisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social a petición de la Secretaría de Seguridad Pública durante la administración de Roberto Borge.

De esta forma Succar Kuri podrá dejar el Altiplano para retornar al Centro de Reinserción Social de Cancún, donde continuará con su defensa en contra de la sentencia de 112 años que se le impuso y que todavía no es “firme” al encontrarse en etapa de revisión en la última instancia legal.

A pesar de que el traslado parece inminente, hay una razón jurídica por la cual no debería proceder ya que aunado al juicio federal, Succar Kuri enfrenta otras causas penales estatales pendientes de resolución por los presuntos delitos de violación y corrupción de menores ante el Juzgado Tercero Penal de Primera Instancia y el Juzgado Mixto del Distrito Judicial de Isla Mujeres.

En su momento, el principal argumento que dio la Secretaría de Seguridad Pública para el traslado fue que “los centros de reclusión del estado no contaban con las medidas y sistemas de seguridad adecuados para el internamiento o permanencia de personas involucradas con grupos delictivos bien organizados, con elevada capacidad económica”.

Pero el Tribunal invalidó este argumento dado que “ninguno de los procesos que se sigue en contra de Succar Kuri es por el delito de delincuencia organizada, ni se encuentra justificada que requiera medidas especiales de seguridad”.

El Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social intentó revertir la decisión del Tribunal bajo el argumento de que el regreso de Succar Kuri a Cancún representaba un agravio para sus “víctimas” a quienes no se había tomado en cuenta, a pesar de ser “terceras interesadas” en este asunto, y resaltó el alto grado de vulnerabilidad de éstas ante la “peligrosidad” del detenido

El amparo promovido en contra del traslado de Succar Kuri fue conocido en primera instancia por el Juzgado Cuarto de Distrito en Quintana Roo, quien lo resolvió a favor del acusado el 18 de mayo, concediéndole la protección de la justicia federal y ordenando su reinserción al penal estatal de Cancún, decisión que después fue impugnada para su revisión en segunda instancia.

Tras esta, el pasado 20 de septiembre, el Tercer Tribunal Colegiado del Vigésimo Séptimo Circuito confirmó el sentido de la resolución del Juzgado de primera instancia.

En entrevista para el medio Luces del Siglo, Fernando Lechuga, abogado de Succar Kuri, dijo que no hay una fecha precisa para el regreso del detenido aunque confió en que el juez que lleva el caso hará lo conducente para traerlo de vuelta pronto, ya que está pendiente de resolverse su juicio en última instancia, lo cual podría ocurrir antes de que concluya este año.

“Si bien el señor Succar Kuri enfrenta una sentencia de 112 años de prisión todavía no es cosa juzgada, eso es lo que mucha gente desconoce (…) Estamos hablando de un caso que lleva más de 15 años y que todavía no tiene una sentencia firme porque se sustenta en dichos, mentiras y acusaciones sin fundamento”, comentó.

 

Con información de Agustín Ambriz / Luces del Siglo.

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La pesadilla de la montaña de basura tan alta como un edificio de 18 pisos en India

El primer ministro Narendra Modi anunció a principios de mes un plan para cerrar los enormes vertederos a cielo abierto en los que se acumula basura desde hace años.
19 de octubre, 2021
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Las “montañas de basura” de India pronto serán reemplazadas por plantas de tratamiento de desechos, prometió el primer ministro Narendra Modi a principios de este mes. Saumya Roy* escribe para la BBC sobre la más antigua de todas, tan alta como un edificio de 18 plantas, ubicada en la ciudad costera occidental de Bombay.

Todas las mañanas Farha Shaikh se para en la cima de una montaña de desechos de más de un siglo de antigüedad en Bombay, esperando que los camiones de basura suban.

Esta joven de 19 años ha estado hurgando en este vertedero del suburbio de Deonar desde que tiene memoria.

Normalmente recupera de entre los desechos viscosos botellas de plástico, vidrio y alambre que luego vende en los prósperos mercados de residuos de la ciudad.

Pero, sobre todo, busca teléfonos móviles rotos.

Cada pocas semanas Farha encuentra un celular “muerto” en la basura y con sus escasos ahorros lo repara.

Una vez que cobra vida, pasa las tardes viendo películas, jugando a los videojuegos, enviando mensajes de texto y llamando a sus amigos.

Cuando días o semanas después el aparato vuelve a dejar de funcionar, la conexión de Farha con el mundo exterior se desvanece.

Entonces regresa a las largas jornadas de rebuscar entre la basura, para conseguir botellas que vender y celulares que restaurar.

Deonar

Saumya Roy

Más de 16 millones de toneladas de desechos forman la montaña de basura de Deonar, ocho de ellas repartidas en una extensión de 121 hectáreas.

Los desechos se apilan hasta alcanzar una altura de 36,5 metros.

Se puede ver el mar desde la cima y sobre los sólidos montones de basura se han construido villas miseria.

Gases nocivos y contaminantes

Los desechos en descomposición liberan gases nocivos como metano, sulfuro de hidrógeno y monóxido de carbono.

Y en 2016 fue escenario de un incendio que ardió durante meses y llenó de humo gran parte de Bombay.

De acuerdo a un estudio que el regulador de polución de la India llevó a cabo en 2011, otros incendios similares contribuyeron con el 11% del material particulado que inunda el aire de Bombay, una de sus principales causas de contaminación.

Los vecinos de los alrededores llevan luchando en los tribunales desde hace 26 años, exigiendo el cierre del vertedero de Deonar.

Pero esa montaña de basura no es una excepción en el país. Una investigación realizada en 2020 por el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente (CSE), un think tank independiente con sede en Nueva Delhi, identificó en toda India 3.159 montañas de este tipo que contienen 800 millones de toneladas de desechos.

Estas han sido durante años un dolor de cabeza para funcionarios y políticos.

El 1 de octubre, Modi anunció un “programa nacional de limpieza” de casi US$13.000 millones que incluirá la instalación de una serie de plantas de tratamiento de aguas residuales para reemplazar gradualmente los vertederos de basura al aire libre como el de Deonar.

Pero los expertos se muestran escépticos.

“Si bien se ha logrado en ciudades más pequeñas, es difícil proporcionar una solución para las montañas de desechos a esta escala”, dice Siddharth Ghanshyam Singh, subdirector de programas de CSE.

“Se reconoce que es un problema, pero hemos aceptado que si vamos a vivir en grandes ciudades como Bombay o Nueva Delhi estas montañas de basura van a estar allí”, señala Dharmesh Shah, coordinador en el país de la Alianza Global para Alternativas de Incineradores, una coalición de grupos que abogan por la reducción de residuos.

Deonar

Reuters
La montaña de basura se incendi[o en marzo de 2016;.

Desde el año 2000, India ha aprobado regulaciones que obligan a los municipios a que procesen los desechos.

Pero la mayoría de los estados informan de un cumplimiento solo parcial y no hay suficientes plantas de tratamiento de desechos.

Bombay, la capital comercial y del entretenimiento de la India y hogar de unos 20 millones de personas, tiene una sola planta de este tipo.

Ahora hay planes para instalar una planta que convierta los residuos en energía en Deonar.

Modi dijo que espera que el plan cree nuevos empleos ecológicos. Pero esto preocupa a los recolectores como Farha que llevan toda la vida dedicados a ello.

Aunque desde el incendio de 2016 acceder a la montaña de basura de Deonar se ha vuelto más difícil.

El municipio incrementó la seguridad para evitar que los recolectores entren y provoquen incendios: las llamas derriten la basura más liviana, quedando con ello expuesto el metal que se vende a precios altos.

Los recolectores que logran colarse a menudo son golpeados, detenidos y expulsados, aunque algunos sobornan a los guardias o acceden al vertedero antes del amanecer, cuando comienzan las patrullas de seguridad.

Pero ese no es el único motivo por el que los recolectores de basura de Deonar han visto su modo de vida. Y es que ahora gran parte de la separación de residuos se hace en la ciudad.

Como consecuencia, Farha no tiene teléfono desde hace meses. Y se ve obligada a sobornar a los guardias con al menos 50 rupias (US$0,67) todos los días para entrar y trabajar en los terrenos de Deonar.

Para recuperar esto, incluso pensó en buscar entre la basura que comenzó a llegar desde las salas del hospital en las que se atendía a los pacientes de covid-19 el año pasado.

Pero su familia le pidió que no recogiera esos desechos “dañinos”.

Así que ahora se queda cerca, observando a los recolectores que usan equipo de protección para seguir recogiendo plástico bajo la lluvia para revender.

La ciudad estaba enviando basura nueva y, como lo habían hecho durante años, las montañas tenían que acomodarla y los recolectores tenían que recolectarla y revenderla.

“El hambre nos matará si no nos mata la enfermedad”, dice Farha.

*Saumya Roy es una periodista con sede en Bombay y autora del libro Mountain Tales: Love and Loss in the Municipality of Castaway Belonging (Profile Books / Hachette India).


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